' 5 t m k^< #í L'«fJ ^H%' ^\. v, ñ 7 Vi? M-AÍ33 ANALES DEL MUSEO NACIONAL DE HISTORIA NATURAL BUENOS AIRES FUNDADOS POR EL DOCTOR GERMÁN BDRMEISTER EL AÑO 1864 TOMO XXVITI (CON 1G LÁMINAS Y 118 FIGURAS EN EL TEXTO. 1 RETRATO Y 3 MATAS) BUENOS AIRES IMPRENTA Y' CASA EDITORA DE CONI HERMANOS 684 — CALLE PERÚ — 684 1916 ANALES MUSEO NACIONAL ÜE HISTORIA NATURAL DE BUENOS AIRES ANALES DEL MUSEO NACIONAL DE HISTORIA NATURAL BUENOS AIRES FUNDADOS POR EL DOCTOR GERMÁN BURMEISTEK EL AÑO 1864 TOMO XXVIII (CON 16 LÁMINAS Y 118 FIGURAS EN EL TEXTO, 1 RETRATO Y 3 MAPAS BUENOS AIRES IMPRENTA Y CASA EDITORA DE CONI HERMANOS S84 — CALLE PERÚ — 684 191« y J33 MUSEO NACIONAL DE HISTORIA NATURAL Director de. d. Ángel gallardo. Secretario y Bibliotecario D. AGUSTÍN J. PÉNDOLA. Prosecretario 1). AGUSTÍN PÉNDOLA. Jefe de la Sección de Zoología Dr. D. ROBERTO DABBENE. .1. Ir di- l;i Sri'i'Hin t\v Palfíiutnlri^ui D. CARLOS AMEGHINO. Conservador de Las colecciones entomológicas D. JUAN BRÉTHES. Conservador de las colecciones botánicas Ing. Agr. D. LUCIANO HAUMAN. Naturalista viajero D. ENRIQUE DE CARLES. Naturalista viajero D. MARTÍN DOELLO-JURADO. Encargado de la Sección de Numismática D. ANÍBAL CARDOSO. Primer Preparador y Jefe de Talleres D. SANTIAGO POZZI. NDICE Gallardo. Ángel. Las hormigas de la República Argentina. Subfamilia Doliooderinas. Con 2 mapas y 49 figuras. (18 de mayo de 1916) 1 Spegazzini, Carlos. Algunas Orquidáceas argentinas. Con 2 figuras. (17 de junio de 1916) 131 Bréthes. Juan. Descripción de una nueva mosca langosticida. (17 de ju- nio de 1916) 111 Curt Hosseus. C, Observaciones arqueológicas en el Río Blanco (San Juan). Con 7 figuras. ( 19 ib' julio de l!ll(i) 145 Cardoso, Anibal. Breves noticias y tradiciones sobre el origen de la «bo- leadora» y del caballo en la República Argentina. (19 de julio de 1916). 153 Dabbene, Roberto. Notas biológicas sobre gallaretas y macas. Con ."> lá- minas. (19 de julio de 1916) 183 Bréthes. Juan. Algunas notas sobre mosquitos argentinos. Con 9 figuras. I 19 de julio .le 1916) 19:: Manganaro. Ana, Xota sobre el género Mirropsis DC. Con 1! figuras (19 de julio de 191IÍ) 219 Ambrosetti, Juan B.. Prof. Pedro Scalabrini (1849-1916). Con 1 retrato. I I s de agosto de 1916) 227 Gallardo. Ángel, Notas acerca de la hormiga Trachymyrmex pruinosvs Emery. Con 4 láminas. (4 de septiembre de 1916) - 1 1 Lehmánn-Nitsche, K.. Dos cráneos matacos. (1 de septiembre de 1916). 253 Gallardo, Ángel, Notas complementarias sobre las Dolicoderinas argen- tinas. Con 6 figuras. ( 4 de septiembre de 1916) 257 Hauman, Lucien, Note prelhninairc sur les Hordeum spontanés de la llore argentine. Con J laminas y 1 figura. (22 de septiembre de 1916).. 263 Gallardo, Ángel, Notes systéniatiques et éthologiques sus les fourmis Attiues de la République Argeutine, Con 3 figuras. (25 de septiembre 1916i 317 Marelli. Carlos A.. Las diferentes larvas de langostas que acompañan a las grandes mangas de la saltona de' Schwiooerca paranensis l'.uim. (25 de septiembre ib* 1916) 345 -». 1 1 1 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Kühn. Franz. El «Arco de las Antillas australes» \ mis relaciones. Con 1 mapa y :_' figuras, i I de noviembre de 1916) 391 Lehmaun-Nitsche. R.. Nuevas nachas para ceremonias, procedentes de Patagonia. Con 17 figuras. < I de noviembre de 1916) 109 Jórgensen, Pedro, Las mariposas argentinas (Lep.). Familia Pieridae. ( '(■ii 11 figuras. (10 de noviembre de 1916) 127 Boman, Eric, Las ruinas de Tinti en el valle de Lerma (provincia de Salta). Con 5 figuras y 3 láminas. (11 diciembre de 1916) 521 Holmberg, Eduardo L., Las especies argentinas de Ccclioxys. Con 1 li- gura. (18 de- enero de 1917) 541 LA>S HORMIGAS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA SUBFAMILIA IH)U COMÉIS ISAS ÁNGEL GALLARDO Según he dicho en otra oportunidad, desde que ocupe la dirección del Museo Nacional he procurado aumentarla colección de hormigas, grupo de insectos que siempre me ha interesado, la cual era muy in- completa en el establecimiento. Hoy día la colección es bastante numerosa y está en gran parte clasificada por mi y algunas subfamilias revisadas ademas por el con- servador de las colecciones entomológicas, señor .luán Bréthes. Una de las subfamilias más completas por ahora es la de las Doli- coderinas, gracias a la amabilidad del doctor Carlos Brucb,jefe déla sección de zoología del Museo de La Plata, quien lia obsequiado las especies que no poseíamos y oy, pues, por bien empleadas las largas horas de labor que repre- senta la confección de esta me ria, que facilitará tal vez a algunos cst mliosos el completar el reconocimiento de nuestra launa mirmeco- Iógica, realizado hasta hoy casi exclusivamente en el extranjero. Subfamilia DOLICHODERINAE Etimología : derivado del nombre
  • GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 5 Pecíolo y segmento postpeciolar como en la obrera y la hembra; espolones también. La nervadura de las alas es muy variable. En algunos géneros hay una diferencia considerable entre las alas de los dos sexos, pues los machos tienen una nervadura reducida (Dqrymyrmex, Forelius, Tri domyrmex). Los machos de las Dolicoderinas que tienen dos celdas cubitales ce- rradas, se distinguen de aquellos de las Euponerinae que uo tienen el postpecíolo separado del gáster por una estrangulación, gracias a sus mandíbulas bien desarrolladas. Aquellos que tienen el escapo largo y las alas de tipo de Camponotinae se distinguen de los machos de éstas por el clípeo prolongado entre las aristas frontales. Esquema del ala anterior de Azteca Al/aroi argentina Q Ninfas constantemente desprovistas de capullo. Coloración. — Algunos Iridomyrmex y Forelius presentan irisacio- nes y reflejos metálicos, colores de interferencia que constituyen una adaptación xerotérmica según ha mostrado recientemente Wheeler '. Morfología ¿leíala anterior de las Dolieoderinas. — El plan funda- mental de la distribución de las nervaduras en el ala anterior de las DolicJioderinae es el de la generalidad de las l'onrriimr y de las Myr- micinae primitivas, es decir, (pie comprende dos celdas cubil ales ce- rradas y una o dos celdas discoidales (fig. 1). Puede ser modificado, de manera que no tenga mas que una celda cubital o ninguna celda cubital cerrada. listo puede ser de t res maneras : 1" Desaparecí' la porción déla nervadura cubital comprendida en- tre la primera y segunda nervadura transversa, llamando con Kinery primero nervadura transversa a la base de la rama externa de la ner- ' Ann. Eiii. Soe. America, tomo VIII, número I. páginas 339-40. Diciembre, 1915. 6 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIEES vadura cubital en el esquema de Mayr del ala con «los celdas cubita- les cerradas y segunda nervadura transversa a la base de esta misma nervadura en las alas de tipo Fórmica. Esto deja una sola celda cubi- tal cerrada como en Azteca (fig. 2 y 49) y la mayor parte de los ma- chos de Iridomyrmex (flg. :¡. I. lo. II. 12, 43 y 4<¡). Algunos machos Fig. '•'■■ — Esquema del ala anterior de Tridomyrmex detectus rf (según Emery) de este género iiniesi ran la transición por atrofia incompleta de dicha nervadura (fig. 3) ; 2" Desaparecen la porción basa! de la nervadura cubital y la pri- mera nervadura transversa, lo que trae per consecuencia la abertura de la primera y de la segunda celda cubital, asi como de la celda dis- Fig. 4. — Esquema del ala anterior menos la misma es- tructura que en las Dorylinae, Ponerinae y Myrmicinae, pero son más Fig. 6 — Esquema del ala anterior de Dorymyrmex tener rf (segÚD Emery) o menos rudimentarios: el género exótico Aneuretus hace excepción y tiene un aguijón bien desarrollado. Por el contrario, en las Camponotinae la estructura de estos órga- nos es completamente diferente, como lo ha demostrado Forel. Además, las obreras y las hembras de la subfamilia délas Dolico- derinas poseen un par de vesículas anales, en las cuales derraman su secreción glándulas anales unicelulares. La mayor parte de las hor- migas de esta subfamilia, cuando son irritadas, por ejemplo en los 8 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES combates, hacen salir por la aberl ara de la cloaca el contenido de las vesículas anales que, al contacto del aire, se vuelve resinoso y adhie- re al tegumento del enemigo. Cuando las hormigas expulsan la secre- ción de sus vesículas, el observador percibe un olor particular, como de manteca rancia, o de coco fermentado, «pie ha recibido el nombre Fig. 7. — Esquema del ala anterior de Dorymyrmex planidens Q de «olor de Tapinoma», porque es muy notable en este género. Por mi parte, no he tomado nunca este olor, pero lie visto levantar el gáster a Forelius nigriventris (cuyo olor há de ser bastante sensible, a juzgar por el nombre vulgar de hormiga hedionda). Dorymyrmex pyramicus e Iridomyrmex humilis, cuando se alarman, y he podido juz- c discoidal Fig. 8. — Esquema del ala anterior de Azteca coeruleipennis r? gar del efecto que esta secreción produce sobre otras hormigas más tuertes y vigorosas que ellas, que huyen ante la simple amenaza y tratan después por todos los medios de limpiarse de dicha secreción cpie debe ser para ellas irritante o repugnante. Esto explica lo fácil- mente que domina 1. humilis a las otras hormigas. Proventrículo o molleja. — Kl intestino de las hormigas compren- de : primero el esófago «pie se e\t iende desde la faringe, a lo largo del GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODEEINAS 9 corselete y del pecíolo hasta el gáster, dónele se dilata en un hucheo inghevio espacioso, <'ii el cual se almacenan los líquidos que traga La hormiga y que lia sido llamado por Forel estómago social, pues de allí regurgita los alimentos líquidos a sus compañeras o a las larvas que están en el nido. En su extremidad posterior, el buche se estrecha bruscamente en una parte de estructura más o menos complicada y muy musculosa, que cierra o permite el pasaje de los líquidos al estómago propiamen- te dicho o ventrículo quilífico, donde tiene lugar la digestión. válvula sépalo Fig. 9. — Esquema de la molleja de una hormigo de la tribu de las Tapinomini (según Emery). A la izquierda arriba Ueja vista de frente; ala izquierda abajo : vista de costado 'ai corte óptico según el plano diagonal a la- hendeduras. A la derecha arriba: corte según Al'.. A la derecha abajo: corte según en. Esta pon-ion estrechada ha recibido el nombre demolleja o proven- trienio. En las Ponerinae y la mayor parte de las Myrmicinae la molleja es sencilla y no presenta mas que vestigios de las diferenciaciones que ofrece en la generalidad de las Dolichoderinae y en las Camponotinae. En el género Bolichoderus la molleja está poco diferenciada, pero en la mayor parte de los otros géneros se distingue, yendo del linche hacia el estómago cuatro partes : 1" el cáliz: 2° el bulbo o bola: :¡° el cilindro, y 4" el botón, escondido este último en el estómago (fig. 9). El cilindro o porción intermediaria es una prolongación tubular que únela bola con el botón ; es corto en las Dolicoderinas. 10 MUSEO NACIONAL I>E BUENOS AIRES El cilindro y «'1 botón no ofrecen nada notabledel punto de vista de la clasificación. El cáliz constituye la superficie anterior de la molleja, que sobre sale en la cavidad del buche; en su circunferencia la pared del bu- che se continúa con el cáliz. Cuando se mira el cáliz de frente se ve que tiene una simetría de i radios; se distinguen, pues, cuatro sépa- los, a veces fusionados en un disco, y cuatro hendeduras situadas en el medio de cada sépalo. Estas hendeduras están guarnecidas de pelos en su interior, que son ordinariamente la continuación del revesti- miento de pelos que cubre los sépalos. Se distinguen aun en el cáliz cuatro válvulas que están constituidas cada una por la reunión de dos mitades de sépalos, que están comprendidas entre dos hendeduras consecutivas y se encuentran en ángulo recto. Las cuatro válvulas, por sus caras densamente revestidas de pidos, cierran las hendeduras y solo se separan atrás para dar lugar a la cavidad del bulbo o bola. La bola esta, pues, intimamente ligada al cáliz por las válvulas. La bola tiene una pared quitinosa espesa y elástica, está rodeada de músculos transversales que se insertan en cuatro costillas que corren en dirección meridiana a lo largo de los costados de la lióla. El cáliz ofrece los caracteres más importantes para la definición de los géneros y, por consiguiente, para su determinación rigurosa ; las otras partes presentan mucha más uniformidad. La estructura de la molleja es la misma en id macho, la hembra y la obrera de la misma especie, formas que difieren tanto una de otra por sus caracteres externos. En cuanto a su papel fisiológico, según lia sido demostrado por Emery. la molleja funciona como un cierre o válvula del buche y tam- bién como una bomba destinada a inyectar por pequeñas porciones en el estómago quilífico, lo (pie la hormiga destina a su nutrición propia, de los alimentos líquidos acumulados en el buche o estomago social. Para esto la bola hace las veces de la perilla elástica de una jeringa de goma; comprimida por sus músculos transversales hace penetrar su contenido en id estomago, pero cuando los músculos se relajan, la cavidad interna de la luda vuelve a su volumen primitivo y aspira el contenido del buche al través délas hendeduras del cáliz, (pie. a causa de los judos de que están guarnecidas, funcionan como filtro; por otra parte, el botón funciona como válvula automática, ipie permite atluir id líquido al estomago, pero se opone al reflujo. La subfamilia DOLIOHODERINAJE ha sido dividida por Emery en cuatro tribus : Aneubetini, Dolichoderini, Leptomvkmk 1M y Tapinomini, GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERIXAS 11 de las cuales sólo la última se halla representada en la República Argentina. Tribus T.U'INOmini (Eim-iyi CARACTERES Tegumento flexible: escultura fina. Fosa antenal más o menos confundida con la fosa clipeal. Aguijón más o menos rudimentario. Bola ligada al cáliz por una porción intermedia si- guiente : «Finalmente las hormigas son muy escasas en Mendoza, encontréaqui un pequeño Dorylui y dos Formicinos de coloración clara, pero no la gran Atta ce- phalotes que en los territorios argentinos orientales es casi tan frecuente como en el Brasil. » Los dos Formicinos (es decir hormigas de pecíolo uniarticulado) claros deben ser precisamente las formas sexuales descriptas por Mayr bajo el nombre de Do- rym\jrine.r tlavvsccnx. - Ann. Neto Yorl Aead. Se., tomo XXI. página 162, 1911. Forel, Formicides niotropiqv.es. Man. Sur. Ent. Belgique, tomo XX, página 36, 1912. Emery, Formióhe raecolte dal Prof. F. Silvestri neW Argentina, etc. Boíl. Sur. Ent. Ital., tomo XXXVII. página 17o (en nota). 1905. M MUSEO NACIONAL DE BDENOS AIRES las formas sexuales de planidens, sinonimia que mantiene en su re cíente trabajo del Genera insectorum. Pero el hallazgo por la expedición Boman en La Bioja de las ver- daderas turnias sexuales de l>. planidens, descriptas por Bréthes en estos Anales . demuestra que la opinión de Emery uo es exacta. Por mi jiarte creo, sin poder afirmarlo, que />. flavescens son las for- mas sexuales de I>. mueronatus Emery o l>. ensiferForél. Las ubreras correspondientes a, flavescens deben ser parecidas a las obreras de planidens, pero más pequeñas, condiciones que llenan mu- eronatus y ensifer. La relación de las dimensiones áeflavescens comparadas con muero natus son las mismas de las dimensiones de las formas sexuales de planidens comparadas con sus correspondientes obreras. Asi el largo de la hembra de planidens es 2,2 de el del macho y 1,6 de el de la obrera. La obrera tiene un largo L,25 del largo del macho correspondiente. La hembra áeflavescens es el doble de su correspondiente macho j 1,6 del largo de la obrera de mueronatus, la cual tiene un largo 1,25 del macho áeflavescens. Además, la coloración, brillo, escultura y pi- Iosidad de la hembra áeflavescens, según la breve descripción de Mayr, son muy análogos a los de mueronatus. También coincide su distribu- ción geográfica, pues l>. mueronatus ha sido encontrado últimamente por Carette en Mendoza, de donde procede flavescens. Todo ello me inclina a aceptar la identidad específica de I). flaves- cens Mayr y 1>. mueronatus Emery. Escrito lo que precede he tenido oportunidad de estudiare 1 macho de 1>. mueronatus, encontrado por Rovereto en el Chubut, conjunta- mente con las niñeras. Sus caracteres coinciden con los indicados en la breve descripción de Mayr, de manera que esto robustece mi creen- cia de que Z>. flavescens y /'. mueronatus son sinónimos. Los caracteres genéricos 'le las obreras de Dorymyrmex fueron da- dos por Mayr en el año 1868 ' para planidens y tener. Dos años después incluye Mayr cu este -enero la Prenolepis py- rumien descripta por Eoger en 1863, que viene así a ser la más anti- gua especie del género, al misino tiempo que la mas difundida. 1 Bréthes, Sur les formes sexuelles deux Dolichodérines, en .1». Mus. Hist. Xut. Buenos Aires, tomo XXVI, página 231, L914. J .1»». Soc. Xül. ilodena, año III. página 165, página 7 de la tirada aparte. Mayr, Neue Formiciden, Perh. der K. K. zool. '»>/. Ges. Wien, tomo XX. pa- jina 947, 1870. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERIIÍAS 15 El reconocimiento de las especies de este género progresa lenta- mente basta 1911, a partir de cuyo año y especialmente en 1912 se agregan por Porel y otros autores una docena de formas nuevas, sólo para la República Argentina, es decir, que el número de especies re- conocidas en los últimos cinco años es mayor que el de las conocidas antes. El doctor Berg en su enumeración de 1890 daba 4 Dorymyrmex (Jlavescens, planidens, tener y pyramicus), mientras en el Catálogo de Brucli de 1!I14 figuran 11 especies y .". subespecies <> variedades. En el presente trabajo se mencionan 17 especies y !> subespecies o variedades. CARACTERES Obrera. — Monomorfa, de talla poco variable. Cabeza moderadamente grande, provista por debajo de una franja (psammoforo) de cerdas muy largas (ammoquetas), insertadas en la pro- ximidad del foramen occipital o sólo algunos pelos ralos en la parte inferior de la cabeza. Clípeo ordinariamente no carenado, entero, con ammoquetas cli- 1 leales. Mandíbulas fuertemente encorvadas en su borde lateral, armadas de un diente terminal muy largo y de dientes marginales fuertes. Palpos maxilares muy largos, de seis artículos, el primero y el se- gundo cortos, el tercero muy alargado, tan largo aproximadamente como el conjunto del cuarto, quinto y sexto. Corselete alargado, el dorso hace una inflexión delante delepinoto, el cual es más o menos prolongado en pirámide o en cono, que se ter mina en los casos extremos en una espina impar (I>. mucronatus Eme ry. 1>. ensifer Forel, 1). Bruchi Forel) (tig. 14, L6 y 17). Pecíolo nodiforme o con una escama ¡indinada. Segmento basal del gáster frecuentemente más o menos prolonga do Lacia adelante, recubriendo parte del pecíolo (ñg. 10, 14, 16, 17. 18, 20, 21, 22. 2:;. 2(1. 27. 29, 31, 32. 33 y 34). Molleja de cáliz bombeado, continuo, que no deja percibir cuando se le mira de frente la soldadura de los sépalos. Hembra. — Mucho más grande que la obrera. En la hembra de D. pyramicus los espolones de las patas medias y posteriores tienen la apariencia de ser simples a causa de la soldadura de los dientes que forman el peine entre sí; en D. tener son evidentemente pectinados. 16 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIR] S Ala anterior con la celda radial estrecha y abierta, con una o dos celdas cubitales cerradas y sin celda
  • i« l;i I (fig. 7, 11, 12, 24 y 30). Mucho. — .Mucho más pequeño que la hembra \ aún menor que la obrera en ciertos casos. Cabeza ordinariamente mas estrecha que el corselete, ojos conve- xos, situados en la porción anterior de los costados de la cabeza. Mandíbulas mas estrechas que en la hembra, armadas de un núme- ro mas o menos grande de dientes. Palpos como en la obrera. Antenas filiformes, escapo tan largo por lo menos como la suma de los tres primeros artículos del funículo. Corselete alto: mesonoto sobresaliente arriba del pronoto y la ca- beza. Peciolo provisto de una escama espesa. Armadura genital grande en proporción del gas ter; escarnida volu- minosa y ancha, parte libre de las estipas muy cortas en pyramieusi tener, mas larga en planidens; volsela delgada. En el ala anterior a consecuencia de una reducción de la base (li- la nervadura cubital, las primeras celdas cubitales son mas o menos incompletas; sin embargo, se perciben vestigios de la nervadura alar ile la hembra, en forma de pliegues del ala mas o menos distintos (fig. :.. (i. 13, 15, lí». -'o \ 28). ETOL.OGÍA Hormigueros en tierra generalmente dura, pedregosa o arenosa en ciertos casos, en sitios secos y bien asoleados. I>. pyramicus, exsanguis, thoracicus y probablemente otras especies no anidan bajo piedras. He alimentado durante un mes una colonia de I>. pyramiCUS en nido artificial con azúcar, que comen gustosas. Wheeler ' les atribuye costumbres cleptobióticas, entendiéndose por cleptobiosis, según Forel, id hecho de establecerse pequeñas hor- migas en la proximidad de los nidos de grandes especies para alimen- tarse de sus desperdicios o arrebatando el botín que traen las obreras al nido grande. Asi Mac ( ¡ooli y Wheeler han observado que I», pyramicus a menu- do levanta sus pequeños cráteres cerca o sobre los nidos de Pogono- ' Ante., página 1 26. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 17 myrmex molefaciens y occidentalis y no es molestado por estas hormi- gas cosechadoras. Wheeler supone que pueden alimentarse de los restos de insectos que traen los Pogonomyrmex o también que elijan esos sitios por su preferencia por los terrenos desnudos y asoleados. que es lo mas probable. La lie observado en la vecindad de los de Pogonomyrmex (Ephcbo- myrmex) Naegelii Forel, también en sitios desnudados de vegetación, en tierra dura y compacta, fuertemente asoleada. Resiste los ataques de Iridomyrmex humilis Mayr. En el nido artificial observé que la reina se ocupaba del cuidado y transporte de la cría a hipar de las obreras, lo que dependía, tal vez, de la pequenez de la colonia. Los Dorymyrmex que he visto vivos tienen una marcha agitada y en zigzag, principalmente cuando caminan al sol. En general, no forman caminos regulares, pero D.exsanguisj thoraeicus siguen ciertas direc- ciones, formando un camino ralo con las hormigas muy espaciadas. Tipo del género: Dorymyrmex flavescens Mayr (nec Fabricius), de Mendoza, conocido sólo por sus formas sexuales. Las obreras son probablemente 1>. mucronatus Emery. DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA Es un género esencialmente sudamericano y especialmente argen- tino, aunque una de sus especies, 1). pyramicus (Rogerl Mayr se ex- tiende por la América del Sur y Central hasta la del Norte, alcanzan- do el Illinois. Son pocas las formas que no se lian encontrado en la República Argentina, lo que no significa que falten, pues nuestra fauna mirme- cológica no es aun conocida en detalle. Mencionaremos entre estas: D. Goeldi Forel, de Para: />. Ooeldi Forel subes]), fumigatus Forel, San Palilo: J>. Iheringi Forel, San Pablo; D. pyramicus (Roger) var. nigra Pergande, Méjico, Antillas; subes]), brunneus var. antillana Forel, isla de San Vicente: var. spuria Forel, Paraguay: subesp.^a- vus Forel var. paranensis Paraguay; /'. tener .Mayr var. chilensis Fo- rel, Valparaíso. Doy en seguida por orden alfabético de los nomines específicos las localidades en que se han hallado las formas argentinas ; 1). alboniger Forel, San Luis. D. antarcticm Forel, Santa Cruz. ANAL. MUS. NAC. — T. XXVIII (MAYO 3, 1916) 1* MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES l>. Baeri André, Tucumán. I>. breviscapis Forel, Catamarca. var. Carettoides Forel, San Luis. Córdoba, La Etioja. 1>. Bruchi Forel, < ¡atarnarca. var. ebenina Forel, San Luis. La Rioja. I». Carettei Forel, Mendoza, San Luis. I>. ensifer Forel, Catamarca, San Luis. var. laevigata Gallardo, Caclieuta (Mendoza). I), exsanguis Forel, Mendoza, Catamarca, La Rioja, San Luis. var. carbonaria Forel, Mendoza, San Luis. Córdoba, Cbubut. T>. flavescens Mayr, Mendoza. />. mi niit as Emery. Chubut, Santa Cruz. I>. mucronatus Emery, Chubut, Mendoza. D. planidens Mayr, San Luis, Mendoza, Catamarca, La Rioja. I>. pyramicus (Rog.), Buenos Aires. Corrientes, Chaco, Córdoba, San Luis. La Rioja. var. bicolor Wheeler, Buenos Aires. subesp. brunneus Forel, Misiones, Jujuy, San Luis, subesp. Oarbei Forel, isla de Martín García, El Carmelo (Uruguay). I). Steigeri Santschi, Buenos Aires. Entre Ríos. />. tener Mayr, Santa Cruz. Chubut, Mendoza. subesp. Richteri Forel, Buenos Aires. Santa Cruz, Catamarca, La Rioja, Mendoza, subesp. Richteri Forel. var. depilitibia Forel, Santa Cruz. ¡>. thoniviriis (Santscliii. Sania Fe. Córdoba. Tueunian. Jujuy. D. Wolffhügeli Forel, Mendoza, Catamarca, Córdoba. La Rioja, Mira- mar (Buenos Aires). Se puede ver. en la lista siguiente por orden alfabético de localida- des, que las regiones secas son las «pie presentan la mayor variedad de formas de Dorymyrmex, que es un género xerófilo, como lo demues tran las ammoquetas que poseen muchas de sus especies, órganos que constituyen una adaptación desertícola. Buenos Aires. 1>. pyramicus, pyramicus bicolor, Steigeri, tener Rich- teri, Wolffhügeli. Cinco formas. Catamarca. I), breviscapis, Bruchi, ensifer, exsanguis, planidens, t< un- Richteri, Wolffhügeli. Siete formas. Chaco. 1>. pyramicus. Chubut. />. exsanguis carbonaria, minutas, mucronatus, toar. Cua- tro formas. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODEEINAS 19 Mapa I. Distribución geográfica ile Doiymyrmex en la República Argentina _'ii MI SEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Córdoba. />. breviscapis Carettoides, exsanguis carbonaria, pyrami- cus, thoracicus, Wolffhügeli. Cinco formas. ( Jorrientes. I>. pyramicus. En1 re Ríos. I>. Steigeri. Isla de Martín García. D. pyramicus <¡«rli. 'pyramicus brunneus, thoracicus. La Rioja. i>. breviscapis Carettoides, Bruchi, ebenina, exsanguis, planidens, pyramicus, tener Riehteri, Wolffhügeli. Siete formas. Mendoza. I>. Carettei, ensifer laevigata, exsa-nguis, exsanguis carbona- ria, flavescens, muer onatus, planidens, tener, tener Riehteri, Wolffhügeli. Diez formas. Pampa Central. 1>. tener Riehteri. Santa Cruz. I>. antarcticus, minutus, tener, tener Riehteri, tener Riehteri depilitibia. Cinco formas. Santa Pe. />. thoracicus. San Luis. />. alboniger, breviscapis Carettoides, Bruchi ebenina, Ca- rettei, ensifer, exsanguis, exsanguis carbonaria, planidens, pyramicus, thoracicus. Diez formas. Tucumán. />. Baeri, thoracicus. Abundan los representantes de Dorymyrmex en San Luis, Men- doza. < 'a tama rea. La I Moja. Córdoba, Santa Cruz y Clnilnit. Escasean en Entre Ríos, Santa Fe. Corrientes, Misiones. Tucumán y el Chaco. Faltan datos de Salta. Santiago del Estero y San Juan, debiendo ser abundantes en esta última provincia. Las cifras referentes a Santa Fe, Pampa Central y Jujuy son evi- dentemente incompletas. Según puede verse comparando los datos del Servicio Meteorológico Argenl ¡no con el mapa 1. D. planidens, ocupa la región de precipitación acuosa anual inferior a 200 mm.: I>. tener, de 200 a 600 nim.; J). thora- cicus, de i¡oo a 800 mm., en las regiones al Norte del paralelo 35 y J>. pyramicus, la región «le precipitación superior a 500 mm. anuales. CLASIFICACIÓN Forel lia propuesto la división del género en dos subgéneros: Psammomyrma y Gonomyrma, caracterizado el primero por su pecíolo nodiforme y sus largas ammoquetas y el segundo por su pecíolo con escama cuneiforme. Para facilitar la clasificación doy una clave dicotómica para las obreras de las formas argentinas. Como los individuos sexuales son GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 21 conocidos en pocas especies y algunos (D. flavescens, l>. alboniger) no se sabe a qué obreras corresponden, no lie confeccionado clave para las formas sexuales, pues ella sería, pronto modificada por el progreso de los conocimientos. Me limito a dar una lista de los sexos conocidos, con indicación de sus dimensiones y coloración a fin de facilitar su reconocimiento. Las descripciones de las especies, son tomadas de las de sus auto- res, ampliadas con la observación de los ejemplares de la colección del Museo y con dibujos originales, tomados con la cámara clara de Zeiss, paralas especies que conozco de visti, con un aumento unifor- me de 20 dediámetros aproximadamente para facilitar la compara- ción. CLAVE PARA LA DETERMINACIÓN DE LAS OBRERAS DE DORYMYRMEX I > í : LA REPÚBLICA ARGENTINA 1. Peciolo largo con nudo o con escama baja nodiforme, largas ainmo- quetas bajo la cabeza (Psammomyrma Forel). 2. — Pecíolo con escama cuneiforme, con o sin ammoquetas (Gonomyr- ma Forel). ('.. 2. Pecíolo con nudo. .'!. — Pecíolo con escama baja nodiforme, espina epinotal acerada, agu- da, larga, dirigida hacia arriba y encorvada hacia atrás. ."> 3. Largo 0-0,5 milímetros, amarillo, 5 o artículo del palpo maxilar in- sertado poco antes del extremo del 1". diente epinotal peque- ño, dirigido hacia arriba y algo hacia atrás (tig. 10). ¡>. planidens Mayr. — Largo a lo mas 5 muí., amarillo rojizo o claro, 5 o artículo del pal- po maxilar insertado mucho antes del extremo del -4°, espina epinotal fuerte, dirigida hacia atrás. 1. -ía. L. 5 min., amarillo rojizo con las antenas y patas más claras, gás- ter algo castaño, mesonoto estrechado en el medio, formando cintura, cabeza casi cuadrada (tig. 14). ]>. mucronatu8 Emery. 16. L. 3,5-4,8 mm.. amarillo pálido, casi incoloro, con nebulosidades parduzcas, mesonoto estrecho y casi cilindrico, cabeza un poco mas larga que ancha en las formas pequeñas (tig. 16). 1>. ensifer Forel. ác. L. 3,5 mm. pardo claro amarillento, mas obscuro en la parte dor- sal, patas claras, translúcidas. Más lisa y lustrosa que la es- pecie típica. I), ensifer Forel var laevigctta n. var. MUSEO NACIONAL DE BUENOS VIRES 5. L. 2,5 muí. Rojo i» ferrugíneo, algo castaño. Mandíbulas, mejillas. tarsos y articulaciones amarillo algo rojizo. Gáster castaño negro. Pronoto, cabeza, patas y una mancha en las mandíbu las castaño. /'• Bruchi Forel. — L. 2-2,6. Negro ébano, con las mandíbulas y los miembros castaño obscuro, i-ara declive del epinoto, según muestra La ñgura 17. 1>. Bruchi vai. ebenina Forel. i¡. Ammoquetas largas debajo de la cabeza. 7. — Sin ammoquetas largas debajo de la cabeza. 13. 7. Pequeño (2-2,5 mi,), cono saliente y agudo en el epinoto, pardo obscuro, pardo rojizo <> castaño claro con los miembros siem- pre mas claros. /'■ minutus Emery. — Mayores (2,5-4,5 i .) epinoto inerme o con un tubérculo redon- deado. 8. 8. ( 'oloración clara. '•'■ — Coloración más o menos obscura. 10. 9. L. 3,5 mm. Amarillo pálido y débil con nebulosidades parduzcas, gáster pardo. Promesonoto débilmente convexo. Cono epino- tal pequeño, obtuso (fig. L8). D.exsanguis Forel. — L. -. •")-■'!. t muí. Pardo, miembros mas clavos. Machos obscuros. I). exsanguis var. carbonaria Porel. LO. Ojos grandes algo adelante de la mitad de los costados de la ca- beza. Ll. — ojos medianos en la mitad de los costados de la cabeza. L2. 11. L. 3,5-4 mm. Enteramente negro o «le un negro castaño con las mandíbulas amarillo rojizo. < labeza mas larga que ancha. Per- fil del promesonoto poco arqueado; epinoto inerme o con tu- bérculo redondeado apenas sensible. El escapo sobrepasad borde occipital de ! , de su longitud. I>. Baeri André. — L. 2,8-3,2 mm. Castaño rojizo o amarillento. Cabeza tan larga como ancha, ligeramente escotada en el borde occipital, mas ancha afras que adelante. El escapo sobrepasa el borde Occi- pital de : a ¡ de su largo. Epinoto provisto de un cono, con la cara declive apenas mas larga que la basal. /'. antarcticus Forel. 12. L. .">,s-4 min. Rojo, gáster negro, miembros castaños. Perfil pro- mesonotal moderadamente com exo. < 'abeza mas larga que an- cha. El escapo sobrepasa el borde occipital de ' de su largo. ('ono epinotal pequeñísimo, obtuso (fig. 20). I>. tener Mayr. — L. 2,5-4,2 muí. Negro castaño, miembros castaños. Perfil del pro GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERIX AS 23 mesonoto poco arqueado. Cono epinotal obtuso, pero bien mar- cado (fig. 21). 1). tener Mayr subesp. Eiehteri Forel. 13. Surco mesoepinotal en forma de canaleta profunda, de sección redondeada. Cono epinotal obtuso. L. 3,2-3,5 min. Tórax, parte anterior de la cabeza, escama y tar- sos rojo amarillento o amarillo ocre, liesto de la cabeza (a ve- ces toda) y gáster castaño negruzco. Antenas y resto de las pa- tas castaño. Cabeza más larga que ancha, mas ancha atrás que adelante y clípeo algo carenado. Escupos sobrepasan de '/, el borde occipital débilmente escotado. Pequeño escalón en la cara declive del epinoto (fig. 22). I). thoracicus (Santschi). — El surco mesoepinotal no forma canaleta. < !ono epinotala gudo. 1 1. 14. Cara declive del epinoto escalonada con escalón marcado y angu- loso de perfil. 15. — Xo escalonada o con escalón redondeado de perfil. l.S. 15. Ojos medianos o grandes (' /., de los costados de la cabeza mas o menos). 1 G. — Ojos chicos ('/ k de los costados déla cabeza másomenos). 17. 10. L. 3,5-4 mili. Amarillo rojizo hasta rojo obscuro con el gáster ne- gro castaño. Antenas y patas pardo claro, el escapo y las pa- tas posteriores ordinariamente mas obscuros. Cono epinotal fuerte. Inserciones antenales equidistantes entre si ya los bor- des exteriores del cllpeo. Los escapos sobrepasan '/¡ el borde occipital recto (fig. 23). D. pyramicus (Roger) Mayr. — L. 3,5-3,7 mm. Pardo obscuro, tórax amarillo castaño, tarsos y par- te anterior déla cabeza parduzca. Muchas veces pardirrojo con cabeza parda. Clípeo alto, algo carenado, [nserci ¡s antena- les más próximas entre sí que al borde exterior del clípeo. Ojos grandes poco convexos. Los escapos sobrepasan '/ r , el borde oc- cipital recto (fig. 20). D. pyramicus subesp. brunneus Forel. 17. L. 3,5-4 mm. Cabeza, tórax y pecíolo rojos o amarillo rojizo, gás- ter negro con el borde distal de los segmentos ferrugíneo. Antenas y patas ferrugíneas. Cabeza más larga que ancha con los costados poco convexos. Cono epinotal fuerte. Los escapos sobrepasan de '/„ el borde occipital convexo (fig. 29). />. pyramicus var. bicolor Wheeler. — L. 3,5-4,2 mm. Amarillo claro rojizo, gáster castaño. Tarsos y es- capos pardo amarillo. Cabeza más larga que ancha con los costados convexos. Clípeo bajo. Cono epinotal muy pequeño. Los esca[ios sobrepasan de ' „ el borde occipital algo escola- do (fig. 27). D. pyramicus subesp. Garbei Forel. 2J MUSEO NACIONAL DE BUENOS VIRES L8. Escalón de la cara declive del epinoto poco marcado, redondeado de perfil. L. 3 íimi. Negro, antenas y paras castaño, mandíbulas, costados del clípeo, tarsos, articulaciones y borde posterior de 1. Steigeri Santschi. — L. 1,9-2 nini. Castaño obscuro, casi negro, con los miembros casta- ños y las mandíbulas amarillentas. < 'abeza rectangular con los costados casi paralelos. Los ojos grandes ocupan más del cuar- to de los costados de la cabeza y están situados atrás del ter ció anterior. Los escapos no alcanzan el borde occipital. Epino- to estrecho con cono elevado desde el borde anterior (fig. ■ '<:>>. 1>. Garettei Forel. 21. L. 2,4-2,6 mm. Cabeza y gáster de un negro castaño: mandíbu- las, clípeo, mejillas, escapos, tarsos y articulaciones rojizas : id resto di' un castaño bastante obscuro. Clípeo avanzado en id medio con id borde anterior arqueado. Alistas frontales muy cortas y bastante distantes. ( 'abeza cuadrada, con el borde pos terior casi recto ligeramente escotado, ojos medianos sima (los casi a la mitad de los costados de la cabeza. Los escapos apenas sobrepasan el borde occipital. I>. Iin risc4). I>. breviscapis var. Garettoides Forel. GALLAKIio : SUBFAMILIA DOLICODERINAS LISTA DÉLAS HEMBRAS CONOCIDAS I>E LAS ESPECIES DE DORYMYRMEX DE LA REPÚBLICA ARGENTINA Dorymyrmex flavescens Mayr L. 8 muí. Amarillo testáceo, margen masticatorio de las mandíbu- las y parte dorsal del gáster castaño, dorso del tórax un poco obscu- recido. Alas hialinas. Dorymyrmex planidens Mayr L. 11 mm. Rojo testáceo, el niesonoto lleva una banda mediana an- terior (a veces desdoblada) y dos bandas laterales más o menos obscu- ras, a veces poco notables. Alas hialinas con las nervaduras princi- pales castañas (flg. 11 y 12). Dorymyrmex alboniger Forel L. 5 mm. Cabeza, tórax, escama (salvo en la base) y dorso de los segmentos abdominales, salvo una ancha banda en su extremidad, de un negro apenas parduzco. Todo el resto, miembros, parte de aba- jo y costados del gáster de un amarillo pálido, casi blanquizco. Dien- tes de las mandíbulas pardos. Alas subhialinas. Dorymyrmex exsanguis Forel L. 8,6-8,8 mm. Amarillo pálido, a veces una banda parda se ex- tiende de un ojo a otro comprendiendo los ocelos. Dorso del tórax un poco parduzco. Dorso del gáster castaño con un borde amarillo mas o menos grande por detrás. Alas hialinas, con nervaduras amarillen- tas y pterostigma pálido. Dorymyrmex antárcticas Forel L. 7,5 mm. Castaño obscuro negruzco, antenas y mandíbulas casta ño, mitad exterior de las mandíbulas, patas y borde exterior de los segmentos abdominales amarillentos. 26 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Dorymyrmex pyramicus | Roger) L. 4,8-5 nuil. Castaño obscuro, gáster castaño negruzco con el bor- de posterior de los segmentos blanquizco pelúcido, nía mili >u las, clípeo y antenas rojo ferrugíneo, tibias, tarsos y parte interior del pecíolo rojo ferrugíneo amarillento. Alas hialinas. Bnísimamente pubescen- tes, nervaduras y pterostigma pardo claro (fig. 24). Dorymyrmex pyramicus (Roger) var. bicolor Wheeler L. G mm. Cabeza, tórax y patas amarillo testáceo, con el clípeo, la frente, el epinoto y los esternitos mesotorácicos mas obscuros: escama amarillo testáceo ; gáster casi año obscuro, casi negro, con el borde dis- tal ilelos segmentos mas claro: funículos amarillo parduzco, más obscuros distalmente hasta los extremos pardo obscuro. Alas hialinas, nervaduras y pterostigma castaño amarillo (ñg. •">()). Dorymyrmex ■pyratnicus (Roger) subesp. brunneus Forel L. I> muí. Pardo, mandíbulas y costados del clípeo amarillo rojizo. Dorymyrmex pyramicus (Roger) subesp. Garbei Forel ]j, (¡.ó muí. Rojizo, gáster castaño obscuro con los bordes de los seg ínclitos amarillos. Alas teñidas de amarillento con las nervaduras ama- rillentas. Dorymyrmex Wolffliügéli Forel L. 5,5 mm. Pardo negruzco con una pubescencia bastante tuerte que la hace grisácea. Miembros, mejillas y mandíbulas de un amari lio parduzco. < ioxas pardas. Alas siibhialinas con las nervaduras pardas. LISTA DE LOS MACHOS CONOCIDOS DE LAS ESPECIESDE DORYMYRMEX DE l.A REP1 BLIC \ ARGENTINA Dorymyrmex Jlaveseens Mayr L. I mm. Amarillo testáceo. ojos negros. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 27 Dorymyrmex planidens Mayr L. 5 muí. Negro, excepto la boca, mandíbulas y borde anterior del clípeo amarillo castaño sucio y las antenas, tibias, tarsos y órganos genitales ferrugíneos. Alas hialinas, con nervaduras testáceas y pterosl igma obscurecido (fig. 13). Dorymyrmex mucronatus Einery (=flavescens Mayr) L. 4 mm. Amarillo test uceo sucio, con nebulosidades castaño cla- ro. Ojos castaño obscuro (fig. 15). Dorymyrmex exsanguis Forel L. 3,5-3,9 i Amarillo apenas un poco rojizo, con los miembros y las mandíbulas pálidas. Alas hialinas, con nervaduras amarillentas y pterostigma muy palillo. Dorymyrmex exsanguis Forel var. carbonaria Forel L. 3-3,1 nuil. Pardo con las patas más pálidas y las mandíbulas amarillo pálido o bien castaño rojizo muy obscuro, con los miembros ferrugíneos y las mandíbulas amarillas con el borde castaño (fig. 19). Dorymyrmex pyramicus (Roger) L. 2-2,5 niin. Negro (furnia descripta por Einery de Norte Ame- rica). L. 8 mm. Castaño obscuro, casi negro, antenas pardas, oferrugíneo obscuro, mandíbulas y borde del clípeo castaño, escudete pardo, tibias y tarsos ¡lardo claro hasta ferrugíneo obscuro. Alas hialinas pubescen- tes, nervaduras y pterostigma pardo claro o amarillento (fig. 25). Dorymyrmex pyramicus (Eoger) var. Garbei Ford L. 2 mm. Negro, tibias castaño obscuro, articulaciones y tarsos amarillo sucio, mandíbulas, antenas y genitales pardo amarillento. Alas hialinas pubescentes, con las nervaduras y pterostigma par- do claro (fig. 28). 28 MUSEO NACIONAL l>K BUENOS VIRES DESCRIPCIONES DE LAS FORMAS ARGENTINAS DEL GÉNERO DORYMYRMEX Subgénero Psammomyrma Forel 1912 DORYMYRMEX FLAVESCENS Mayr 1866 Mayr, Hyrmecologi&che Beitrage, en Sitzber. Alead. Wiss. fVien., tomo Lili, páginas 495-96. L866. Berg, Enumeración sistemática de los formícidos argentinos, etc., página 23. Embry, Formiche rae. del Pro/. /■'. Silvestri nell'Arg., etc., en : Boíl. Soe. Etii. ¡tul., tomo XXXVII, página 175 un nota). 1905. Forel, Formicides néotropiques, en Mém. Soc. ¡'ni. Belgique, tomo XX. página 36. 1912. Brl'CH, Catálogo sist. i/> los formícidos un/., página 225. 1914. 9 L. 8 mm. Amarillo testáceo, lustroso, sutilísimamente coriáceo- rugosa, margen masticatorio de las mandíbulas y parte dorsal del gáster castaño, dorso del tórax un poco obscurecido, ojos negros, alas hialinas. Las mandíbulas con puntos gruesos esparcidos. El mesono- to con pelos rectos, cortos, amarillos, el gáster con pilosidad escasa arriba y rica debajo, asi como las tibias. O* L. 4 mm. Amarillo testáceo, ojos negros, lustroso, poco piloso, casi liso. Tipo de Mendoza (Museo zoológico de Halle). La obrera es aun desconocida, ver páginas L3 y 14 las razones que me hacen creer sea l>. mucronatus Emery. DORYMYRMEX PLANIDENS Mayí 1868 (Fig. .">, 7. li). 11. 12 y 13) Mayr, Aun. Soc. y,,/. Modena., año 111. página 166; 7-8 de la tirada aparte. 1868. Berg, Enumeración sist. de los formícidos arg., etc. página 24. Emery, Genera inseotorum. Fase. 137. Doliehoderinae, página :¡7. 1912. Forel, Formicides néotropiques. Mém. Soc. Ent. Belg., i. XX. página lo. 1912. BrucH, Cat., página 225. <¡> L. (¡-IÍ.4 mm. Amarillo ocráceo, brillantísimo, palpos coi ■ chos pelos largos ralos en las mandíbulas y el clípeo ; el tórax con pelos erectos breves ralos, abundantes en el epinoto; el gáster con GALLANDO : SL1SKAM I LIA DOLN'ODKIÜXAS '.".i pelos breves ralos; patas con pelos ralos moderadamente largos que nacen de puntos negros; mandíbulas lisas con pelos dispersos ; palpos maxilares con el 5 o articulo insertado antes del extremo del 4 o . Ca- beza, pronoto, pecíolo, abdomen y patas muy lisos, mesonoto y epi- noto coriáceo-rugosos ; mesonoto alargado, epinoto fuertemente ele- mandíbula Y cara declive Fig. lo. — Perfil de Dorymyrmex planidens tf y cabeza vista de frente Aumento : + 'Jo diámetros vado y con un diente erecto y comprimido arriba; pecíolo con nudo redondo arriba, comprimido (flg. 10). Tipo capturado por Strobel durante los meses de verano en las provincias de San Luis y Mendoza, 18G5 y 1860, Chumbicha y Alto Pencoso (Bruch), Chile (Berg). ^Numerosos ejemplares en la colección del Museo números 11.096 10 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES y 11.127, procedentes de La Rioja, coleccionados por Gemignani y Boman; número L1.328, por Rovereto. Ejemplares antiguos de Cafayate, coleccionados por Wolffhügel. Bríüthes, Sur les formes sexuelles de deux Doliehodárinea, en .1». Mus. Nac, tomo XXVI, páginas 231-232, 191 I : Hguras 1 y 2. Bri i ii. Supl. Cat.¡ página 533. 9 L. 11 muí. Coloración general como la obrera, rojo testáceo, el inesonoto lleva una banda mediana anterior y dos bandas laterales mas O menos obscuras, a veces poco notables. La banda mediana suele bi i le o( cipilal reo fr- ; i ndib' La cerrada roseta amena! - . V ' . clipeo ammoqueías capéales- mandíbula abierlt. ■ -- diente apical Fig. 11. — Cabeza vista de frente tle Dorymyrmex planidens Q Aumento : ± 20 diámetros desdoblarse, de manera que se ven cuatro bandas longitudinales obs- curas en el ni: sonóte. Cabeza casi cuadrada, muy ligeramente estrechada Inicia adelante (fig. 11). El diámetro mayor del ojo es igual a la distancia (pie lo se- para del borde anterior de la cabeza y a la mitad de la distancia al borde posterior. El clípeo y el borde lateral interior afilado de la ca- beza con aniinoquetas. Mandíbulas amarillo rojizo algo obscuro, con 7-8 dientes castaño obscuro, casi negro ; el diente apical fuerte y agudo, el :'>" y el 5 o a contar del apical, mas pequeños. Groseramente estriadas, con puntos pilíferos marcados y pilosidad larga oblicua. Plintos pilíferos esparcidos por toda la cabeza. El escapo sobrepa- (ÍALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 31 s;i el borde occipital de '/'* ( ^ e su l^rgo próximamente. El tórax en general es liso con puntos pilíferos esparcidos. Su silueta vista de costado es convexa. La escama del pecíolo es más ancha que larga y más alta que an- ammociueías palpo maxilar i -. pronoto coxa anterior epimero mesotoracico - episternuo » - - - - esiermto w «puñera melatoracico estermto ni mdi bulas _. tegula pa rapte ron meso torácico escudete parapteron metal i metanoto _ ala anterior '- rara basal .[- cara declive ala posterior .Fig. 12. — Perfil de Dorymyrmex planidens Q. Aumento : ± 20 diámetros cha, terminando en una punta redondeada; en su borde anterior lle- va pelos oblicuos dirigidos hacia arriba y adelante. Cabeza, pronoto y mesonoto lisos, lustrosos; mesonoto y epinoto, punteado-coriáceo, muy tino, submate; epinoto más groseramente punteado coriáceo; gáster finamente punteado coriáceo, lustroso. 32 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Pubescencia muy fina y rala en el gáster, más abundante en el borde distal de los anillos, donde turnia fleco. Pilosidad larga, oblicua, rala: pelos más largos en la extremidad clipeo mandíbula - - ammoquetas esupas ala anterior ala posl Fig. 13. — Perfil de Dorymyrmac planidens Q* y cabeza vista de frente AmiH'iiin : 20 diámetros y debajo del -áster y en los largos palpos maxilares que llevan pelos enrulados (fig. 12). Alas hialinas, con las nervaduras principales castañas (fig. 17). Número 11.096, coleccionado en La Eioja por Boman. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODEEINAS 33 Biíííthks, loe. vil., páginas 232-233. Bucen, Supl. Cu/., página 533. (j< L. 5 muí. Negro, lustroso, excepto la boca, mandíbulas y borde anterior del clípeo amarillo castaño sucio y las antenas, tibias, tarsos y órganos genitales ferrugíneos. Cabeza casi cuadrada, ojos salientes, mandíbulas con borde masti- catorio armado de unos ocho dientes castaños, siendo el apical ace- rado como en la hembra y la obrera. Clípeo separado de la frente por una impresión ondulosa, surco frontal que va basta el ocelo anterior; ammoquetas en el clípeo y el borde lateral afilado de la ca- beza. Tórax de perfil abovedado ; dos impresiones vecinas (surcos de Mayr) que se unen hacia el medio del mesonoto ; las líneas parapsidales ape- nas distintas sobre los bordes laterosuperiores del mesonoto. El escu- dete visto de arriba en forma de trapecio, ligeramente más ancho ade- lante, con algunas impresiones oblicuas a cada lado de la línea media, dirigidas hacia atrás en V. El segmento medio finamente cliayriné, de perfil lateral progresivamente arqueado Lacia atrás, con dos im- presiones medias longitudinales. El pecíolo abdominal es de la forma del de la obrera, pero no comprimido, regularmente redondeado hacia arriba y hacia los costados (flg. 13). El gáster finamente chagri- né transversalinente. Pelos cortos y grisáceos ralamente esparcidos por todo el cuerpo. Alas hialinas, con las nervaduras testáceas y el pterostigma obscurecido (fig. 5). Estas formas sexuales fueron recogidas en el Fuerte del Pantano (provincia de La Eioja) por la expedición Bonian el 14 de abril de 1914, conjuntamente con obreras y crías. Número 11.096 de la co- lección del Museo. Se ve por la descripción que difieren bastante «le J>. flavescens Mayr que Emery creía que fuesen las formas sexuales de l>. ¡iluni- dens por haberle enviado Jensen de Mendoza obreras de 1>. planidens mezcladas con formas sexuales que corresponden a la descripción di' flavescens (Emery. 1905, p. 175, en nota). ANAL. MUS. NAC. — T. XXV11I (MAYO 4, 1916) :: I MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES DORYMYRMEX MUCRONATUS Emery 1905 (Fig. 14 y 15) Emery, FormAehe rae. dall Prof. /•'. Silveetri nelVArg., etc., en : /.Vi/. Soe. £»f. //«/.. tumo XXXVII, páginas 174-175 (fig. 34), 1905. Forel, Formicides neotropigv.es, en: Mém. Soe. Ent. Belgique, tomo XX. página 42. 1912. Emery, Genera Insectorum, fase. 137. Doliehoderinae, página 37. 1912. Eorel, Fourmis d'Argentine, ete. en /.'»//. Soe. Yinul. Se. Nat., tumo XLIX, N° 181, página 245. 1913. Bruch, Catálogo, página 225. 1914. La descripción original de Emery es muy breve e incompleta, sobre un solo ejemplar (tipo) recogido por Silvestri en Puerto Madryn (Chubut). Doy una más detallada sobre dos ejemplares de la misma proce- dencia (n° 1 1.244) recogidos por Doel lo- Jurado. L. 4,5-."> muí. Amarillo rojizo sucio, gáster amarillo parduzco, (tatas amarillas pálidas, transparentes, antenas amarillo-castaño; mandíbulas amarillo sucio, con dientes castaños. Mandíbulas lisas, con gruesos puntos esparcidos, armadas de cua- tro fuertes dientes, con dentículos intercalados. Borde anterior del clípeo convexo hacia adelante. Cabeza casi cuadrada con los costados convexos y escotados de- trás. Los ojos muy grandes, situados muy de frente, entre el borde de la cabeza y la linca mediana, casi tan largos como el espacio que los separa del borde anterior y posterior de la cabeza. Aristas fron- tales rectas, ligeramente divergentes. El escapo sobrepasa el occipu- cio de un tercio de su longitud. Funículo delgado, el primer articulo es el más largo y decrece progresivamente hasta el penúltimo. Ca- beza plana y bordeada debajo. Palpos maxilares largos, el cuarto arti- culo se prolonga más de un tercio después de la inserción del quinto. Pronoto muy ancho, con los costados dilatados y muy convexos. Mesotórax en forma de cuello, adelgazado al medio, especialmente visto de arriba, dos veces tan largo como ancho. El metanoto largo y estrecho lleva los estigmas muy próximos formando una cresta roma en el lomo. La hendedura torácica bien marcada, detras de los estig- mas metanotales una hendedura secundaria. Epinoto tan alto como largo; su cara basal tieue una parte ante- rior primero subvertical, después redondeada, luego subhorizontal y mediocremente convexa hacia arriba: finalmente termina en una pun- GALLARDO : Sl'ISFAMIUA l>< »U< '< >I>EKIXAS 35 ta fuerte aguda de perfil, dirigida hacia afras y un poco Lacia arriba, un poco mas corta o casitanlarga como la cara declive. Vista de ade- lante esta punta es ligera mente aplastada y obtusa en la extremidad. Cara declive subvertical, un poco cóncava de perfil, más corta (pie la basal. El pecíolo muy alargado, lleva un nudo redondeado bajo. Gráster corto, con la cara anterior plana y verticalmente cortada. Patas lar- gas con las coxas translúcidas. Largas ammoquetas debajo de la ca- beza; un rango en el clípeo y dispersas en las mandíbulas. Lustroso y débilmente chagriné ; epinoto, mesonoto y metanoto subopacos, unamente pero fuertemente reticulado punteados; mitad anterior de la cabeza y del pronoto lisos. Pilosidad erecta rala en el cuerpo, 'mas abundante y oblicua sobre las patas, nula en las ante- Fiu. 14. — Perfil de Dorymyrmex mucronatas 5 y cabeza de frente Aumento : 4- 20 diámetros ñas (pie son pubescentes. La pubescencia del cuerpo es casi nula. Los palpos maxilares llevan largos pelos enrulados (fig. 14). Tipo de Puerto Madryn (CLubut) recogido por Silvestri. Mendoza (Carette). Colección del Museo, dos ejemplares (n° 11.244) coleccionados por Doello-Jurado. Cuatro ejemplares (10. (¡72) algo más claros, recogidos por Rovereto en el Chubut como bis anteriores. En las paginas 13 y 14 indico por qué considero esta forma como la obrera de D. flavescens Mayr. C? (aun no descripto). L. 4 nim. (extendido). Amarillo testáceo sucio, completamente desvaido: vértice de la cabeza, parte dorsal del tórax y del gáster con nebulosidades casta- ño claro. 36 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Antenas y patas pardo blanquizco muy claro, casi transparentes. ojos castaño obscuro, casi negro, ocelos poco pigmentados. Cabeza un poco mas lar.ua que ancha, borde occipital ligeramente convexo, con los ángulos occipitales romos, de gran curvatura. Cos- tados de la cabeza en su mayor parle ocupados por los ojos, fuerte- mente convexos, que abarcan desde el clípeo hasta donde comienza Fig. 1". — Perfil de Dorymyrmex mucronatus r*f y cabeza <\r frente Aumento : 4- 20 diámetros la curvatura de los ángulos occipitales. Mandíbulas blanquizcas, lina- mente estriadas a lo largo, con tres o cuatro dentículos castaño roji- zo. Clípeo convexo hacia afuera, borde anterior recto. Los escupos delgados no alcanzan el borde occipital, sobrepasando algo el ocelo anterior. La longitud del primer articulo del funículo es dos y medio veces su espesor, la del segundo artículo, tres veces su espesor y decrece GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODEEINAS 37 paulatinamente hasta el penúltimo que es algo más largo que espeso. Tórax visto de arriba, del ancho de la cabeza. De perfil muy con- vexo con el mayor saliente en el escudete. Epinoto poco convexo de perfil, con la cara basal algo mas corta que la declive. Peciolo con nudo bajo. Cara anterior del nudo convexo, la poste- rior casi plana subvertical. Detras de la escama hay un pequeño es- calón. La cara inferior del peciolo es algo convexa hacia abajo. Gáster corto, algo encorvado hacia abajo en su extremidad. Esti- pas largas estiliformes. Lustroso, casi liso, salvo las pleuras torácicas y el epinoto finamen- te coriáceo ruguloso. Pilosidad erecta blanquizca rala, más abundante en el gáster. Ammoquetas clipeales pálidas asi como las cerdas de las mandíbu- las. Pilosidad oblicua corta en las patas. Pubescencia invisible con •">(• diámetros de aumento en el cuerpo y las patas, finísima en las antenas. Alas hialinas irisadas, finísimamente pubescentes, nervaduras amarillento clarísimo, pterostigma hialino casi incoloro. Iigerísima- mente teñido de amarillento. L. del ala anterior 3,75 inm. (fig. 15). Dos ejemplares (n° IO.i.Tl') coleccionados por Rovereto, conjunta- mente con las obreras en abril de lili."». Tal vez las formas completa- mente maduras sean algo mas pigmentadas. Estos son tan incoloros como las obreras de />. ensifer. Probablemente este es el macho descripto por Mayr bajo el nom- bre de D. flavescem, cuestión que puede resolverse estudiando el tipo conservado en el Museo zoológico de Halle. DORYMYRMEX ENSIFER Forel 1912 (Fig. lü) Forel, Formicidea néotroxriques, en Mém. Soc. Ent. Belgiqw, tomo XX, pá- ginas 40-42, 1912. l'.ia i n. ' 'ni., página 225. Forel, Formicidea d' Afrique et d'Amérique, JBull. Soc. Vaud. ¡Vat. Se, tomo L., número 184. página 282, 1914. Muy parecido a I), mucronatus Emery, difiere en la coloración que es más clara y desvaída y en el mesotórax mas estrecho y subcilín- drico. La punta epinotal es proporcional mente más larga y ayuda. Me inclinaría a considerarlo una subespecie de mucronatus a no 38 MUSEO NACIONAL 1>K BUENOS AIRES ser la alta autoridad de Forel, que ha tenido ambas formas a la vista y considera que sus diferencias merecen tener rango específico. Doy una traducción de la descripción de Forel. ^ L. 3,8-4,s mm. Amarillo completamente desvaído y pálido, casi incoloro, pero con nebulosidades parduzcas en el vértice, el tórax y el gásl er. Mandíbulas lisas, con gruesos puntos esparcidos, armadas de 4 tuertes dientes y de L! o ."> dentículos intercalados. Borde anterior del clípeo con\ T exo en el medio. Cabeza rectangular un poco mas larga que ancha, débilmente es- cotada detrás, de costados convexos en la pequeña obrera. En la grande es tan ancha como larga, fuertemente escotada de- trás. Los ojos son muy grandes, situados en el medio y muy de lien te, entre el borde de la cabeza y la ¡mea mediana: en la obrera grande son casi tan largos como el espacio que los separa del borde anterior o del borde posterior de la cabeza. Aristas frontales rectas paralelas. El escapo sobrepasa el occipucio de ' de su longitud. Funículo tan delgado como en el exsanguis. Cabeza absolutamente chata, como truncada y bordeada por abajo, pero no cóncava como en planidens y Bruchi. Palpos exactamente como mucronatus y de las mismas dimen- siones, el cuarto articulo de los maxilares por lómenos tan prolonga- do como en aquel, después de la articulación del quinto. Pronoto muy ancho, con los costados dilatados y muy convexos. Mesotóras en for- ma de cuello, estrechado y cilindrico, mucho más que en mucronatus, dos veces mas largo que ancho, sin contar el mefanoto. que es también alargado y estrechado, el nietanoto lleva sus dos estigmas semisohla- dos el uno al otro como una pequeña cresta roma en el dorso. La de- presión torácica es muy grande y profunda: detras de los estigmas niel anótales, una hendedura secundaria estrecha y profunda. Epinoto abultado; su cava basa! tiene una superficie anterior primero subver- tical, después redondeada: luego es subhorizontal y mediocremente convexa hacia arriba: por fin se termina en una punta como de es- pada, aguda, dirigida hacia, atrás y hacia arriba, un poco mas larga que en mucronatus y casi tan larga como la cara declive. Vista de adelante esta punta es ligeramente aplastada y obtusa en la extre- midad. Cara declive subvcrlical. un poco cóncava de perfil, mas corta que la basal. El epinotoes tan alto como largo. 101 pecíolo muy alar- gado, casi tan largo como el epinoto (sin alcanzarlo) lleva un nudo subcuneiforme bastante bajo, inclinado hacia adelante, oblicuamente truncado en su larga cara posterior, convexo en su cara anterior mas corta, más largo que ancho (cu el mucronatus es redondeado), (¡áster GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODEEINAS 3íl corto, de cara anterior verticalmente cortada. Patas largas, caderas translúcidas. Un rango de largas ammoquetas bajo la cabeza, detrás, licuando hasta la boca; otra en el clípeoyen las mandíbulas. Lustro- so y débilmente chagriné; epinoto, mesonoto y metanoto snbopacos, bastante finamente pero fuertemente reticnlados, mitad anterior de la cabeza lisa. Pilosidad erecta muy rala en el cuerpo, más abundan- te y oblicua sobre las patas, nula en los escapos que son sólo pubes- centes. Sobre el cuerpo la pubescencia es casi nula (fig. 16). Fig. 16. — Perfil de Dorymyrmex ensifer ft y cabeza vista (le irruir Amurillo : 4; 20 diámetros A simple vista esta especie tiene un parecido notable con 1>. ex- sanguis Forel, que habita los mismos sitios, pero por su estructura se acerca mucho, como hemos dicho a mueronatits Kinery. Tipo recogido por Bruch en Iluasán (Oatamarca) a 1300 metros de altura en un terreno arenoso. Alto Pencoso (San Luis) (Bruch). Un ejemplar obsequiado por Bruch en la colección del Museo, nú- mero 11.467. DORYMYRMEX ENSIFER Forel var. LAEVIGATA n. var. L. 3,5 mm. Pardo claro amarillento, algo más obscuro en la parte dor- sal, patas claras, translúcidas, especialmente las coxas transparentes. La escultura, menos profunda que en ensifer, lo hace lustroso, aún en el epinoto, mesonoto y metanoto que son snbopacos en ensifer. Por lo demás como ensifer. Un ejemplar, número 11.552, recogido en Cacheuta (Mendoza) por mi hija Beatriz. Iii MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES DORYMYRMEX BRUCHI Forel 1912 Forkl, Formioides ndotropiqu.es, parte 5 a , Mém. Soc. Ent. Belg., tomo XX. página 4-2. Fokel, Fourmia d'Argentine, etc., Bull. Sur. Vaui. Se. A»/, tomo XLIX, número 181, página 245. Brtjch, ('al., página 225. $ L. 2,5 muí. Rojo <> ferruginoso un poco castaño. Mandíbulas, mejillas, tarsos y articulaciones de un amarillo un poco rojizo. Gás- ter de un castaño negro. Pronoto, cabeza, patas y una mancha sobre las mandíbulas castaño. Mandíbulas de borde muy convexo, armadas de cual ro fuertes dien- tes y de «los ilent ículos intermediarios, débilmente esl riadas con algu- nos i ii i n rus. Borde anterior del clípeo, muy débilmente convexo. Cabe- za aplastada, aún ligeramente cóncava y bordeada hacia abajo, como en el planidens, cuadrada, tan ancha como larga, con el borde poste rior derecho o apenas convexo, con los costados débilmente convexos. Ojos medianos, atrás del tercio anterior. El escapo alcanza justamente el borde posterior de la cabeza. Los dos penúltimos artículos del ruínenlo tan espesos como largos, los precedentes un poco mas largos. Pronoto muy convexo, de costados dilatados y muy convexos. Mesonoto débilmente convexo, por lo menos tan largo como ancho sin el mptanoto, pero sin formar cuello, aunque es estrecho con rela- ción al pronoto. Metanoto corto con dos estigmas prominentes en el dorso. La hendedura torácica es simple, grande, bastante abierta, no muy profunda. Cara basal del epinoto netamente mas corta que la declive, de perfil rectilíneo horizontal, sin conbtituir una protuberan- cia elevada sobre la hendedura como en mucronatus y ensifer, termina- da ai ras por una larga punta aguda, cu espina perfectamente acerada y aguda en todos sentidos, tan lar.ua co la caía basal, dirigida hacia atrás y hacia arriba, apenas un poco encorvada hacia abajo. Cara de- clive plana, bordeada, oblicua, peni bastante abrupta. Pecíolo casi tan largo como el epinoto, provisto de un nudo o escama baja muy espesa y muy inclinada hacia adelante, un poco más ancha que es- pesa y i riangular en la cima. Parte anterior del gáster subvertical, pero mucho menos alto que en nvucronatus y ensifer. Palpos maxilares extremadamente largos, como en dichas especies, pero el quinto artículo está normalmente in- sertado en la extremidad del cuarto. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 41 Lustroso, débilmente reticulado. Bpinoto, metanoto y costados del mesonoto subopacos y fuerte- mente reticulados, así como la espina. Gráster liso; mitad anterior de la cabeza casi lisa. Largas ammoque- tas insertadas atias y lateralmente debajo de la cabeza y que alcan- zan casi hasta la boca, otro rango en el clípeo. Püosidad erecta muy esparcida sobre el cuerpo, nula sobre los es- capos que no tienen masque pelos adyacentes, muy oblicua y sub- yacente en las patas. Pubescencia extremadamente diluida <> casi nula: algunos peque- ños pelos subyacentes sobre el epinoto. Tipo de Huasán, 1300 metros (Catamarca), recogida porBruch. Un ejemplar en la colección del Museo, coleccionado en La Rioja por Eovereto (n" 1 L.327), hace transición en la coloración a la varie- dad ebenina Forel. DORYMYRMEX BRUCHI Forel, var. EBENINA Forel Fig. 17) Fokel, Fiirm. d' A frique et d' Amérique. /.'»/'. Soe. Yaud. Se. Nat., tomo L, número 184, páginas 282-3, 1H14. Biíuch, Supl. caí., página 533. $ L. 2-2, (i. Se distingue del tipo de la especie por ser a veces algo más grande y por su color negro ébano, con las mandíbulas y los miembros cas- taño obscuro. El borde posterior de la cabeza un poco más distinto y más recto. Los es- capos ligeramente más cortos (fig. 17). Alto Pencoso, coleccionada por Brucli. Un ejemplar en la colección del Mu- seo, obsequiado por Bruch (n" 11.465). Es un Dorymyrmex muy notable por su punta, epinotal larga y arqueada y Fig. i-. — Perfil de Dorymyrmei su largo pecíolo con escama baja con a™»**»^ 5 y «J— «« fren- 1 u te. A la izquierda arriba : epinoto la extremidad triangular que hace tran- y pecíolo ™tos de atrás. Aumer sición a un nudo, estableciendo asi el '" : ± ao (liámeteos - pasaje entre el subgénero Psammomyrma y el subgénero Conomyrma. Ij MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIKES DORYMYRMEX ALBONIGER Forel mil Forel, Formicidea d'Afrique ei d'Amérique nouveaux »« /" » connus. linU. s,,r. V, nul. Se. Xiii.. tomo I.. X" 184. página 283. L9] I Bruch, Supl. ('ni., página 533. 9 L. 5 min. Cabeza, tórax, escama (salvo en la base) y dorso de los segmentos abdominales, salvo una ancha banda en su extremi- dad, ilc un negro apenas parduzco. Todo el resto: miembros, parte de abajo y costados del gáster, de un amarillo pálido, casi blanquizco. Dientes de las mandíbulas par- dos. Mandíbulas bastante chatas, armadas de siete dientes próxima- mente, dos de los cuales son muy pequeños y el terminal muy largo. Las mandíbulas son lustrosas con algunos puntos alargados. Cabeza tan ancha como larga, casi de mitad mas estrecha adelante que en su cuarto posterior, con los costados muy convexos, el borde poste- rior débilmente convexo y los ángulos posteriores muy redondeados. Su cara inferior es casi chata. Clípeo convexo pero sin escama, con el borde anterior casi recto y sin escotadura. Área frontal triangular. Aristas frontales divergentes y rectas. Ocelos pequeños. Una impresión longitudinal sobre latiente. Los ojos poco conve- xos, están situados próximamente en el tercio anterior. El escapo uo alcanza completamente el borde posterior: le falta tanto como su débil espesor. Todos los artículos del funículo, salvo el antepenúltimo, mas largos que espesos. Tórax corto, un poco más estrecho que la cabeza. < 'ara declive del epinoto oblicua, apenas con- vexa, cuatro veces mas larga (pie la basal. Escama muy convexa por delante, casi plana por detrás, inclinada hacia adelante, cortante y bastante puntiaguda en el vértice. Parte de abajo del peciolo con- vexo. Gáster largo, sobrecubriendo un poco la escama adelante. Patas del- gadas. Palpos maxilares muy largos, sobre todo su segundo artículo. Extendido sobrepasa mucho la parte de atrás de la cabeza (como en planidens y mucronatus). Enteramente lisa y muy lustrosa, salvo el epinoto que está muy finamente arrugado transversalmente, por lo menos en parte. Pilosidad erecta, corta (muy corta en la cabeza y el tórax), amarillenta y muy rala, más abundante, pero oblicua sobre los miembros. I'h rango de largas cilias psamóforas o ammoquetas bajo la cabeza, del ras y de costado : un segundo rango mas ralo de- lante del clípeo. Alas subhialinas. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS Í3 Alto Pencoso, recogido por Brueh bajo estiércol. Forel no está seguro si es una Psammomyrma o una Gonomyrma. Si las patas no fueran tan pálidas (-recría, que fuese la hembra del Dorymyrmex Brtichi var. elimina. La forma de los palpos hace creer en una Psammomyrma y la es- tatura en J>. Bruchi Fon-I que tiene la mitad de longitud de alboni ger, proporción habitual en este grupo. Subgénero Conomyrma Forel L912 DORYMYRMEX MINUTUS Emery 1895 Emery, Art. Soe. Se. i'hiH. tomo V. página 15. André, Zeitsch, Hym. Dipt., página 365. 1903. Emery, Genera insectorum, fase. 1^7. página '■'•'. Biu'cii. Cat., página 225. L. 2-2,5 nim. Pardo obscuro o pardo rojizo, con las mandíbulas, patas y antenas rojizas o castaño claro, con los miembros más claros. Con ammoqiietas. Pecíolo con escama cuneiforme, espesa en la base, muy adelgaza- da hacia arriba. Epinoto con un cono saliente y agudo. Chubut. Santa Cruz. Parece a primera vista un pequeño />. pyramicus Eog. por la for- ma del corselete pero se acerca mas a />. tener por las ammoquetas y la forma de los palpos. La cabeza es muy lustrosa. Tipo de la Cordillera de Chillan, recolectado por Germain. No existe en la colección del Museo y solo lo conozco por esta bre- ve descripción. DORYMYRMEX EXSANGUIS Forel 1912 Forel, Formicides aéotropiques. Mém. Soe. Ent. Belg., XX. páginas 38-39. 1912. Forel, Formicides d'Afrique et d' Améi'ique, páginas 28r. 359. Bruch, Cat., página 225. L. 3,5. Amarillo pálido y débil: gáster pardo, nubes parduzcas en el vértice, de cada lado del tórax y en su cara declive. Cabeza de un tercio mas larga que ancha, rectangular, ligeramen- te estrechada adelante y atrás, con los costados débilmente conve- II MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES xos; borde posterior bastante nítido, débilmente convexo. Los ojos grandes, situados algo de frente y adelante del medio de los costa- dos de la cabeza, son tan largos como su distancia al borde anterior de la cabeza. El escapo sobrepasa el occipucio de un buen tercio de su longitud. El primer artículo del funículo tres veces y el artículo LO casi dos veces más largo que espeso. Borde anterior del clípeo débilmente convexo hacia adelante. Tórax alargado; promesonoto muy débil- mente convexo de perfil; de arriba muestra costados bien convexos; cara basa! del epinoto débilmente convexa, apenas ascendente, tan larga como la declive, terminado por un cono pequeño parecido al de pyramicus pero mas obtuso. La hendedura mesoepinotal débil; el cono epinotal sobresale solo, pues el perfil dorsal del tórax es subhorizontal. Escama delgada, cor- tante, bastante poco inclinada. Tatas largas y delgadas. Palpos maxilares muy largos, pero de forma ordinaria, alcanzan hasta el pronoto, su cuarto articulo es lar- go y cuino, provisto de pelos curvos. Densamente y finamente punteado y pubescente; tórax más bien refciculado, mediocremente lustroso, la cabeza algo mas lustrosa. Pi- losidad erecta nula en los miembros, casi nula en el cuerpo (uno que otro pelo). Largas ammoquetas bajo la cabeza y en el clípeo; cerdas en las mandíbulas estriadas, con cuatro dientes castaños. Tipo de Iluasán (Bruch). Col. Museo, número L1.062, de La Rioja (Boman). Alto Pencoso, Sierra del Gigante (Bruch). Forkl, Fourmis d' Argentine, etc. flttll. Soo. Vaud. Se. A'»/., tomo SLIX, N" 181, página 242. 1913. Bruch, Supl. Cat., página 533. 9 L. S.Ce.S.S mm. Mandíbulas armadas de seis dientes, el apical muy grande y el tercero y el quinto muy pequeños. En un ejemplar un poco mas obscuro hay una banda parda, convexa hacia atrás y cóncava hacia adelante que se extiende de un ojo hasta el otro, com- prendiendo los ocelos. Dorso del tórax un poco parduzco. Sin cono en el epinoto. Escama alta y cortante. Largas ammoquetas bajóla cabeza y en el epinoto. i torso del gáster castaño con un borde ama- rillo mas o menos grande por detras. Las alas hialinas tienen dos celdas cubitales, las nervaduras amarillentas y el pterostigma pardo. El borde externo de las mandíbulas es muy Inertemente encorvado y GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 15 la cabeza subrectangular, casi tan larga como ancha. Los escapos so- brepasan de un tercio el borde posterior. Coleccionado por Carette en Mendoza, conjuntamente con obreras y machos. So la poseemos en el Museo. 1'oKF.L, Fourmis d'Argentine, etc. /»'»//. Sóc. Faud. Se. Wat., X" 181, tomo XLIX, página 243, 1913. limen, Supl. Cat., página 533. C? L. 3,5-3,9 muí. Amarillo apenas un poco rojizo con los miembros y las mandíbulas pálidas. Mandíbulas triangulares bastante anchas, fuertemente convexas, con el borde terminal cortante y un tuerte diente agudo en su extremidad. Cabeza un poco mas larga (pie an- cha, con los costados muy convexos, estrechada adelante y atrás, con el borde posterior recto. Los escapos están lejos de alcanzar el borde posterior, alcanzan el ocelo lateral. Los dos primeros ar- tículos del funículo son muy largos y subiguales, los siguientes de la mitad mas cortos, son apenas dos veces mas largos que espe- sos. Tórax casi tan ancho como la cabeza. Escama muy espesa, un poco redondeada en el vértice, en forma de cono muy bajo y mas larga (pie el ancho de su base. Válvulas genitales externas (estipas) en triángulo alargado. Alas como la hembra, con el pterostigma muy pálido. DORYMYRMEX EXSANGUIS Forel var. CARBONARIA Forel L913 (Fig. 1* y 19) Forjel, Fonrmia d'Argentine, etc. Bull. Sur. Faud. Se. Nat., tomo XLIX. N° 181, página 243. Forel, Formicides A'Afrique il d'Amérique, página 285. filtren, Cat., página 225, 1913. $ L. 2,5-3,4 muí, Notablemente más pequeña que la especie típica de la cual se distingue ademas por su color enteramente pardo (par- do rojizo en mis ejemplares) con las patas y las antenas de un casta- ño más claro. Las mandíbulas y el borde anterior de la cabeza que- dan pálidos. Las patas y las antenas son un poco mas cortas y el borde posterior de la cabeza ligeramente menos convexo. En mis ejemplares los ojos son más grandes que en la especie típi- ca y todos ellos tienen aspecto más robusto (fig. 18). 16 MUSEO NACIONAL I»K BUENOS AIRES Mendoza, coleccionado por Carette. Numerosos ejemplares en la colección . mucronatas. Cacheuta (n° 11569) un ejemplar algo mas obscuro, recogido por mi hija Beatriz. FORELj /'"«/iiii» d'Argentine, etc. Bnll. Soe. Vand. Se. Nat., tomo XLIX. N° 181, página 244, 1913. cf L. 3-3,1 mm. Color enteramente pardo, con las patas mas páli- das y las mandíbulas amarillo pálido. Éstas tienen tres pequeños dientes detrás del apical. El escapo alcanza el borde posterior de la cabeza. Por lo demás conforme al tipo (flg. 19). Mendoza, coleccionado por Carette. Fi. gl8. — Perfil de Dorymyrmex exsanguis carbonaria 25 cabeza de frente v escama vista de atrás. Aumento : + 20 diámetros En la. colección del .Museo tenemos tres ejemplares (n° 10.77<>) co- leccionados por mí en Alta Gracia, conjuntamente con las obreras que presentan algunas ligeras diferencias que enumero a continua- ción. C? L. 3 mm. Castaño rojizo muy obscuro, los miembros ferrugíneos y las mandíbulas amarillas con el borde castaño. Cabeza un poco mas larga que ancha, mas ancha atrás que adelan- te, con el borde posterior recto. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERIJiAS 47 Ojos grandes muy convexos, situados adelante de los costados de. la cabeza. Los ocelos muy próximos al borde posterior hasta el cual alcanzan los escapos. El primer articulo del fu- nículo dos veces más largo que espeso, los demás de lon- gitud decreciente. El tórax muy abultado es más ancho que la cabeza. Escama del pecíolo espesa en la base, de perfil muestra un contorno triangular con el lado ante- rior subvertical y el poste- rior inclinado; de atrás su cara es plana y rectangular con el borde superior ligera- mente cóncavo. Estipas esti- liformes (tig. 1!»). Hallados juntos con las obreras número lo. 770 que tienen color pardo anaran- jado rojizo, ojos mas grandes y aspecto más robusto que los de la especie típica. Forel en Formicides d'A- frique et d'Amérique, II par- te, Bull. Soe. Vaud., tomo L, 185, página359, 1915, indica una varie- dad más obscura que el tipo que hace pasaje, a la carbonaria, la cual se caracteriza especialmente por la pequenez y color obscuro del macho. Fig. 19. — Perfil de Dorymyrmei exsanguis car- bonaria rf cabeza de frente ,\ escama vistü dt- airas. Aiunent : + 20 diámetros. DORYMYRMEX BAERI André, 1903 Andüé, E,, Deseríption d' une noitvelle espéee de Dorymyrmex et tablean di- chotomiquc des ouvriéres de ce genre, en Zeitsohrift für systematische Hy- menopterologie und Dipterologie, III año, páginas 364-365, 1903. Emery, Genera Ineeetoram, fase. 137, páginas 37, 1912. Bruch, (Vi/., página 225. $ L. 3,5-4 mm. Enteramente negra o de un negro castaño, así como las antenas y las patas; mandíbulas de un amarillo rojizo con los dientes negruzcos. Todo el cuerpo revestido de una pubescencia ex- is MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES tremadamente fina y mediocremente apretada que forma como una pruinosidad, visible solamente bajo ciertas incidencias. Pilosidad muy rala, compuesta solamente de algunos pelos ¡lisiados, salvo sobre las mandíbulas y en el borde anterior del clípeo que es ciliado con lar- gos pelos; lleva ammoquetas; antenas y patas sin pelos erectos. Todo el cuerpo muy finamente y densamente punteado-coriáceo, poco lustro so; clípeo casi liso y lustroso: mandíbulas estriadas y mareadas de algunos puntos esparcidos. Ojos relativamente grandes y situados algo adelante «le la mitad de los costados de la cabeza : su distancia a las mandíbulas es apenas mas grande que el diámetro longitudinal del ojo: palpos maxilares delga- dos, el quinto articulo insertado en la extremidad del cuarto: el esca- po sobrepasa el borde posterior de la cabeza por lo menos de un cuarto de su longitud. Promesonoto, visto de perfil, poco arqueado; epinoto comprimido, pero no prolongado en cono agudo en su extremidad póstero superior que es inerme o munida de un tubérculo redondeado, apenas sensible. Vista de costado, la cara basal del epinoto es débil- mente convexa, más corta que la cara declive que es plana. Pecíolo provisto de una escama estrecha, cuneiforme, inclinada, bastante es- pesa en la base, muy adelgazada hacia arriba. Tipo de Lara, Tucumán (Baer), 4000 metros de altura. DORYMYRMEX ANTARCTICUS Forel, lü04 Forel, I/iimh. Magalh. Scmvitiélreise, linin'n-.. página 6. Emeiíy, Ocurra insectorum, fase. 137, página 37, 1912. Biiucii. ('ni., página 225. § L. 2,8-3,2 mm. Uniformemente castaño rojizo o amarillento. Man- díbulas como />. tener y l>. pyramicus. La cabeza es mas grande, li- geramente escotada detrás, tan larga como ancha, atrás más ancha (pie adelante. Kl escapo sobrepasa el borde posterior de la cabeza, solo de '/„ a 1 '., de su largo. Tórax como en l>. tener, pero con la superficie declive del epinoto mas corta y la basa! menos ascendente, tan larga como la primera. La escama del peciolo mas alta y delgada que en />. tener. Las pa- tas más cortas. La pilosidad erecta como en l>. tener, la asentada mas larga y rica que en />. tener y D. pyramicus. Todo el cuerpo y los miembros con una pubescencia gris que oculta el brillo. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICOPKIÍIN \s 49 Escultura profundamente punteada arrugada. Ojos grandes, delante de la mitad de la cabeza. $ L. 7,5 mm. Castaño obscuro negruzco, antenas y mandíbulas castaño, mitad exterior de las mandíbulas, patas y borde posterior de los segmentos abdominales amarillentos. Mandíbulas con 7 dientes. Cabeza mucho más ancha que larga. atrás más ancha que adelante. El escapo de las antenas sobrepasa muy poco el borde posterior de la cabeza. Tórax grande, unís ancho que la cabeza. Pubescencia aun más fuerte que en la obrera. Alas lar- gas con dos celdas cubitales alargadas, amarillentas, con borde casta- lio y nervaduras castaño amarillentas. Mas glande que la hembra de 1>. pyramicus y bien diferente. Punta Dungeness (Santa Cruz), Patagonia austral, recogida el 1 5 de octubre de 1892 en la parte inferior muerta de una mata de Bolax. Esta especie se acerca al I>. tener de Chile por la débil punta del epinoto, pero difiere por la cabeza ancha, el color y la pubescencia. A primera vista se asemeja más a 1>. pyramicus, que tiene sin embaí go una espina más larga. Aunque esta especie, muy variable y difun- dida, posee a veces una cabeza escotada atrás tan ancha como 1>. an- tarcticv,8, jamás la tiene como ésta más ancha detras. Los miembros son siempre más largos y la pubescencia nunca tan fuerte. I). Baeri difiere de J). antarcticus por su cabeza alargada (no más ancha atrás que adelante), por los escapos más largos que sobrepa- san el borde posterior de la cabeza de ' , de su longitud, por los ojos situados más atrás, por el epinoto sin espina y por el color negro. ÍTo tenemos esta especie en el Museo. < ¡orno Forel le atribuye la pilosidad erecta de tener debe tener ammoquetas bajo la cabeza y eso bastará para diferenciarla de pyramicus. DORYMYRMtX TENER Mayr. 18158 (Fig. y 20) Mayr, Formicidae novae americanae eollectae a Prof. P. L. 3,3 mm. Cuerpo pardirrojo, más claro y testáceo en las patas, escapo y antenas. Los dos ejemplares de La Eioja, recogidos por Eovereto, que ligu- MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES raii en la colección del Musen, número 1 L.520 y han sido descriptos por Brethes bajo este nombre, representan en mi opinión la forma ju- venil de la subespecie Richteri Forel, antes de baber adquirido la co- loración definil iva del adulto. DORYMYRMEX TENER M:iyr ■.,,1,,-p. RICHTERI Forel var. DEPILITIBIA Forel 1915 Forel, Fonjiiciáes d'Afrique ei d' imériqut nouveaux ou peu connm. Bull. Soc. I'miil. Se. Nat., tumo I.. Diímero 185, página 359, 1915. Bruch, Supl. i'nL. página 533. 9 3,2-3,5 muí. Difiere del Upo de la subespecie por su cabeza mas ancha y por sus tibias sin pelos. Los escapos ]>'E BUENOS AIRES Tucumán (Shipton) y i><>v mí, número 1 L.304, Jujuy (Scliueb). En el Suplemtuti) al cátala;/» de Iílliell se indica «le Sania Fe, San Luis, Tucumán y Jujuy. DORYMYRMEX PYRAMICUS (Roger) Mayr L863 (Fig. 23, -I \ 25) Rogeu, Die neu aufgeführten '. /.mil. huí. Gesellsch. Wien., XX, página HIT (es colocada en el género Dorymyrmex), L870. Beiíg, F.iiiimtrninni sistemática délos Formícidos argentinos, etc. ./" i'nni. .//;/., tomo 29, página 24, L890. Embry, Fnniiirliv racoolte MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Tórax visto de arriba mas angosto que la cabeza : pronoto de arri- ba curvo en Micelio circulo hacia adelante, los costados convergentes hacia atrás, pues el resto del tórax es cada vez mas angosto visto de arriba. Tórax de perfil, según la figura 23, pronoto convexo, mesonoto si- guiendo esta convexidad con la sutura pr esonotal poco hendida; tuerte hendedura mesoepinotal ; epinoto con la cara basa] poco con- vexa hasta la espina fuerte y aguda de perfil; la cara declive mas lar- ga que la basal. muestra un escalón frente a la escama. Escama del pecíolo cuneiforme, inclinada hacia adelante, cortante hacia arrilia en su borde superior convexo, visto de atrás (fig. 23). Lustrosa, muy finamente punteada chagrines, escultura algo más fuerte en el tórax. Pilosidad erecta escasa: aninioipietas clipcales. pelos largos en las mandíbulas, unos pocos bajo la cabeza, debajo del pronoto y en las coxas. rubescencia amarillenta finísima, más abundante en los funículos y en el borde de los segmentos gástricos. Abundantes ejemplares de la provincia de Buenos Aires [n° 10.780, Tandil y Sierra de la Ventana, n" 10.675 y 10.678; Saavedra, 11.454; San Isidro. 10.:>7,S; San Fernando, 10.651; Bella Vista, 11.448 y 11.449 recogidos por mí; Palermo, 11.326 y 11.44.". (Zotta)], délas provincias de Córdoba [n° 10.853 y 10.855; Alta Gracia (Gallardo), 1 1.388, Los Cocos (Hauman)], San Luis, sierra del .Morro, n° 11.105 (Pastore), La Rioja, n° 11.521 (Rovereto) y el Carmelo (Uruguay), n° 1 1 .356 (Doello Jurado). Señalada por los autores di' muchas localidades de America, desde la República Argentina hasta el Illinois (Estados Cuidos). 9 L. 4,8-5 mm. Castaño obscuro, gáster castaño negruzco, con id borde posterior de los segmentos castaño y pelúcido; mandíbulas. clípeo y antenas rojo ferrugíneo; tibias, tarsos y parte inferior del pecíolo rojo ferrugíneo amarillento. Cabeza un poco más larga que ancha, ligeramente mas ancha atrás que adelante, borde occipital recto, con los ángulos redondeados. Mandíbulas longitudinalmente esl riadas, pilosas, con id diente api- cal agudísimo, seguido de tresocuatro dentículos fuertesy obscuros. Clípeo subearenado con el borde anterior suavemente sinuado. Ojos situados adelante de la mitad ilr los costados de la cabeza, la distancia del borde anterior del ojo al ángulo exterior del clípeo es próximamente igual al eje mayor del ojo. Inserciones antenales equidistantes entre si y a los bordes latera- GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 57 les de la cabeza, el escapo sobrepasa el borde occipital de su es- pesor. Tórax tan ancho como la cabeza, visto de arriba. Escudo poco abo- vedado, longitudinalmente carenado en el plano medio, separado del escudete por una .sutura amarillenta, metanoto apenas visible de arri- ba como un rodete, epinoto poco convexo. El perfil dorsal total del tórax forma una curva continua con depresiones poco marcadas. F¡£. 24. — Perfil de Dorymyrmex pyrctmicus Q y cabeza de frente. .0 diámetros Pecíolo visto de perfil convexo Lacia abajo y provisto de escama cuneiforme con el borde superior bastante afilado, recto visto de atrás y con los costados de la escama divergentes hacia abajo. La base del gáster presenta una depresión donde se aloja la esca- ma que recubre superiormente (flg. 24). Finamente punteado, chagriné, coriáceo punteado más fuertemente en el gáster. Pilosidad erecta muy rala en el cuerpo, falta en los miembros. Ml'SKO NACIONAL HE lil'LNOS AllíKS Ammoquetas clipeales y pelos en las mandíbulas; unos pocos pe- los debajo de la cabeza. Una pubescencia amarillenta muy fina recubre la cabeza, antenas y tórax, más abundante en el gáster, formando flecos en los bordes posteriores de los segmentos gástricos. En los tarsos más abundante ron reflejos dorados. Alas hialinas irisadas, con dos celdas cubitales cerradas, finísima- mente pubescentes, nervaduras y pterostigma pardo claro. Longitud del ala anterior l.S milímetros (fig. 24). Varios ejemplares de Bella Vista (1'». A. P.) recogidos en el misino nido que las obreras ya descriptas número 1 L.448. C? L. .'! mm. Castaño obscuro, casi negro. Antenas pardas o fe- rrugíneas en los ejemplares más maduros, mandíbulas y borde del cllpeo castaño, es- cudete pardo, tibias y tar- sos pardo claro hasta l'errii- gíneo obscuro. Aparato co- pulador castaño o ferrugíneo oscuro. Cabeza casi cuadrada, al- go más ancha que larga, bor- de occipital recto, con los ángulos occipitales redon- deados. Los costados de la cabeza ligeramente convexos y algo convergentes hacia adelante. Man- díbulas longitudinalmente estriadas. Olípeo convexo, de bordes cur- vos convexos, intercalado entre las inserciones antenales muy sepa- radas. Ojos grandes, situados adelante, a la altura de las inserciones antenales, su borde anterior cerca del clípeo. Los escaposno alcanzan el ángulo occipital, pero sobrepasan la mitad de la distancia entre el borde posterior del ojo y dicho ángulo ; les falta poco para alcanzar el ocelo anterior. Tórax visto de arriba mas angosto que la cabeza. Mesonoto visto de arriba semicircular adelante, con los costados ligeramente convexos. Lleva surcos de Mayr. De perfil el mesonoto es en cuarto de circulo adelante y luego recto basta el escudete convexo, algo más alto y se- parado poi una depresión bastante marcada. En el fondo de una pro- funda depresión anteepinotal aparece el metanoto como un rodete estrecho convexo. Epinoto visto de arriba muestra un contorno se- micircular con anuidos laterales algo salientes : de perfil su cara ba- Fjg, 25. — Perfil de Dorymyrmex pyramicui Aumento : ± 20 diámetros GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 59 sal es en cuarto de círculo y la declive de doblo longitud lleva un escalón amarillento a la altura de la escama peciolar. Ésta es gruesa y redondeada, casi nodiforme, la cara anterior de convexidad hemisférica y la posterior de menor curvatura. Gáster alargado y ligeramente encorvado hacia abajo. Estipas estüiformes. Pilosidad erecta nula, excepto cortas ammoquetas clipeales y pelos rígidos en las mandíbulas y aparato copulador. Pubescencia amarillenta muy tina, casi invisible en el gáster y las patas, más notable en los funículos. Lustroso, finamente punteado ruguloso coriáceo, mas lustroso en la cabeza que en el tórax y el gáster, éste a veces submate. Alas hialinas, finamente pubescentes, a veces algo amarillentas. con las nervaduras y pterostigma pardo o pardo amarillento claro. Longitud del ala anterior 3 milímetros (fig. 25). Un ejemplar, número 11.326 (Zotta, Palermo, 2(1 nov. 1912); otro, numero 11.448 (Gallardo, Bella Vista, enero lill(i). En 1894 el profesor Emery ' describió como c? de Dorymyrmex pyramicus (Eoger) una forma más pequeña (2-2,5 mi.), negro, con el escapo mas corlo que la suma de los tres primeros artículos del funí- culo, es decir, proporcional y absolutamente de menor longitud que en la forma que dejamos descripta. Me falta material de comparación para deducir si la forma descrip- ta por Emery o la que he dejado descripta corresponde a pyramicus típico a alguna de sus subespecies. Dejo pues la cuestión abierta para los que están en condiciones de resolverla. DORYMYRMEX PYRAMICUS (Roger) subesp. BRUNNEUS Forel, 1911 (Fig. 26) Fouel, Amiistii aus San l'milo. l'araguay. etc. T'crh. rooí. bol. Ges. Wien, tomo LVIII, págiDa 385, lüO* (var. brunnea). Forel, Ameisen des Serrn Prof. r. Ihering aus Brasilien, etc. Deutsch. Enl. Zeitschr, 6 a parte, páginas :;0(j-7, 1911 (subesp. brunneus). Forel, Foiinicides d'Afrique ei d' Amérique. Hull. Soc. Vaud. Se. Nat., tomo L, número 184, página 285. Bruch, Caí., página 225. £ L. 3,5-3,7 mm. Pardo, tórax amarillo castaño, tarsos y parte ante rior de la cabeza pardirroja. Muchas veces pardirrojacon cabeza parda. ' C. Emery, Beitráge zur Kenntniss der nordamerikanischen Ameiaenfauna. Zool. Jahrb. Abth. f. Syst . etc., tomo VIII, pág. 331, 1894. 60 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Cabeza tan ancha como larga, con los costados muy fuertemente convexos, más convexos que en pyramicus típico. Clípeo más alto y carenado, inserciones antenales más próximas cutre sí que al borde exterior del clípeo (en ■pyramicus típico equidistan- tes). Ojos poco convexos, más grandes que en la especie tí- pica y que en la subespecie Garbei. Mesonoto uniformemente convexo, sin la impresión trans- versa] de pyramicus típico. < 'ara basal del epinoto baja adelante, ascendiendo bruscamente has- ta la espina obtusa posterior. La escama muy delgada y afila- da en el borde, alta, inclinada hacia adelante. Lo demás como Fig. 26. — Perfil de Dorymyrmex pyramims brun- en pijnt niirilx típico (fig. 26). neus ¡5 y cabeza de Frente. Aumento : 20 diá- , , i • i T • < oleccionado poi- Lagier en metros. l ° la Argentina. Señalada por Bruch de Misiones y Jujuy (Schueb), Alto Pencoso (Bruch). Ademas de Brasil y Paraguay. Colección del Museo. (Jn ejemplar determinado por Forel, obse- quiado por Bruch. (X" 1 L.468.) Fokel, Formicides d'Afrique el d'Amérique. Bull. Soe. Vaud. Se. Nat., tomo L, número 184, página 285. 9 L- 6 muí. Cabeza tan ancha como larga con los costados conve- sos, mas angostaque el tórax. Pardo, mandíbulas y costados del clí- peo amarillo rojizo. DORYMYRMEX PYRAMICUS (Eoger) ¡subesp. GARBEI Forel, 1911 (Fig. L'T y 28) Forel, Ameisen des Herrn Prof. r. Ihering mis Brasilien, etc. Deutsoh. Ent. Zeiisehr, 6 a parte, página 307, 1911. 5 L. 3,5-4,2 lililí. Amarillo claro rojizo, gáster castaño. Tarsos y escapos algo pardo amarillo. GALLAKDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 6Í Muy parecido a la especie típica, pero mas grande; ojos algo me- nores. Cabeza un poco mas ancha pero más larga que ancha, con los costados algo mas convexos, adelante un poco más angosta que atrás. El inesonoto aun mas nítidamente cortado atrás que en la especie típica. El tórax por lo demás igual. Xo lustroso, mas bien mate, mas profundamente reticulado punteado y más fuertemente pubescente (fig. 27). Bahía. He recogido cuatro ejemplares, número 1 L. 956 en el Carmelo (B. O. del Uruguay), (pie coinciden bastante bien con la descripción de Fo- rel, salvo que son algo menores (3-3,2 mm.) y con la parte anterior del eráster amarillo. La cabeza es más ancha, tanto de frente como Fig. i!T. — Perfil de Dorymyrmex pyramicus Garbei 25 v cabeza de frente Aumento : ± 20 diámetros . 5. L. 2,5-3,7 mm. Amarillo claro, palpos maxilares largos hasta la ar- ticulación occipital, pubescencia amarilla abundante, tibias y escapos sin pelos erecto--. /•'. Mué Gooki (Eorel) subesp. brasiliensis Forel. - L. •"> mm. Amarillo claro, palpos maxilares más cortos y débiles, pubescencia y pilosidad erecta menos abundante (fig. 35). /•'. Mué Gooki (Forel) subesp. brasiliensis Forel. var. carmelitana Gallardo. tí. L. 2 mm. Amarillo desvaído, gáster amarillo muy pálido blanquiz- co, translúcido, con la extremidad parda, palpos maxilarestan largos como en brasiliensis. Pilosidad del brasiliensis. Ojos un poco adelante. F. Mac Gooki (Forel) subesp. Fiebrigi Forel. — L. 2-2,3 mm. Amarillo rojizo. Los escapos apenas sobrepasan el borde occipital, pilosidad erecta muy escasa en el cuerpo, fal- tando en los escapos y tibias. ( >J0S en el medio de los costados de la cabeza. F. Mac <'<><>l;¡ (Forel) subesp. brcviscapus Eorel. 7. L. 1,9-2,5 mm. Amarillo rojizo o parduzco, gáster negro, las coxas y parte del tórax a veces en parte negros o parduzcos. Los es- capos sobrepasan apenas el borde occipital. F. Mac Gooki (Forel) subesp. breviscapus Forel var. obscurata Forel. — L. 2, (i-:;. 1 mm. Amarillo rojizo o anaranjado, gáster negro brillan- te con reflejo metálico verdoso. Los escapos sobrepasan el bor- de occipital de ' : de su largo (fig. 36). /'. nigriventris Forel. GALLARDO ¡ SUBFAMILIA DOLICODERINAS 73 8. ( ¡olor negro o castalio con fuerte reflejo metálico azul de acero. For- mas medianas y grandes (de 2 a 4 mm. de largo). '•»■ — Formas pequeüas (de 1.8-2 mm. de largo). 10. í» a. L. L'-^'Ji mm. Color negro con Inerte reflejo metálico azul «le ace- ro, tendiente al verdoso, subopaco por punteado fino. Cabe- za apenas mas larga que ancha, el escapo sobrepasa poco el ángulo occipital. Epinoto convexo. F. chalybaeus Emery. 9 b. L. 2,4-3,5 mm. Color obscuro con esplendor metálico azul, con la cabeza, antenas, tibias y tarsos rojizos. /•'. chalybaeus Emery var. rubriceos Forel. !i r. 3,5-4 mm. Azul metálico obscuro, mandíbulas amarillo rojizo, antenas, tarsos y articulaciones rojizas, tildas pardas con re- flejo metálico. El escapo sobrepasa el borde occipital de ' , de su longitud. Escama espesa y obtusa en el vértice (flg. 39). F. chalybaeus Emery subesp. granáis Forel. 10. L. 1,8-1,9 mm. Color obscuro con reflejo metálico azul. Tórax mas corto que la cabeza, con su perfil absolutamente rectilíneo. Los escapos sobrepasan el borde occipital solo por su espesor. /•'. chalybaeus Emery var. minor Forel. — L. 1,8-2 mm. Azul verdoso metálico, tarsos y mandíbulas amari- llentas, antenas rojizas, patas parduzcas. Gáster blanquizco con ¡a extremidad algo parda. Escama muy baja, muy inclina- da, delgada, cortante en su vértice. F. chalybaeus Emery subesp. albiventris Forel. LISTA DE LAS HEMBRAS» ÜNOCIDAS DE LAS FORMAS DE FOBEL1US DE LA REPÚBLICA ARGENTINA F. Mac Coala Forel subesp. breviscapus Forel var. obscurata Forel. L. 4,G-4,!I mm. Amarillo rojizo, gáster y tórax pardo, salvo el escu- dete amarillento. F. nigriventris Forel L. 5 mm. Amarillo anaranjado, gáster negro con reflejo metálico débil, con el borde distal de los tres primeros segmentos blanquizco. Una mancha parda en forma de V en el mesonoto (flg. 37). 76 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIKES F. chalybaeus Emery L. 4 mni. Castaño cod reflejo metálico débilísimo o nulo. A.las pa- lidísimas. F. chalybaeus Emery var. rubriceps Forel L. 4.2 muí. Castaño con escaso reflejo metálico azulado, escudete pardo amarillento claro, cabeza castaño algo mas claro y gáster cas- taño negruzco, con los bonh-s distales de los segmentos blanquizcos translúcidos. Antenas, patas y mandíbulas castaño amarillento, con dientes casi negros (fig. 38). Forelius chalybaeus Emery subesp. granáis Forel L. 5-5,6 mm. Cabeza rojizo parduzco, gáster y tórax castaño ne- gruzco. Reflejos azulados muy débiles. Alas débilmente teñidas de amarillento con las nervaduras pardo amarillento. LISTA DE LOS MACHOS CONOCIDOS DE LAS POEMAS DE FOBELIl S DE LA REPÚBLICA ARGENTINA F. Mac. Goolci Forel subesp. breviscapus Forel var. obscurata Forel L. 2-2.4 mm. Cabeza parda, el resto de un amarillo parduzco bas- tante obscuro. Alas débilmente amarillentas. F. chalybaeus Emery L. > ."> mm. Castaño con reflejo metálico violáceo. F. chalybaeus Emery var. rubriceps Forel L. 3-.">.5 iiiui. Amarillo sucio con la cabeza pardo claro. F. chalybaeus Emery subesp. granáis Forel L. 3-3,3 mm. Pardo, mandíbulas y miembros un poco mas claros. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 77 DESCRIPCIONES DE LAS FORMAS ARGENTINAS DEL GÉNERO FOREL1US FORELIUS RUFUS n. sp. 5 L. 3-4 muí. Rojo amarillo testáceo; la extremidad de los funícu- los y del gáster negruzco. Parecido a F. ehalybaeus granáis en la talla y estructura pero completamente diferente por la coloración. Cabeza más larga que ancha, el borde occipital recto, ligeramente escotado, visto de algo atrás con fuerte escotadura, ángulos mareados pero redondeados, costados poco convexos. Mandíbulas con estrías finas y puntos profundos alargados, cuatro a cinco dientes fuertes, negros. Los palpos maxilares extendidos alcan- zan el foramen occipital. Clípeo alto, convexo hacia afuera en el medio, con el borde anterior sinuado, convexo hacia abajo en la parte media. Aristas frontales rectas, paralelas, inserciones antenales equidis- tantes entre si y a los costados de la cabeza. Los escapos sobrepasan el borde, occipital de '/. de largo o sea unas tres veces su espesor ; primer articulo del funículo, de una longitud tres veces su espesor: penúltimo dos veces tan largo como espeso. Ojos medianos ((je mayor '/¡ de los costados de la cabeza), situados algo adelante: el borde anterior del ojo dista del borde posterior del clí- peo una longitud aproximadamente igual al eje mayor del ojo; el borde posterior dista del ángulo occipital unas dos veces el eje mayor. Tórax más angosto que la cabeza, vista de arriba. De perfil el pronoto se eleva hasta la sutura promesonotal que es la región más elevada del tórax, sigue el mesonoto de perfil general casi recto y subhorizontal, formando un ángulo obtuso redondeado con el perfil del pronoto. Hendedura mesoepinotal bien marcada. Cara basal del epinoto convexa, continuando insensiblemente con la cara declive recta, descendente y ligeramente unís larga que la ba- sal. Estigma epinotal grande, alejado del perfil. Escama baja nodiforme de borde redondeado, brillante. El gáster muy avanzado hacia adelante recubre la escama alojada en una foseta. Escultura coriácea, punteada ckagrinée, algo más fuerte que en hrasiliensis, acercándose a la de ehalybaeus granáis. Pilosidad erecta rala, fuertes cerdas en las mandíbulas, aimnoquetas clipeales, algunas cerdas obscuras en la cabeza, pronoto y epinoto, más abundantes y claras en el gáster, sobre todo en la extremidad. Cerdas más cortas en las patas. 78 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Pubescencia invisible con 30 diámetros «mi el tórax, apenas visible en la cabeza, más acentuada en el gáster, los tarsos y las antenas. s ejemplares (n* L1.516) recogidos por E. de Caries en Jujuy (fe- brero de L916). FORELIUS MAC COOKI (Forel) Forel, Espécea nouvellea (I* Fourmia américaines, en Aun. Sur. Ent. Belg. C. I!., lssi;, página xxxix (Iridomyrmex Mac Cunki). Emery, Zeitschr. fíHss. Zool., tomo XLV1. página 389, 1888. Emery, Boíl. Soc. Ent. Ital., tomo XXXVII, página 196, 1905. Bruch, <'<(!.. página 226. 9 L. L'-.'! nuil. Amarillo rojizo: extremidad de los funículos y dien- tes de las mandíbulas negruzcos. Cabeza rectangular, con sus costa- dos casi paralelos, débilmente escotada detrás. Escotadura meso-epi- notal débil y ensanchada. Pronoto y mesonoto formando en conjunto una bóveda. Epinoto débilmente abovedado, no elevado. Escama del peciolo pequeña y estrecha. Todo el cuerpo brillante, muy finamente reticulado. débilmente pubescente, con pilosidad erecta corta, bas- tante rala. El tipo es de Texas recogido por Mac Oook sobre nidos de Pogono- myrmex barbatus. Emery lo señala de Salta, recogido por Silvesrri idebe ser la subes]), brasiliemis Forel). lío existe en la colección del Museo. FORELIUS MAC COOKI (Forel) snbesp. BRASILIENSIS Forel mus Forel, Ameisen aus Sao Paulo, Paraguay, etc. Verh. zool. bot. (¿ex. Wieri, tomo LVIII, página 396, 1908 (var. braslliensis). Forel, Formioidea néotropiquea, V. Méni. Soo. Ent. Belgique, tomo XX. pá- gina 43, 1912 (subesp. braailienaia). Forel, Fourmis d'Argentine, etc., página 241 Bruch. Oí/., página 226. § L. 2,5-3,7 muí. Mayor que la especie típica, de un amarillo mas claro, con pubescencia notablemente mas fuerte, de manera (pie todo el cuerpo aparece cubierto con una pubescencia amarilla (dará que recuerda la del Lasius Jlavus europeo. Cabeza más ancba, casi cuadrada, no mas larga que ancha. Palpos maxilares mucho más largos (pie en la especie típica, alean- GALLARDO : SUBFAMILIA IKJLICODERIXAS 79 zando la articulación occipital, ojos mucho más grandes, casi tan lar- gos como su distancia al borde anterior de la cabeza. Escama mucho más espesa y muy obtusa en su vértice (delgada y cortante en Mac Coolii típico). Tibias y escapos desprovistos de pelos erectos; sólo al- gunas púas oblicuas piliformes en la cara interna de las tibias. Río Grande del Sur (von Ihering). Montevideo (Dr. Eis), ejemplares mayores que los de Río Grande del sur. San Bernardino, Paraguay (Fiebrig). Jujuy (Bruch). En la colección del Museo dos ejemplares de Jujuy obsequiados por Bruch. (N" 11.472.) Los ejemplares recogidos en Salta por Silvestri y determinados como Mac Gooki típico por Emery deben pertenecer a esta subespe- cie. dada su distribución geográfica. FORELIUS MAC COOKI (Forel) subesp. BRASILIENSIS Forel var. CARMELITANA a. var. (Fig. 35) £ L. 3 mm. Palpos más cortos y mas débiles que en brasiliensis. La pubescencia y hi pilosidad erecta menos abundante. Fig. 35. — Perfil de Forélius Mac Cooki brasiliensis carmelitana t* Abajo perfil de la obrera repleta, cabeza ib- trente. Aumento : ± 20 diámetros numerosos ejemplares (n° 11.351) recogidos por mí en Carme- lo (R. del Uruguay) el 11 de noviembre de 1915, en un hormiguero mi MUSEO NACIONAL I>K BUENOS AIRES excavad" en la arena juna de un médano, con cuyo color casi se con; funden estas hormigas claras. Algunas obreras tienen el gáster su- mamente distendido (fig. 35). FORELIUS MAC COOKI il--..ivli Mil..-*).. FIEBRIGI Forel 1912 Forel, Formieides néoiropiques, V. Mém. Soc. Ent. Tielgique, torno XX. pá- gina 14. 1912. 9 L. 2 niin. Palpos tan largos como en el brasiliensis. Difiere de este último y del tipo de la especie por el perfil de su tórax absoluta- mente sin hendedura, mas deprimido aún que en el chalybaetis Bmery, casi chato, salvo el pronoto adelante. Los costados de la cabeza mas convexos. Gáster de un amarillo muy pálido, blanquizco, translúcido, con la extremidad parda; el resto de un amarillo desvaído ; miembros amarillo blanquizco. Escama delgada, como en la forma típica. Pilo- sidad del brasiliensis. Extremidad de los funículos parda. lil resto como el tipo de la especie. San Bernardino, Paraguay (Fiebrig) recogido junto con brasi- liensis. Forel no cree que pueda tratarse de polimorfismo en esta forma pigmea. FORELIUS MAC COOKI (Forel) subesp. BREVISCAPUS (Forel) 1913 Forel, Fourmu d'Argentine, etc. /;«//. Soc. /'«»./. Se. Xnt.. tomo XLI.X. número 181, página 241. 1913 (subesp. Fiebrigi var. breciscapá). Forel, /•'"//. Soc. Vaud. Se. Nat., tomo L. número 185, página 359, 1915 (subesp. breviseapus). Brüch, Supl. rni.. página 534. $ L. 2-2,3 mm. Un poco más grande y de color mas obscuro (mas rojizo) que el tipo de la raza. Los escalios son un poco mas cortos, so- brepasando apenas el borde occipital. La pilosidad erecta falta por completo en los escupos y en las tibias y casi enteramente en el cuer- po, lo (pu- la distingue sobre todo de la brasiliensis Forel. Los ojos están en el medio (un poco adelante en Fiebrigi). Buenos Aires (Rovereto), Diamante (Bruch). Dos ejemplares de Entre RÍOS y dos de Diamante obsequiados por Brucli. en la colección del Museo. iN" 1 1.473.) GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 81 FORELIUS MAC COOKI (Forel) snbesp. BREVISCAPUS Forel 1914 var. OBSCURATA Forel Forel, Formicides d'Afrique et d'Améñqiie. Bull. Soe. final. Se. Nat., to- mo L, página 184. 1914. Bruch, Su/pl. coi., página 534. $ L. 1,9-2,5 umi. Se distingue del tipo de la subespecie por su gáster negro. El tórax y las coxas son a menudo también, en todo << en parte, negros o más o menos parduzcos. La cabeza es de un amari- llo rojizo o a veces también de un amarillo parduzco. 9 L. 4,6-4,9 muí. Misma diferencia que para la obrera pero menos marcada. El gáster es mas bien pardo, así como el tórax, salvo el es- cudete que es amarillento. cf L. 2-2,4 niin. Cabeza parda, el resto de un amarillo parduzco bastante obscuro. Mandíbulas con solo uno/) dos dientes, ('alteza cua- drada. El escapo alcanza el cuarto posterior de la cabeza que es mas estrecha que el tórax. Los ojos ocupan la mitad anterior de la cabe- za. Alas débilmente amarillentas. Una hendedura bastante fuerte en- tre el escudete y el mesonoto. Estipas grandes, triangulares, pero con los costados convexos. Cañáis (Córdoba) (Weiser), Tucumán (Shipton). Estos últimos tie- nen el tórax y las coxas rojizas. Un ejemplar 5, número 11.325, de Catamarca, recogido por Marelli. FORELIUS NIGRIVENTRIS Forel 1912 ( I- 1 - 36 v :¡7) Nombre vulgar : hormiga hedionda o añapera (Santiago del Estero) Forel, Formieidea néotropiques (part. V). Mém. de la Soc. Ent. de Belgique, torno XX. página 44-45, 1912. Bruch, Cut.. página 226. £ L. 2,0-3,4 min. Amarillo rojizo o anaranjado, con el gáster de un negro brillante, ligeramente verde metálico. Mandíbulas armadas de siete dientes desiguales, más o menos lus- trosas, punteadas, en parte débilmente estriadas. Cabeza trapezoidal, ensanchada detrás, de costados bastante con- vexos y con el borde posterior débilmente pero netamente cóncavo. ANAL. MUS. NAC. — T. XXVIII (MATO 8, 1916) * 82 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES ojos grandes, como en F. .!/<«• GooM brasiliensis. Antenas más delga- das que en Mac Goóki, los escapos sobrepasan el borde posterior de un tercio de su longitud. Los dos antepenúltimos artículos del funí- culo francamente mus largos que espesos (apenas mus largos que es- pesos en el Mac GooM). Pulpos maxilares un poco más cortos que en brasiliensis. Promesonoto subdeprimido, muy débilmente convexo: el pronoto no os mus convexo hacia adelante, hacia el cuello, que hacia atrás, mientras que en chalybaeus y Mebrigi es convexo adelante. ( !ara basal del epinoto más elevada que el mesonoto, débilmente convexa, descendiendo adelante, lo que provoca una débil hendedura torácica ; la cara basal es cuadrada, mas larga que la declive, (pie es muy oblicua y corta. Escama extremadamente baja, soldada al peciolo más o menos como en Tapinoma, subhorizontal, uo formando adelante mas que una Pig. 36. — Perfil de Forelius nigriventrit >' j cabeza de frente. Abajo perfil del peciolo Aumento : --_ 20 diameti-os pequeña escalera, no obstante ser ucuniinuda en el medio del borde superior de esta escalera que corresponde al borde superior de la esca- ma. El gáster sobresale arriba de la escama y tiene una cavidad oval para alojarla como en Tapinoma. Patas largas (fig. 36). Pastante lustroso, densamente punteado, en parte un poco ret ¡cu- ludo; pubescencia como en el tipo de Mac GooM, asi como la pilosi- dad erecta corta, que es aun más abundante, muy aparente en la cara externa de las tibias y en los escupos. Huasán, 1300 m. (Bruch), en un terreno arenoso. Esta especie está netamente caracterizada por la forma de la escama. Numerosos ejemplares (10.790, 10.791, 10.953, 11.329) recogidos por mis hijos y por mí en Alia Gracia, ((¡00 ni. sobre el nivel del mar) con la hembra fecunda y en Tucumán (11.304). Fueron mantenidos en nido artificial según refiero en Observacio- nes salín' algunas hormigas l>' Forelius nigriventris Q desalada y cabeza de frente AutiR'uto : + 2(i diámetros por los bordes blanquizcos de los tres primeros segmentos del gáster y por su tamaño mayor. Además de la fina pubescencia que cubre todo el cuerpo, especial- mente el gáster, hay pelos coi-tos erectos en general sobre todo el insecto. El borde, del clípeo lleva una media docena de ammoquetas. Las mandíbulas llevan cinco fuertes dientes, su superficie esta marcada de gruesos puntos hundidos: el clípeo es casi liso, amplia- mente sinuado en su borde anterior. La cabeza es casi cuadrada, su borde posterior ligeramente excavado. La distancia de los ojos albor- de anterior de la cabeza es menor que el diámetro longitudinal y su distancia al borde, posterior mayor que el mismo diámetro de los ojos. 84 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Las alistas frontales rectas se detienen antes del nivel del medid de los ojos (ñg. 37). La trente en el burile antero-interno de los ojos es menos densa- mente punteada une el resto de la cabeza que es finamente chagriné. El tórax es también punteado por arriba, mientras que las pleuras y el segmento medio son ti ñámente chagrines. La escama es seme- jante a la de la obrera pero más alta. El gáster es finamente y den- samente punteado. Recogidas por mí en Alta Gracia (n° L1.329) con las obreras en el nido. FORELIUS CHALYBAEUS Emery 1905 Emery, Boíl. Soc. Ent. Ral., tomo XXXVII, páginas 17i¡-177. 1905. Bruch, Cal., página 226. ^ L. l!-l!,(i mm. ('olor negro o castaño, con tuerte esplendor metá- lico azul de acero, tendente al verdoso, subopaco por punteado tino: pubescencia pruinosa. Mandíbulas, antenas y patas castaño, forma y estructura de F. Mac GooM. La cabeza es mas corta que en éste, apenas más larga que ancha: las antenas son más cortas, el escapo sobrepasa poco el ángulo occipital : el epinoto es más convexo, me- nos anguloso y por consiguiente el estigma aparece de perfil más dis- tante del contorno posterior. Varias obreras de Puerto Madryn (tipo) recogidas por Silvestri. Una obrera de Puerto Camarones (tipo) recogida por Silvestri. Mendoza (Jensen) cotipo de Silvestri. Buenos Aires, Catamarca (Bruch). Numerosos ejemplares en la colección del .Museo recogidos por Ro- vereto en La Rioja. Números 1 1.062 y 1 L097. La Rioja (Loman). Número 11.246. Puerto Madryn. Chubut (Doello-Jurado). Números 11.1(14 y •">. Sierra del Morro de San Luis (Pastore). Número l-t.47'.l de .lesús Mana (Córdoba) recogido por la señorita de Guerrico. N° 11.54!) de Catamarca (llaunian). Numero 1 1.560 de Cacheuta (señorita de Gallardo). 9 L. ±4 mm. Color castaño, con reflejo metálico débilísimo o nulo. Cabeza más larga (pie ancha; el escapo no alcanza el ángulo occi- pital (le sobrepasa en el F. Mac GooM); tórax robusto, tnásanchoque la cabeza; pecíolo mucho más alto «pie en la obrera. Alas palidísi- mas, con dos celdas cubitales cerradas, sin celda discoidal. Cf L. algo más de 3 nuil. Castaño con reflejo metálico violáceo. Ca- GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 85 beza como en el F. Mac CooJci ; escapo tan largo como la suma de los tres primeros artículos del funículo; tórax ancho, epinoto convexo. En las alas las nervaduras de las celdas cubitales desvanecidas. Puerto Madryn (Cbubut), 7 de diciembre de L899. Silvestri recogió tres hembras y machos en copula, dos de las hembras son muy páli- das y aparentemente no maduras. La colección del Museo carece de formas sexuales que me son desconocidas. FORELIUS CHALYBAEUS Emery var. RUBRICEPS (Forel) (Pig. 38) Forel, Formicides d'Afrique et d'Amérique, en Bull. Soe Vaud. Seien. Nat., volumen L, número 184. página 286, HUÍ (snl>rsp. granáis var. rubriceps). Brucii, Supl. ful., página 533. § L. 2,4-3,5 mm. Algunas formas mas grandes (pie la especie típi- ca, ile la cual se distingue por la cabeza, antenas, tibias y tarsos ro- jizos. Borde occipital recto, concavo visto de atrás. La obrera gran- de de 3,2 milímetros tiene el tórax castaño y solo muestra en el gáster el color obscuro con reflejo metálico. C? 3-3,5 mm. Mas claro «pie F. chalyiaeus granáis, de un amarillen- to sucio con la cabeza pardo claro. Alto Pencoso (Bruch). En un terreno duro, saliendo por un cráter de 15 a 30 centímetros de diámetro, de nidos subterráneos de 35 a ■40 centímetros de profundidad. [Numerosos ejemplares en el Museo, recogidos por Hauman (n° 11.387) en los Cocos, Sierra de Córdoba, entre ellos la hembra desalada, que describo en seguida. 9 (aun no descripta). 4,2 mm. Color castaño con escaso reflejo me- tálico azulado, escudete pardo amarillento claro, cabeza castaño algo más claro y gáster castaño negruzco, con los bordes (lisíales de los segmentos blanquizcos translúcidos. Antenas, patas y mandíbulas castaño amarillento, con dientes casi negros. Cabeza casi cuadrada, el escapo alcanza y sobrepasa ligeramente el borde occipital recto. El tórax algo más angosto que la cabeza (tig. 38). Escultura rugosa coriácea, más marcada en el gáster. Pubescencia fina en la cabeza, escasa en el tórax y abundante y dorada por reflejo en el gáster. La pubescencia cubre también los miembros. si; MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Pilosidad erecta esparcida en el cuerpo, más escasa aún cu las ¡ta- tas. Cenias inertes en el clípeo y las mandíbulas, algunas cenias rec- tas bajo la cabeza. Forel refiere esta variedad a la subespecie granáis pero ofrece mu- cha mas semejanza con la especie típica a la cual creo que debe re- lacionarse. Solo por las obreras grandes se acerca a las dimensiones (le granáis sin alcanzar su talla y su robustez. La hembra es mucho más pequeña (4,2 mm. para rubriceps y 5,5-6 Fi~. 38. —Forelius chalybaeus rubriceps lóselas. Cabeza un poco mas larga que ancha, trapeciforme, mediocremente ensanchada hacia atrás, bastante fuertemente cóncava en su borde posterior, con los costados mediocremente convexos. Los ojos gran- des tan largos como su distancia al borde anterior de la cabeza. El escapo sobrepasa el borde occipital de un buen cuarto de su longi- tud (3 '/i veces su espesor). Todos los artículos del funículo mucho mas largos que espesos. Forma del tórax como en el Mac Coóki brasiliensis, con una hendedu- ra torácica muy marcada, pero la cara basal convexa del epinoto es más larga, tan larga como la cara declive. Escama inclinada, muy espesa, más espesa aún que en el Mac Goolci hrasiliensis, pero com- pletamente obtusa en el vértice, nada acuminada, mucho más eleva- da que en albiventris y sobre todo que en nigriventris. Gáster avan- zado hacia adelante con una depresión para alojar la escama. Patas mucho más largas que en las otras dos subespecies (fig. 31)). Escultura de albiventris, pero más fuerte ; -áster casi reticulado. Pubescencia mediocre. Pilosidad erecta muy esparcida sobre el cuer- po y sobre las patas (comprendiendo las tibias), nula en los escapos. Huasán, 1300 m. (Bruch), sobre un higo podrido. El chalibaeus típico forma en cierto modo transición entre las for- mas extremad albiventris y granáis; sin él se debería considerara estas dos últimas como especies distintas. MUSEO N ICIONAL DE BUENOS AIEES Numerosos ejemplares (n° 10.941) de Catamarca, coleccionados por empleados de la Defensa Agrícola, á pedido del ingeniero agrónomo [ssouribehere. Porel, Formicides d'Afriqueei d'Amerique. Bull. Soc. Vaud. Se. Nat., nu- mero 184, página 285, 1914. Bruch, Supl. iiit., página 533. 9 L. 5,5-G min. Mas grande que la de la especie típica y también mas obscura; gáster y tórax de un castaño negruzco. Cabeza de un rojizo parduzco i> de un pardo rojizo, claramente más estrecha FÍL r 39. IViiil de Forelius chalybaeué granáis Q y cabeza de frente Aumento : ± i'n diámetros adelante que atrás (en la especie típica la cabeza es bien más estre- cha detras), no más ancha a la altura de los ojos y nías larga. La cabeza es tan ancha detrás como larga. Los reflejos azulados son un poco nuís débiles. El tórax es también más ancho, tan ancho como la cabeza (mas estrecho en el tipo de la especie). Alas debilinen te teñidas (le amarillento con las nervaduras de un ¡tardo amari- llento. cf L. 3-3,3 nini. Color pardo; las mandíbulas y miembros un poco mas pálidos. Tórax un poco más ancho que la cabeza: esta ultima un poco mas ancha que larga y bastante cuadrada. El escapo alcanza al segundo tercio de la cabeza. Estipas triangulares, pero bastante pun- tiagudas en la extremidad. GALLARDO : SUBFAMILIA I mLIi ni >KK 1NAS 89 FORELIUS CHALYBAEUS Emery subesp. ALBIVENTRIS Forel 1'iiiucL, Formicides néotropiques, V. Mein. Soe. /;»/. Belgique, tumo XX, pá- gina 45 y 46. Bruch, Cat., página 226. ^ L. 1,8-2,1 mm. De un azul verdoso metálico. Tarsos y mandíbulas amarillentas, antenas rojizas, patas parduzcas. Gáster blanquizco, con la extremidad más o menos parda, con un débil reflejo metálico, Cabeza rectangular, de l / e más larga que ancha, de costados apenas convexos, tan ancha adelante como atrás, donde es débilmente cón- cava (un poco ensanchada atrás y con los costados mucho mas con- vexos en el tipo). Mandíbulas subopacas, densamente estriadas. Ojos tan largos como su distancia al borde anterior. El escapo sobrepasa el borde posterior apenas 1 '/s veces su espe- sor (bien más largo en el tipo). Antepenúltimos artículos del funículo tan espesos como largos. El pronoto es convexo, pero horizontal de- trás. Perfil del dorso del tórax horizontal, apenas convexo y sin vesti- gios de hendedura; suturas distintas, pero linas. ( 'ara declive del epi- noto oblicua, un poco más larga que la basal. Escama muy pequeña, muy baja, muy inclinada, delgada, cortante en su vértice. El gáster avanzado hacia adelante, recubre al penólo y forma una depresión para alojar la escama. Coxas anteriores bastante anchas. Bastante lustroso, densamente punteado, mediocremente pubescen- te. Pilosidad erecta muy esparcida sobre el cuerpo, nula en las tibias y los tarsos. Huasán, 1300 m. Bruch. Un gran número de obreras, todas de la misma talla. Nidos con cráter, en un terreno arenoso. Esta encan- tadora raza pigmea difiere notablemente del tipo de la especie por su escama cortante, su pequeña talla y su color. Tres ejemplares en la colección del Museo (n° 11.471), obsequia- dos por Bruch (cotipos), procedentes de Huasán, 19 de noviembre de 1912. 90 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES GÉNERO IRIDOMVRMEX Mavr Iridomyrmex. Mayr, Myrmecologiachc Studien, Veril, zool. bot. Ges. Wxen, tomo XII. página 702. 1862. Hypoclinea (en parte). Mayr, Formieidae novaí americanae collectcn " Prof. ]'. Strobel, en Aun. Soc. Xni. Modena, i. mío III. páginas 161-181, pági- na 1(34, 1X08. .\V«.' Formiciden, en Verh. zool. bot. Ges. H'ích. tomo XX, página 958, 1870. CARACTERES obrera. — Monomorfa, variando a veces considerablemente de ta- lla, pero poco de forma. Cabeza a menudo escotada por detrás, estrechada adelante y to mando en los rasos extremos un aspecto cordiforme. Borde anterior del clípeo redondeado, truncado osinuado. Palpos maxilares de seis artículos, los labiales de cuatro. Antenas de 1 L' artículos, los artículos del funículo disminuyen de longitud y engruesan insensiblemente del primero al penúltimo. Ojos colocados en el medio o adelante del medio de los costados de la cabeza. Los ocelos faltan siempre. Corselete más o menos impresionado sobre el dorso, delante del epinoto. Peciolo provisto de una escama más o menos fuertemente inclina- da hacia adelante. El "áster no se prolonga ordinariamente hacia adelante sobre el pecíolo; excepcionalmente y en formas exóticas, cuando la escama es muy deprimida e inclinada, el segmento basal avanza y recubre su- periormente el pecíolo, mas o menos como en Ta/pinomao Forelius. Hendedura cloacal infera (li.u. lo. 11. 12, 43, 45 y 46). Molleja corta y ancha: cáliz grande, reflejo sóbrela bola y cubrién- dola toda entera, cuando se mira el órgano de costado: visto de lien le el cáliz tiene la apariencia de una cruz maciza con las extremida- des de los sépalos dilatados en forma de ancla. Secreción de las glándulas anales generalmente con olor a mante- ca o coco rancios. Hembra. — Mucho mas grande que la obrera. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODEKINAS '.'1 Ala anterior con la celda radial cerrada: dos celdas cubitales ce- rradas y una celda discoidal (fig. 42 y 44). Macho. — Del tamaño de la obrera o más pequeño; cabeza chica. Mandíbulas estrechas, más o menos puntiagudas <> cortantes o aun provistas de un pequeño número de dientes, rara vez (en un pequeño número de especies de América) anchas y denticuladas. Antenas filiformes, escapo más corto que el segundo articulo del funículo (según Forel, el escapo del /. dispertitus (Porel) alcanza el borde posterior de la cabeza y es más largo que el segundo articulo del funículo). Ojos colocados adelante. Corselete alto y largo ; mesonoto abovedado hacia adelante, recu- briendo superiormente él pronoto y más o menos la cabeza Pecíolo provisto de una escama ancha. Armadura genital pequeña, relativamente al gáster, que es a su vez mucho unís corlo (pie el corselete; estipas cortas en triángulo re- dondeado, saliendo de una escarnida amplia, que ordinariamente no es visible en los ejemplares secos; volselas terminadas poruña punta larga, aguda, rara vez ganchuda, generalmente provista hacia abajo de una rama puntiaguda. Ala anterior generalmente con una sola celda cubital cerrada (ti g. 3, 4, 40, 41, 41', 4.".. 16); en algunas especies australianas las alas del macho son como las de la hembra. ETOLOGIA Estas hormigas tienen mucho parecido en su manera de vivir con Tapinoma. lie observado durante más de diez años las costumbres de Iridomyrmex humilis Mayr que infesta mi casa di- campo y he podido comprobar muchas de las particularidades que menciona Porel en su célebre libro Lesfourmis de la Suisse para Tapinoma erraticum, en particular, la facilidad con que cambian de nido según los estados atmosféricos, transportando en sus caminos la cría, reinas, etc. Este debe ser el modo de dispersión natural, pues como lo observan Wilmon Newell y Barber en The Argentine Ant, la propagación se hace lentamente alrededor de los focos de Iridomyrmex y solo se ha observado un vuelo nupcial en Luisiana. Por mi parte, no he visto nunca vuelo nupcial en mi quinta y la propagación es tan lenta, que apenas alcanza a 500 metros alrededor de la casa en más de diez años, sin observarse una sola de estas hormigas fuera de este radio. !)2 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Según Emery, la mayor paite de las especies de Tridomyrinex que han sido observadas anidan en el suelo y cultivan pulgones, Una es- pecie de las islas de la Malesia (I. myrmecodiae Emery y sus varieda- des) es conocida desde hace largo tiempo a cansa de las relaciones simbióticas como unas plantas singulares de los géneros Myrmecodia Hydnophytum y Myrm&phytum. Estas rubiáceas mirmecóñlas comprenden unas <¡o especies confina- das en la región austromalaya y son epífitas que viven en sitios ca- lidos y asoleados. Poseen tallos bulbosos llenos de cavidades que co- munican con el exterior por pequeños orificios. Estas cavidades están casi siempre habitadas por hormigas, especialmente por 1. myrmeco- diae. Rumphius en 1750 consideraba a la planta Myrmecodia como un zoolito, creyendo que las hormigas juntaban palitos y formaban un nido del cual germinaba la Myrmecodia. La llamó por consiguien- te nidus germinans formicarum rubrarum et nigrarum. La opinión actual es (pie las hormigas aprovechan para nidificar las cavidades preexistentes «leí tallo bulboso, pues Forelha mostrado que las cavidades aparecen en el tallo joven sin intervención de las hormigas, las (pie sólo las agrandan al entrar a habitarlas y (pie exis- ten plantas que a pesar de no ser ocupadas por hormigas muestran ca- vidades y vegetan tan vigorosamente como las que poseen hormigas. Esto es contrario a la teoría de la simbiosis, aunque Miehe (Biol. Centrall., tomo XXXI, pág. 733-738, 1911) cree que los excrementos de las hormigas depositados en las cavidades de la Myrmecodia con- tribuyen a nutrir la planta. La especie sudamericana Iridomyrmex humilis Mayr se aloja en cualquier depresión o cavidad, tanto vegetal, bajo cortezas, etc.. como en las casas o en cuevas subterráneas. Sus costumbres han sido estudiadas con todo detalle en diversos tra- bajos de Wilmon Newell y especialmente en el publicado en colabora- ción con Barberen L913, bajo el titulo de The Argentine Ant (Boletín 122 de la oficina de entomología del Departamento de agricultura de los listados Unidos) (pie contiene una lista bibliográfica hasta 1911. Por mi ]iarte, me he ocupado de esta hormiga invasora en trabajos anteriores '. 1 Gallardo, A.. Observaciones sobre una hormiga invasora « Iridomyrmex humi- lis» Mayr. en Boletín Sociedad Physis, tomo I. páginas 133-138. Diciembre 11)12. Gallardo, A.. Dos palabras uní* acerca 7). completada con datos mas recientes, es la siguiente : /. analis (Em. André), Nuevo Méjico, California, etc. var. pruinosa Emery, florida, hasta Nueva Jersey; Bahamas. /. d/s/icrtitus Forel, Guatemala, Panamá. subesj). micans Forel, Brasil (San Pablo), [Misiones (Joergensen), según Bruch]. /. humilis Mayr, República Argentina, República Oriental del Uru- guay, Brasil, importada a la America del Norte, Madeira Portugal, Bélgica, Inglaterra, Colonia del ('alio de Buena Esperanza, el c. subesp. angulata Fmery. Bolivia, Brasil. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERXNAS 95 subesp. platensis Forel, Buenos Aires. subesp. platensis Forel var. transíais Forel. Buenos Aires. subesp. Gallardoi (Bréthes), Córdoba, Tucumán. /. iniquus Mayr, Colombia. var. nigella Emery, Costa Rica. /. Eeiteli Forel, Haití. /. le ii cómelas Emery, Brasil. /. melleus Wlieeler, Puerto Rico. var. fuscescens Wlieeler, Puerto Rico. subesp. succinea Forel, Brasil. I. pilifer Mayr, Colombia. La única de estas formas que ha mostrado las cualidades invasoras t|iie pueden convertirla en plaga es Tridomyrmex Immilis, que va en camino de propagarse por todas las regiones templadas y cálidas del mundo, transportada por el comercio, debidoasus costumbres de for- mar nidos en cajones con pajas, fardos de pasto, etc. LISTA DE LAS FORMAS DE IB1DOMYBMEX ENCONTRADAS EN LA REPÚBLICA ARGENTINA Obreras Iridomyrmex humilis Mayr L. 2,2-2,6 mm. Castaño, tórax, escapos y patas algo más páli- das; mandíbulas amarillentas; ápices de cada artículo del funículo negruzcos (fig. 40 y 41). I. humilis Mayr subesp. platensis Forel L. 2,2-2,3 mm. Pardo más obscuro, un poco negruzco en la cabeza y el gáster (fig. 42). I. humilis Mayr subesp. platensis, var. transíais Forel L. 2,5-2,8 mm. Misma coloración (fig. 43). Es sumamente difícil en la práctica distinguir estas formas que entran en los límites de variación de la especie típica. En las formas sexuales se notan mayores diferencias. 96 MUSEO NACIONAL I>K BUENOS AIRES /. humilis Ríayr subesp. Qallardoi (Brétbes) L. 1,6-2,2 mm. Castaño obscuro, casi negro, gáster negro, antenas y patas pardas; mandíbulas y casi todo el escapo ferrugíneo (fig. i"> . Iridomyrmex dispertitus Forel, sabesp. micans Forel L. 2,6-2,8 mm. Castaño obscuro (fig. 46). Hembras Iridomyrmex humilis Mayr L. 4,5-5 mm. Castaño obscuro ; antenas, patas y márgenes posterio- res ilc lus segmentos gástricos rojizos; mandíbulas, suturas del tórax y articulaciones de las patas amarillas. Alas algo pardas (fig. 40 y 41). /. humilis Mayr subesp. platensis Forel L. 5,5 mm. Casi negro, miembros pardo rojizo, mandíbulas y tar- sos rojizos. Alas hialinas o subhialinas; con la celda discoidal cua- dranglar (fig. 41'). /. humilis Mayr subesp. platensis, var. transiens Forel L. 5-5,9 muí. Algo más obscuras las alas y la coloración general que en la especie t ípica. Celda discoidal pentagonal (fig. 44). Machos Iridomyrmex humilis Mayr I.. 2,8-3 mm. Castaño obscuro, antenas, patas, mandíbulas y geni- tales amarillo sucio pálido. Alas hialinas ahumadas (fig. 40 y 41). /. humilis Mayr. subes] >. platensis Forel L. 2,2-2,5 mm. Casi negro, miembros pardo rojizo, mandíbulas y tarsos rojizos. Alas algo teñidas de pardo (fig. 12). 1. humilis Mayr subesp. platensis Forel var. transiens Forel L. 2,3-2,6 mm. Color como platensis y alas de coloración inter- media (fig. 43). GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 97 Iridomyrmex dispertitus Forel subesp. micans Forel L. 2,2 rom. Castaño. Alas casi grises por la pubescencia acibérente '. macho visto de arriba; ",. ca- beza del macho «!<■ frente; a., perfil del peciolo del macho; 6, obrera vista ele arriba; /', cabeza de la obrera de frente ; b perfil del peciolo de la obrera; c, hem- bra desalada vista de arriba; <-,. cabeza de la hembra de frente <\ perfil del pe- ciolo
  • 20 diámetros to que las antenas, patas, mandíbulas y genitales internos son de un amarillo sucio pálido. Cabeza muy achatada; incluyendo los ojos achatados, tan ancha como larga. Vértice y ocelos prominentes. .Mejillas cortas. Mandíbu- las pequeñas, con un solo diente acuminado apical. Borde (dipeal anterior recto. Antenas delgadas; escapo sólo entre tres y cuatro veces tan largo como ancho; primer artículo funicular globoso, más ancho (pie cualquiera de los otros artículos: segundo articulo del funículo mucho mas largo que el escapo; artículos 3-5 demás en mas cortos; artículos 6-12 considerablemente mas cortos y mas delgados. Tórax muy robusto, (díptico, mas ancho que la cabeza, (pie es sobre cubierta por el mesonoto redondeado y prominente hacia adelante GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODEEINAS 10Í Escudete aun más prominente que en la hembra. Epinoto con sus caras basal y declive snbiguales, la primera ligeramente convexa, la ultima débilmente cóncava, formando un ángulo entre ellas. Pecíolo pequeño, su nudo con el margen algo embotado, ligeramente incli- nado Lacia adelante, (ráster muy pequeño, elíptico alargado, con val- vas genitales externas pequeñas redondeadas. Patas delgadas. Alas con una celda discoidal cuadrilátera y una celda cubital bien des- arrollada (no dos, como dice Wheeler). El margen costal es deprimido o doblado hasta la proximidad del estigma (tig. 40 y 41). Escultura, pilosidad y pubescencia como en la obrera. Alas hiali- nas ahumadas, con venas y estigma pardos. Numerosos ejemplares en la colección del Museo : Número 10.503, de Villa Urquiza (Carbonell). Número 10.534, de Buenos Aires (Jardín Botánico). Números 10.827, 10.559,11.354,11.502, de Bella Vista, Buenos Aires (Gallardo). Número 11.058, de Olavarría (señorita Lydia Dupuis). Número 11.273, del Carmelo, República Oriental del Uruguay (Doello-Jurado). Número 11.407, de Martín García (Bruch). Las formas sexuales provienen de Bella. Vista. IRIDOMYRMEX HUMILIS Mayr subesp. PLATENSIS Forel 1912 (Fig. 42) Forkl, Formicides néotropiques, V. Mém. Soc. lint. Bélgique, tomo XX, pá- gina 46. 1912. Bruch, Caí., página 226. 2 L. 2,2-2,3 mm. Color de un pardo más obscuro, un poco negruzco en la cabeza y el gáster. Cabeza mucho más rectangular y con los eos tados menos convexos, menos enangostados adelante que en el tipo, poco ensanchada detrás. El escapono sobrepasa el borde posterior más que dos veces su espesor. Antepenúltimos artículos del funículo tan espesos como largos. Cara basal del epinoto mas corta y un poco más convexa que en el tipo de la especie. 9 L. 5,5 mm. Cabeza en trapecio, con los costados menos conve- xos tpie en el tipo. Tórax menos convexo ; escama más alta. Alas hia- linas o subhialinas (bastante pardas en el tipo) con la celda discoidal cuadrangular. Por lo demás las mismas diferencias que para la obre- ra, color casi negro, con los miembros pardo rojizo, las mandíbulas y L02 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES los tarsos rojizos. La escotadura posterior de la cabeza es más ancha y menos profunda y sus ángulos posteriores son más rectos (fig. 42). Fig 12. — Iridomyrmcx hwmilis platensis Perfil ( ILU'OIIEKIXAS 103 IRIDOMYRMEX HUMILIS Mayr subesp. GALLARDOI (Bréthes) 1914 (Fig. 45) Hiiv.TíiF.s, Xotí tur qiuhpies Dolichoáérinea argmtines, en Anales del Museo de H. Nat. de Buenos Aires, tomo XXVI, página 95 (Dorymyrmex Gallar- doi), mayo 1914. Poeel, Fin-mieides d'Afrique el d'Amérique nouveatix ou peu connus. Bnll. «S'oc. Vaud. Se. Nat., volumen L, número 184 ; diciembre 1914. (Indo- myrmex humilis Mayr subesp. platensis Por. var. breviecapa Forel). BrüOH, Supl. eat., páginas 't'.VA y .">34. $ L. l.ti-ii.L! miij. Castaño obscuro, casi negro, gáster negro, ante- nas y patas pardas, mandíbulas y casi todo el escapo ferrugíneo. Ca- beza parecida a, platensis un sexto unís larga que ancha, costados al- go convexos, el mayor ancho al nivel de los ojos que comienzan al finalizar el tercio anterior. Mandíbulas ligeramente estriadas, arma- das de cuatro dientes. Clípeo no escotado anteriormente. Los escapos sobrepasan el borde occipital de una vez y media su espesor. Pronoto convexo, un poco mas ancho (pie largo, más estrecho atrás y con los ángu- los anteriores redondeados. Mesonoto con- vexo, un poco más largo que ancho, más angosto hacia atrás. De perfil el prome- sonoto regularmente convexo, cara basal del epinoto ligeramente convexa, poco más corta que la declive, con la cual forma un ángulo muy obtuso. Escama lanceola- da muy delgada y terminada por un ángulo bastante agudo (ttg. 45). Cabeza lustrosa, con muy fina reticulación en los costados. El tó- rax tiene una reticulación punteada fina y fuerte. La cara declive del epinoto y la escama por arriba lisas, con reticulación casi nula y muy débil en el gáster. Pilosidad erecta casi nula, muy rala en el cuerpo y las patas, más abundante cerca de la extremidad distal del gáster. Algunos pelos en el clípeo y bajo la cabeza. Pubescencia extremadamente tina, casi invisible con 30 diámetros de aumento. Esta forma de Iridomyrmex humilis pequeña y de color obscuro luí' descripta por Bréthes bajo el nombre de Dorymyrmex Gallardoi en mayo de 1914, según un ejemplar único, recogido por mí en Alta Gracia (provincia de Córdoba). Fig. 45. — Perfil de Tridomyr- mex humilis Gallardoi. 5 y cabeza il<- frente. Aumento ± 20 diámetros, mi; MUSEO NACIONAL HE BUENOS AIRES En diciembre « 1 « - esc mismo aüo publica Forel su Iñdomyrmex hu- milis Mayr subesp. platensis Forel var. breviseapa Forel, que consi- dero la misma que la Q-allardoi, según ejemplares coleccionados por Shipton en Tucumán. Tipo, número 10.587, de la colección del Musco nacional, coleccio- nado en Alta (¡rucia (Gallardo). IRIDOMYRMEX DISPERTITUS Forel subesp. MICANS Forel (Fig, 16) Forel, Ameisen aus Sao Paulo, nc. Vei'h. zool. bot. Ges. Wiin., tomo LVIII, página 394, 1908. Bruch, Caí., página 226. $ L. 2,6-2,8 mm. Algo mayor que la especie típica, costados de la cabeza más convexos, la cabeza más ancha. Una impresión transver- sal en el medio del mesonoto arriba. La escultura algo más fuerte, menos lustrosa. Especialmente la cabeza es muy profunda y fuerte- mente punteada, poco lustrosa. Por lo demás como la especie tipo, Fig. 411. — Iridomyrmez Aispertitua micans. Arriba, "~* 'Ir perfil y cabeza de frente abajo, (y de perfil y cabeza de frente. Alimento 20 diámetros pero algo mayor y di' un color castaño algo mas obscuro (fig. 4li). Ejemplares obsequiados por Bruch recogidos en Misiones, número 11.475. cf L. 2,2 mm, Castaño. Mandíbulas pequeñas, delgadas, apenas bidentadas, mas delgadas en la extremidad que en la base. Cabeza cuadrángulas, con el borde occipital recto, solo se adelgaza brusca- mente adelante de los ojos. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODER1NAS 107 Los ojos convexos ocupan algo más de la mitad de los costados de la cabeza. Escapo doble largo que espeso. Primer artículo del funícu- lo casi esférico, casi tan espeso como largo. Segundo artículo del fu- nículo algo más largo y algo más delgado que el escapo ; los siguien- tes de más en más cortos basta el penúltimo. El mesonoto abovedado, sólo macizo el pronoto. El escudete no prominente. Cara basal del epinoto horizontal, algo convexa, la cara declive descendente algo abovedada. Escama saliente, no aguda arriba. Alas casi grises por la pubescencia adherente, con una celda cubital. Válvulas genitales ex- ternas anchas en la base, terminando con una prolongación delgada aparentemente puntiaguda (íig. 46). San Pablo (v. Ihering). Un ejemplar de Misiones obsequiado por Brucli, número 11.475. GÉNERO AZTECA Forel Etimología : nombre propio de los habitantes prehispáuicos de Mi-ji. << Azteca. Forel, Études myrmécologiques en Í87S (I parte). Bull. Soc. Vaud. So. Nat., tomo XV, página 384 (1878). CARACTERES (Utrera. — Monomorfa o polimorfa en grados diferentes. En las especies polimorfas, la forma de la cabeza varia con la estatura y tiende a aproximarse a la forma de la hembra en los mas grandes individuos. Borde del clípe'o bisinuado; aristas frontales cortas. Sin ocelos en los individuos pequeños; tres ocelos más o menos notables en los muy grandes. Dorso del corselete más o menos impresionado. Pecíolo provisto de una escama muy inclinada y más o menos espesa, pero siempre bien distinta. Gáster notablemente pequeño; su segmento basal no del todo pro- longado bacia adelante. Molleja corta, cáliz cuadrado, débilmente abovedado, sin sépalos distintos; las hendeduras están dispuestas según las diagonales del cuadrado; una zona peluda a lo largo de la hendedura dibuja una cruz sobre el cáliz. Por el resto de sus caracteres se acerca a Iridomyrmex (figu- ras 47 y 48). L08 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Hembra. — Mucho más grande que la obrera; cabeza deforma mas o menos diferente; en las especies en que las obreras son dimorfas se parece a la obrera grande. Pecíolo mas alto que en la ubrera: gáster mucho mas largo. Ala anterior con la celda radial cerrada y con celda discoidal (figu- ras 2 y 47). Mucho. — Del tamaño de la obrera o mas pequeño. Mandíbulas estrechas y cortas. Antenas moniliformes, cortas: escapo en general excesivamente corto, sin embargo mucho más largo que el primer articulo del funí- culo: segundo artículo del funículo muebo más largo y más grueso que los siguientes; éstos van disminuyendo rápidamente de longitud ; artículo terminal mas largo que el escapo. Ojos colocados adelante. Corselete alto; mesonoto abovedado por delante. Pecíolo provisto de una escama ancha. Armadura genital pequeña relativamente al gáster, que es a su vez mas corto que el corselete; estipas aun más cortas (pie eu Irido- myrmex y de la misma forma, saliendo de una escarnida grande y abovedada; volsela simple y roma en las especies examinadas por Emery. Alas como en la hembra (fig. 8). ETOLOGÍA Nada mejor (pie transcribir, como lo hace Emery. el resumen dado por Forel en la Biología Gentrali- Americana, tomo 111. 1899, sobre las costumbres y niditicacion de estas hormigas, (pie ha tenido oca- sión de observar personalmente. Las Azteca son todas muy guerreras (salvo una sola especie entre las observadas por Forel), viven exclusivamente sobre los árboles o poco menos, marchan levantando el gáster, que hacen girar en todo sentido, como los Tapinoma, lo (pie corresponde a la forma de este Órgano y del pecíolo. Sin excepción, esparcen todas un fuerte olor de Tapinoma, en cuanto se las inquieta y esta secreción de sus glándu- las anales las hace muy temibles. Forel la ha visto así poner en derrota y fuga a un ejército de Eciton hamatum. Las Azteca hacen sus nidos en los arboles huecos, sea. en cartón sobre los troncos o sobre las ramas. Sus nidos en cartón son muy elegantes, suspendidos alrede- dor de las últimas ramas, entre las hojas, o a ramas mas fuertes, en GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODEKINAS 109 forma de cono invertido o de estalactita, o aun adosados a un tronco o a una rama, en forma de odre, con la parte inferior inflada y la supe- rior más o menos adelgazada. Estos nidos, sobre todo los grandes, adosados a los troncos o a gruesas ramas, tienen una superficie curio- samente esculpida, es decir, que el cartón forma relieves en forma de lagrimas gigantes aplastadas. Los nidos son, en general, ensanchados y redondeados hacia abajo, atenuados hacia arriba. Se distingue por este aspecto los nidos de Azteca de los nidos de termite en el bosque. A menudo están a una gran altura que impide alcanzarlos. El cartón de estos nidos es delicado y frágil, variando, por otra parte, según las especies. Mientras que Azteca chartifex multinida Forel hace nidos del tama- ño del puño, otras especies los hacen muy grandes. Forel ha medido un nido de A. aurita Eiuery de 70 centímetros de alto por 40 de ancho y 20 de espesor adosado al tronco de un árbol. Goeldi ha foto- grafiado un nido de A. barbifex Forel que no mide menos de 120 cen- tímetros de alto. La envoltura lacrimiforme de los nidos de las Azteca cartoneras esta formada por una delgada capa de cartón que deja numerosas aberturas, escondidas como troneras bajo las lágrimas ya citadas, de manera que no se las ve sino mirando oblicuamente. Las cámaras o galerías periféricas del nido son más o menos aplastadas y esta parte es muy frágil; en el centro, por el contrario, las cámaras son más redondeadas y el cartón es más consistente. Las Azteca forman a menudo colonias sobre el mismo árbol, es decir, que el mismo hormiguero construye en el varios nidos que per- manecen en constantes relaciones de amistad los unos con los otros. Un gran número de Azteca viven en los troncos o en las ramas de los árboles huecos. No es posible decir si todas construyen cartón en sus retiros. Es, sin embargo, seguro que ciertas especies construyen tabiques de cartón en las cavidades naturales que habitan. Según Forel y Emery, se puede clasificar los nidos de Azteca en las categorías siguientes : I a Xidos de cartón (aurita Emery. barbifex Forel, chartifex Forel, Lallémandi Forel, sil rae Forel. triíjona Kmerv, etc.); 2 a Habitantes de troncos podridos o de ramas huecas (por ejemplo imtabilis F. Smith, paraensis Forel, velox Forel, etc.). A. longiceps Emery, var. jumensis Forel, vive en las ramas perforadas de una legu- minosa (Swartzia) ; 3 a A. Foreli Emery, var. xysticola Forel, ha sido encontrada en gale- rías tortuosas de cartón, que recorren la superficie de grandes piedras en el bosque y que se parecen a las de Cremastogaster Stolli (Forel), mi MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES aunque es dudoso que estas galerías sean construidas por las .1 zteca : 4 a Formación de jardines suspendidos de epífitas, en el ramaje de los árboles en los bosques inundables (Traili Emery, Ulei Forel, oli- trix Forel). Las hormigas edifican su nido globuloso en cartón terroso, entre las raíces de las epífitas. Según Ule, las hormigas mismas lle- van la tierra y los granos de estas plantas sobre las ramas de los arboles, formando así artificialmente sus jardines suspendidos. Whee- ler (Aiits. pág. 315) se inclina a creer que los granos son llevados para tomar de ellos algún alimento y que luego germinan o bien <|iie son transportados por el viento, pero le parece poco probable que las hor- migas planten espontáneamente el jardín; 5 a Las especies de cabeza aplastada viven bajo las cortezas o bajo las hojas de plantas trepadoras, cuyos bordes sujetan con cartón fabricado por ellas para constituir así unas cámaras muy bajas (por ejemplo hypophylla Forel); (! a Numerosas especies están adaptadas simbióticamente a ¡dantas especiales: asi depilis Emery (en Duroiay Tococa) ; duroiae Forel (en los tallos dilatados de Duroia hirsuta); angusticeps Emery (en Di/ruin petiolaris); Tonduzi Forel (en un bulbo de orquídea); sericea Mayr (en las raices huecas de Schomburgkia tibicinis); Schumanni Emery (en las vesículas de las hojas de Mirtélla Guainiae); coussapoae Fo- rel (en las ramas y semillas de una Goussapoa); tachigaliae Forel (en los peciolos dilatados de las hojas de una TacMgalia), etc. Az- teca virens (Forel) vive en los tallos verdes y en las hojas de los bos- ques tropicales, cuyo color imita, siendo una de las pocas hormigas de color verde conocidas. Conviene hacer una serie aparte para las Azteca de las Gecropia (Alfa.roi Emery, coeruleipennis Emery, constructor Emery, Emeryi Fo reí, lanuginosa Emery, Mülleri Emery, etc.). de las cuales tanto se ha hablado y discutido. El doctor 11. von Ihering lia demostrado (pie A. Mülleri, la cual vive cu la Gecropia adenopus y cuya biología ha sido descripta en el Kosmos en 1880 por Fritz Müller, hace cartón no sido en el interior did tronco hueco del árbol, sino también a veces en el exterior. Hay, pues, pasaje en las Azteca cecropícolas, entre aquellas que construyen constantemente su nido en el exterior (lanuginosa), aque- llas (pie hacen habitiialmentc tabiques de cartón en los segmentos del tronco (constructor) o en un segmento determinado (Mülleri) y aquellas finalmente que no hacen cartón sino de una manera excep- cional o no lo hacen nunca, si es que existe alguna. La cuestión de las adaptaciones mirinecolilas de Ctcri>j>¡tt adenopus GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERIXAS 111 y de su simbiosis con las Azteca ha sido tan controvertida que voy a extractar los párrafos pertinentes de VYheeler en su libro, Ants (pág. 305-310), donde se expone el estado actual del problema. Las relaciones de Azteca Mülleriy Cecropia adenopus han sido estu- diadas por Fritz Müller (1876, 1880), Schimper (1SSS) y H. von Ihe- ring (1891, 1907). El árbol es conocido en el Brasil con el nombre vulgar de «imbauba» o «imbanva», pertenece a la familia délas Urticáceas y alcanza una altura de 12 a 15 metros. El tronco y las ramas son huecos, excepto en los mulos, donde posee delgados tabi- ques transversales. La savia es incolora, no lechosa como ha sido afirmado por varios autores. La corona de follaje es pobre y consiste de grandes hojas palmatilobadas. En cierta época de su vida cada nudo lleva una hoja, que luego cae, dejando una cicatriz. En la base de su largo pecíolo hay un cojinete piloso llamado triquilio, en el cual se encuentran implantados unos corpúsculos elípticos, amarillos, del tamaño de un grano de mijo, llamados corpúsculos rriuéllerianos, los cuales contienen, según Schimper, substancias aceitosas y albumino- sas que los hacen buscar por las hormigas como alimento. Las cavidades de los árboles mayores están, casi sin excepción ocupadas por Azteca Muelleri, la cual perfora los tabiques y hace así comunicar entre sí todas las cavidades internodales, tanto del tronco como de las ramas. Las hormigas no viven sin embargo en los brotes. aun en vías de crecimiento rápido. Después déla fecundación la reina de Azteca penetra en un árbol joven (de m 50 a 2 m 00 de alto), por un punto particular, una peque- ña depresión en la extremidad superior de una canaleta situada arri- ba del internodio, donde faltan los hacecillos fibrovasculares, según ha demostrado Schimper y la pared ofrece por consiguiente menos re- sistencia para ser perforada. Von Ihering llama a esta depresión el prostoma, reservando el nombre de estoma a la perforación que allí se practica. La reina penetra, pues, en un entrenado perforando un es- toma y se alimenta según Ihering del tejido (estomatoma) que pronto prolifera y cierra la abertura por el lado interior. En la pequeña cavi- dad internodal son criadas las primeras seis u ocho obreras y ellas restablecen la comunicación con el mundo exterior abriendo de nuevo el estoma. Von Ihering dice que a veces 5 y hasta 10 reinas pueden fundar colonias en divei'sos entrenudos del mismo árbol. Cuando por el cre- cimiento de las colonias y la consiguiente perforación de los tabiques, entran en contacto, se producen luchas que dan por resultado la muer- te de todas las reinas, excepto una que queda dueña de todo el árbol. L12 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Cuando la colonia triunfante Iim crecido y perforado todos los ta- biques, edifica un nido de cartón en forma de huso en el interior «leí trunco, a corta distancia sobre el nivel del suelo. Este nido llamado metropolitano ha sido descubierto por von Ehe- ring y se asemeja a los nidos de cartón edificados por otras Azteca en el exterior de troncos o ramas. Para edificare! nido mel ropolitano, las hormigas ensanchan la cavidad interior del tronco royendo sus paredes, que vienen así a disminuir hasta la mitad de su espesor. Por efecto del peso esta región de paredes adelgazadas se encorva hacia el exterior formando un engrosamiento fusiforme de la base del tron- co, en cuyo interior se aloja el nido metropolitano. Cuando se lia establecido el nido metropolitano las hormigas per- foran una amplia entrada en la pared adyacentedel tronco y por ésta y las otras aberturas de las ramas pueden comunicarse con el exte- rior y recoger corpúsculos muellerianos de que se alimentan y que al- macenan en el nido metropolitano. Cada colonia de Azteca depende tan estrechamente por su alimen- to y habitación de la Cecropia que ocupa, que las hormigas perecen cuando el árbol muere o es corlado. Tmlos los que han visto los imbauba vivos y sns inqnilinos uná- nimemente describen el furor con que salen estos insectos y atacan al (pie se aventura a tocar el árbol <> su follaje. Las hormigas extrañas sou especialmente atacadas con vigor y nmerlas o alejadas del árbol. Pritz Miiller y Schimper creían que la Izteca protegía asi el árbol contra sus enemigos y especialmente contra los ataques de las Atta cortadoras de hojas, pero yon [hering ha mostrado que las Atttt no atacan las Cecropia, aunque estas no estén defendidas por Azteca y que el principal cliente de las hojas de Cecropia, el perezoso (Brad/y- pus tridactylus) , no es molestado mientras devora el follaje. De manera que la defensa de las Azteca parece de poco provecho para la Cecropia. ¿A qué vendrían entonces las supuestas adaptaciones mirmecófilas de esta planta ? De las tres estructuras de la. Cecropia que se han considerado mir . mecófilas, a saber las cavidades de los tallos, los prostomas y los cor- púsculos muellerianos, la primera, común en muchos vegetales, no puede interpretarse como desarrollada para alojar hormigas ; los pros- tomas se explican, con Schimper, por la presión de los brotes axilares contra el ent relindo : por fin los cuerpos de Mueller son una excreción de la planta aprovechada por las hormigas. La adaptación, pues, es de parte de las hormigas no de parte del árbol. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 113 Por otra liarte, las Azteca parecen haber adoptado las Gecropia en una época relativamente reciente, puesto que no han abandonado la ■construcción de anchos nidos fusiformes de cartón como los que produ- cen otras especies en las ramas de li>s árboles, aun cuando las cavida- des naturales de Gecropia parecerían más apropiadas para largos nidos cilindricos o aun hacer superfina la construcción de cualquier nido. Fiebrig ' se muestra aun menos inclinado que von Ihering a acep- tar la teoría de la mirmecofilia en las plantas. Muestra que Gecropia peltata en el Paraguay no es protegida contra sus numerosos enemigos, sean insectos o no. por la Azteca Alfaroi que ocupa constantemente sus cavidades y se alimenta de sus corpúsculos muellerianos. Las adaptaciones curiosas son las de las hormigas que benefician de las particularidades del medio que habitan. «Así como las especies de JSciton, dice Forel % son los bandidos del suelo de los bosques vírgenes y las especies de Atta las destructoras del follaje de. los montes neotropicales, del mismo modo las especies de Azteca y de Pseudomyrma son los verdaderos monarcas de los ár- boles. Que yo sepa, ninguna de las especies de Azteca y sólo una Pseudomyrma anidan en el suelo. Pero qué variada existencia arbó- rea llevan estos pequeños monos de las hormigas, al trepar y escu- rrirse, por todas partes en los árboles! ■ La mayor parte de las Azteca tienen un régimen principalmente in- sectívoro, salvo las especies cecropícolas que se alimentan de los cuer- pos de Mueller, de una manera tan exclusiva a veces que las hormigas perecen, según dejamos dicho, si se seca o corta el árbol que habitan. Tipo del género: Azteca Muelleri Emery del Brasil, cuya obrera fue descripta en 1877 por Mayr bajo el nombre de Liometopum iiixta- hile confundiéndola con Tapinoma instabilis, Fred-Smith, 1862, pro- cedente de Méjico, América Central y Colombia, que es la actual Az- teca instabilis (Fred. Smith). DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA El género comprende casi sesenta especies, con numerosas subes- pecies y variedades, todas americanas, distribuidas desde Méjico has- ta el imite de la República Argentina. 1 Cecropia peltata und ihr Verhaltniss zu Azteca Alfañ, :n Alia sexdens und an- (Irmí Imekteu, etc., en Biol. Cent., tomo XXIX. páginas 1-16, 33-55, 65-77. 1909. ' ; Foiíel, In und mil Pflanzen lébende Ameisen aus dem Amazonas Gebiei und am Perú, Zool. Jáhrb. Abt. Syst., tomo XX. páginas 677-707, 1904. ANAL. MUS. NAO. — T. XXVIII (MATO 11, 1916) 8 111 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Basta hace poro tiempo no se conocía ninguna especie del territo- rio argentino. En el catálogo de Bruch (1!U4) se indica que posee Azteca de Mi- siones y Jujuy, sin conocer aun a qué especie pertenecen. En junio de 1913 el ingeniero agrónomo Luciano Bauman, conser vador de las colecciones botánicas del Museo Nacional, trajo de San [gnacio (.Misiones) una numerosa colonia de Azteca Alfaroi que habi- taba los entrenudos huecos de Cecropia adenopus. En un articulo reciente Forel ' funda una nueva variedad argentina para los ejemplares de Azteca Alfaroi recogidos por Bruch, en Santa Cruz (Misiones) que coinciden con los que tenemos en el Museo, pro- cedentes de San Ignacio. Doy la descripción de los ejemplares $ y 9 que poseo, no habien- do podido consultar la descripción de Azteca Alfaroi Emery hembra típica. No tengo duda, (pie el mejor reconocimiento de las partes boscosas del norte del país lia de mostrar que el número de especies de estas hormigas arboricolas (pie habitan el territorio de la República Ar- gentina es mayor de lo que hoy se cree. DESCRIPCIONES DE LAS FORMAS ARGENTINAS DEL GESEVIOAZTECA AZTECA ALFAROI Emerj var. ARGENTINA Forel (Fig. 2, 47, 18 j 49) Azteca Alfaroi Emery, Studio monográfico sul genero «Azteca » Forel. Mem, Acc. Bologna (5), tomo III, páginas 119-152. 1894. Azteca Alfaroi Emery v¡ir. argentina. 1914. Forel, Formieides d'Afrique et d'Ainiriqíte. /.'«//. s i ■ 1 1 > VII, 7 páginas. Forel, Augusto, 1904, ¡n und mil Pflanzen lebende Ameisen aus dem Amazonas Gébiel und aus Perú, gesammeli ron Herrn /•.'. Ule. /»»/• Jahrb. .lhl. Syst., lomo XX. páginas 677-707. Forel, Augusto, 1905, Einige biologische Beobachtungen des Herrn Prof. Dr. /.'. Goeldi mi brasilianischen Ameisen. Biol. Céntralo., tomo XXV, páginas 170-1X1. Forel, Augusto, 1908, Anuis,,, mis Sao Paulo (Brasilien), Paraguay, etc. Ge- sammeli von Prof. Eerrn von Thering, Dr. /.ni:. l>r. Fiebrig, ••ti'. Verh. k. !•■ -■»»'■ bol. Gesell. Wien, tomo LVIII, páginas 340-4-18. Forel, Augusto, 1911, Ameisen des Herrn Prof. r. Ihering aus Brasilien, nebst einigen anderen aus Südamerika und Afrika. Deutsch. Ent. Zcit.. 6 a parte páginas 307-8. Forel, Augusto, 1912, Formicides nfotropiques, /""' sousfamille Dolichodérines, i/.i/i. Soc. lint. Belgique. tomo XX. páginas 33-58. Forel, Augusto, 1913, Fourmis d'Argentine, du Brésil, du Guatemala el dr Cuba. Bull. Sor. I', mil. Se. Nat., t i XI. IX, numero 1X1. páginas 203-250. Forel, Augusto, 1914, Formleides d'Afrique el d'Amérique nouveaux mi peu connus. Bull. Soe. ¡'muí. Se. Nat., tomo 1,. numero 184, páginas 264-288 (las de América ). Forel, Augusto, 1915, Formicides d'Afrique et d'Amérique nouveaux mi /mi connus, II parte. Bull. Soe. Vaud. Se. Nat., tomo L, número 185, páginas 351- 363 (las de América). Gallardo, Ángel¿ 1912, Observaciones sobre muí hormiga invasora « Iridomyr- ,,,,.,■ humilis » Mayr. /•'»'. Soc. Physis, tomo I, páginas 133-138. Gallardo, Ángel, 1913, Dos palabras más acerca dr la hormiga invasora « Tri- domyrmex humilis» Mayr. Ibidem, lomo 1. páginas 264-5. Gallardo, Ángel, Hilo, Observaciones sobre algunas hormigas de ln Repúblioa Argentina. Au. Mus. Nac. Hist. Nat. Humos Aires, tomo XXVII, páginas 1-35. Ihering, H. von, 1891, Die Wechselbeziehungen zwischen Pflanzen und Ameisen iu drn Tropen. Das Ausland, tomo XXIV, páginas 474-477. [hering, H. von, 1907, Du- Cecropien und ihre Schutzameisen. Engler's botan. Jahrb., tomo XXXIX. páginas 666-714. Mac Cook, H., 1879, The Natural History of the Agricultural Aul of Texas. Mayr, <;.. 1862, Myrmecologische Studien. Verh. vool. bol. Ges. 11'/™. tomo XII. páginas 649-776. Mayr, <;.. 1866, Myrmecologische Beitrage. sil:. Alead. ¡Viss. Wien, lomo Lili, páginas 484-517. Mayr, <;.. 1868, Formieidae novas americanae collectae a Prof. I', dr Strolel. Aun. So,-. Nat. Modena, t. 111. páginas 161-181. Mayr, <;.. 1868, Die Ameisen des baltischen Bernstein. Beitr. .-»/• Naturkundi Preussens I. K. Phys. Oékon. Gesell. Khoenigs., página 102. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 121 Mayr, G., 1870, Nene Formioiden. Vcrh. des k. k. zool. bot. (les. Wien, tomo XX, páginas 939-996. Müller, F., 1876, Uéber die Haarkissen der Imbauba. Jen. Zeitschr. Nat., tomo X. Müller, F.. 1880-81, Die Imbauba uml Une Beséhützer. Kosmos, tomo VIII. paginas 109-116. Newell, \V., 1908, Notes on 1he habite of the Argentine or ■■ New Orleans » Ant. « Iridomyrmex humilis » .Mayr. Joum. Econ. Ent., tomo I, páginas 21-34. Newell, W., 1909. The Ufe history of the argentine ant. Ibidetn, tomo II. pági- nas 174-192. Newell, \Y., 1909, Mensure* suggested againsi the Argentine Ant as a house-hold pest. Ibidem, tomo 11, páginas 324-332. Newell, \\\, y Barber, T. C, 1913, The Argentine Ant. Bol., 122. Burean of Entomology . U. S. Department of Agriculture. Roger, J., 1863, Die neit aufgeführten Gattungen nuil Arten meines Formiciden l'cr;cichnisscs. Herí. Ent. Zeitschr.. tomo VII, páginas 131-214. Santschi, l'\, 1912, Quélques foarmis de l'Amérique Australe. Bev. Suisse Zool., romo XX.. número 10. Schimper, A. F. W., 1888, DU Wechsélbeziehungen zwischen Pflanzen und Amei sen in tropischen Amerika. .lena, página 95. Smith, F., i sos. Catalogue of Hymenopterous Inserís ¡u the collection of the Bri- hsh Mnsiiini. VI. Formieidae, página 216. Ule, E., 1901, Ameisengarten in Amazonas Gebiet. Engler's bot. Jahrb., tomo XXX, páginas 45-52. Ule, E., 1905, Uéber Blumengár/ten der Ameisen aus Amazonenstrom. Verh. Gesell. deutsoh. Nal. Aerzte., tomo 76, páginas 245-2411. Ule, E., 1905, Wechselbeziechungen zwischen Ameisen uml Pflanzen. Flora, 91. Ule, E., 1906, Eigentiimliclie mit Pflanzen durchwachsene Ameisennester aus Ama- zonenstrom. .Vil/. Wochch., tomo XXI, páginas 145-151). Ule, E., 1906, Ameisenpfcanzen. Bot. Jahrb., tomo XXXVII, páginas 335- 352. Wheeler. W. II., 1902, .1 consideration of Buekley's « North American Formi- eidae». Trans. Texas Acad. Se., tomo IV, parte 2 :l , página 24. Wheeler, \V. M., 1906, The Ants of the Grand Canon. Bull. Amer. Mus. Xal. Hist., tomo XXII, páginas 329-345. Wheeler, W. M., 1910, Ants, their structure, development and behavior, 663. pp. New York. Wheeler, W. M., 1911, A list of the type species of the genera and subgénero of Formieidae. Ann. Neio. York. Acad. Se, tomo XXI, páginas 157-175. Wheeler, W. M., 1915, On the presence aml absence of cocoons among Ants. the nest spinning habite, etc. Ann. Ent. Suc. America, tomo VIII, número 4, páginas 323-342. ÍNDICE DE LAS FIGURAS 1. Ala anterior de una Foneriua 2. Ala de Azteca Alfaroi argentina Q 122 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES 3. Ahí de Iridomyrmex di /■ ctus (j 1 6 I. — Iridomyrmex humilie q* 6 .">. — Dorymyrmex planidens q* 7 6. — Dorymyrtnt r tent r q? 7 7. — Dorymyrmex planidens 9 * s. — Azteca coeruleipennis tf 8 9. Esquema ele la molleja di- una hormiga de la tribu de las Tapinomini.. lii. Dorymyrmex planidens 25 29 II. 2 (cabeza) :;i1 12. — — Q (perfil) :; l 13. c? ■<■-■ 11. mneronaius o •'■' 15. — — ^ 36 16. ensifer ^f :;;i 17. — Britchi ebenina o '' ls. exsanguis carbonaria " lh 19. — ^ 47 20. — í* ner $ : '" 21. — Richteri 5 51 22. — thoracicus o 53 23. pyramicus £ •' ' 24. Q 57 25. cf 58 2i>. hrunneui o 60 27. Garbei *j 61 28. cf 62 29. — bicolor i¡> 63 30. — 9 64 31. Wolffhügeli ;" 65 32. Steigeri ?5_ (i,i 33. Carettei $ 67 :->4. breviscapis Carettoide» ^ Iis 35. Forelius Mar Cooki brasiliensis carmelitana S "'■' !lii. — nigriventri8 <5_ 82 37. - 9 83 :¡s. — chalybaeus rubriceps Q 86 39. — — ¡iiundis 9 SS ■111. Irydomyrmex humilis 5, 9 - v C? < v ' s,os de arriba) 98 -II. — — — (vistos de perfil) 100 12. — platensis £, 9 y (f 102 43. — — — transiens § y cj" 103 11. - 9 104 1 :,. — Gallardoi 9 105 46. dispertitui miróos 8 y ^ 106 17. Azteca Alfaroi argentina 5 (cabeza) 11-' 18. — (perfil) H5 19. — 9 H" GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERIÜSTAS 123 Mapa I. Distribución geográfica de Dorymyrmex en la República Argen- tina líi Mapa II. Distribución geográfica de Forettua en la República Argentina.. 73 ÍNDICE ALFABÉTICO albiventris (Forelius chalybaeus), 75, 87, 89. alboniger (Dorymyrmex), 17, 20, 42, 43. Alfaroi (Azteca), 5, lis. analis (Ii'idomyrmex), 70. 94. Anenretini, 10. Aneuretus, 3, 7. angulata (1. humilis), 04 . angusticeps (Azteca). 110. antarctieus (Dorymyrmex), 17, 22, 48. 40. antillana. (D. pyramicus brunneus), argentina (Azteca Alfaroi), 5. 114, 1 110. 117. 11S. Atta, 112, 113 Afta sexdens, 113. aurita (Azteca), 190. Azteca. 3. 11, 12. 107, 108, 100, 1 111, 112, 113, 114. Azteca Alfaroi, 110, 113. 114. lis. Azteca Alfaroi argeutina, 5, 114, 1 116, 117. Azteca angusticeps, 110. Azteca aurita. 109. Azteca barbifex, 109. Azteca chartifex, 100. A. chartifex multinida, 109. Azteca coeruleipennis, 8, 110. Azteca constructor, 110. Azteca coussapoae, 110. Azteca depilis. 110. Azteca duroiae, 110. Azteca Emeryi, 110. Azteca Foreli, 109. A. Foreli xysticola, 109. Azteca hypophylla, 110. Azteca ¡nstabilis, 109. 113. Azteca Lallemandi, 109. lii. Azteca lanugínosa, 110. Azteca longiceps, 109. A. longiceps jumensis, 109. Azteca Lynchi. lili. Azteca Miilleri, 110, 111, 113. Azteca olitrix, 110. Azteca paraensis, 100. Azteca Schumanni, 11(1. Azteca sericea, 110. Azteca silvae, 100. Azteca tachigaliae, 110. Azteca Tonduzi, 110. Azteca Traili, 110. Azteca trígona, loo. Azteca CJlei, 110. Azteca virens, lio. Baeri (Dorymyrmex), 17,22. 47. 19. barbatns (Pogonomyrmex), 78. barbifex (Azteca). 100. bicolor (D. pyramicus), 18, 23, 2(1. 63. 01. bola. 9. 10. Bolax, lo. Bothryomyrmex, 11. botón. 9, 10. Brachymyrmex, 71. Bradypus tridactylus, 112. brasiliensis (Forelius Mac Cooki). 71. 72, 74, 77, 78, 79, S2. 87. breviscapa (I. humilis platensis), 105. 100. breviscapis (Dorymyrmex), ls, 20, 21, 67. 68. 00. breviscapis (D.) var. Carettoides, 18, 24. breviseapus (F. Mac Cooki). 72, 71, 80. Bruchi (Dorymyrmex), 15, 1S, 38, 40. 43. MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES brunneus (D. pyramicus), 18, 20,23. 26, 52, 59. 60, 61. brunneus antillana (Dorymyrmex), 17. buche, 9. bulbo, 9, 10. cáliz. 9. II). i lamponotidae, 2. ( lamponotinae, 2. 5, 8. carbonaria (D. exsanguis), 18, 22, 27. 45. 16, 17. Carettei (Dorymyrmex), 18, 20, 21.67. 69. Carettoides (D. breviscapis), 18, 20, 24, 68, 69. carmelitana 1 1'. Mac Coot brasiliensis), 72. 71. 79. Cecropia, 110, 112. 113. Cecropia adenopua, 1 10, 111. 111. 1 16. ( Y. rupia peltata, 1 13. cecropiae < Azteca Alfaroi I, lis. chalybaeus (Forelius), 7o. 72. 73. 7i!. 82, 84. 86, 87. chartifex (Azteca), 109. chilensia i D. tener), 1 7. cilindro. 9. 10. cleptobiosis, 16. coeruleipennis (Azteca), 8, 110. Conomyrma, 20, 21, 41, 43. constructor l Azteca I, 1 10. corpúsculos muellerianos, 111. 112. Coussapoa, 110. coussapoae (Azteca), 110. Cremastogaster Stolli, 109. depilis (Azteca I, 1 lo. detecta i Kur .i >. '.'i . detectus (Iridomj rmex), o. 9 I . dispertitus (Iridomyrmex), 91, 94. Dolichoderidae, 2, 3. Dolichoderides, 3. Dolichoderinae, 2. 3. 8, LO. Dolichoderini, 10. Dolichoderus, 8. I >orylinae, 7. Dorymyrmex, 5, 6, 11, 12. 13. 17. 19, 21. II. 54, 70, 71. Dorymyrmex alboniger, 17. 20, 25, 42. Dorymyrmex antarcticus, 17. 20, 22. 2.".. 48. i!'. Dorymyrmex Baeri, 17. 20, 22. 47. I!'. Dorymyrmes breviscapis, 18, 20, 2 1. 68. var. Carettoides, 1n. 20, 21. 68, 69. Dorymyrmex Bruchi, 18, 20, 21. 40. 43. var. ebeniua, IX. 20. 22. 41. 13. Dorymyrmex Carettei, ls. 20, 21. 67. Dorymyrmex ensifer, 13, ls. 20, 23. 37. 3!). var. laevigata, 18, 20, 39. Dorymyrmex exsanguis, 10. 18,20,22, 25, 27. 43. var. carbonaria, 18, 20, 22. 27. 45. 10. 17. Dorymyrmex davescens, 13. ls, 20, 25, 20. 27. 28. 30. 3."'. 37. Dorymyrmex Gallardoi, 105. Dorymyrmex Goeldi, 17. subesp. fumigatus, 17. Dorymyrmex Iheringi, 17. Dorymyrmex minutas, 18, 20. 21. 43 Dorymyrmex mucronatus, 13, l s . 20, 21. 27. 28, 34. 35, 36, 37. Dorymyrmex planidens, 7. s, 13, 10. 18, 19, 20. 21, 2:.. 27. 28, 29, 30, 31, 32, 33. Dorymyrmex pyramicus, 7. 10. L8, 1!'. 2o. 2:.. 20. 27, 13. 18, 19. 54. :.7. 58, 59, 71. var. bicolor, 18. 20. 23. 20. 63. 01. subesp. brunneus, 18, 20. 23. 20. 59. 60. sulicsp. brunneus var. antillana, 17. siilics|>. ihivus var. paraucusis, 17. subes]i. Garbei, 18, 20. 23. 26, 27. 60. 01. 02. var. nigra . 17. var. rubriceps, 68, 69. var. spuria, 17. Dorymyrmex Steigeri, 18, 20. 2 1. 66. Dorymyrmex tener, 7. 1">. 10. ls. 10. 20. 22. 13. 18, 49. 50. var. chilensis, 17. ~11i.es],. Richteri, 1*. 20. 22, 51. 52. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 125 var. depilitibia, 18, 52. var. pallidipes, 51. Dorymyrmex thoracicus, 16, 18, 19, 20. 22. 52. 53. Dorymyrmex Wolffhügeli, 18, 20, 24. 26. 64. ti.".. Duroia, 110. duroiae, 110. Duroia hirsuta, 110. Duroia. petiolaris, lio. ebenina (D. Bruchi), 41. 43. Eciton hamatum, 108. Emeryi (Azteca), 1 10. Engramimi. 1 1 . ensifer (Dorymyrmex), 13, 15, 18,20, 37. 39, 10. Ephebomyrmex Naegeli, Ki. estoma. 111. estomatoma, 111. Euponerinae, 5. exsanguis (Dorymyrmex), 16. ls. 20, 22. 2.".. 27. 38, 39, 43. Fiebrigi (F. Mac Cooki), 72. 74. 80. 82. flavescens (Dorymyrmex), 13, 18, 20, 2.".. 26, 28. 32. 55, 37. flavesceus (Fórmica), 13. 14. llavus (Lasius), 78. flavas paraneiisis (I), pyramicus), 17. foetida i Fórmica). 70. foetidns (Forelius), 70. Foreli (Azteca), 109. Forelius. 5, li, 11, 12. 69. 73, 74, 75, 77, 90. Forelius chalybaeus, 70, 72, 73, 75, 76. 84. subesp. albiventris, 72, 75. 89. subesp. grandis, 72, 75, 76, 77, 85, 87. 88. var. minor, 72, 75. 86. var. rubriceps, 72, 75, 7i¡, 85. 86. Forelius foetidus, 70. Forelius Mac Cooki, 70, 71, 72. 73, 78, 84, 85. subesp. brasiliensis, 71, 72, 74, 78. 82. var. carmelitana, 72. 74, 79. subesp. breviscapus, 72. 74. 80. var. obscnrata, 72. 74, 75, 81. Bubesp. Fiebrigi, 72, 74, 80. Forelius uigriventris, 7. 63. 71. 72. 73. 74, 75. 81, 82, 83. Forelius rufus, 72. 74. 77. Fórmica. 6, 13. Fórmica detecta, ü! . Fórmica flavescens, 13. Fórmica foetida, 70. Fórmica insana. 54. Fórmica purpurea, 94. Formieidae, 2, 3. Froggatella, 11. fumigatus ( D. Goeldi), 17. fuscescens ( I. melleus), 95. Gallardoi (Dorymyrmex), 105. Gallardoi (I. humilis), 95, 96, 105. 196. Garbei il>. pyramicus), 18 20, 23. 26, 27. 60. 61, 62. 63. Goeldi (Dorymyrmex), 17. grandis (Forelius chalybaeus), 72, 75, 77. 85, 86, 87, 88. Guainiae (Hirtella), 110. hamatum (Eciton), ios. hirsuta l Duroia), 110. Hirtella Guainiae, 110. humilis (Hypoclinea), 97. humilis (Iridomyrmex), 6. 7. lo. 71. 91, 92, 95. 94, 95. no. 97. 98, 100, 105. Hydnophitum, 92. Hypoclinea, 90, 97. Hypoclinea humilis, 97. hypophylla (Azteca), 110. Iheringi (Dorymyrmex), 17. imbauba, 111. iughivio. S. iniquus (Iridomyrmex), 95. insana (Fórmica) 54. iustabile (Lioraetopum), 113. instabilis (Azteca), 109, 113. instabilis (Tapinoma ), 113. Iridomyrmex, 5, 6, 11, 12, 69, 70, 71, 90, 91. 95, 97, 107. 126 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES I i'iilniíivniícN analis, 7n. 9 I . var. pruinosa, 9 I . Iridomyrmex detectas, 6, 94. [ridomyrniex diapertitus, 91, 94. subesp. micaus, 94, 96, 07. 106- [ridoinyrmex liuinilis, (i. 7. 1(5,71, 91, 92, 93, 94, 95, 96, 97, 98, 100, 105. subesp. angulata, 04. subesp. Gallardoi, 95, 96, 105. subesp. platensis, 95, 96, 101, 102. L03 vai'. breviscapa, 105. 106. var. transiens, 95, 96, 103. 104. Iridomyrmex iniquns, 95. var. uigella, 95. Iridomyrmex Keiteli, 95. [ridomyrmex leucomelas, 95. Iridomyrmex Mac Cooki, 69, 78. [ridomyrmex molleus, 95. var. fuscescens, 95. snhesp. succinea, 95. Iridomyrmex myrmecodiae, 92. Iridomyrmex pilifer, 95. [ridomyrmex purpureus, 94. jumensis (Azteca longiceps), 109. Keiteli (Iridomyrmex), 95. Lallemandi (Azteca), 109. Ianuginosa (Azteca), 110. Lasius llavus. 78. LeptomjTDiicini, 10. leucomelas (Iridomyrmex), 95. Liometopum, 11. Liometopum instabile, 113. longiceps (Azteca (, 109. Lynchi (Azteca), 116, 118. Mai Cooki (Forelius), 71. 7L 1 . 73,78, 79, 82. 84, 85. Mac Cooki (Iridomyrmex), 69,78. raelleus i Iridomyrmex), 95. Melophorus, 71. metropolitano i oído), 111. micans (I. dispertitus), 94, 96, 97, 106. ininor (Forelius chalibaeus), 72, 7.">. 86. minatus (Dorymyrmex), 18, 20, 43. molefaciens (Pogonomyrmex), 10. molleja, 8. mucronatus (Dorymyrmex), 13, 14, 1"'. 18, 20, 27, 28. 34. 35, 36, 37, 38, 39, 10, 11'. ■uuellerianos corpúsculos), 111. 11-. Muelleri (Azteca), 110, 1 11. 113. multiuida (Azteca chartifex), 109. \1\ rmecocystus, 71. Myrmecodia, 92. myrmecodiae (Iridomyrmex), 92. Myrmelachista, 71. Myrmepbytum, 92. Myrmicinae, ."■. 7, 8. Naegelii (Pogonomyrmex), 10. nido metropolitano, 111. uigella 1 1, iniquus), 95. nigra (D. pyramicus), 17. nigriventris (Forelius), 7, 63, 71, 72, 7:;. 74, 75, 81, 82, 88. -87. obscurata (F. Mac Cook breviscapus), 72. 74. 7:., 81. occidentalis (Pogonomyrmex), 10. olitrix (Azteca), 110. pallidipes (D. tener Richteri), 51. paranensis (Azteca), 109. paranensis (D. pyramicus flavus), 17. petiolaris 1 1 luroia l, 110. pilifer (Iridomyrmex), 95. planidens (Dorymyrmex), 7,8, 13, 14, 10, 18, 19, 20, 21. 2:.. 27, 28. 20. 80, 81. 82. 88, 38, 10, 12. platensis il>. pyramicus), 55. platensis (I. humilis), 95, 96, 101, 102. 108. 1(11. lll.-,. Pogonomyrmex barbatus, 78. Pogonomyrmex molefaciens, 10. Pogonomyrmex Naegelii, 10. Pogonomyrmex occidentalis, 10. Ponerina, I. Ponerinae, •"». 7. 8. Prenolepis, 18, 71. Prenolepis pj ramica, I I . 5 I . prostoma, 111. proveutrículo. 8. pruinosa il . analis), I. GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODEEINAS 127 Pseudomyrma, 113. purpurea (Fórmica), 94. purpureuH (Iridomyrmex), 94. l'sammoinyrma, 19, 21, 28, 41, 43. pyramioa (Prenolepia), 14. 54. pyramicu8 (Dorymyrmex), 7. 14, 15, 16, 18, 19, 20, 23, 26, 27, 43, 44, 48, 49, 53, 54. 55, 57, 58, 59, 60, 64, 65, 68, 71. Richteri (D. tener), 18, 20. 22, 51, 52. Richteri depilitibia (D. tener), 18, 20, 52. rubriceps (I), pyramicus), 68, 69. rubriceps (1). Forelius chalibaeus), 72, 75, 76, 85, 86. rui'ns (Forelius), 72, 74. 77, 86. Schomburgkia tibicinis, 110. Scliunianni (Azteca), 110. Semonius, 11. sépalos, 9. sericea (Azteca), 110. sexdens (Atta), 113. silvae (Azteca), 109. spuria (L). pyramieus), 17. Steigeri (Dorymyrmex), 18, 20, 24,66. stnlli (Cremastogaster), 109. succinea (I. melleus), 95. Swartzia, 109. Tachigália, 110. 19, 20, 22, 43. 48, 49. 50, 65, 66. taehigaliae (Azteca >. 110. Tapinoma, 7, 11, 70, 82, 90, 91, 108. Tapinoma iustabilis, 113. Tapinomini, 9. 10, 11. Teclinomyrmex, 11. tener (Dorymyrmex), 7, 14, 15, 16, 18, tboraciens (Dorymyrmex), 16, 18, 19. 2(1, 22, 52. 53. iil>iiinis (Schomburgkia), 110. 4',. -a. 11(1. Tonduzi (Azteca), 110. Traili (Azteca), 110. transiens (I. humilis platensis), 95, 96. 103. 104. tridactylus (Bradypus), 112. trígona (Azteca), 109. triquilio, 111. Turneria, 11. Ulei (Azteca), 110. virens (Azteca), 110. Wolffhügeli (Dorymyrmex), 18. 20. 21. 26, 64, 65, 67. xysticola (Azteca Foreli), 109. TABLA DE MATERIAS Subfamilia D0LICH0DERINAE Subfamilia D0LICH0DERINAE (Forel) Caracteres Obrera Hembra Macho Ninfas Coloración Morfología del ala anterior de las Dolicoderinas Caracteres anatómicos Aparato ponzoñoso y glándulas anales Proveutrículo o molleja División de la subfamilia Tribus Tapinomini (Emery) s 10 11 128 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Caracteres 11 Chive de loa géneros argentinos de Dolicoderinas l l' i >breras y hembras 12 Machos 12 Género Dorymyrmex Mayr 13 « ;i racteres ir» Obrera 15 Hembra 1 5 Machi Iii Etología L6 Distribución geográfica 17 Clasificación 20 Clave para la determinación de las obreras de Dorymyrmex de la Repú- blica Argentina -1 'Lista de las hembras conocidas de las especies de Dorymyrmex de la Re- pública Argentina 25 Lista de los machos conocidos «le las especies «le Dorymyrmex «le la Re- pública Argentina 26 Descripciones de las formas argentinas de] género Dorymyrmex 28 Subgénero Psammomyrma Forel 28 Dorymyrmex flavescena Mayr L'S Dorymyrmez planidens Mayr 28 Dorymyrmex mucronatus Emery 34 Dorymyrmex ensifer Forel M7 var. laevigala Gallardo 39 Dorymyrmex Bruchi Forel I" var. ebenina Forel. -11 Dorymyrmex alboniger Forel llí Subgénero Conomyrma Forel 43 Dorymyrmex minutas Emery 43 Dorymyrmex exsanguis Forel 43 var. carbonaria Forel 45 Dorymyrmex Baeri André 47 Dorymyrmex antárcticas Forel l s Dorymyrmex Innr Mayr I! 1 subesp. Bichteri Forel 51 subesp. Bichteri var. pallidipes Bréthes 53 subesp. Bichteri var. depiliHbia Forel 52 Dorymyrmex thoracicus (Santschi) 52 Dorymyrmex pyramictis i Roger) 54 subesp. hnntiiiiis Forel 59 subesp. Garbei Forel 60 var. bicolor Wheeler 63 Dorymyrmex U olffhügéli Forel 64 Dorymyrmex Steigeri Santschi 66 Dorymyrmex < 'arettei Forel 67 Dorymyrmex breviscapis Forel 68 var. i 'arettoides Forel 69 Género Forelius Emery 69 GALLARDO : SUBFAMILIA DOLICODERINAS 129 Caracteres 70 Obrera 70 Heml ira 70 Macho 70 Etología 71 Distribución geográfica 72 Clave para la determinación de las obreras de las formas argentinas del género Forelius 74 Lista de las hembras conocidas de las formas de Forelius de la Repúbli- ca Argentina 75 Lista de los machos conocidos de las formas de Fon lias de la República Argentina 76 Descripciones de las (orinas argentinas del género Forelius 77 Forelius rufas Calíanlo 77 Forelius Mac Cooki (Forel) 78 subesp. brasiliensis Forel 78 var. carmelitana Gallardo 70 subesp. Fiebrigi Forel 80 subesp. breviseapus Forel NO vav. obscurata Forel si Forelius nigriventris Forel 81 Forelius chalybaeus Emery 84 \ ar. rubriceps ( Forel) 85 var. minor Forel 86 subesp. granáis Forel 87 subesp. albiventris Forel 80 Género Iridomyrmex Mayr 90 Caracteres 90 Ubrera 90 Hembra 90 Macho 91 Etología 91 Distribución geográfica 1 Lista . Cyrtopotlium palmifrons Beich. y Warm. Ilah. Sobre un viejo tronco de Pithecolobium multiflorum (Knth.) lintli.. en la margen derecha del no Pescado, en Salta, cuero 1903. Obs. Esta hermosa Orquidácea no estaba en flor cuantióla hallé; traída a La Plata no tardo en cubrirse de flores, pero murió al año siguiente. En el año 1912 el señor Aula me trajo de Gallaretas, en el Chaco santiagueño, otro ejemplar, el que tengo aun vivo, pero hasta ahora no llegó nunca a florecer. El profesor Kranzlin, al cual había enviado el ejemplar dése cado, al liarme su determinación, dice en la carta : « ... especie conocida desde mucho t Lempo, pero solo por la figura de Warming, una descripción muy corta de Eteichenbach en los Otia hamburgeusia, página S8, y una recopilación de estas notas en Cogniaux, Flora brasiliensis : este último autor no vio nunca la planta. La figura del Botanical Magasine representa esta especie 'pie fué hecha sobre ejemplares que habían florecido cu Kew. pero nadie en Europa posee aun esta planta, muy rara, exceptuando el Herbario de Keicheuliaeh del .Museo imperial de Yiena: ... le agradezco, pues, de haberme proporcionado esta joya. ( 'orno SPEGAZZIXI : ALGUNAS ORQUIDÁCEAS ARGENTINAS 139 c] ejemplar que usted me ha remitido está secado de un mod< inmejorable, su determinación resultó por lo tanto de las más fáciles y seguras.» Toda la planta es sin olor: las flores son de un hermoso color de oro v su duración de más de una semana. 4. Oncidium pumilum Lindl. Hab. Sobre troncos viejos de Luhea sp. culos bosques de Pra- crán, Misiones, febrero l!Mi7. Obs. Pequeña especie muy común y abundante, aunque de poca vista y sin fragancia. 5. Rotlriguezia uliginosa Cogn. Hab. En las espesas masas de briófitas que revisten las rumas de Loreto, Misiones, enero L907. 6. Miltonia flavescens Lindl. Hab. Abundante sobre las viejas tipas ('['¡pinina Upa Benth.) en las orillas del río Bermejo, Salta, enero 1905. 7. Spiranthes delicatula Kránz. Hab. En los piados cenagosos cerca de Tapurucupú, Paraguay, noviembre 1883 y en Posadas, Misiones, enero 1907. Obs. El profesor Kránzlin, al publicar esta especie, atribuye el ejemplar al malogrado profesor Arecliavaleta. mientras era el que recolecté yo mismo en mi primer viaje a Misiones. 8. Spiranthes üneata Lindl. Hab. En los almohadones de musgos que cubrían troncos caídos de lapachos (Tabébuia sp.), cerca de Santa Ana de Misiones, febrero 1ÍI07. Obs. Las llores blanco-verdosas, con pequeñas pintitas rosadas. despiden un ligero olor de jazmín. Un MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES !». Stenorhynchus Sancti-Antonü Kranz. Utth. En la cuesta de San Antonio, cutre la estación Trancas y la estancia Pampa Grande, Salía, cuero ls'.»7. (His. La especie era bastante común en la localidad, pero de los varios ejemplares que junte, habiendo sufrido un tuerte tem- poral y consiguiente mojadura «le las colecciones, no pude sal- var mas que el solo ejemplar que sirvió de liase para su des- cripción. La inflorescencia viva ofrece brácteas de un color rojo vinoso sucio, sépalos lampiños rojo-anaranjados y ovarios trígonos finamente glandulosos de color ruin. l<). Bipinnula biplumosa Reich. HuIk Frecuente, sino abundante, cu las lomas de Sierra Chica, cerca de Olavarría, noviembre 1911. DESCRIPCIÓN DE UNA NUEVA MOSCA LANGOSTICIDA .h a\ iiKlrniKs En febrero del corriente año, el doctor «Ion Pedro Caride Massini trájome varios ejemplares de una mosca que había conseguido positi vamente como parásitos de la langosta Schistocerca paranensis (Burm.). En seguida me di cuenta que es la mosca llamada por Eondani Sar- eophaga nurus en las Atti della Societá italiana di Scienze naturali eii 1861 y vuelta a publicar, como procedente de la República Argen- tina, en el Annuario della Societá dei Naturalisti in Modena en L868, año III, página ■"> (separ.). De modo que resultaría con ello que esa. Sareophaga se encontrase a la vez en Italia y en la República Argentina. Pero estudios poste riores lian comprobado que la Sareophaga nurus Rond.,de Europa, es sinónima de S. haemorrhoidalis cu varios de sus ejemplares, defalcu- Itifít Pand. en algunos otros, de A'. Beckeri Yill. en otros, etc. De ello resulta que la especie S. nurus cae en sinonimia. Era, pues, interesante reconocer si la S. nurus Rond., de la Repú- blica Argentina, dada a conocer en 186S, teína algo que ver con las Sarcophagas de Europa, y con cual de ellas podría identificarse. La especie argentina es una délas mayores Sareophaga (pie consti- tuyen el género y debe por tanto compararse con S. camaria, hae- morrhoidalis, protuberans, similis, seoparia, etc. Era además interesante averiguar si esta Sareophaga no seria igual con alguna délas arriba de ISO especies descriptas ya de América. No trataré por cierto de comparar todas aquellas descripciones con la que doy de S. argentina : algunas «le las que pudieran más allegár- sele por su tamaño difieren : S. plinthopyga Wied. por ano testaceo, 142 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES hinterkopf gelblichgreis behaart; 8. rubella Wied. por ano flavo; S. chrysostoma Wied. por genis, orbitis, thoracisqm lateribus añratis; S. suffusa Wlk. por caput subauratum; S. tripartita v. d. Wulp, pexata \. d. Wulp, volucris v. d. Wulp, por la ausencia de macroquetas dor socentrales... Su estudio me ha convencido que no es idéntica con ninguna de las especies conocidas hasta hoy y debe por tanto constituir una nueva especie que llamaré Sarcophaga argentina Brfethes, n. sp. = Sarcophaga aurus Rond., Ann. Soe. Nat. Mínima. III. p. 'A (separat.), 1868 (,,,<• 1861). — Bréthes, An. Mus. Bs. As. (A) IX. p. 296, 1907. — Bréthes, in Cerruti, Miasis del oído, la Sarcophaga nurus, nueva mosca productora de miasis, in Revista Médica del Rosario, septiembre de L918. — Laliillc La langosta ij sus nnisriis parasitarias, in Anales del Ministerio de Agricultura. Sección . 86. 1 í-J-'i min. — Major, cana, thorace dorso nigro trivittato, linea externa extus ramulos 2 emitiente, abdomine tessellato. Fronte In vértice plus mi- mis ■ '. ' . oculorum aequilata (in cf ' ■)• cid basin antennarum fronte oculis aequilata ; fasciafrontalifascia orbitali tantulum latiora : orbitis, facú . genisque albidis, fascia frontali picea vel subnigra. Linea frontal/ e cir- eilee 12 macrochaetis fórmala, basin aiileiinariiiii rrrsns sal divergente, macrochaetis orbitalibus 2 (in c? nullis). Genis prope marginem inferio- rem oculorum linea macrochaetis minutis ornatis, el deorsum versus longe albido-villosis ; margine inferiore setis nonnullis sal minutis nigrisque ármalo. Antennis articulo ■>" rectangulari, latitudine duplo longiore, ad ,ía ciei attingente, angulis apicalibus rotundatis; seta usque ad , plumosa. Palpis nigris, apicem versus sensim crassioribus, longe nigro pilosis. Thorace cano, longitudinaliter nigro, 3-vittato, vitta externa extus raíanlos 2 emitiente, nna antesnliirali . usque ad hasin alarnni eonli nnata. altera ¡loslsiil nrali ; pilis el maerocltactis nigris. Maer. aer. I prescutellari, de. antesuturalibus •'<' modict parvis; de. postsuturalibus 2, anteriore minore, humeralibus •'<'. pleurostemalis ■'<'.• l. I, l: humero sai dense nigro-pilosulo, scutello maer. diácopreapicalibus 2 sat modicis, 2 ad ángulos áulicos (anteriore minore). 2 Utrinque ¡lostiee. médium rersiis recurvatis (in cf macrochaetis 4 posticalibus aequidistantibm, sed 2 in- terinediis minoriliiis). Abdomen segmento 3 in marijini postico macrochaetis cireiter t4 BRÉTHES : DESCRIPCIÓN DE UNA MUSCA LANGOSTICIDA 143 plus minus aequidistantibus (in c? 2 in medio et utrinque circiter ■'>). segmento !" macr. circiter 16 (in <¿ circiter 22) apical/bus. Segmentis genitalibus (9 cf) ferrugineis, nigro-pilosis. Alishyalinis, vena costali sine acúleo, ábscissa 3*el mm 6 longa, ', I muí. longa, vena longitudinali •'<" circiter 8 (in cf circuir 12) setulosa. Pedibus (Q): femoribus anticis margine infero-exteriore macrochae- tis in ti iien ni tirniato etiamque margine superiore in lineis 2; femoribus mediis subtus diluidlo apicali pilis brevibus in lineara dispositis, femori- bus posticis margine superiore extus macrochaetis etiam in lineam dispo- sitis, tibiis ómnibus macrochaetis hic illie notatis, unguibus simplicibus, quam pulvillos paulum majoribus. Pedibus (cf) : femoribus ómnibus et tibiis posticis (tertio basali crecido) subtus lo ii ge denseque nigro-pilosulis, femoribus mediis margine infero- exteriore macrochaetis modiee brevibus in lineam dispositis ; unguibus quam in 9 longioribus. cf Forcipite, a latere riso, recto, sai longe nigro-pilosulo, extus ante iijiiet ni cinnrijiíitito et ápice obliqne trinicnto. unco (interiore posteriore mu ¡o re, etc. (vid. fi(J.). Largo: Ll-13 mm. Grande, grisácea, el dorso del tórax con tres líneas negras longitudinales, las lineas externas con dos ramas ne- gras, una antesntural que llega hasta la base del ala y la otra post- sutural. La líente en el vértice tiene más o menos los a / 3 del ancho de los ojos (en el cf la 'A), y al nivel de la liase de las antenas la frente es de igual ancho que los ojos, la taja frontal es un tanto más ancha que las fajas orbitales; tiene un color negruzco. Las fajas orbitales, la cara y las mejillas son blanquizcas, con algún reflejo plomizo según la luz. La linea de macroquetas frontales esta formada de unas doce cerdas y es divergente al nivel de la base de las antenas; hay además dos macroquetas orbitales (nulas en el cf). Una línea de macroquetas pequeñas al borde antero-inferior de los ojos; algunas pocas cerdas negras y bastante pequeñas en el borde inferior de las mejillas; éstas tienen ademas su superficie cubierta por un vello bastante abundan- te, sobre todo hacia abajo y atrás. El tercer artículo de las antenas es rectangular, dos veces más largo que ancho, sus ángulos apicales redondeados; alcanza como a los '■'■/■, de la cara; la cerda basal es plumosa hasta sus : ,. Los palpos son negros, apenas engrosados hacia la extremidad y con pelos negros y largos. El tórax es ceniciento; una sola macroqueta acr. antescutelar, tres de. antesuturales bastante pequeñas, dos postsuturales, la anterior menor, tres humerales, tres pleurosternales : 1, 1, 1; el húmero tiene 111 MI SEO NACIONAL DE BUENOS URES pelillos negros bastante densos. El escudete tiene dos macroquetas disco-preapicales de tamaüo mediano, y además dos en el ángulo ante rior (la anterior menor), dos de cada lado posteriormente (en el cf estas cuatro macroquetas son equidistantes, pero las dos intermedias son mas pequeñas). El abdomen tiene un damero de manchas blanquizcas y negras, cuyo color varía según el ángulo de luz; el tercer segmento tiene en su borde posterior unas 14 macroquetas mas o menos equidistantes (en el cf hay dos medianas y unas cinco de cada lado); el enalto seg- mento tiene unas L6 macroquetas (el cf unas 22) apicales. Los segmentos genitales son rojizos, con pelillos abundantes ne uros. Las alas son hialinas, la vena costal sin espina, su sección 3 a es a la 5 a como 8 es a 5, la tercera vena longitudinal tiene unas ocho (el cf unas L2) cerditas. En la 9 los fémures anteriores tienen su borde infero-externo con una linea de macroquetas, asi como dos lineas su margen superior; los fémures medianos licúen por debajo, en su mitad apical, una linea de pelos cortos; los lémures posterio- res i ienen su margen superoexterna también con una linea de macroquetas, las tibias tienen ma- croquetas poco numerosas y sin orden aparente; las tiñuelas son simples y un poco mayores que las pulvilas. !-",n el cf todos los fémures y las tibias posterio- res (éstas excepto en su base) por debajo tienen pelos lardos y densos. los fémures medianos en su margen tnfero-externa una linea de ma croquetas bástanle cortas; las uñuelas son unís largas que en la 9- cf El fórceps, visto de lado, es recio, con una pilosidad negra bas tante larga, su extremidad truncada oblicuamente y con unaemargi- nación externa bastante pronunciada antes de la exl remidad : el gan- cho anterior es mayor que el posterior, etc. (ver la fig.). Según las observaciones «pie se tienen hechas hasta ahora, esta Sarcophaga es de hábitos mixios. siendo langosl icida en varias ocasio nes, pero por otra parte habiéndola encontrado como productora de Miasis el distinguido doctor don Tomas Cerruti, en el Rosario de Sania Fe. Bastaría sólo este iiltimo dato para no desear la multiplica- ción de esla Sarcophaga. A la vez esto indica con cuanta prudencia se debe obrar en la elección de los animales para la lucha biológica con tra los otros animales. ( ii s[ii tíos ruasi i¡¡ - di .v argentina, vistos de perfil, OBSERVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL RIO BLANCO i S A X JUAN) ri RT BOSSEÜS En un viaje a la provincia de La Rioja, sobre el cual saldrá un re- sumen en la revista Physis, estudié también el valle del río Blanco en la provincia de San Juan del punto de vista botánico y geográ tico-económico. Tuve también ocasión para hacer una serie de ob- servaciones arqueológicas interesantes. No siendo especialista en la materia, ileseo únicamente llamar con estas lineas la atención de los interesados, sobre las orillas del río Blanco. En la literatura corres- pondiente no piule encontrar nada sobre antiguas poblaciones en la región visitada. Los siguientes datos mas importantes fueron tomados en el mes de octubre de 1915. En el río Blanco, el cual alcancé en descenso di- recto sobre « El Volcan >> (véase el mapa del Dr. Brackebusch ') lle- gando a Carrisalito, encontré las primeras señales de antiguas po- blaciones indígenas. Estas mismas, ya no se encuentran visibles, pero la vegetación habla un lenguaje elocuente. Hallamos, pues, aquí frecuentemente árboles grandes de «Juine negro» -, cuya ceniza con la grasa de cerdo y sal, usan los indígenas para fabricar ja- bón. Esta planta crece generalmente como arbusto. Muy a menu- 1 Mapa geológico de la parte noroeste de la República Argentina, publicación de la Academia nacional de Córdoba. - Sobre esta Chenopodiacea hablaré cu otra nota. ANAL. MUS. NAC. — 1. XXVIII (JUNIO 14, 1916) 9 146 MUSEO NACIONAL DE BUENOS UKES do la encontré en el valle del río Bermejo, entre Villa Unión y Villeliina. De Tniis importancia que este hallazgo botánico es el resultado ar- queológico en Chinguillos. A distancia de cinco leguas de Carrisalito, río arriba, he encontrado en aquel paraje los restos de una antigua ciudad de indígenas, situada sobre la orilla izquierda. La actual po- blación que se compone de unos diez ranchos poblados por chilenos, con sembrados reducidos de alfalfa para la ganadería y unos sauces, se halla a la orilla derecha, abajo de los renombrados grandes Lia- Fie. 1. Valle del rio Blanco, n 1 1 tina] > l • - los llanos fot, Hossi ns) nos, los cuales se extienden sobre zonas muy vastas. Las majadas son llevadas en el verano a los llanos o hasta la cordillera de San ( ruillermo, etc. A la izquierda del río Blanco no se encuentra ni una sola vivien- da, pero aquí estuvo antiguamente la población indígena^ Según mi opinión, este punto fue el centro del sistema de las vi- viendas ile los antiguos, probablemente la residencia de un virrey. Es de suponer que Carrisalito fuera únicamente un puesto en el ca- mino Perú-Bolivia, Salinas del Leoncito, etc.. Rodeo-San .luán. La población por lo general se halla bien conservada : estalla ro deada de una gran muralla exterior que existe lioy solamente en CURT HOSSEUS : OBSERVACIONES EN EL RIO BLANCO 147 fragmentos bastante destruidos a causa de las inundaciones, las que venían tanto del río Blanco coi le la Quebrada, la cual se ex- tiende desde el Cordón de la Punilla. También las ricas vegas que allí se hallaban, están destruidas; en su lugar se encuentran ahora arbustos que han cubierto la antigua población y especialmente la muralla exterior de la ciudad. Al interior de este niurallon se halla gran número de casas toda- ilrboles de Jume negro n.it Hosseus) vía bien conservadas, pero todas sin techo y de paredes que alcan- zan en su forma destruida una altura de metro y medio. Las casas fueron construidas en parte de adobes, mezclados con piedras de pi- zarra y de otras rocas. Debajo de la tierra encontramos a medio metro una masa de paja seca, de la «Cortadera » (Gortaderia sp.). que proviene de los techos de estas casas. Está muy a menudo carbo- nizada y nos da una prueba de los frecuentes incendios en esta po- blación antigua. lis MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Fig. 3 -■ Valle del río Blai lesde los llanos (fot. F Graeí Fig 1. — La Duevn población .Ir Chinguillos (fot, F. Graef) CURT HOSSEUS : OBSERVACIONES EN KI> III" BLANCO 149 La entrada de estas casas se halla del lado este. Las medidas son las siguientes : 5, 6, 7, 9,19 metros en cuadrado, ere. Las paredes de la entrada (aun conservadas) son en general de dos metros. En un lugar se encuentra una casa especialmente grande, de 19 metros de cuadrado, que según mi opinión y la de un viejo indígena, era la residencia de un virrey. En el subsuelo de esta casa encontré una urna antigua de dibujo en negro en un costado. Especialmente típica es la construcción de las casas, todas las Fig. 5. — Vieja población de Chinguillos (fot. P. Scliweizer) esquinas son redondeadas, lo que se verá claramente en las rotogra- t'ías adjuntas. Una liarte de estos ranchos deja ver en la mitad de su altura ex- traños y redondos agujeros que hacen la ilusión de pequeñas venta- nas para observar o para una defensa. AI principio no me he podido explicar este fenómeno; más tarde; siguiendo mis observaciones, resulta que son hechos por avispas (pie viven en las paredes, que aquí poco a poco siguieron la obra destructora hasta llegar a cons- truir sus nidos que están sentados en un pequeño tronco, comparable L50 MUSEO NACIONAL l>K BUENOS AIRES I i . usa
  • agujeros de a\ ispas (fot. 1'. Sckwi ¡ i OURT UOSSEUS : OBSERVACIONES EN EL RIO BLANCO 151 zados una aguja de hueso, pero a la cual falta el ojo. Los fragmentos de las urnas están formadas de pasta, con dibujo en negro, en parte cubiertos de una bella patina. Me extraña no haber encontrado fle- chas; creo que si hubiera podido dedicarme más a esto, seguramente hubiera obtenido un resultado favorable. En el interior de los ranchos crecen arbustos exuberantes y muy vie- jos de «Jarilla macho» (Larrea nítida Cav.) y de •■ Algarrobo impan- ta •> (Prosopis alba Cries, var. patita), como arbustos curvados. Cuando cabalgamos rio arriba, encontramos cu las vegas de Mi- randa también casas antiguas, bien conservadas y con gran canti- dad de trozos de urnas en el suido, pero que lian sufrido muchísimo las frecuentes crecientes. Se me dijo que siguiendo el curso del rio se encontraría una pobla- ción de los antiguos en Jarillito (según Brackebusch, 2650 m. s. n. d. ni.), lie ido hasta alia, pero no he podido encontrar tal población. A amitos costados del rio se encuentran puestos abandonados pero son del siglo pasado o más recientes: existen por aquel paraje mando montes de «Jarilla macho», que tal vez sean un indicio de antiguas poblaciones. Fuera de las orillas del rio Blanco encontramos una vivienda en « El Chaparro», arriba del Barreal Colorado, entre Jarillito y las sa- linas del Leoncito. Aquí ya se han practicado excavaciones. Con ex- cepción de una casa antigua, la cual ha sufrido de las inundaciones, y por esta causa en parte destruida, no halle ningún otro fragmento. BREVES NOTICIAS Y TRADICIONES SOBRE EL ORIGEN DE LA BOLEADORA" V DEL CABALLO EN LA REPÚBLICA ARGENTINA ANÍBAL CARI) OS En un interesante trabajo recientemente aparecido en estos Ana- les ', su autor, después de apoyarse en citas de viajeros del siglo xvi y xvii, llega a las siguientes conclusiones: « I a Los Patagones durante los siglos xviy xvn usaron únicamen- te el arco y la flecha como arma ofensiva arrojadiza : «2 a En el primer tercio del siglo xvm los Patagones comenzaron a usar el caballo, importado, sin duda, de las regiones septentriona- les, y obtenido, quizá, de los Puelches y Araucanos, quienes domes ticaron dicho equino una vez que se hubo multiplicado en los llanos centrales argentinos ; «3 a Consecutivamente a la introducción del caballo, los Patagones abandonaron el uso del arco y la Hedía y comenzaron a emplear gra- dualmente la « bola perdida» y los diversos tipo de boleadora; armas de más fácil manejo para el ginete. » Aun cuando estoy de acuerdo en el sentido de estas conclusiones, dado los argumentos principales del trabajo mencionado, encuentro «pie no son suficientemente claras y precisas como para poder evitar (pie algún mal intencionado se sirva de ellas a tin de combatir dos opiniones sostenidas en estos Anales : la existencia de la «bola » co- 1 Félix F. Outks, La ulula sepulcral del Cerrito " Consecutivamente al uso del caballo, los Patagones de la vasta abandonaron el arco y la flecha y comenzaron a emplear los diversos tipos de boleadoras. Estas sencillas aclaraciones, que subrayo, se apoyan en los siguien- tes liedlos : I o Los viajeros a que se refieren las citas históricas mencionadas, no pasaron de la costa Atlántica: no conocieron los indios del inte- rior ni tuvieron siquiera noticia de los lagos cordilleranos, por ¡uno rar el idioma indígena que les hubiera permitido averiguarlo: 2° La región que visitaron es sumamente accidentada, montañosa, y carece de agua dulce y pastos necesarios para alimentar grandes cuadrúpedos, especialmente los (pie. como el caballo, necesitan habi- tar la llanura : .">" No existiendo estos cuadrúpedos, resulta inútil la «boleadora » pesada, y los indios se concretaban a usar las armas de que sacaban provecho. Que los viajeros citados no mencionen « boleadoras ». no es un argu- mento contra su existencia. Ludieron no verlas o no querer mencionar- las, ya «pie no pudieron explicarse su uso ni tampoco averiguarlo. Tomar como única guía las citas de aquellas épocas, licuando la existencia de todo aquello que ellas no mencionan, es un error (pie trae por consecuencia largas discusiones para llegar por último a so Iliciones contrarias. Aquellos viajeros famosos no vieron en manos de los indígenas «boleadoras», cuchillos y raspadores de piedra, arpones y anzuelos de hueso, adornos de concha y utensilios de ba- rro, que nos han sido revelados por descubrimientos casuales: en cambio nos hablan, repetidamente, de gigantes de doce pies (pie tra- gaban tlechas.no muy largas felizmente, ya que sus arcos median no- venta centímetros. CARDOSO : (UiKiEN DE LA «BOLEADORA» Y DEL CABALLO 155 Pues bien : esas citas de Pigafetta, Transilvano, Areizaga y otros, lian servido para discutir tres siglos la colosal estatura, de los Pata- gones une el P. Falkner redujo a siete pies con el gran cacique Can- gapol y su hermano Sansimian, que habitaban sobre el Río Negro. Empiezo por declarar que considero las citas que hace Outes, per- fectamente exactas. Conozco la prolijidad con que escribe sus estu- dios y esto me aliona la tarea de consultar las obras que indica. Ade- mas, ya las tengo revisadas hace algunos años cuando buscaba datos a propósito de la antigüedad del caballo americano; datos que no en- contré por las razones apuntadas: esos viajeros no pasaron de la cos- ta, región inhospitalaria y escasez de agua, donde sólo vivían pobre- mente algunos indios cazadores y pescadores. Aquellos viajeros no se preocuparon en decirnos qué cazaban o pescaban esos indios y mucho menos detallarnos una fauna que debió serles casi totalmente desconocida. Oviedo, guiándose por un relato de la época, dice que Magallanes envió a tierra siete hombres en San Julián y los indios para obsequiarlos « mataron un animal que quena algo parescer a un asno salvaje, la carne del cual, medio asada, les pusieron (leíante, sin otro manjar ni bebida alguna » '. ¿Era aquello un potro salvaje o un guanaco .' Para los que niegan la existencia del primero, era sin vacilar el segundo. Por mi parte, no formo juicio con semejantes citas, aun cuando me doy cuenta (lela distancia que exis- te en cuanto a parecido, entre ambos animales y un caballo por más doméstico y puro que sea. Además, Oviedo, llamaba ya en aquella época dantas, a los guanacos y algunas paginas mas adelante pone en boca del clérigo Areizaga (de la exp. de Loaysa) la siguiente frase : «por la costa de la mar la vuelta del estrecho, vian en tierra muchas dantas bravas, grandes y a manadas, e huian de los cristianos, re- linchando como potros, e iban a saltos como lo suelen hacer los vé- nados » J . En la página siguiente, refiriéndose ( hiedo a lo manifestado por el P. Areizaga, dice : «Este nombre, danta, dansele los cristianos a aquellos cueros, no porque sepan que son de dantas: «pie a la ver- dad no lo son : sino unos animales (pie tiene el cuero grueso, como 1 Oviedo Misiona general de Indias, tomo II. página 10. Maximiliano Transil- vano, «-íi su 1,'t ■lnriiiii dice : que al regresar los españolea hacia la costa acompa- ñados de. tres indios patagones, « vieron venir de lejos por el monte nn asm. silvestre, y soeolor de ir tras él se les fueron huyendo y escabulleron de las ma- nos los dos de ellos. » Navarrete, tomo IV. página 259. 3 Oviedo, Historia general de ludían, tomo II, página 39. L56 MUSEO NACIONAL I>K BUENOS AIRES de danta o mas. adelante, cuando se bable de las cosas de Castilla del Oro, se dirá mas largamente que animales son estos, por que se- gún loque entendi de este padre clérigo, son los mismos animales que en la provincia de Cueva llaman beori, donde yo los be visto y comido en la Tierra Firme. ■■ Los guanacos (o dantas) eran. pues, ya conocidas en aquella época, como semejantes a los de Tierra Firme. Búsquese entretanto otro cua- drúpedo patagón para identificarlo con el asno salvaje. ; Cómo cazaron los indios aquella bestia exl rana .' \ Con flecha .'... No nos lu dice Oviedo ni tampoco ins compañeros de Magallanes; pero, para el que conozca la suspicacia, vista y olfato de un potro arisco o haya herido «le varios tiros de fusil a un guanaco, sabe muy bien que no es con las diminutas Hechas de silex usadas por los pa- tagones con lo que podía detenerse ninguno de esos animales. La bo- leadora era allí no solo necesaria, sino también imprescindible, pues no era posible que cinco indios a pie pudieran rodear y cazar con fle- cha en tan breve tiempo un guanaco salvaje. En el año lllll. el naturalista señor Carlos Ameghino encontró en la costa sur y en piso chapalmalense una piedra pulida de las que usan los indios para fabricar sus laques («bolas»). La presencia de esta piedra tan prolijamente trabajada en terreno tan antiguo y las dudas que se suscitaron a este respecto, hizo que Ameghino se empe- ñara en que una comisión de especialistas presenciara la extracción de algún otro objeto (pie allí se encontrara. Poco tiempo después, re cibió aviso del señor Parodi. encargado por los museos nacionales de Buenos Aires y La Plata de la exploración superficial de esa cosía, de haber aparecido otra inedia y un cuchillo de cuarcita que dejaba u> xitii para que fueran extraídos por el señor Ameghino y las personas designadas para testimoniar el hallazgo, el cual fue encontrado en «posición primaria y considerado conio objetos de industria humana, contemporáneos al pino geológico cu que se hallaron depositados . ■ Este importante descubrimiento se efectuó en la cosía de Miramar y en piso chapalmalense (mioceno superior), lo que nos demuestra la antigüedad del hombre cu dicha región. Constataron el descubrimien- to hombres de ciencia que son respetados en nuestro país, pero esto no ha impedido que se ponga en duda por algunas personas la anti- güedad del hallazgo, licuando al indígena la elaboración de esa pie- 1 Xuevas investigaciones geológicas y antropológicas eu Anales I Mii*i<> Nacional de Buenos Aires, tomo XXVI. páginas 117 ¡i 150. 1915, CARDOSO : ORIGEN DE LA «BOLEADORA» Y DEL CABALLO 157 (Ira: y aun cuando no se trata del ]>is<> actual sino del mioceno, cien no debo dejaren silencio un argumento sofístico que pueda servir de antecedente para embrollar las cosas. Se me dirá, también, que nada tiene que hacer Miramar con Pata- gonia; pero si esta comienza para algunos en el Kío Negro, no faltan otros que para defender sus teorías traigan a los patagones basta ha- bitar sobre el Salado; y donde van los indígenas, van sus armas. i'n espíritu suspicaz puede, pues, sirviéndose de la conclusión de Outes, insinuar que si no usaban la «bola» los antiguos indígenas de la costa patagónica, mucho menos debieron usarla los primitivos de Miramar. resultando falso el hallazgo de Ameghino. Es esto lo (pie quiero evitar, demostrando que la « lióla » usada por el indígena en gran parte de la America del Sur y especialmente en las llanuras de la Argentina, lia podido muy bien hallarse en toda la costa atlán- tica de nuestro país y la (pie se encontró en Miramar, puede ser tan antigua como se piensa. El mayor argumento empleado, y confieso (pie es el más contun- dente, es la perfección con que esa piedra ha sido pulida, en una épo ca tan remota (a fines del mioceno) pero, como se ha hallado otra se- mejante y piedras trabajadas en ese mismo lugar, no hay duda de la autenticidad de ese descubrimiento. Asi también lo afirman en el acta levantada los profesores que presenciaron la exhumación. Creo que esa «bola» ha sido trabajada con la misma técnica que empleaban los indios en época postcolombiana, técnica que conocían desde épocas muy lejanas: la rotación a mano de un guijarro rodado, en un agujero lleno de arena con agua. La forma ovicónica, con las dos puntas agudas, me convencen de su antigüedad; primero traba- jaban un extremo y luego el otro, centrando por ultimólos dos conos con la garganta destinada a la cuerda. La forma esférica, perfecta como una bola de billar, vino mas tarde como un perfecciona miento de la anterior. No deja de asombrar la confección de la primera y por eso se la combate, pero si aquellos indígenas encontraron un medio puramen- te mecánico de fabricar con perfección un arma de piedra pulimenta- da (pie conservaron hasta más tarde, ; por qué negárselo ? ;, Ha va- riado acaso la técnica de fabricación de Hechas y cuchillos entre los indígenas .' Nada de eso ; en épocas muy modernas hacían esas mis- mas armas por los mismos procedimientos de antaño, y hasta podemos decir (pie las ultimas son menos perfectas. Hoy se afila en el desierto un cuchillo sobre una piedra como lo hicieron los primeros hombres de la época del bronce o del hierro, y fabrica el presidario un punzón 158 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES de hueso a fuerza de restregarlo sobre las lozas de su calabozo. ; Por qué? Porque carece de otros medios y emplea el mismo movimiento mecánico que usaron los primeros hombres, para hacer la misma co- sa. Sacar chispas de los pedernales, soplar el fuego para activar la llama, quebrar a ¡nano las ramas secas y asar la carne en las brasas, han cambiado acaso K BUENOS A1KES del sur por dar pronto t-< >n el mar. hallaron unas piedras menudas, entre las cuales algunas coloradas y otras blancas, muy duras y vi- dornias, y algunas tenían alrededor una raya <■ > canal y co para alar un cordel : los indios las llaman piedras del diablo . Ai|Ui ya tenemos también la muestra de la piedra con ranura o cinturón, que sirvió de modelo al hombre primitivo. Éste la ensayó atándole una tira de cuero, y encontrándola úl il. labro las piedras con ese detalle V las utilizo como << rompecabeza » y mas tarde como arma arrojadiza. ía tenemos inventada la « lióla perdida >>. después vendrá el retobo de cuero fresco y más tarde la «boleadora»: pero entonces el enigmático habitante del chapalmalense será elevado a la categoría de « hombre >> y recién se le reconocer;! capaz de redon- dear y pulimentar una piedra. Será hipotética mi opinión, pero es también hipotética la que se empeña en una negativa que solo se basa en la duda. En este dilema consulté a Carlos Ameghino y este me dijo sin vacilación: «Para mí no existe hipótesis ni duda, y me importa poco lo que en con trario se diga y escriba, discuta y niegue. Yo lie bailado esa •• bola en pleno piso chapalmalense, acompañada de cuchillos, punzones y raspadores de sílex, restos de un fogón, huesos quemados y otros enteros correspondientes a la fauna de esa época. Todo eso se encon- traba i ii sihi. cubierto por varios metros de tierra del piso chapal- malense y ensenadense, en una forma que excluye toda discusión de (pie fuera un hecho casual o un testimonio singular; siendo todo esto estudiado y comprobado por una comisión científica compuesta de profesores y especialistas que figuran entre lo mas ilustrado de nues- t re país '. I'ocos días después, el doctor Santiago Rotli. geólogo del Museo de La Plata, inició en ese mismo sitio una investigación de mayor importancia, haciendo practicar en la barranca una amplia cortadura de muchos niel ros de profundidad en sentido transversal a ella, y encontró en el chapalmalense nuevos restos de la industria humana, entre ellos una punta de flecha muy bien trabajada, media < bola •• pulimentada, como las halladas untt nórmente, y acompa fiando esos objetos un cráneo de pachyrucos casi entero y otros fósiles característicos del mismo horizonte: lo que excluye toda sospecha de inclusión, derrumbamiento o motivo casual de la presencia de esos objetos allí. Mucho tiempo después, el doctoi' Kot h. acompañado de 1 En uno •* últimos viajes que hicieron :i Miraniar los señores Torres y Ameghino, encontraron una de estas piedras, la que desgraciadamente fué per iliil.-i por rl cochero a quien le fué encargada mi custodia. CARDOSO : ORIGEN DE LA «BOLEADORA» Y DEL CABALLO 161 Parodi, hallaron restos de un gran mamífero en el mismo piso, y al empezar la excavación para extraerlo, apareció a la vista una punta de flecha enclavada entre los huesos; por lo (pie resolvieron dejar todo como estaba, hasta oportunidad de extraerlo ante testigos, ya que la palabra honrada de los hombres de ciencia no merece, fe. «Ante esas pruebas de la industria humana en el chapalmalense l es posible admitir una hipótesis o iniciar una discusión! ». El doctor Florentino Ameghino en el capítulo XI de su Antigüedad del hombre en el Plata, hace declaraciones importantes sobre el origen y uso de la bola (pie se ha encontrado, tanto en poder de los indíge- nas al iniciarse la conquista, como en los antiquísimos cementerios y « paraderos •> de los mismos. En su extensa disertación empieza por hacer presente que la ■• bo- la » no sólo ha existido antiguamente entre los indígenas americanos sino también en los demás continentes, inclusa Europa, y hasta en las islas de la Oceanía, habiéndola clasificado los arqueólogos y an- tropólogos como piedras de hondas, aun cuando algunas de ellas tenían atada al surco o cinturón de la piedra, una cuerda destinada a lanzarla como una « bola perdida». Este error en la clasificación de ese obje- to hace decir al doctor Ameghino : « Esto prueba que los viajeros han confundido generalmente la variedad de honda «pie nosotros llama- mos bola, con la verdadera piedra de honda. Es natural suponer que los antiguos viajeros han hecho la misma confusión ' ». En las paginas 438 y 4.'!!» del mismo capitulo, hace Ameghino los juicios siguientes: « Considero la bola arrojadiza del Plata como una simple variaci le la piedra de honda, y esta como un arma que ha sido de un uso general en toda la superficie de la tierra. « Esto nos prueba también, que las trazas del hombre terciario no deben buscarse solamente en puntas de flechas y raspadores mas o menos groseros, pero si con preferencia en objetos de este tipo (pie el hombre de esa época forzosamente debió haber conociólo. » Más adelante agrega: « La honda fué un arma propia de todos los países en que abundan las piedras, y la bola, de las comarcas en (pie 1 Encontramos un ejemplo de esto en el «Apéndice a la Rolacion del viaje al Estrecho de Magallanes de la fragata de guerra Santa Muría de la Calaza, en 1785-86», donde dice: «La honda, en cuyo manejo son diestrisimos, la hacen de intestinos de varios animales». Al describir esa arma dice : « Honda. — La hon- da tiene dos usos, uno para despedir la piedra, y otro para amarrarse la piel que traen a la. cintura : el sitio donde colocan la piedra es de cuero y el cordel de tri- pa de pescado, y lo misino son todas las que usan » (V. pág. 486). ANAL MIS. NAC. — T. XXVIII (JUNIO 15, 1916) 11 162 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES snii escasas; pero muchos pueblos que tenían por principal arma la honda, hacían uso de la bola, y otrosqne sobresalían en el manejo de esta última, conocían la honda ». Esta juiciosa observación es muy lógica, pues donde escaseaba la piedra o no la había, como en nuestras dilatadas llanuras, era impo- sible la honda por falta de proyectiles, siendo reemplazada por una bula atada a un cordel corto que llevando en su manija un puñado de plumas <• lana de guanaco tenido en un color vivo, serviría para ser arrojada pudiendo encontrarse con facilidad y utilizada nuevamente. Es esta nuestra bola perdida, de tan antiquísimo uso que Ameghino predijo se encontraría como perteneciente al hombre del piso terciario; predicción que se ha cumplido, como muchas ot ras, a despecho de los incrédulos. El trillado argumento de que no fueron mencionadas por los viaje- ros y conquistadores, tiene también una contestación de Ameghino en la página 442, cuando dice: «Los caribes de las Guayanas y de las Antillas también hicieron en otro tiempo un uso muy general de las -< ludas » arrojadizas, y bien que el hecho do haya sido menciona- do por ningún autor contemporáneo de la conquista, lo prueban los numerosos objetos que de este tipo se han encontrado en estos últi- mos años. » Estas y otras argumentaciones de aquel sabio clarovidente vienen a demostrar que los que combaten el hallazgo de Carlos Ameghino en el terciario de Miramar. no han leído bien las obras de Florentino Ameghino. A continuación de estas declaraciones, en el capitulo XII, Ame- ghino se ocupa del Hombre prehistórico en Vatagonia, y refiriéndose a los descubrimientos del doctor Francisco 1'. .Moreno, relacionados con los hallazgos de distintos objetos en los cementerios y « parade- ros » indígenas de dicho territorio, dice: «Como en Buenos Aires y la Banda Oriental, en los cementerios y paraderos prehistóricos de Patagonia se encuentra un gran número de bolas de diorita, pórfiro, arenisca endurecida y otras piedras. Son de formas diversas y muy bien trabajadas. He visto perfectamente esféricas, y el doctor Moreno menciona de forma ovoidea. ( 'asi I odas las bolas recocidas en Patago- nia presentan un surco alrededor». En cuanto a la perfección con que algunos de esos objetos prehis- tóricos han sido trabajados, superando a los misinos modernos, dice Florentino Ameghino: <• Se explica fácilmente que los Tchuelches hayan abandonado el uso de la Hecha y del dardo para adoptar el de la lanza y el del caballo, puesto que mejoraron en el cambio: pero no CARDOSO : ORIGEN DE LA - BOLEADORA» Y DEL CABALLO 163 se explicaría con la misma facilidad el por qué abandonaron el aso de fabricar tiestos de barro, puesto que no los han substituido ventajo- samente hasta en estos últimos aíios. « Tampoco los indios actuales de l'atagonia saben trazar inscrip- ciones sobre rocas, ni sobre huesos, ui sobre placas de esquistos, ni tienen ningún recuerdo ni tradición al respecto. Me parece, pues, de mas en más evidente, que todos esos rastros de pueblos mas civiliza- dos, pertenecen a razas que han completamente desaparecido. » Sstas pocas líneas unido a lo anterior, nos prueban que Ámeghino tuvo ya en la época que escribió su libro, la certidumbre de la anti- güedad del hombre en aquellos parajes; haciéndolo nacer y habitar en el terciario, llegar a un cierto grado de adelanto y civilización mas tarde, para emigrar y desaparecer después, llevando a otras re- giones más ricas en elementos naturales su industria y perfecciona- miento, mientras los pocos que quedaron rezagados, perdían poco a poco su primitiva cultura conservando solo sus hábitos y armas de pueblos cazadores y pescadores. Por eso es que en pisos muy antiguos de la costa de Necochea, se encuentran anzuelos de hueso admirable- mente trabajados, puesto que presentan la desviación lateral de la punta ancorada como los anzuelos de las mejores fabricas modernas: j en Cabo Blanco se han descubierto grandes arpones de hueso de ba- llena, junto con bolas de mayor volumen y peso que las usadas por los patagones en estos últimos siglos, siendo de notar que en todos los pisos a partir del terciario, la bola, en distintas formas y diversidad de piedras', es un jalón que marca claramente la existencia del hom- bre y su marcha a través de casi todas las regiones de la tierra. Este jalón misterioso ha llamado la atención de los antropólogos europeos, y las piedras de honda van perdiendo esa designación para tomar el de la « bola arrojadiza >> con que la designó Ámeghino. En una obra modernísima ' que tengo a la vista, su autor se declara par- tidario de esa opinión con las siguientes palabras : «Rolas de piedra, arrojadizas (que debieron estar fijas a una cuer- da), fueron encontradas en el yacimiento del Paleolítico superior del tardo Mousteriano de la Charente (Francia oriental) y en la célebre Gruta de Spy (Bélgica). La piedra arrojadiza fué también contempo- ráneamente un instrumento que los salvajes y nuestros muchachos seniisalvajes emplean para bajarlas frutas de los árboles. Recuérdese ademas, la lucha de David con Goliath, los honderos de los ejércitos ' Mauricio Hoernes, «JCl hombre.» Historia natural y prehistoria. Versión ita- liana del doctor Velio Zauolli. Milán, 1913; tomo II, página 204. 164 MUSEO NACIONAL l>K BUENOS AIRES antiguos y la honda de los Icjokenmodinger de Dinamarca. El suelo pedregoso fué la gran escuela del arte de la ballesta, y los pueblos pastores fueron los primeros maestros, porque finieron necesidad de ejercitar este arte, sea para defender sus relíanos, sea para domi- nar sus perros, sea para recoger sus animales dispersos y rcconducir los al establo. Una variante de la honda es la cuerda ligada a una bola, de la cual se originó después el simple lazo, que es indígena de la América meridional y del Egipto antiguo y se encuentra también en los pueblos Hiperbóreos; no sabríamos decir con qué difusión fué usado este instrumento en la antigua Europa. « A la cuerda, con o sin bola arrojadiza (bola y lazo) (pie encontra- mos entre los egipcios de la época faraónica y cnt re los pueblos de los Andes, como también entre LosSármatas de la Europa antigua, se ha atribuido con razón un gran valor como elemento de civilización (pie favoreció el paso del estado de cazadores al de pastores, liste instru- mento permite de hecho al hombre apoderarse de los animales sin necesidad de matarlos. » Estas apreciaciones que continúan lo dicho por Ameghino en la obra mencionada y elevan el uso de la bola a la categoría de arma sabia, que domina sin matar, por cuyo motivo fué adoptada por los hombres antiguos y modernos, llegando a ser (demento civilizador de pueblos, nos conduce a la siguiente reflexión : ;, ¡Seria posible (pie objeto tan útil, (pie fué adoptado por todos los pueblos que lo cono- cieron, y estuvo en uso con mas o menos difusión en toda la America did sur. lucra empleado por los hombres de Miramar sin (pie lo cono- cieran y adoptaran sus vecinos los patagones '. No, seguramente. Si boy los hombres buscan las armas mas perfeccionadas y los instru- mentos más útiles entre los millares de modelos inventados, enton ees. cuando halua bien poco en que elegiry el objeto podía fabricarlo el mismo interesado, es bien seguro que el indígena de Patagonia no despreció aquel modelo único en su género y que, en su especie, no ha superado todavía ningún otro pueblo salvaje '. La rebusca de antecedentes demostrativos de la antigüedad del uso de la « bola » por los patagones me ha traído a esta digresión (pie no tiene nada que ver con las conclusiones del trabajo del señor OuteS, quien no se ocupa de asuntos de Miramar sino de la l'ata 1 Don Jichi I', de iguirre, que vino con A/:ir:i en 1783, escribe en su Diario que I"* indios Aucas del valle PeguenmapUj moridionales al Río Negro (Neu- quen?) funden metales, y agrega : «11c visto unas bolas de colín' de su fábrica, bien hechas. >• CAEDOSO : ORIGEN DE LA «BOLEADORA» Y DEL CABALLO 165 gonia. Pasemos a examinarlas, aun cuando ya lio manifestado que mi disidencia no es muy grande y solo se refiere a la diferencia que existe entre los terrenos áridos y pedregosos de la costa patagónica y los líennosos valles de los lagos del interior. La única objeción que se hace para negar la antigüedad del uso de la «bola» por los Patagones, es que los viajeros que visitaron esas costas mi dicen haber visto esa arma en manos de los indios de la re- gión visitada, hasta el año 1753, en que los marinos del navío#a»¡ Mar- tín declaran que los indios no poseían otra, clase de armas que esa, '. Ésta no es una razón de tal peso que pueda ser inconmovible. Muchos viajeros (pie estuvieron en Patagonia no dicen si vieron objetos de barro en manos de los indígenas, hasta que lo señalaron Wood y Marborough en 1670; tan solo Pigafetta vio una ollita en manos de los indios de San Julián en 1520. Y bien : j si éste no hu- biera escrito este pequeño detalle, tendríamos por eso el derecho de pensar (pie los Patagones no conocían la alfarería .' Los Patagones de la costa atlántica no han necesitado mucho vasijas de barro ni « bolas con o sin traylla » como las que vieron en 1527 Oaboto, Ramírez y sus compañeros durante su expedición en el Plata y Paraná. La costa patagónica, desolada y triste, escasa de auna dulce y pobrísima de pastos, pocas reses podía darles para la caza y la «día. Los mariscos, algunos pájaros y peces, y por excep- ción alguna carne asada, bastaban para alimentar aquellos escasos habitantes que no alcanzaban por su número a formar tribu. No hago por esto mayor hincapié en afirmar (pie los indios de la costa patagónica usaran « bolas » de caza, pero es indudable que empleaban la « bola perdida» como arma (tal vez arrojadiza) y pro- bablemente conocían bien las otras usadas en el interior por las tri- bus cazadoras de los lagos o de las Pampas, sin llegar a usarlas poi- que no convenía a sus necesidades. Por otra parte, los múltiples hallazgos de «bolas» en distintos pantos, profundidades y hasta pisos del antiguo suelo patagón, nos inducen a pensar (pie esa arma ha sido de uso muy antiguo en todo el sur de nuestro país. Los testimonios de aquellos viajeros que nos presenta Chites son exactos, indudablemente, pero el buen sentido apoyado en otros comprobantes nos hace ver loque aquellos viajeros no vieron o dejaron de mencionar. 1 Falkner adelanta algo esa fecha y parece señalar el uso de « bulas » por los patagones antes de 171 I. 166 MUSKO XACICtXAL I>K IHTKNOS AlfiES Según Outes, recién a fines de 1741 se vio a los indígenas de Cabo Vírgenes montados en caballos. Esto t-srn en contradicción con lo que afirma Sarmiento de Gamboa, que los vio en sitio más adecuado en 1580. Considero, sin embargo, tan desfavorable esos parajes para la vida de ese equino, que solo puedo aceptar su presencia dudosa en estado doméstico y en muy pequeño número, mucho más pequeño que se le encuentra hoy allí en manos civilizadas. Creo, asimismo. que la Patagonia montañosa no ha sido patria del caballo sudameri- cano, que teniendo las pampas al norte del río Negro cruzadas por ríos caudalosos, sembrados de aguadas permanentes y riquísimos pastos, prefirió, sin duda, esa inmensa llanura tan favorable para su vida de correrías, a las hondonadas y i-anadones pedregosos de la costa patagónica donde falta el auna y sobran las fieras, l'm excep- ción pudieron habitar algunas manadas sobre los lagos de la cor- dillera, aprovechando los inmensos pastizales de esa hermosa re- gión. No me extraña tampoco que no haya sido empleado como cabal- gadura por los indios hasta muy tarde, pues refiere don Luis de la Cruz, en su viaje de L806, que «los Patagones de la costa no tienen caballos ni animales domésticos. Salen a pie cu pandillas a guana- quear y choyquear mejor que si tuvieran caballos... Tara mudarse de un lugar a otro tienen algunos uno u otro caballo de carga en que cargan sus casas, pero no para andar en (dios, porque ni lo acostum- bran, ni tienen avíos » '. En cambio, dice más adelante, había « caballos alzados en número imponderable ». Tiempo es ya ile que bagamos notar esa costumbre de los escri- tores coloniales de llamar alzados (vueltos al estado salvaje) aquellos animales indígenas que ellos consideraban importados. lín la página 1 10 del mismo libro, dice ese viajero: « Kn la ribera (del Chadileubú) hay cerdos alzados, según dicen los indios ». Estos « cerdos alzados » no eran otra cosa que «Pécaris» (Dicotiles tor- quata Pr. Cuv), y D'Orbigny cita un error análogo cuando dice que «en la Bahía San Illas hay un paraje llamado « Península de los Ja- balíes», por la gran cantidad de Pécaris torquata que hubo antes». (D'Orb., t. II. pág :¡1). Estos caballos Salvajes que los indios domesticaban para que sir- vieran de cargueros no cían por cierto muy fáciles de atrapar, y el mismo don Luis de la Cruz que alaba la dcstre/.a de ■< los patagones ' Asuia.is, Colección de <*/>rK LA - BOLEADORA» Y DEL CABALLO 169 que parecía algo a asno salvaje » cazada por los Patagones en San Ju- lián para obsequiar los marinos de Magallanes; la de Sarmiento de Gamboa en L580, y por último la que hallamos en la obra deAngelis en el Viaje <í hi ciudad de los Césares, por Silvestre Antonio ■ Y llama fuertemente la atención el hecho de (pie se sacara tal numero de caballos de Buenos Aires, fundada hacía un año y medio apenas, para llevarlos a Chile, donde los había desde antes de 1541, en (pie Valdivia fundó la ciudad de Santiago y diez años des- pués la de Concepción, siendo su palafrenero el joven Lautaro, mas tarde famoso general araucano (pie aprovechó sus habilidades de ginete para transmitirlas a sus soldados: como dice Ercilla en el canto XII de su Araucana, octavas 15 y siguientes : « Que, para que no andéis tan al seguro, acuerdo de tener también caballos, y de imponer mis subditos procuro, a saberlos tratar y gobernallos. » Otra carta tan importante como la de (laray, es la del tesorero Montalvo, que con fecha 23 de agosto de L587, dice que <> a princi- pios did año 1585 id teniente general Juan de Llores Navarrete en- vió a Buenos Aires un mandamiento y con pena al teniente que aquí estaba (Rodrigo Ortiz de Zarate), para que dejase a cierto hombre ipiel general envió, llamado hitarte Nuñez, portuguez, que fuesen a las yeguas y matasen trescientas o cuatrocientas y les quitasen las colas, diciendo (pie era muy Inicua mercadería para ir con ella a la costa de Guinea a rescatar negros, y asi trajeron mas de trescientas Azara, Apuntamientos para la l>t<: natural ». que según Ruy Díaz de Guzmán, abandonara Mendoza en 1536, des- preciara Ruíz Galán en 1538 y olvidara Martínez de hala en 1511. prefiriendo ser caballeros de a pie, a recogerlos del campo. Muchas objeciones se han hecho contra el caballo criolla, pero todas se han estrellado ante el calculo de la producción genésica que pue- den dar cinco yeguas en cuarenta años, resultando ésta tan exigua al lado de la enorme cantidad de caballos existentes en 1581, que ni aun cuando Mendoza hubiera dejado en libertad los « 72 yeguas y caballos que traía» (según Schmidel), no hubieran llegado nunca a producir más de 12.500 animales, es decir menos de la sexta parte de los so. (ion calculados por el tesorero Montalvo en aquella época. Indudablemente. Montalvo, calculo la producción de las cinco ye 1 Madero, Historia del Puerto de Buenos Aires, página 2.">7. - A. Cardoso, Antigüedad del caballo en el Pinta, en Anales riel Museo Kacio- nal de Buenos Aires, tomo XXII, páginas 371 y 459. 1912. 171 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES tilias aplicándoles una progresión geométrica creciente, mediante la cual (I ii] il i calía cada tres a ñus las madres y potrillos, sin 1 eneren c nen- ia que luí ludas las crias eran hembras, que había productos malogra- dos, potrillos muertos, y que las madres laminen estaban sujetas a la misma suerte. \ a que se trataba de animales sin cuidado y abandona dos en una región infestada de tigres y de pumas, sin contar el indio que los cazaba con la « boleadora ■■ para alimentarse con su carne. Montalvo prescindió de ello y duplicando cada tres años el núme- ro de los animales, llegó e\acl amenté al resultado de la siguiente regla aritmética : « I'n termino cualquiera de una progresión geomé trica creciente, es igual al primero multiplicado por la razón elevada a la potencia indicada por el número de términos que le anteceden » ; y dividiendo el tiempo desde el año 1 54 1 hasta el de 1 580 en fraccio nes de tres años, obtuvo catorce términos i si ii contar el primero), planteando su calculo así ' : 5 (2") = 81.920 A pesar del error de Montalvo en duplicar siempre madres y crias sin descontar un 20 por ciento de pérdidas (por lo menos), su cálculo está basado en el tiempo cine tardan las yeguas en producir (tres años), teniendo por consiguiente en cuenta, dos tactores principales: madres y tiempo. No pasa lo mismo con los que prescinden de ese Progresión del tesorero Montalvo Potencias ti* ;' 1 ' -''' término 5 5 2 a = 4 2» — .i 2 = 1(1 2 a = 8 3° — io x 2 = -° 2 ' = "; 4° — 20 X 2 = l(l '-'' = 32 ó" — 10 X 2 = s " - = i;l 6 o — 80 2 160 2' = 128 7° — liio < 2 = 320 2- 256 8» _ 320 X 2 = i;l " -" = : ' 1 '-' !l" — 640 X 2 = 1.280 2'" = 1.024 10" — 1.280 2 2.560 2" = 2.048 11" — 2.560 '-' 5.120 2'- = 1.096 12° — 5.120 2 10.240 '-" : 8.192 13° — 10.240X2 = 20.480 2" = 16.384 11" — 20.480X 2 = 40.960 i" = 32.768 15° 40.960X2 = 81.920 2" 65.536 F.l 15° término ea igual al primero (5) multi- 2" = 131.072 plicado por la razón (2) elevada a la 11' poten- 2' = 262.144 cia expresada por los términos que le anteceden. 2" = 524.288 2" L6.384 5 16.384 81.920 2" = 1.048.576 CAKDOSO : ORIGEN DE LA - 1ÍOLEADOKA » 1 DEL CABALLO 17:. tiempo y agregando el padrillo, duplican todos los años, con ]i> cual repiten el conocido cálculo de Sessa y su tablero de ajedrez. «El tiempo en que se reproducen los mamíferos es distinto según la especie, y en veinte años, por ejemplo, no tienen el mismo minino de términos las progresiones de los equinos, bovinos y ovinos, puesto que el periodo de gestación es distintoen cada especie, asi como tam- bién el tiempo (pie cada nuevo animal del sexo femenino tarda en ha- llarse suficientemente desarrollado para poder reproducir. » Es un error por consiguiente, hacer parir todos los años las yeguas y sus crias, cuando la gestación de los equinos oscila entre once y once y medio meses y ni siquiera se da tiempo a los recién nacidos para des- arrollarse. Una prueba de ello es que si tomamos cinco yeguas y un padrillo, en total seis animales, y los hacemos reproducir durante veinte años siguiendo esa progresión, obtenemos lo siguiente : (¡ -[(2-") — 0.291.40(1 porque la razón ('!) elevada a la 20 a potencia es igual a 1.048.576 y esta cantidad multiplicada por los seis animales del primer término da exactamente ese resultado. Se ve claramente «pie han parido to- dos los años las cinco yeguas, los recien nacidos y también el padri- llo (!), pero, así son los cálculos disparatados. Por ese sistema cinco yeguas y un padrillo, se convierten en dos años en veinticuatro ! o o (pie es lo mismo : 6X(2 S ) = 24 6 >( 4 = 24 El deseo de multiplicar las «cinco yeguas de Ruy Diaz» hasta identificarlas con las « montañas de caballos» ' del mismo autor, ha llevado a los impacientes o contar los « baguales » por millones, cre- yendo que con una multiplicación descabellada fuera posible destruir una verdad evidente. Esos millones no me espantan ni me asombran; y después de haber demostrado por un calculo sencillo pero seguro, ajustado a reglas zootécnicas que se refieren a la reproducción de los equinos y aplicadas a las condiciones en que se hallaban las supues- tas yeguas abandonadas, que éstas no han podido multiplicarse tan- to ni pasar de 1500 cabezas, voy a mencionar caballos por millones, habitando las llanuras pampeanas; y como no es posible que después 1 «en América llaman montañas a los grandes bosques», Azara, Apuntamientoí para la historia natural de los cuadrúpedos, tomo I, página 284. 176 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES de llevar ;¡c asunto teniendo tal vez en cuenta las denuncias del real tesorero, y en real cédula de 1!» de octubre de í.v.tl. pidió se le informara sobre la can- tidad ile caballos que habla en la región de Buenos Aires. Probablemente no fué contestada la real cédula en forma satisfac- toria, interesados como estaban los colonos bonaerenses en la propie- dad de los caballos salvajes, y temerosos, tal vez. de que se sospecha- ra en España por el número de esos animales que nunca pudieron tener el origen que intencionalmente se les atribuía ' : el hecho es que cuando llego cu 1 599 el gobernador Valdés y de la Vanda. que se pre- sentó de improviso en el Plata y se introdujo cautelosamente cu Bue- nos Aires, uno de sus primeros actos fue contestar esa real cédula e informar al rey sobre el número de caballos que poblaban los campos de Buenos Aires en la región explorada. Los siguientes documentos dan cuenta de la mencionada informa- ción : «.Mi Gobernador de las Provincias del Rio de la Plata: Por parte de la ciudad de la Trinidad de esas provincias se me ha suplicado le haga merced de las yeguas comunes cimarronas que andan por los campos... quiero ser informado de lo que en esto se podrá hacer y que \ eguas son las comunes (pie dice la dicha ciudad y qué cant idad y lo (pie valdrán y (pie convenientes e inconvenientes se podrán seguir de mandarlas dar a la dicha ciudad y a quien y por qué causa: os man- do que me enviéis relación de lodo, con vuestro parecer dirigida al Consejo de Indias, para que vista se sirva proveer lo (pie convenga. 1 En aquella época ] 9e ocupaban de esas cosas. Azara, dice en 1800 : « aquí no se ponen herraduras... ni se conoce la edad por los dientes, ni hay albeita- res », pero tal vez ignoraba que su pañero de viaje, Don Juan F. de Agnirre, escribía en mi Diario : «aquí las vacas paren dos veces al año » !! CARDOSO : ORIGEN DE LA «BOLEAÜOKA» Y DEL CABALLO 177 Fecha en San Lorenzo, a 19 de octubre de 1594 años. — Yo el Rey. » «En cumplimiento de lo que V. M. por ella me manda, digo: que don Pedro de Mendoza que fue el poblador en esta dicha ciudad y puerto, trajo aquí caballos y yeguas que se quedaron en la campaña de esta tierra que es muy llana, ancha y larga, y en mas de ochenta leguas no se halla una tan sola piedra, teniendo en mas de cien leguas a la redonda tanta cantidad de yeguas y caballos que parecen mon tes cuando se ven de lejos, y son tantos en numero, que exceden a aquel gran número que dicen las historias que liabia en las dehesas de la provincia de Media de que se servían los reyes de Persia, en que dicen tener ciento cincuenta mil caballos y aqui si dijéramos que tiene V. M. millón y medio, quedaremos anión, porque por lo que yo he visto y me certifican hay en tan larga y ancha campaña, me parece que aun habrá mas de los que reñero. Como don Pedro volvió a Es- paña y los que aqui quedaron subieron a la Asunción, han ido multi- plicando sin (pie se gastase ninguno, porque los indios hace poco que aprovechan de ellos, y este puerto ha cosa de diez y nueve años que se lia vuelto a poblar y como los vecinos son pocos y los caballos y yeguas Ion trabajosos ¡le tomar, han gozado poco de su gran abundan- cia; esta ciudad se movió a suplicar a Y. .AI. le hiciese merced de ellos porque fueron informados que el licenciado Torres de Vera los pedia y a el les sirvieran de poco y los vecinos de esta ciudad no tie- nen para andar y para las tahonas en que muelen otro refugio, y al- gunas veces llevan a la ciudad de Córdoba, que esta ciento veinte le guas. algunos a trocar por orejas, y de los caballos se les pierde la mitad y de las ovejas también, de suerte que a costa de grandísimo trabajo tienen algún aprovechamiento. Vale un potro acabado de to- mar dos pesos, y ya domado que esta para servir a una tahona, vale cuatro y seis, y si sale bueno de camino vale diez y doce pesos y tal- asalado (tal ha salido :') que vale cincuenta, pero esto es muy de tar- de en tarde. Aqui andan mal tratados y no andan herrados, domán- dolos de manera que no los dejan de provecho, porque en tres o cua tro dias andan ya en ellos y les hacen.hacer cualquier cosa de trabajo, y como el hacer esto es con tanta violencia y brevedad, de ordinario queda el caballo de poco provecho. Podra V. M. siendo servido de hacerles merced del aprovechamiento de ello, aunque los vecinos de esta gobernación, enmato vinieren aquí a alguna cosa del servicio <>» Diego Rodríguez üe Vdldesydela Vanda» '. Este documento demuestra la impresión causada al gobernador Valdés, por la asombrosa cantidad de caballos que vio en los alrede- dores de Buenos Alies y. a fin de no aparecer exagerado, prefiere quedarse corto calculándolos en millón y medio, pero, reservándose el derecho de opinar con mayor libertad más adelante, manifiesta que aún habrá más. Se nota asimismo el deseo de quedar bien con sns gobernados, sabiendo como bis gastan, y siguiendo el sistema contemporizador de las pasadas autoridades aconseja se deje tomar caballos a los de arriba, porque pretenden que esos caballos descien- den de los que trajeron sus pasados (con Mendoza, por supuesto}, y se deje las cosas como están hasta (pie Buenos Aires este mas poblada y sus colonos no puedan irse, si al rey se le ocurre reclamar esos productos de la tierra y exigir el quinto del real patrimonio. La dificultad en cazar esos animales, indicada por "Valdés, confirma lo (pie sobre ese punto tengo dicho, y el negocio del trueque por ovejas, con pérdida de la mitad por los campos, agregado a la matanza para comer o para sacar las colas, junto con la destrucción que hacían los indios y los domadores, demuestra el inmenso número de aquellas caballadas. Ya hemos dicho que Valdés entro silenciosamente al Plata y ocupó con cautela su silla de gobernador en la que no estaba muy firme, lo (pie le obligaba a proceder con tino: pero asimismo, se ve que no comulga con la opinión de los porteños ni con los derechos «pie pri- tenden los de arriba a los caballos (pie dicen trajeron sus antepasados. Tuvo, pues, (pie hacer de necesidad virtud y no atreviéndose a engañar abiertamente al rey. como lo habla hecho el Cabildo, aconsejó ganar tiempo hasta que los colonos se arraigaran más y no despoblaran la ciudad, pero, en el fondo, a fin de no ponerse en pugna con pueblos (pie devolvían a la metrópoli adelantados y obispos, como si se tratara de inmigrantes apestados o poco gratos. En otro documento habla Valdés, con más libertad del número de caballos y se extiende en consideraciones de ot ro orden, cuando dice : «Por manera (pie la defensa de este puerto importa apenas de que si se pierde, no habrá costa segura en la mar del sur. demás de (pie los indios de esta tierra a trueque de los rescates que ellos (los ene- 1 Manuscrito N" 7348 > Hay quedan nuestros baguales elevados a dos millones y dejando chiquitos a los caballos de casi media Europa, invito a los partidarios de la fábula de Buy Díaz que calculen, ciñéndose a reglas zootécnicas y racionalmente, si cinco yeguas y un padrillo pueden en sesenta años reproducirse basta, sumar... dos millones de cabezas ' ! En esta discusión ban primado dos fuerzas antagónicas : L° la fe en la veracidad de una noticia de Ruy Díaz, ampliada con documentos de aquella época, en que no se menciona el caballo salvaje pampeano sino como descendiente de los importados; 2° rechazo absoluto de la noticia de Ruy Díaz y comprobación documentada de la existencia de grandes caballadas en L580, siendo imposible que las yeguas traídas por Mendoza pudieran aumentarse hasta ese número. Esta última es una de las bases principales de mi opinión ; la otra, la primera, pertenece a los que piensan del primer modo. Los partidarios del caballo importado por Mendoza, agregan a, la noticia de Ruy Díaz el gastado argumento de que los conquistadores no rieron caballos puesto que no los mencionan. Ya he dicho anterior- mente que si Pigaffeta no hubiera apuntado en su relación una ollita de barro que vio en poder de los patagones en 1520, hubiéramos esperado siglo y medio hasta que Wood y Narboroug nos dieran la noticia de la existencia de alfarerías entre aquellos indios. En el Río de la Plata tenemos algo mas gordo. No solo olvidaron los primeros conquistadores de mencionar la fauna y Hora que aquí vieron, distinta de la, por ellos conocida, sino que olvidaron escribir la historia de sus descubrimientos y de las cosas mas notables que encontraron en el camino de su navegación. Solís y su cuñado Torres, 1 No solamente los indios eran consumidores de la carne de caballo. En un documento de la época, Mateo Aysa, procurador de la ciudad de Buenos Aires. hablando de los necesidades pasadas por los nuevos colonos, dice : « les ha obli- gado andar desnudos y substentarse de carne de caballos». Más adelante habla del peligro de que los corsarios « desembarquen en el sur y se apoderen de los muchos caballos ». Es un testimonio más de la abundancia de éstos y del gran consumo que de ellos se hacía. 3 Continuando mi cálculo publicado en Anales del Museo Nacional de Buenos Airea, tomo XXII, página 433, obtendremos en el año 1(100, la cantidad de 9626 cabezas, como máximun de producción de las cinco madres en 60 años. 180 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Diego García, Caboto, Cristóbal Jaques, Loaysa, Rodrigo de A.cnña y algunos otros entraron ;il río de la Plata y pasaron por delante del cerro de Montevideo, sin verlo, puesto que //" lo mencionan. Tan solo. Albo, de la expedición de Magallanes, tuvo ojos en aquel tiempo. ¿Hay en esto argumento para disentir la existencia del cerro y alegar que esta creciendo desde la época de .Mendoza .'... I'n easo típico de la indiferencia con que los conquistadores mira- ban lo que descubrían, es lo sucedido con id maíz. Caboto y sus com- pañeros lo hallaron en esta tierra cultivado por los guaraníes yse alimentaron con él, hallando! uy bueno; Ramírez escribió en su interesante carta que los indios cultivaban abatí, calabazas y liabas >•. De alii no paso el estudio del lamoso cereal ni parece se ocuparon en España cuando regresó la expedición en L530. Mientras tanto, en L536, el naturalista línell. publicóla descripción del maíz con el nombre de trigo turco, y varios botánicos, entre (dios Bonafous, desenterraron una antigua caita tediada en Incisa allá por la segunda cruzada, para dar al maíz, origen asiático. Pues bien : muchos años después el conde de IÜalit. descubrió «pie la carta de Incisa era falsa. Esto hace decir al botánico tic Candolle en L'Origine des plantes cul- tivées: « A'.s/ dangereux dans les questions Mstoriques de s'apuyer sur une preuve isolée. » Guiarse por un documento solo.es pues un error. Asi lo manifiesta el general Mitre en su Historiade Belgrano, al referirse a la renuncia de Liniers, que resultó sin efecto a pesar de tener al pie constancia de ser nn hecho consumado. A.sí resultó también con la fecha «le la fundación de Buenos Aires, a pesar de las ediciones del Viaje de Schmi- del Hile la señalan nn año antes de su verdadera fecha. Por eso histo- riadores como el señor Fregeiro, obran muy cuerdamente cuando dicen «pie <• no basta nn documento sido para probar nn hecho y es forzoso no olvidar nunca que la fuerza de la demostración consiste con harta frecuencia, en la nuil tit nd de indicios diversos, cada uno de los cuales tomado aisladamente, no bastaría a determinar una convic- ción prudente en cnanto a la certeza del hecho disentido, pero cuyo concierto es inexplicable en el supuesto de una falsedad •>. Vii me gUÍO por este sistema (pie conceptúo maestro para la inves- tigación, y he buscado, no las citas de Oviedo que escribió por refe- rencias, ni las noticias de los primeros conquistadores que venían en busca de metales y piedras finas, y hablaban de /•,'/ l>nnt y las tic rras del Rey Blanco, pero que en cuanto a fauna podía aplicárseles el nd'ran : <• las grandes se les iban y las chicas se escapaban ». He bus- cado la existencia del caballo precolombiano en id Plata y he encon- CARDOSO : ORIGEN DE LA «BOLEADORA» Y DEL CABALLO 181 trado en los trabajos de Burmeister, Ameghino y otros, sobre los caba- llos fósiles de nuestro país, la evidencia de que no pudieron extinguirse sus descendientes, puesto que. el clima y el terreno les era cada vez más favorable a su vida y multiplicación ; he buscado el valor que debía darse a la cita de Ruy Díaz, encontrando en ella una falsa noti- cia llevada a la Asunción por parte interesada y escrita por error a quinientas leguas del lugar de discusión ; lie buscado, por último, los documentos referentes a ese litigio \ hallado con ellos otros de ines- timable valor (pie confirman la existencia del caballo indígena del Plata. Es en el descubrimiento de esos y otros nuevos documentos donde debe buscarse la verdad, y nuestros ricos archivos tienen lo suficiente para aclarar más dé un problema. Respecto al uso de la bola ¡/boleadora por los patagones y época en que emplearon el caballo, concretaré mi opinión a lo siguiente: I o Oreo que los patagones no lian usado la boleadora en los siglos XVI y XVII, pues no la necesitaban, pero si la bola perdida, necesaria como arma ofensiva. Considero exactas las citas históricas de Outes, pero no acepto que puedan referirse a los patagones del interior (re- gión de los lagos), pues aquellos viajeros no se internaron hasta esos puntos ni dan noticias de ellos: 2" Estoy de acuerdo con Outes en que los patagones de la costa, en las regiones visitadas por los viajeros que él cita, no teman caballos y que estos fueron llevados allí mucho después, siendo empleados pri- meramente como cargueros y unís tarde como cabalgaduras. Consi- dero en este caso la. cita de Sarmiento de Gamboa como única y sin comprobación posterior; 3 o .Se han encontrado piedras de bola y boleadoras, algunas de carác- ter muy antiguo, en todas las regiones de Patagonia; también muchos restos de caballo, sin que se pueda establecer su antigüedad; 4" Considero dudosas las referencias al interior de Patagonia en los siglos mencionados, pues era región inexplorada. Febrero de 1!)16. NOTAS BIOLÓGICAS SOBRE. GALLARETAS Y MACAS Fúlica armillata Vieil. Fúlica rufifrons Pliil. et Landb., Podiceps americanus Gura., Podilymbus podiceps (L.) ROBERTO DAPiUENE Los hermanos señores Francisco Manuel y Demetrio Rodríguez, hábiles coleccionistas y bien conocidos por sus viajes en distintas regiones de la República Argentina, llevaron a calió (luíante los me- ses de octubre y noviembre del año transcurrido una excursión a la estancia « ('liarles », de propiedad del señor don Carlos Guerrero, situada en Juancho. provincia de Buenos Aires (F. C. S.). El objeto ile la excursión era el de colectar especialmente aves; y habiéndose ofrecido la oportunidad de que la época del viaje coinci- día con la estación en la cual un gran número de especies tienen sus crías, pudieron coleccionar numerosos pichones y jóvenes de diferen- tes especies, al mismo tiempo que tuvieron la ocasión de hacer inte- resantes observaciones biológicas, estudiando las costumbres y el desarrollo délas especies de aves que en número extraordinario habi- tan los pantanos y las grandes lagunas de esa región. Las notas que siguen me han sido comunicadas por dichos colec- cionistas, y son el resultado de sus observaciones sobre la nidiflca- ción y los diferentes estadios de desarrollo de las dos especies de gallaretas. Fúlica armillata y F. rufifrons, y de los macas, Podiceps americanus y Podilymbus podiceps. Las fotografías de nidos que acompañan el presente trabajo, han sido tomadas también por los mismos coleccionistas, y las descripcio- nes están hechas sobre numerosos especímenes de todas edades de 184 MUSEO NACIONAL l>K BUENOS VIRES las nombradas especies y que ahora pertenecen a la colección del Musen nacional de historia natural. Entre las aves mas comunes que nidifican en la provincia de Bue- nos Aires figuran tres especies de gallaretas, bis dos ya nombradasy Fúlica leucoptera Vieill. Esta ultima nidifica y pone los huevos muy larde, a tines ile enero o a principios de febrero, y no ha sido por con- siguiente posible a los señores Rodríguez, recoger huevos y cazar los pichones. Las otras dos. por el contrario, ponen los huevos más temprano y con intervalo de un mes entre una y otra especie. Fúlica armillata empiezaa poner hacia la mitad de septiembre y Fúlica rufi- frons a mediados de octubre. Ambas tienen dos posturas, de modo que la época de la Cría para estas dos especies dura desde la mitad de septiembre hasta fines de diciembre. Fúlica armillata \ ieill. De las tres especies nombradas es la mayor. Sn nido (lám. 1) esta situado, como el de las otras dos especies, entre los tallos de una ¡llanta de la familia délas Ciperáceas (Scirpus riparius Prsl.), vulgar mente llamados juncos, (pie crecen enlas lagunas. Flota sobre el agua y se compone principalmente de largos pedazos de los tallos de aque- lla planta que el ave transporta a nado, empujándolo sobre el auna, a veces de puntos muy distantes del lugar elegido para la construcción del nido, y que colocan unos sobre otros hasta formar un montón de unos 60 centímetros de altura. En la parte superior existe una con cavidad honda de :¡ a I centímetros, que contiene los huevos. La for- ma exterior de este nido en vez de ser redonda, tiene una prolonga- ción sobre uno de los costados, formando una especie de camino inclinado de un metro y medio de largo, por id cual los pichones pile den fácilmente trepar hasta la concavidad de la parte superior, cuando se retiran para pasar la noche, costumbre que mantienen hasta que lian licuado a un cierto desarrollo. Los pichones de Fúlica rufifrons, al contrario, desde que por primera vez abandonan el nido, lo que sucede generalmente, a uno o dos días de salir del huevo, no vuelven ya, y pasan las noches, juntos con los padres, en cualquier otra parte, en donde los sorprende la noche. Esto explica el motivo por (d cual el nido de esta gallareta es redondo y carece de la especie de camino inclinado que menciono. Fúlica mnillata pone de cinco a siete huevos algo mayores de los DABBENE : NOTAS BIOLÓGICAS SOBEE GALLARETAS V MACAS 185 que ponen las otras ilos especies. Miden 54-58 39-40 aun.; son de turma ovalada y de «olor gris de gamuza algo obscuro, con salpicadu- ras irregulares y puntos pardo-rojizos o castaños. Los pichones, al salir del huevo (lám. II. flg. 1, y lám. III, a) y hasta los ocho días mas o menos, están cubiertos con plumón de color negro fuliginoso, mucho más obscuro en el dorso y con algunos hilos grises en las partes laterales y posterior del cuello. La barba y la garganta tie- nen una coloración rojo escarlata obscuro, que se vuelve anaranjado cromo sobre la parte inmediata del cuello. Tal coloración no es la del plumón mismo, sino la del estuche corneo, aun cerrado, que forma el canuto de las plumas. Estos canutos son gruesos y algo abultados a la extremidad, especialmente en la barba y garganta. La paite supe- rior de la cabeza, en gran parte desnuda y cuya piel es de color ama- rillo ciar stá cruzada longitudinalmente por dos estrechas tajas de plumón negro, que parten de la base del pico y terminan en el occi- pucio. El pico ofrece muchas variaciones en cuanto a coloración, según las distintas edades delave. Hasta los ocho o diez, días es entera- mente negro y cerca de la extremidad se observa una fajita rojo ver- mellón, la cual se extiende transversalmente sobre el culmen casi de uno a otro borde, de la maxila: mientras (pie otra fajita del mismo color corre casi paralelamente a los márgenes de la mandíbula, circundando en sentido longitudinal su extremo anterior. Cerca de la extremidad del caballete y en el borde anterior déla fajita roja, hay una pequeña protuberancia color marfil, con la cual el pollo rompe la cascara para salir del huevo. El escudo frontal ya está bien indicado y es de un color rojo de siena quemada. Los tarsos y los dedos son enteramente negros ; el iris i lardo rojizo. Durnford ' describe un pichón de gallareta con todos los caracte- res que acabo de indicar, pero debido probablemente a alguna confu- sión en la observación del ave en libertad, lo atribuyo a la especie F. leucopyga (= rufifrons), la cual, como se vera, tiene también en sus primeros estadios de desarrollo, el pico de un color muy distinto. Las dimensiones del pichón de F. armillata a los seis o siete días de edad, son las siguientes: long. total (desde la extremidad del pico a la extremidad inferior del cuerpo): 130-135 mm.; tarsos : 20-23 mm. ; dedo medio y uña : 30-34 mm.; pico (desde la comisura): 15-17 mm. A los doce y catorce días de edad (lám. 1 1 1, b) el plumón del pichón 1 The Ibis, 4 a serie, volumen II, página 402. 187S. 186 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES de F. armillata no lia cambiado de color sobre el <1< use > y parte posterior del cuello, pero es más claro sobre las partes inferiores del cuerpo, las cuales tienen un tinte negruzco ile humo. La parte superior «le la cabeza es menos desnuda y las dos fajas longitudinales ya 0.0 son bien distintas, confundiéndose con el plumón que lia crecido entre una y otra. Los canutos rojos son menos numerosos y se encuentran solamente sobre la garganta y barba. El pico es siempre en la mayor liarte negro, pero este color parece que tiende a extenderse siempre mas a expensas de la l'ajita de la maxila y de la mandíbula, la cual de escarlata se ha vuelto anaranjada, al mismo tiempo que ha ido dismi- nuyendo y acercándose al extremo del pico. El escudo es del mismo color rojo parduzco obscuro; los tarsos j los dedos negros V el iris pardo rojizo. A la edad de doce hasta los quince días mas o menos las dimensio- nes del pichón son las siguientes: long. total (desde la extremidad del pico a la extremidad interior del cuerpo): 170-190 mm.; tarsos: 25-30 mm.; dedo medio y uña : 38-44 mm.: pico (desde la comisura) : L8-20 mm. El desarrollo del pichón sigue rápidamente, y entre los diez y seis y los veinte días de edad (lam. 111. c), el plumón empieza a ser reempla- zado por las verdaderas plumas. Estas aparecen primeramente en la cabeza y sobre las partes inferiores del cuerpo, en donde forman pequeñas áreas de un gris ceniciento, separadas una de la otra por fajas de plumón negruzco de humo. El color del dorso no ha variado mucho y esta siempre cubierto de plumón negruzco, pero la cabeza \ la parte posterior del cuello están enteramente revestidas de plumas de un negro opaco, y en la garganta y parte anterior del cuello el plu- maje es negro moteado de blanquizco. Los canutos rojos han casi desaparecido y se encuentran solamente unos que otros de un color muy pálido en la barba. El pico es negro; la l'ajita, de un rojo anaranjado más pálido, siem- pre más pequeña y situada al ext remo de la maxila y de la mandíbula. El escudo no lia cambiado de color, pero los tarsos y los dedos empie zan a tener un tinte oliváceo obscuro. Las dimensiones del pichón, a la edad entre los diez y seis y veinte días más o menos, es el siguiente: long. total (desde la extremidad del pico a la extremidad del cuerpo): L95-210mm.; tarsos: 13-45 mm.; dedo medio y uña : 58-60 mm.; pico (desde la comisura) : 24-25 mm. Desde los veinte a los veinticinco días (lám. III. */) el color general del plumaje ha cambiado casi por completo. Las plumas han reempla- zado en uran parte el plumón y éste cubre solamente las extremida- DABBEXE : MITAS BIOLÓGICAS SOBRE GALLARETAS Y HACAS 1S7 des anteriores y se encuentra en forma de tajas de un color pardo negruzco sobre las espaldas y a lo largo de la parte mediana del pecho y del vientre. La parte superior de la cabeza, las paites laterales y posterior del cuello, los lados de la cara y las mejillas son negras con salpicaduras blancas mas o menos finas y numerosas, las que dan al conjunto un aspecto moteado. La garganta y la parte anterior del cuello son blan- cos casi puro. El pecho y el vientre sonde un blanquizco mezclado con ceniciento y en la parte mediana están atravesados longitudinalmente por una línea de plumón pardo negruzca, la cual forma una mancha redonda sobre la parte superior del pecho y continua en forma de una faja siempre más delgada hasta la parte inferior del abdomen. Los lados del pecho y los flancos son plomizos y las espaldas y el dorso hasta la cola gris parduzco obscuro. El escudo frontal es muy pequeño y negro; el pico todo de este mismo color, excepto una pequeña mancha anaranjada que ocupa la extremidad de la ■ maxila y de la mandíbula y que representa el resi- duo de la brillante fajita rojo vermellon que cruzaba el pico del pichón en su primer estadio, y que fué reduciéndose poco apoco para desaparecer completamente poco después. Los tarsos y los dedos son de un oliváceo obscuro y el iris pardo rojizo claro. A esta edad las dimensiones del pichón son las siguientes : long. total (desde el extremo del pico a la extremidad inferior del cuerpo): 250-260 mni.; tarsos: 50-55 mm.; dedo medio y uña : 65-70 mm.; pico (desde la comisura): L'5-20 mm. Desde los veinticinco a los treinta y dos días (lám. III, e) el pluma- je ha seguido rápidamente modificándose en la coloración y en el des arrollo, especialmente en la cola y en las alas, las cuales están ya en liarte revestidas con sus plumas. Las remiges secundarias externas están ya desarrolladas, pero las primarias son muy cortas y no han salido aun enteramente del canuto. El plumón ha desaparecido casi completamente y el plumaje del ave ha tomado un color general muy claro en el dorso y en gran parte blanco en la cabeza y sobre las partes inferiores del cuerpo. La parte superior de la cabeza y la nuca son blancas con pequeñas manchitas negras, las cuales se hacen mas cerradas una a otra en la parte posterior del cuello hasta formar una faja negra (pie baja casi hasta las espaldas. Los lados de la cara, garganta, parte superior y lados del cuello 188 MUSEO NACIONAL DE BUENOS VIKKS son ele mi blanco puní. Este color se extiende sobre lodo el pedio y vientre hasta bis tapadas de la cola, pero en todas estas partes esta mas o menos mezclado con mi color ceniciento claro. I >e este ¿11 ¡mo color son los costados del pecho, los flancos y la parte inferior del abdomen. Las plumas mas largas de los flancos son algo mas obscu- ras y con nn ligero baño parduzco. I, as tapadas interiores de la cola son de mi blanco puro. La parte superior del dorso, el lomo, rabadilla y las plumas del ala son de mi gris plomizo con un tinte parduzco y en las espaldas tienen nn ribete blanco. 101 pico es pardo oliváceo, mas obscuro en el culmen y en la extre- midad, en donde la l'ajita roja lia desaparecido completamente. El escudo es negruzco; los tarsos y los dedos oliváceos. El joven de Fúlica iiintilhita, a la edad de cerca de nn mes. tiene las siguientes dimensiones : long. total (desde el extremo del picoa la extremidad de la cola): 320-330 mili.: tarsos: 60-65 muí.: dedo me- dio y uña : 90-95 muí.: pico (desde la comisura) : .">4-.'¡<¡ muí. Hasta esta edad el cambio del plumaje se lia efectuado rápida- mente, y sin duda antes de llegar a tener la librea del adulto, la colo- ración debe sufrir otras modificaciones progresivas, pero los herma- nos Rodríguez no lian traído ningún espécimen entre unoy dos meses de edad, pudiéndose considerar este último tiempo como la época en que el ave lia revestido su plumaje definitivo. Sin embargo, tuvieron varias ocasiones de observar ejemplares que, por sus dimensiones, podían tener nías de mes y medio, y cuyo plumaje era todo uegTUZCO con manchas blancas. El adulto de Fúlica armillata tiene solamente la parte anterior del escudo de color rojo obscuro, niient ras que la demás es de un amarillo de limón. El pico es de este ultimo color, pero algo verdoso en la ma- XÜa V tiene una pequeña man cha en la base de la mandíbula; la parte basa! de la inaxila y el caballete, hasta cerca del borde anterior de las fosas nasales, del mismo color rojo obscuro, como la parí e anterior del escudo. La parte desnuda (lela tibia, arriba de la articulación con el tarso, es también de un rojo obscuro: los tarsos, dedos y membrana son pardo oliváceo negruzcos, con un tinte rojo obscuro en el borde ante- rior del tarso y sobre la parle superior de los dedos. DABBENE : NOTAS BIOLÓGICAS SOBRE GALLARETAS Y MACAS 18ÍI Fúlica rufifrons Phil. el Landb. Se distingue de F. armillata por las menores dimensiones, por ca- recer del borde blanco en la barba externa de la primera primaria (más externa) y por una diferente coloraciÓD del pico y de] escudo frontal. El nido de /■'. rujifrom (lám. I), como el de /•'. armillata, flota sobre el agua, curre los juncos de las lagunas, y está a menudo situado muy cerca de éste, pero se distingue a primera vista por su forma redunda yporque carece déla especie de camino inclinado, que forma una pro longaeión del nido en uno de sus costados. Es también mas pequeño, (mes solo tiene unos 3o a 40 centímetros de diámetro. El material empleado para su construcción es también el junco; pero en este caso el ave parte los trozos en el sentido longitudinal, antes de colocarlos id uno sobre el otro: mientras que F. armillata los corta simplemente en trozos cuando son demasiado largos. Los huevos de F. rufifrons son algo más pequeños que los de /•'. armillata y miden 53-54 36-37 mm. Son mas ovalados, y la colora- ción del fondo es en general mucho más clara y de un gris blanquizco crema pálido. Las manchas son más pequeñas y casi todas reducidas a puntos y de] mismo color pardo rojizo obscuro. El pichón, a los pocos días de salir del huevo (lám. II. fig. 2), se dis- tingue muy fácilmente . ipie mis lectores verán solo en mis observaciones un en- sayo hacia un mejor conocimiento de los puntos tratados. Por lo (pie toca a Anopheles, por ejemplo, no puedo participar de la opinión del distinguido doctor Neiva quien desde su primer articulo publicado en Huellos Aires sobre ese muero, lia confundido los AllO- pheles annulipalpis y albitarsis de V. Lynch Arribálzaga. Posteriormente y en colaboración con el doctor 1!. Barbará, en un Estudio de algunos Anqfelinos argentinos ¡/ sit relación con la malaria leu L<( Prensa médica argentina, de lo de diciembre de 1915), vuelve a hablar en la página <> del Anopheles annulipalpis. Sin duda este se- gundo articulo estaba ya en la imprenta cuando publiqué una correc- ción (en Physis, II. pág. 175-177, 1916 y en /." Semana Médica de Hílenos Aires, pág. 124-125, 1916) al primer artículo citado, de modo que los autores del segundo articulo no habían podido hacer la ave- riguación y corrección (pie correspondían. Sin amenguar en nada la competencia y los méritos del doctor Nei- va, nos encontramos ahora con un punto bastante delicado que se refiere directamente al paludismo '. En su Contribución al estudio '/< los irtrópodos hematófagos de l>i República Ar- gentina, página L8, el doctor Neiva dice entre unas cosas: « En 1912, Bréthes publicó, bajo el título di' Los mosquitos de la República Argentina, la mejor con- tribución hecha en el país sobre el asunto, después de los trabajos de !•'. Lviich Arribálzaga. » De todo corazón le agradezco el honroso concepto. En esa recopilación, Neiva ha olvidado varios trabajos, por ejemplo : 1 Dos trabajos del doctor Nicolás Loz¡ miI.it Profilaxis del paludismo, en que uno puede leer 1 ucho práctico que se luí realizado sobre el asunto en la República argentina ; 2 o Un trabajo del doctor A. Barbieri, El paludismo y su modi nía profi- BRÉTHES : NOTAS SOBRE MOSQUITOS ARGENTINOS 195 En las Memorias do Instituto Oswaldo CVit2,tomo I, página 69a77, 1909, el doctor Neiva da en portugués y alemán una Contribuido puro o entuño dos Dípteros. Obserraeoes sobre a biología e sistemática das Anofelinas brazileiras e sitos relacoes com o impaludismo. En esa reco- pilación concienzuda, por cierto, y el más importante trabajo del doc- tor ííeiva en el Brasil, aparece en el mapa (estampa 4) y con su signo característico la Ce/lio argyrotarsis como existente en el río Oyapoc, en Couanani, Amapá, Manaos, Teffé, territorio del Acre, río Xingú, Belem... (alionaré al lector veinte y tantas otras localidades), lis de- cir que la Cellia argyrotarsis se extiende en todo el Brasil, de norte a sur y de este a oeste. Ahora bien; sabemos que .el género Cellia se distingue por los « me- chones laterales de escamas en el abdomen ». Habituado a ver me- chones laterales en tanto mosquito del Brasil, ¿cómo se explica que el ductor Neiva no haya mejorado la sinonimia referente a Cellia ar- gyrotarsis, debiendo excluir en seguida al Anopheles albitarsis F. Lch. A. que constituye una buena especie sin mechones? ¿La sinonimia restante sera acaso tan exacta como la que dejo apuntada ? '. Cuando uno no tiene material de estudio debe necesariamente ate- nerse a lo dicho por los autores anteriores; pero la cuestión cambia fundamentalmente desde el momento que se tienen ejemplares, cuyo estudio permite las comprobaciones oportunas. Insisto, pues, en que el Anopheles annulipalpis de Neiva no corresponde a la especie de I". Lynch Arribálzaga, sino al Anopheles albitarsis del autor argentino. Sentados esos puntos | será cierto que la Cellia argyrotarsis (con sinonimia de Anopheles albitarsis errónea) sehalle también en Jujuy .' Xo teniendo material a mi disposición (pero lo tendré), dejo por ahora laxia, donde hay muchos datos que para revelarse ha debido compulsar una buena bibliografía; 3 o Brethes, El Bicho Colmado (in Anales del Aluseo de />'*. Aires (3), XII, p. 211-217, 1909), donde podrá leervarios datos que nos da como propies; I" Bréthes, Descripción de mi nuevo género y i'»in-i'ir mteva de Chironomidae (An. Mus. Bs. Aires, XXII, piíg. 151-453, 1912), especie de polvorín o jején hematófago. Por otra parte, séame permitido defender a Berg, a cuyo respecto dice Neiva que es «lamentable » que ese naturalista no se baya dedicado al estudio de los hemípteros hematófagos y de su biología. Debería recordar que le era difícil a Berg ocuparse de tales asuntos, por cuanto solo después de su muerte, acaecida en 1902, los naturalistas se han dado cuenta del pape] patógeno que desempeñan algunos heiuíptcros. ¿Por qué no se harían cargos también a Lineo, a Fabricio, etc. ? 1 En su Estudio de Anofelinos argentinos, pagina (>. 1915, el doctor Neiva habla do la Myzomyia lutzi. ¿No ha visto en Insecutor Inscitiae Menstruus de febrero de 1913, página 17, que ese Ánofelino es el Anopheles boliviensis? 196 MUSEO NACIONAL DE l;l ENOS V.IRES la respuesta a quien 1<> pueda asegurar positivamente. En todo caso, cualquiera eclia de ver l¡is conclusiones inseguras a que se llega <■( m datos más o menos exactos. Es cierto que en este caso el doctor ¡Seiva se ha dejado guiar por las sinonimias que ha copiado simplemente de otros autores '. por lo iiKil su error no es más que un semierror de lo cual no tiene plena responsabilidad y no le quita, repito, su mérito y valor adquiridos. Irisare ahora a dar una ligera reseña sobre las especies de mosqui- tos acerca de las cuales tengo alguna observación que hacer. 1 Para dar ana idea de que Neiva debe repasar bien las descripciones 5 sino nimias, aquí va en esquema el resultado de las cinco especies de que habla en el Estudio de algunos anofelinos y su relación con l 1 1 las sinonimias siguientes : Anopheles argyrotarsis Rob. Desv. Anopheles albitarsis Arribálzaga. Nyssorhynchus albimanus Blanch. Cellia tarsimaculata Goeldi. Nyssorhynohus albimanus Autran . Cellia argyrotarsis Peryassú. ('illiii argyrotarsis Biéthes. Y. Cellia tabsimaculata pág. 1 1 1, culi los sinónimos : Anopheles gorgasi D. y K. Cellia albimana Wied. (parte). Aquí también hay copia en parte y confusión en parte. Falta la sinonimia de A(nopheles) argytarsis (sic) Autrau. ■ Nyssorhynohus albimanus Antran es si- nónimo de ('tilín albimana (véase u° III) y ilc , como lo dice expresamente su autor, en la literatura argentina acerca de este grupo de animales. Sena conveniente reducir un poco lo de «enorme confusión ». pues cuando se trata tan solo de tres o cuatro especies, no hay motivo para tan exagerado calificativo. En todo caso esa confusión sería, debida a los autores lejanos que no han tenido material de estas regiones. Si el doctor Neiva se guía por las ideas extrañas, es posible que encuentre alguna confusión. Pero sería de desear que en este momento que trabaja con material que otros no han tenido, pusiera las cosas en claro y no viniera a enmarañar aun más cuestiones bastante sencillas por otra parte. Es de esperar que su sagacidad ya conocida le hará evitar los es- 20J MUSEO NACIONAL DE BUENOS VIRES eolios de la preeipitación : tiene criterio propio para desenredar po- sibles sinonimias que otros establecieron. I. Psorophora Lynchi Brfethes, n. sp. * = Psorophora ciliata (pt.) aud plnrim. (iiec Fab.). A Psorophora cilipes et P. ciliata üiffert : appendice basali órgano- nuil masculorum sai numeróse piloso, uncino ápice truncato, triquetro, pene tertio apicali breve spinuloso. A medida que los estudios van profundizándose, se van encontran- do caracteres que habían pasado desapercibidos para los autores an- tiguos, con cuyos caracteres nos vamos (lando cuenta que algunas especies que creíamos de una vasta distribución geográfica son for- mas exterioi mente y prima facie muy semejantes, pero que un estu- dio detenido hace reconocer distintas. Entre los Himenópteros me han pasado casos como el que señalo a continuación : el Salius ( Prionocne- iiihk) dumosus Spin.. primeramente señalado de Chile, ha sido después contundido con una especie muy parecida de la República Argentina \ sur del Brasil; he comprobado «pie esta última es el Salius (Prio- noenemus) bonariensis (Lep.). Ahora que se ha llamado la atención sobre ello, cualquiera puede comprobar la exactitud de lo dicho acer- ca de la diferencia entre esas dos especies. 1 >el misino modo tenemos al Pepsis limliiilii (¡iier. que por hoy ad- mitimos se extiende a Chile, las repúblicas del Plata y Inicua parte del Brasil; sin embargo creo que estamos en presencia de varias es- pecies distintas, aunque morfológicamente muy vecinas. Cuando se hayan conseguido ejemplares in copula y de varias regiones, enton- ces estoy persuadido que los caracteres (pie ofrecerán los machos nos darán la llave délas varias especies ipie por el momento no hacemos mas (pie sospechar. Entonces se verá (pie Pepsis liiabaia debe des- membrarse en varias especies. Un caso semejante pasa con respecto del mosquito que hasta aluna (hablo de las regiones de] Plata) se ha tomado como Psorophora ci- liata. VA estudio de los órganos masculinos (pie para los mosquitos han puesto de relieve Howard, Dyar y Knab. me ha llevado a estudiar los mismos órganos de la Psorophora (pie se encuentra en Únenos .Vires: me he convencido (pie dicha especie es distinta de la de Es- tados ("nidos. Forzoso es dar un nombre especial a la de Únenos Aires : propongo llamarla Psorophora Lynchi, en honor de los herma- BRÉTHES : NOTAS SOBRE MOSQUITOS ARGENTINOS 205 nos Lynch Arribálzaga que tanto hicieron en esta clase de estudios. Por el dibujo que se acompaña, hecho en la cámara chira, se ve en seguida, sobre todo si se tiene a la vista el dibujo de Los mismos órganos de las varias Psorophora conocidas, dados por los tres auto- res arriba citados, que no tiene nada que ver con ninguna de ellas, a pesar de que sus mayores analogías son con /'. cilipes Fab. y /'. <•/- Huta Fab. No cabe duda que hay otras diferencias entre la /'. Lynchi y las (lemas especies del misino género; tal vez esas diferencias sean bas- Fig :;. — órganos masculinos de Psorophora Lynchi Bretlies, aumentados + 50 diámetros tante notables, por lo cual voy a repetir la descripción de F. Lynch Arribálzaga a la que. me permitiré agregar algunos detalles, teniendo presentes en especial las especies de las demás regiones americanas. La cabeza es parda o testáeea. con escamas blancas recostadas y de forma lanceolada regular con su extremidad redondeada; hay es- camas verticales pardas formando una pequeña horquilla en la ex- tremidad: por fin, pelos largos, dorados, en anteversión, sobre todo hacia la parte delantera de la frente. Las antenas son pardas, excepto el tórulo y el primer articulo del flagelo que son testáceos. Cada ar- tículo tiene un verticilo de largas cerdas en su baso y muchos pelitos blanquizcos en toda su extensión. 206 MUSEO NACIONAL DE BUENOS UBES Los pulpos siiii testáceos; están revestidos de escamas birsutas ne- gras y pelos también negros m:is largos que las escamas. La trompa es testácea, su extremidad parda; en ella las escamas blancas son del mismo tipo que las de la frente, pero más pequeñas; en la mitad lia- sal de la trompa hay también escamas pardas entremezcladas con aquéllas, y en toda su extensión pelos negros también entremezcla- dos. Todas las escamas de la trompa están recostadas. El clipeo es testáceo más o menos obscuro. El tórax es de un testáceo más o menos subidu. En el medio dorsal del mesonoto hay dos lineas piceas que corren paralelas hasta la mi- tad : luego se ensanchan en forma de lira en la segunda mitad. Entre esas lineas piceas existe una faja longitudinal cubierta de escamas doladas t'alcit'ormes: algunas escamas doradas se ven también en el costado extremo (anteriormente) de las líneas píceas : estas quedan lisas y sin escamas. En los bordes del mesonoto y en las pleuras, to- das las escamas son blancas y del tipo de las de la cabeza. Entre la taja lisa y las escamas blancas de los lados del mesonoto. hay un es- pacio dirigido longitudinalmente que esta ocupado por escamas tudas negras. En todo el tórax hay varias cerdas negras y otras doradas esparcidas. En la cavidad supero posterior del mesonoto. los bordes tienen escamas blancas, unas pocas falciformes y la mayoría del tipo de las de la cabe/a. En el escudete las escamas son dormías, falcifor- mes; las cerdas son del mismo color. El abdomen es de un lestaeeo obscuro; tiene pelos dorados arriba y debajo; los escamas en el medio dorsal de los segmentos son de un blanco amarillento. Las patas son testáceas : los fémures tienen pelos negros esparci- dos en medio de escamas blancas y una que otra parduzca : hacia su extremidad todos los lémures, especialmente los posteriores, tienen un corto espacio con escamas hirsutas negras. Las tibias anteriores y medianas tienen pocas escamas negras entremezcladas con las blan- cas: en las medianas, sin embargo, son mas numerosas e hirsutas, es- pecialmente en la extremidad donde están mas compactas. Las tibias posteriores son hirsutas de escamas pardas en toda su extensión, ex- cepto en su extrema base. Los tarsos anteriores son (estaceos, los dos primeros artículos ne- gruzcos en su extremidad, el tercero en su mitad apical y los dos úl- t irnos lo son completamente. Los tarsos medios son como los anterio- res. Los tarsos posteriores tienen como la tercera parte basa! de los i res primeros artículos y la mitad del cuarto enteramente blancas: el resto de cada articulo con escamas negruzcas e hirsutas. BKÉTHES : NOTAS SOBIiE llusiin T( >S A ÍÍGICXTIXOS 207 Las alas tienen un tinte ligeramente parduzco; sus escamas son ludas iguales, del tipo lanceolado alargado con extremidad redonda o ligeramente truncada ; en la costa, sin embargo, esas escamas son del tipo de las de la cabeza. Los halteres tienen el pedicelo testáceo y la maza parduzca. Largo: -j- mm. Ala : 7,5 mm. cf . El macho es semejante a la hembra, excepto en las antenas y los palpos: aquéllas son plumosas, de un color testáceo-ferruginoso. Los palpos son testáceos, con los dos primeros y el penúltimo articulo mas obscuro: el último es píceo. En cuanto a los órganos masculinos, véase la figura ■">. DISTRIBUOIÓX GEOGRÁFICA. — Como lo establezco aquí, la PsorO- ¡ilitirn Lynchi no debe confundirse con la 1'. ciliata, constituyendo especie distinta. Ahora bien, como se ha atribuido a la /'. ciliata una dispersión geográfica muy vasta, desde Georgia y la Carolina (X. A.) hasta Buenos Aires, sera ahora necesario determinar hasta donde se extiende esta especie que por ahora señalo de Buenos Aires. Género CULEX L. En este género, el grupo que tiene por tipo al Culex pipiáis L. es el que por algún tiempo todavía dará que hacer a los naturalistas. Hay allí una multitud de formas aparentemente idénticas y (pie, sin embargo, no tienen entre si sino una relación superficial. Creo que poco a poco se distinguirán por medio de estudios concienzudos, tanto mas necesarios cuanto algunos de esos animales con exclusión ile los otros, pueden ser transmisores de enfermedades distintas. También asi se llegara a determinar la extensión geográfica de cada especie como se esta haciendo para la langosta Schistocerca pn- ranensis (Burm.) y otros animales. Hasta la fecha hay cinco especies de mosquitos del genero Cutir (pie se lian señalado de Buenos Aires o sus alrededores: I o Culex confirmatus (V. Lch. A.); 2 o Ciiic.r albifawiatus Mq.; 3 o Culex dolosus (V. Lch. A.): 4" Culex flavipes Mq. 5 o Culex Lynchii Bréthes. Voy a pasar en revista cada una de estas especies, dejando a un lado las que se han colocado en los otros géneros Stegomyia, Ehynchotae- niii, etc., y que no tienen tanta dilicultad para su identificación. Agregare después algunas nuevas especies. 208 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES 5. Culex confirmatus (F. Lch. A.) Esta especie de Lynch fué referida en un tiempo al Culex scapula- ris Rond. En l^>s mosquitos déla República Argentina, L912, establecí que se trata de una buena especie. Como desde ese trabajo mío no se luí vuelto a hablar de este mosquito, no tengo para qué repetir lo que allí dije. En su trabajo Contribución ni estudio de los Artrópodos hematófagos de Ik República Argentina, in Boletín ilrl Departamento nacional de higiene de febrero de 1916 (aparecido en mayo), Neiva y Barbará copian, sin embargo, la bibliografía de los autores anteriores sin traer mayores datos. Allí el doctor Neiva dice (pie «el color amarillento se pronuncia a veces cuando el insecto queda mucho t iempo bajo la acción de la naftalina», para dará entender que «el color del tórax puede ser mas blanco o mas amarillento ». Habría sido más feliz al hacer in- tervenir mejor el cianuro de potasio o mas simplemente la acción del tiempo. Dudo mucho que este mosquito se extienda desde el norte de Méji- co hasta la República Argentina, como dice Neiva. n. Culex albifasciatus M Hay autores «pie elevan la división Ochlerotatus F. Lch. A. al ran- go de género propiamente dicho. Adheríme a este concepto en mi trabajo Los mosquitos de la República Argentina y creo (pie conviene asi. aunque no sea mas (pie para descongestionar el género Culex ya tan recargado de especies. Tan sólo aquí conservo el nombre genéri- co Culex por incluirlo en el grupo de (pie hablo. A ese respecto Neiva dice : « El género Ochlerotatus fue fundado por F. Lynch Axríbálzaga con la especie en cuestión (Culex albifasciatus) , no habiendo sido acep- tado por los autores. Brethes procura conservarlo, apoyándose en el hecho de (pie el clipeo de la hembra tiene escamas: por este solo ca- rácter no puede apoyarse un género '. >- (Contrib. ni estudio de lux Ar- 1 Sería bueno fcambiéu poner atención a loa errores tipográficos que ;i veces cam- bian totalmente el sentido de lo que se quiere decir. Por ejemplo a continuación del párrafo que cito en el texto, Neiva agrega : « Lutz al describir su género Proso}>olcpis, tu fundó cu el liecho de que el clipeo está revestido di' escamas, y cu el que el metanoto las nene». El «no» que falta al fin cambia demasiado el sentido, cuando debía de. -irse : <■ el nielan.. t las tiene . BRÉTHES : NOTAS SOBRE MOSQUITOS ARGENTINOS 209 trópodos... pág. 25, 1916.) íSiento mucho que el doctor Neiva ao haya visto la circular número 72 del Burean of Entomology , U. 8. Depart- ment of Agriculture, de 27 de abril de 1906, en donde Harrison (1. Dyarda una lista de 26 especies norteamericanas de OcMsrotatus ! Por donde se ve que camino al paso con los demás naturalistas. Además todos convenimos en que la adopción o rechazo de ¿eneros vecinos es mas cuestión de apreciación personal. Esta especie es bien fácilmente reconoscible; no hay, pues, nada que decir a su respecto. lis de sentir también que Neiva no haya dado el dibujo de los órganos masculinos de este animal, contentándose con decir : « Genitalia : Pinzas negro acerado, bordes posteriores de los segmentos y en los lados, largos pelos dorados. >> Una descripción se- mejante, ademas de ser incompleta, paréceme que podría llegar hasta no ser tenida en cuenta. Échese una ojeada sobre los dibujos que acom- pañan este trabajo y se verá que una descripción, por buena «pie fue- re, no podrá nunca reemplazar a un dibujo. 7. Culex dolosus (F. Lch. A.) Bréthes - Culex fatigan» (pt.) Giles (uec Wied.), Sandb. of Gnats, página 138, 1902. — Theob. Muii. Cid. E. Blanch., £<■-,■ moustiques, página '■>'•'■>. 1905. = Seteronyohia (aic) dolosa Autran, tos mosquitos argentinos, ]>:í have had severalforms confused under this ñame. At all events his material did imt include theform here considered, for he lays parti- cular stress <>ii the difference in thethoracic scales, with. in his specimens mere minute, as in Culex similis. We <>mit the synonymy indicated in connection with Culex flavipes by Theobald muí Blanchard (Les mous- tiques, 358, 1905), as it serum u> us to need further elucidation. Me complazco mucho en citar a esos autores que dan una muestra de su seriedad, dando como positivos los dato-; que asi les resultan y como dudosos los que no lian podido comprobar. '■'. Culex Lynchii Brfethes Mn Los mosquitos de In República Argentina, 1912, describí la hem- bra de este nuevo Ciilr.r. Doy a continuación (lili. <>) un dibujo de los órganos masculinos de esa especie. Nótese particularmente la base de los harpones arqueada como en CuUx bonariensis Brethes y también la pieza fuertemente quitinizada de los harpagones frente a la base arqueada de los harpones. BRÉTHES : NOTAS SOBEE MOSQUITOS ARGENTINOS 213 10. Culex bonariensis Brfethes, n. sp. La trompa es cilindrica, uniforme, las escamas regulares, pequeñas, cu forma de azada; cu ciertos ejemplares hacia el medio do la trompa esas escamas toman un tinte claro formando una especie di' anillo indefinido. Los palpos son cortos, como '/-, del largo de la trompa : sus escamas son del mismo tipo. Las antenas son pardas, el tórulo testa- ceo. La frente tiene dos clases de escamas : unas recostadas, falcifor- mes, blanquizcas y otras erguidas, en tornillo, pardas; algunas cerdas pardas en anteversión en medio de la frente y una orla plateada alre- dedor de los ojos. Los lóbulos protorácicos bastante separados, con varias cerdas pardas y sin escamas. El dorso del tórax es parduzco. Sus escamas son de un tinte más obscuro que las recostadas del occi- pucio, doradas, también falciformes, pero mucho más pequeñas. Desde el nivel del arranque de las alas el mesonoto es testáceo con escamas un poco mayores y más claras. Hay varias cerdas pardas esparcidas por el mesonoto. El escudete es trilobado, con tres grupos de cerdas pardas y pocas escamas del tipo de las del occipucio. E! abdomen tiene sus escamas dorsales negruzcas en forma de azada: varias veces la base de cada segmento, así como sus bordes supero-laterales, tie- nen escamas blancas. Los pelos laterales y apicales «le cada segmento sou dorados. Las escamas alares son de dos tipos: las recostadas son espatula- das angostas y las erguidas son lineares. El pedúnculo déla 2 a célula marginal es como la mitad del largo de la 2 a célula posterior. Los fémures son testáceos en casi toda su extensión : sin embargo, en su parte superior y llegando a su extremidad, están revestidos de escamas negruzcas, que en su conjunto tienen un reflejo algo violá- ceo; las tibias son también blanquizcas, asi como el protarso en su base; por arriba son negruzcas y con reflejo violáceo; la extremidad de los fémures y délas tibias tienen un pequeño anillo blanquizco; los tarsos son negruzcos. Las uñuelas son simples e iguales : 0.0-0.0- 0.0. Largo: + 5 muí. Ala : 4 min. cf El macho es igual a la hembra, excepto en lo tocante a las ante- nas, palpos, uñuelas y órganos masculinos, pero todos son del tipo común. La base de los tres últimos artículos de los palpos y la mitad apical del penúltimo, tienen escamas blancas por delante. Las uñue las tienen por fórmula : 1.1-1.1-0.0. Sus harpones (flg. 7, a) son más anchos que en Cnlex flavijaes ; esto no sería más que un detalle de relativa poca importancia. La .'II MUSEO NACIONAL I > I. BUENOS AIKES base de los barpagones, al conl cario (fig. 7. b) es de una forma parf icu- lar, casi circular, que sólo es comparable con algunas especies de Norte América. A su vez las Láminas <>. 1S91), lo que está dibujado en la lamina II. figura I. del mis ino autor. Es admitido que Félix Lynch A. se equivocó al identificar su V. taeniorhynchus con Gulex taeniorhynchus Wied.; queda entonces para la especie de Lynch: T. taeniorhynchus P. Lynch. A. (nec Wied.), la que es una buena especie. A su vez. el Culex titülans Wlk. no es tampoco sinónimo con T. taeniorhynchus Y. Lynch A., como lo establezco mas abajo. Aparte de los tipos de Lynch que tengo a la vista y (pie son idén- ticos con los que cazo en región topotípica, y no encontrándose mas que una especie — a lo menos por ahora y sin variaciones que dejen sospechar dualidad — que es la típica de Lynch, el género tiene en qué aplicarse : Taeniorhynchus taeniorhynchus V. Lch. A. ¡nec Gulex taeniorhynchus Wied.. nec Gulex titillans Wlk.). Sol. re .d Gulex titulan* Wlk.. se lia fundado el -enero Mansonia Blanchard, L901 (= Panoplites Theob., L901, preocupado). Puede llegar el caso que estudios mas profundizados — cada, día nos trae nuevas contribuciones — encuentren alguna diferencia fun- damental y genérica entre el T. taeniorhynchus F. Lch. A. y Gulex titillans~Wlk., en cuyo caso sucederá que cada uno délos dos géneros (Taeniorhynchus y Mansonia) lie-ara a ser monotípico. Esta razón aboga aun mas para mantener el -cuero de P. Lynch Arribálzaga. Si no se llegan a establecer diferencias genéricas entre Taeniorhynchus y Mansonia, aquél tiene la prioridad y debe ser usado, me parece, con exclusión del segundo. En su concienzuda y monumental obra sobre The Mosquitoes <•/' Xorth (mil Central America and the West ludas, tomo III. página 502, Iloward. Dyar y Knab exponen la cuestión de esta nomencla- tura y espero que antes del lin de obra di' tanto aliento arribaremos BRÉTHES : NOTAS SOBRE MOSQUITOS ARGENTINOS J17 ;il mismo Tesultado : Taeniorhynchus tiene prioridad sobre Mansonia. Sobre esta prioridad n<> estoy, como se ve, de acuerdo con lo que leo en la página 35, primer párrafo, del Boletín del Instituto bacterioló- gico, volumen íl. número ~. febrero * l* - 1916. En cnanto a la división Ehynchotaenia que establecí en L910 con U.fasciolata (F. Lch. A.) por tipo, estoy en un todo de acuerdo con Theobald, quien, no conociendo aun mi publicación, creo el género Pseudotaeniorhynclms en HUÍ. con el mismo animal por tipo. 12. Taeniorhynchus taeniorhynchus F. Lch. A. Desde varios años, esta especie de Lyncb lia sido puesta en sino- nimia de Caler titillans Wlk. En este caso también creóme autorizado a retirarla de la sinonimia y reconocerla como bona species. La estructura de sus órganos masculinos y especialmente de la pinza terminal, permiten reconocer clara- mente que se trata, de una especie diferente de '/'. titillans Wlk. Compárese la figura ad- junta con la quedan Eoward, Dyar y Knab in The Mosquitoes of North and Central Ame- rica muí the West Tndies, volumen II. lámi- na 34, figura 228. Es lástima también que Neiva (in !!<>/<■ títi del Instituto bacteriológico, vol. [I, pá- gina 28, 1916) no haya estudiado algún macho de esta especie, y la sospecha que allí manifiesta (pan'. :¡1) que «no seria para nosotros ninguna sorpresa, que de poste- riores estudios resultara más de una es- pecie confundida con la que nos ocupa », le hubiera resultado una convicción. Y aho- ra tendremos que desenmarañar, entre toda la bibliografía que cita, cuáles son los autores que se refieren a Taeniorhynchus titillans (Wlk.). a Taeniorhynchus taeniorhynchus F. Lch. A., etc. Distribución geográfica. — Una vez separadas las sinonimias dadas por Lynch y los demás autores, asi como prescindiendo de la extensa dispersión que se ha creído t miera este animal, nos queda- mos por el momento en que el Taeniorhynchus taeniorhynchus 1-'. Lch. A. se conoce tan sido de Buenos Aires y sus alrededores. ANAL. MUS. NAC. — T. XXVIII (.III, Id 17, 1910) 14 Fig. ii. — Órganos masculinos de l'aeniorhynchus taeniorhynch us F. Lch. A . aumentados ± 11» diámetros. 218 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Estudios posteriores determinarán cuál sea su extensión geográfica exacta, así como su acción patológica, siendo sus picaduras <• más dolorosas que las de los demás Culicidae q ¡onozco» (P. Lch. A..). El estudio que publiqué en 1912 (Los mosquitosde la República Ar- gentina) no tema mayores pretensiones que dar a conocer, ademas de algunas especies nuevas, una recopilación de lo que s «' había hecho en nuestro país sobre el grupo de los mosquitos : varias de las espe- cies queallí señalaba me eran completamente desconocidas y tuve necesariamente que atenerme a lo «pie hubieran publicado los auto- res anteriores. Por lo que publico hoy. se ve que hay necesidad de repasar todo el material que estudiaron los hermanos Lynch (loque en parte acabo de hacer), y se llegará a este resultado interesante: todas, o casi todas, las especies de Lynch son buenas especies, de- biéndoselas extraer de las sinonimias en que se han colocado indebi- damente. Además, se encontraran todavía más especies de las cono- cidas hasta la lecha (1). Como lo decía al principio, esa clasificación rigurosa de los mos- quitos es tanto mas necesaria cuanto : 1" una especie puede ser trans- misora de enfermedades con exclusión de las otras-. 2° esa buena clasi ftcación permitirá delimitar el arca de dispersión de cada especie y por ende la las enfermedades «pie corresponden a cada una de ellas. (1) Observación. —Toctos los i,in' se han ocupado del estudio di- los Mosquitos han podido observar la dificultad real que existe para dar la longitud exacta de estos insectos, sea debida ella a la contracción do los segmentos abdominales, sea también a la disposición mas o menos angular que pueden ofrecer los ejes <> (véase Prodromus regni vegetabilitim, vol. V", pág. 159) y aceptado por todos los ¡nitores posteriores prende ana sola especie : la M. nana DC, considerada por los botánicos europeos como exclusivamente propia de la llora chilena (DC, l. c, pág. 4<>0; Benthaní y Hooker, Genera plantarum, vol. II, pág. 298; ludir Kewensis, tase. III, pág. 232; En- gler y Prantl, Watürlich. Pflanzf., vol. IV. pág. 181 ; Post y Kuntze, Lexicón, pág. ■"><>(>). Tan solo unos pocos escritores de botánica que se ocuparon especialmente de la llora de Buenos Aires mencionan esta planta como argentina : L899. Spegazzini Carlos, Flora .de la sierra de la Ventana, página .'¡4: Finuji argentini nov. r. crit., página 239; Apuntes fitoagrológicos- sobre Carmen de Patagones, página 12; Apuntes fttoagrológicos sobre K BUENOS AIRES nistiis de plantas que visitaron nuestro país, no hallaron este gracioso \ pequeño vegetal .' Es fácil suponer que estas causas responden ;il hecho de" haberse \ isitado el país en estaciones poco propicias para dar con la especie en cuestión, pues se trata de un ser de tamaño bastante reducido, poco vistoso y cuyo desarrollo llega :i su apogeo en octubre, teniendo un período de vida muy breve debido ;i que germina en septiembre \ en noviembre ya se seca; agregúese que esta época coincide con el desarrollo de toda la exhuberante vegetación primaveral, cuando gra- Fig. '■ MicrupxiH vana, tamaño natura] millas, tréboles y compuestas, cunden rápidamente por todas partes, cubriendo y ocultando aquellas esencias anteriores que tienen menos vigor o más limitada estatura. En pleno otoño y en el invierno suele reaparecer, ya en estado poco aparente para los herborizadores, muerta j seca, representada tan solo por sus pequeños tallos rígidos y desnudos que sostienen una cabezuela casi globosa, constituida por la base de las hojas florales que aun defienden y conservan los antodios con los aquenios maduros, poco más largos de un milímetro, ovalados, comprimidos, sin villano, pero iodos cubiertos. por un vello tupido y bastante largo que les comunica mi color ceniciento. MAM. WAKH : NOTA SOBRE EL GÉNERO MICROPSIS DC. 22J Al ocuparme de !;i biología de esta pequeña planta, pues su morfo- logía es bastante conocida, me hallé con ciertos individuos que. a pesar de tener un parecido muy marcado con los que consideraba como típicos, presentaban, sin embargo, diferencias muy manifiestas para que las pudiera reconocer inmediatamente aún desde lejos. Estos individuos formaban agrupaciones, sobre todo en la parte más baja de las faldas de las lomas y donde el suelo es muy arcilloso, a veces algo salado y que durante el periodo de lluvias debe estar mas o me- nos inundado. Al principio creí (pie se trataba de una simple forma, debida a las condiciones hidrológicas o edáficas del lugar, pero observé (pie estas colonias estaban a veces invadidas por la planta típica, sin que en sus individuos se notaran transiciones entre una y otra forma. Para que mejor resalten las diferencias entre los dos tipos obser- vados por mi, expondré en un cuadro comparativo las diferencias fundamentales anotadas. MICROPSIS NANA MICROPSIS BONAERENSIS Tallos Simples o ramosos, subverticila- Ramosos, cu la liase subverticila- (los en la liase, siempre enderezados, (les. alternados en la parte superior, de '_' a "i centímetros. postrados, de 5 a 10 centímetros. Hojas Espatuladas, redondeadas y lige- Espatuladas, casi redondeado- ramente mucronadas. tronchadas, ligeramente escotadas en la punta y sin mucron. Inflorescencia Antodios muy numerosos, acumu- Antodios pocos, solitarios, rara lándose en las axilas de las hojas vez de - a 3, sentados en las axilas superiores formando una cabezuela de las hojas medianas de los tallos. c;isi globosa. MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Brácteas ¡i escamas de los antodios Espatuladas, obtusas más curtas Lineales, casi agudas ,\ casi dos (jue el antodio. Escamas elípticas veces más largas que el antodio. Es- casi obtusas u ovaladas, en d limero camas lanceolado-lineales, agudas, a (i. . I ntodios Ovalados, contienen de 12 a 15 Lanceolados, contienen de 4 a li limes. flores. Flores ':■ y paleas 4 a 5, paleas contraídas debajo del 2a 3, con paleas lineales, rectas ápice en forma de bolsita, no superan que igualan tudas o son un poco más l.i mitad de las emolas. cortas que las corolas. Flores Q desnudas 8a lo. filiformes, dos veces más 2a3, filiformes, cuatro a cinco ve- largas que el aquenio. ees más largas que el aqnenio. Fundándome, pues, en los caracteres que acabo de indicar, consi- dero la ¡llanta como una nueva especie morfológicamente distinta di- la antigua M. nana !>*'. y para la cual propongo el nombre de Mi- cropsis bonaerensis mihiy cuyo diagnóstico en trances, pomo conocer aun suficientemente <■! latín, sera el siguiente : Mieropsis bonaerensis mihi. Nbuvelle espece. Plante petite, de 5-10 centimétres annuelle, toute couverte «le poils adhérents, d'une cou- leur cendré, tiges cotonneuses ramifiées, sub-verticillées á la liase, alternes le long des ranieanx. feuilles sessiles spatulées, presque tronquees au sommet, un peu écbancrée el présentanl un mucron a peine développé, vert-ceudré á la face supérieure, blancliátre á la lace inférieure; antbodes solitaires, a I'aisselle des feuilles médianes (les tiges, sessiles. petites. col i miiellses. la liceolees. accolll | lagnéS par deux bractées linéaires presque aigués, contenant seuleuienl de la (i fleurs dunt 2 mi :i filiformes 9 núes, et 2 mi '■'< Y. enveloppées dans uní' écaille droite aigué presque de sa longueur. Agregaré por lin la descripción completa castellana : MANGANARO : .NOTA SOBRE EL GÉNERO MICROPSIS DC. 223 Planta anual, primaveral, de los terrenos anegadizos, fuertemente arcillosos y a veces algo salados, germina a unes de agosto, florece a mediados de octubre y fructifica, secándose cu seguida, a principios de noviembre; sus restos se destruyen con rapidez y no persisten hasta el año siguiente como suele suceder con la Micropsis nana. To- das sus partes, de un color ceniciento o blanquecino, están cubiertas por un vello tupido, constituido por pelos muy largos, simples, tenues, incoloros, recostados y afelpados en las hojas (pie se tornan sueltos en el tallo y levantados y algodonosos en las axilas foliares y alrede- dor de los antodios. No tiene olor ninguno, es flexible y suave al tacto. /7 Fig. -1. M u ropsis bona'érensú La raíz es axil, casi simple, de 3-5 centímetros de longitud por un milímetro de grosor, con pocas barbas laterales, capilares o casi ca- pilares, bastante recta, se entiena más o menos y ert ¡cálmente, sin arrugas transversales ni debajo del cuello. El tallo inmediatamente por arriba del nudo vital produce un número variable (2-12) de ramas pseudoveiticiladas. pues realmente son alternas y nacen en la axila délas primeras hojas muy aproximadas, las (pie en seguida se recues- tan sobre el suelo, extendiéndose con mayor o menor regularidad ra- dialmente ; estas ramas suelen con frecuencia producir en las axilas de sus hojas inferiores, algunas débiles raicillas adventicias y en su liarte superior se arquean mas o menos hacia arriba, apartándose del suelo: la longitud de estos tallos varia mucho en un mismo ejemplar. 224 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES desde 1 basta L5 centímetros y su grueso, quitando el vello, es de L-l, 5 milímetro; muchos persisten simples, pero los mayores llevan con frecuencia, alternadas y casi dísticamente, algunas ramas secun- darias; son casi cilindricos y en el interior ostentan un canal medu- lar relleno, relativamente muy desarrollado; en estado vivo son her- báceos y flexibles, al morir y secarse se vuelven rígidos y frágiles. Los internodios mas largos se hallan en la parte mediana y varían de 1 •_' milímel ros. Los cotiledones son epígeos, muy pequeños oblanceolados, agudos enteros, casi lampiños. Las hojas normales primitivas son pequeñas, ligeramente vellosas, muy tupidas, casi empizarradas, oblanceolado-espatuhiibis. pero a medida que crece el vegetal van tornándose mas afelpadas, más y mas flojas y separadas, mas y mas espatuladas, siempre enteras. membranosas, herbáceas, de color verde ceniciento en la cara supe- rior, mas pálido, casi plateado en la inferior; las mayores miden de 10-15 milímetros de largo por 4-5 milímetros de ancho ; la parte api- cal es muy roma, casi tronchada, con una escotadura mas o menos marcada en su parte media, donde se observa por lo general una pequeña callosidad, hacia atrás son cuneadas, estrechándose paulati ñámente hasta quedar reducidas casia la mitad, partí volver a ensan- charse ligeramente cerca de la base, donde son casi semiabrazadoras y muy algodonosas en la axila, mientras sus bordes se escurren for- mando como dos ligeras tilas o cordones visibles cuando se quita la vellosidad til tallo. Tienen una sola nervadura primaria central, algo saliente en la cara inferior formando quilla, de la cual salen las ner- vaduras laterales, pinadas y muy delgadas, sido visibles por transpa- rencia. Los antodios son poco visibles, muy envueltos por pelos algodono- sos y solitarios en la axila de las hojas medianas de los tallos, faltando en absoluto en las básales y en bis del t ercio superior; son totalmente sentados, muy apretados hacia el lado dorsal contra el eje rameal, pero libres, mientras que por el bulo ventral se adineren en su cutirlo inferior con la hoja en cuya axila nacen : ti cada lado llevan una brác- t ea lineal oblanceolada de 5 t> milímetros de largo por 0,5 de tundió. bastante aguda y enderezada : la forma del antodio es lanceolada, de base más o menos ancha, mide por lo general 4 milímetros de largo por 1,5 ó 2 de ancho; están formados por cuatro o cinco brácteas enderezadas, apretadas, agudas, lampiñas, enteras y verdes en su mitad inferior, en la mitad superior son escariosas. incoloras, de mar senes ligeramente denticulados, miden de 2,5-3 milímetros de largo MANGANARO : NOTA SOBRE EL GÉNERO MICROPSIS DC. por 0,75 de ancho; cada antodio contiene de 4-6 flores, dé las cuales dos o tres son femeninas, desmidas, con ovarios fértiles, sin villa- no, cubiertas de pidos articulados y con emola filiforme, blanqueci- na, que por una corta hendedura apical, denticulada y algo pilífera, deja salir las dos ramas estigmáticas ; las demás flores son herma- froditas, pero estériles y se hallan envueltas en unas pailetas linear- lanceoladas, agudas, denticuladas, escariosas, incoloras, rectas, que dejan asomar las corolas amarillas, lampiñas, con cinco lóbulos: las anteras se liaban encerradas en las corolas, son incoloras, con el apéndice apical rojizo y llevan en la base dos agregados setifor- mes divergentes, semejantes a las barbas de la punta de una fle- cha, de entre los cuales se prolonga un delgado filamento débil e incoloro. Los aqueiiios son trasovalados, comprimidos lateralmente, redon- deados en el ápice, sin villanoyde color ceniciento, debido a los peli- llos apretados y tupidos que los revisten. ANAL. MUS. NAC. — T. XXVIH (AGOSTO 14, 1010) PROF. PEDRO SCALAIÍKLNI (1849-1910) !■'[ 'X DADOR Y DIRECTOR DE LOS MUSEOS PROVINCIALES DE ENTRE RÍOS Y CORRIENTES Los títulos que corren debajo del nombre de este gran servidor del país, justifican con exceso la hospitalidad que en las páginas de estos Anales ha brindado el doctor Ángel Gallardo, director del Museo na- cional de historia natural de Buenos Aires. Su nombre no es el de un desconocido entre los naturalistas, y sobre todo, entre los cultores de la Paleontología argentina, que lo han visto mencionado centenares de veces desde el año de 1S83. Scalabrini escribió poco, pero, en cambio, enseño mucho y trabajó por la ciencia argentina, con un amor y una perseverancia dignos del respeto y reconocimiento de las nuevas generaciones. He sido testigo presencial de la obra de Scalabrini. Con él me toco actuaren la mejor época de su vida, durante tres años consecutivos, y nuestra amistad se conservó desde entonces por espacio de treinta, y sólo terminó cuando la muerte penetró en su hogar. No hace mucho, al escribir en estas mismas páginas la biografía de otro gran muerto, el doctor Florentino Ameghino, hacía notar que gracias a los pacientes trabajos del profesor Scalabrini, su colaborador sincero y desinteresado, Ameghino había podido estudiar la Fauna fósil del Paraná y comprender la importancia de ese horizonte paleon- tológico, habiendo dado a conocer en tres años, hasta 1886, la canti dad de ochenta y dos especies nuevas. El mismo doctor Ameghino, al ttnal de su cuarta memoria sobre esa fauna, dedica este párrafo que es toda una consagración ' : 1 Boletín n que ha sabido poner a la luz del día las interesantes piezas que he descripto en mis trabajos sobre los fó siles de esa localidad. A él es a quien corresponde con verdadera jus- ticia el título de descubridor de la antigua y maravillosa launa mama- lógica del Paraná. » Y efectivamente así fue. porque los trabajos anteriores, incluso los del misino Bravard, no pudieron llegar a acumular ni los datos ni «■! material que acumulo Scalabrini limante una larga serie de años de una tarea ruda y perseverante. Eecuerdo muchas de nuesi ras excursiones en procura de fósiles oli .úncenos en los estratos profundos de las venerables barrancas del Paran:!. Todo un día de labor ímproba, circunscripta forzosamente a un es- pacio reducido, con el constante peligro de quedar sepultados entre los frecuentes derrumbes que se producían al excavar, nos daban ape- nas una docena de piezas, en sn mayor parte restos indeterminables de peces ; y si alguna vez que otra aparecía un fragmento de mandí- bula, de mamífero, de real valor paleontológico, nuestra satisfacción no tenia límites : habíamos efectuado un hallazgo y eso era mucho. Juz- gúese con estos antecedentes la obra de Scalabrini. que alcanzo a co- leccionar miles de piezas interesantes, entre las cuales pudo seleccio- nar Ameghino su material de estudio, y se podrá medir todo el entu- siasmo y la tenacidad que durante años tuvo que derrochar para llevar adelante su obra altruistica '. Y efectivamente, Scalabrini fué un gran altruista y ese fué el rasgo fundamental de su personalidad, líl espíritu de lucro era ajeno en el. pues habiendo podido muchas veces realizar ventajosamente sus co- lecciones, prefirió donarlas para fundar muscos : el del Par-ana prime- ro, el de Corrientes después. V en cuanto al aprovechamiento de su material científico por él mismo, jamás quiso hacerlo, y no porque no fuera capaz de ello, y no tuviera pleno conocimiento de la importan- cia y novedad de las piezas que recogía, sino porque conservó una misma actitud de consecuencia para con Ameghino, a quien no quiso 1 Scalabriui era un enamorado de las barrancas del Paraná. Posteriormente y acompañado por su hermano Ángel, hizo un viaje desde Corrientes al Paraná, en bote, con frecuentes bajadas a tierra, donde proseguía el viaje :i pie escudrinán- dolas, tomando notas y coleccionando cuando la ocasión se presentaba. WH'.UOSETTI : PROF. PEDRO SCALABRINI 229 cruzársele en el camino, sino que ]<> alentaba continuamente con los nuevos hallazgos en la prosecución de sus trabajos. Recuerdo un día que revisábamos los nuevos materiales que debía incorporar Ameghino a su cuarta memoria sóbrela, fauna fósil del Pa- raná. Scalabrini me pasaba los ejemplares haciéndome notar sus ca- racterísticas, diciéndome a cada paso « esto es un género o una especie nueva», y cuando se termino el examen, con su sonrisa bondadosa habitual, agregó : «cuántos se tentarían y correrían a tomar pluma y papel para ganar prioridad, que no tendría más resultado que el halago momentáneo de satisfacer una vanidad infantil que quizá causara más perjuicios (pie beneficios. « Cuánto mejor es en cambio poder estimular a un luchador que tie- ne ya su orientación definida y que al aportarle estos nuevos materia- les, no sólo lo premiamos con la prioridad científica, sino que también le ampliamos la idea de conjunto cpie se ha formado. «Nunca debemos olvidar que la única manera de progresares res- petar la gran ley de la división del trabajo, ocupando cada uno su puesto si queremos realizarla obra común; porque la ciencia es obra de todos, de ella depende el progreso humano, pero para que ella de sus frutos no hay que estorbarse. « Hay tanto que hacer y es tan vasto el campo que se abre a los in- vestigadores que hay lugar para todos, trabajando con elevación de miras. << Créame, joven naturalista, me repetía con tono jovial, (pie nuestra tarea de vizcachas inteligentes, al pie de las barrancas, tiene tanta o mas importancia que la descripción sistemática de las piezas. « Tomemos a pecho nuestra misión y tratemos de hacer todo lo po- sible antes que se pierda el yacimiento por cualquier causa, dada la movilidad del río o lo inseguro délas barrancas. » Y con estas ideas fundamentales, durante una larga temporada, se trabajo con ahinco, sin otra mira que el de aumentar las colecciones. EL MUSEO DEL PARANÁ La idea del Museo del Paraná fué lanzada por el profesor Scalabrini en su conferencia sobre la geología de las barrancas del Paraná, el de diciembre de 1883 en la sección Entre Eíos del Instituto geográ- fico argentino. Recordando al final de ella que Urqniza había fundado un Museo en el Paraná que ya no existía, y que debía crearse uno 230 MUSEO NACIONAL I>K BUENOS AIRES nuevo, ponía a disposición de la empresa, las colecciones que lema formadas '. En una rectificación hecha a la publicación de esa conferencia en hoja suelta, que fué la transcripta por el instituto geográfico, el pro- fesor Scalabrini hizo notar que directamente había ofrecido sus co- lecciones al gobierno de Entre Ríos, pues supo por intermedio del doctor Zeballos, que el general Racedo había manifestado su opinión favorable sobre la oportunidad y conveniencia de fundar un museoy abrir asi una nueva era para la vida científica de la provincia. l'n hecho singular apresuro este acontecimiento. El doctor Deside rio Crespo había descubierto unos restos fósiles de Toxodonte en el arroyo Antoñico, próximo a la ciudad del Paraná. Comunicado el ha- llazgo al gobernador Racedo, éste dispuso presenciar su extracción, e invitando al profesor Scalabrini, se traslado con su ministro, doctor Miguel Laurencenay una comitiva de personas, al lugar mencionado. La excursión dio motivo para que Scalabrini publicara en El Cons- titucionaláél 7 de febrero de 1884, un bello artículo relatando el hecho, en el que después de recordar la acción de estímulo que ejerció en los Estados l'nidos el presidente Jefferson (buscador de fósiles) en los naturalistas norteamericanos, decía : «Creo sinceramente que nuestra juventud como la norteamericana, lia de imitar también a su gober- nador, que estimulando con su ejemplo y su palabra a los amigos de la naturaleza, prepara el terreno a los futuros naturalistas entrerrianos. « Es oportuna la publicación de estas líneas para que se conozca mas tarde el punto de partida del estudio serio de las ciencias natu- rales en nuestra provincia. ■■ Días después, el 1-1 de febrero, el gobernador Racedo y su ministro Laurencena, Armaban el decreto fundando el museo. El museo fué organizado de una manera definitiva en L886, habién (lose incorporado a su personal el señor Toribio E. Ortiz y el que es- to escribe, como jefes respectivamente de las secciones de paleonto- logía y zoología. En esa fecha, las colecciones sumaban 1(1. Sol objetos, y el general I ¡acedo aprovechó esta oportunidad para dedicara esta institución, en su mensaje del 1" de mayo, las bellas frases que transcribo, y (pie que- darán siempre como testimonio de uno de sus mejores actos de go bierno. 1 >ecía el mensaje : « Desde el principio de nuestra vida como nación soberana e in- 1 Huillín ihl Instituto geográfico argentino, tomo V. página L9. AMBEOSETTI : PIÍOF. PEDKO SCALA UlíIXI 231 dependiente, las ciencias naturales han sido apreciadas en su jusio valor teórico y práctico, despertándose mayor interés por su estudio, a medida que se lian operado nuestros progresos. «Laudable y provechoso es a la vez dicho celo, porque es una ver- dad admitida por los estadistas, porque el progreso de la agricultura, del comercio y de la educación, está intimamente ligado con id pro- greso de las ciencias, no siendo posible el perfeccionamiento de un dado orden de cosas sin el conocimiento de las leyes que constituyen su modo de ser, su individualidad. «Profesando estos principios desde los primeros días de mi gobierno, pense qne había llegado la oportunidad de establecer un museo pú blico, destinado a reunir y conservar los recuerdos délas tribus indi genas, las reliquias de nuestros grandes hombres, la fauna y la flora como los minerales del territorio argentino y sobre todo los fósiles que constituyen la prueba más acabada de las épocas geológicas poi- que ha pasado el suelo que nos pertenece, desde los Andes al océano, desde el Chaco al estrecho de Magallanes. Trataba de llevar a la prác- tica estas ideas cuando el señor Scalabrini con una generosidad digna de encomio, dono a la provincia su notable colección paleontológica, para que sirviera de base al Museo que se trataba de formar. «Con tan importante concurso quedó establecido el Museo por de- creto de fecha 14 de enero de 1 884, designándose como directoral señor don Pedro Scalabrini, cuya eximia competencia es bien reconocida. «Debo hacer también mención como un acto de merecida justicia. del desprendimiento con que el joven y distinguido naturalista entre- rriano Juan Bautista Amb'rosetti regalóa la provincia para ser anexada al Museo, una importante colección zoológica de cuya sección fué nom- brado jefe. « En la memoria del ministerio, en los informes del director como en el Boletín de la Academia nacional de ciencias de Córdoba, pueden no- tarse los adelantos que este establecimiento público ha realizado en un periodo tan breve, pudiendo asegurar que ha prestado servicios de consideración a la ciencia de los seres extinguidos, llamando la aten- ción de los sabios por su preciosa colección de fósiles terciarios de la provincia. « Por el siguiente cuadro del número de objetos que el Museo posee repartidos en sus diferentes secciones, podréis apreciar su actual im- portancia : 232 MUSEO NACIONAL DE Bl ENOS AIRES i ibjetos de la sección mineralógica L.500 botánica losil 200 zoolitos fósiles) vivientes 150 insectos vivientes 1 .000 crustáceos fósiles y vivientes.. l 10 moluscos l :.nii peces i .300 reptiles 508 aves vivientes 1 * ; mamíferos fósiles 3 vivientes.. 1.100 — antropología 300 numismática 130 teratología 10 'ruin] de objetos 10.ÍS54 ' < 'mi estas palabras el Museo estaba consagrado; pero aprovechando la oportunidad de una donación hecha por el general Raeedo de un grupo de objetos, Scalabrini escribió una serie de artículos en los dia- rios de la localidad, bajo el titulo de Cartas científicas que publicó desde marzo de L886 hasta abril de L887 ', manteniendo asi el interés público hacia la nueva institución que necesitaba del favor de todos para prosperar. Estas cartas científicas muy interesantes por cierto, teman un fin didáctico: en ellas Scalabrini aprovechaba de la menor oportunidad para acumular dalos y noticias sobre libros importantes, sobre publi- caciones hechas en el país, generalmente pOCO conocidas, para descri- bir piezas importantes, y aun para manifestar sus ideas filosóficas francamente positivistas, que profesó y enseñó toda su vida, sembrán- dolas profusamente por toda la república, por intermedio de sus mu- chos discípulos de la escuela normal del Paraná, donde enseño por tantos años desde 1872 '. El año ís.s.s. el Museo que hasta entonces ocupaba algunas habita- ciones de la casa particular de Scalabrini, generosamente cedidas al Palabras del señor gobernador general Raeedo en el mensaje a las honora- bles rama ras legislativas en el 27° período administrativo, el I o de mayo de 1886. : Véase : Cartas científicas ni general n Eduardo Raeedo, páginas 12 y 13. Pa- raná. 1887. ! Terminadas de publicar, Scalabrini hizo una recopilación de todas ellas, ano- tándolas profusamente, resultando un libro de 207 páginas linio de informaciones interesantísimas, hoy casi agotado, cuyo título completo es: Musa, ti, 1,1 provincia de Entre Ríos. | <' sus diferencias y semejanzas, estableciendo posiciones para evitar con- tusiones tan frecuentes y tan perjudiciales, como lo pone de manifiesto la historia del pensamiento científico y filosófico» '. En ese trabajo. Scalabrini condensa sus ideas sobre el positivismo, y expone sus teorías altruísticas con el calor y entusiasmo que le eran propios en la cátedra, y que. tanto influyeron en las generaciones de alumnos que formó; pero hay que hacerlo constar, cu honor suyo, ja- más fué un dogmático ni un fanático. Por el contrario, fué un gran to- lerante, y sabia remontarse bien alto para abarcar el conjunto de las cusas sin caer en las pequeneces del sectarismo. Leyendo esas páginas, se recibe la impresión de la superioridad de su autor, llena de elevación moral y suprema tolerancia, que unida a un gran altruismo, parecen haber sido característica de familia, pues se hallaban también en la obra de su hermano, el famoso obispo de Piacenza, monseñor Scalabrini, que tan honda huella ha dejado en el catolicismo moderno. Con este trabajo, y con la instalación del Museo en casa propia, Scalabrini creyó terminada su obra, y renunció a la dirección. « Mi misión es otra, me repetía continuamente, soy un simple sem- bradía' de ideas, ellas deben fructificar a su debido tiempo » '. 1 Pura ¿nejores datos sobre el Musco, véase mi trabajo El Museo de Entre Ríos, datos sóbrt su fundación y desarrollo, en el Boletín del Institulo geográfico argentino. tomo XIV, página 131 y siguientes. 1893. - El titulo completo de este trabajo es : Museo de la provincia de Entré Ríos \ Materialismo | Darwinismo | Positivismo \ Diferencias y Semejanzas | por \ Pedro Scalabrini \ director | Paraná | Tipografía y encuademación La Velocidad 31-33, San Martín, :¡l-:j.J | 1889. ' Como pretexto secundario agregaba : « Estos mismos artículos son también una contestación indirecta al colaborador de Fígaro que, al apreciar las Cartas científicos del director del Museo de la provincia, incurre en tal lamentable error », página 1. ' El Museo ha llevado más tarde una vida anémica, pero sus colecciones se han 234 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIKES A Scalabrini preocupaban muy seriamente los problemas educacio- nales, como muí ¡uno profesor que había tomado siempre con entusias- mo su misión y mi se concretaba simplemente al desempeño de su cá- tedra, sino que estudiaba a fondo todo el sistema de enseñanza, lo dis- '■iii ia, y exponía sus ideas con gran lucidez <• ín1 imo convencimiento. Fruto de sus meditaciones, fué su trabajo sobre el plan de estudios para la escuelas normales, que publicó en L887, y reimprimió el año 1895, en La escuela positiva de Corrientes, bajo el titulo de Observa- ciones didácticas, en el que asignaba ;i la enseñanza un carácter na- cional ' y dedicaba un día al estudio práctico y de observación para las ciencias naturales y atines J . En cuarto año agregaba el estudio de la instrucción cívica que «es de una importancia excepcional, porque su objeto, como su nombre 1" indica, es formar ciudadanos que sepan respetar las leyes, (pie es me- uester conocer, y por tanto será muy útil enseñar las disposiciones principales de la Constitución nacional, de las constituciones provin- ciales, del código civil, de comercio, de minería, y de las leyes mas im- portantes que deben saber todos los ipie deseen merecer el nombre de buenos ciudadanos ». s;ilv.-iil". Hoy parece que La ]H"\ ¡ncia vuelve sobre sus pasos, 5 gracias :i La buena voluntad de un grupo de antiguos discípulos de Scalabrini, renacerá por tercera vez a la vida autónoma. Deseamos vivamente que sea la definitiva, y que en sus salas, Las nuevas generaciones puedan contemplar con veneración el semblante bondadoso de su entusiasta fundador. 1 En el primer año supr a el francés, porque, decía que «antes de estudiar idiomas extranjeros (el alumno) debía estar en posesión del propio», y en otro párrafo continuaba : «la enseñanza desde el principio debe ser nacional, 5 es por esto que se debe estudiar la geografía, la tristoña y el idioma nacional». In el cuarto año preconizaba el estudio de la literatura argentina, «cuya im- portancia es bien visible, y su utilidad grande, si su estudio se hace bien, es decir, con criterio estético y crítico a la vez, con el objeto de apreciar el pasado litera- rio, perfeccionar el presente y dar direcciones para I" futuro en armonía con las necesidades de la república . Como se ve, Scalabrini se adelantaba en veinte años a La actual obra de la Fa- cultad de filosofía y letras, que ha incorporado en su plan de estudios La cátedra de literatura argentina, tan brillantemente desempeñada por Ricardo Unjas. J l'.u el plan de Scalabrini quedaba el jueves disponible « en el que lns alumnos de cada curso, dirigidos por el cuerpo docente, observaran la mineralogía, la bo- tánica, la zoología, la meteorología, la agricultura, la industria del lugar en que esté situada la escuela ». Mus de una w. y desde el año 1880, siempre que le fué posible, puso en prác- tica estas ideas, llevando a los alumnos a excursionar por l<>s alrededores del Pa- raná, estimulándolos así en el estudio de la naturaleza. AMBROSETTI : PROF. PEDRO SCALABRINI 235 Scalabrini al expresar estas ideas demostraba que no solóse había incorporado a nuestra nacionalidad, formando un respetable bogar argentino, sino que también había erigido en su corazón de hombre superior, un altar a la tierra que lo hospedaba y en el cual ofrendaba con sinceridad las mas bellas flores de su inteligencia. Además Scalabrini, hacía tiempo que acariciaba un plan de ense- ñanza objetiva de la historia natural, por medio de museos escolares. preparados especialmente, y en lo posible, con materiales argentinos. Muchas veces me. hizo confidente de sus ideas, y lo que hubo ma- durado su plan, y antes de llevarlo a la practica creyó, en la incompa- tibilidad de su puesto de director del Museo, con la preparación de estos mostruarios, para los cuales no sólo eran necesarias colecciones, sino también libertad de acción y tiempo. Este fue el secreto de su renuncia, que podríamos sintetizar en una extremada delicadeza personal, unida a un gran deseo de llevar a la practica nuevas ideas, cuyo tin era el de estimular el conocimiento y el estudio de la naturaleza, de la que siempre fue un gran apasionado. Scalabrini. ya libre, se lanzo con ardor al trabajo, preparó algunas sei Íes y empezó su obra de propaganda, imprimiendo folletos y dando conferencias. Los siguientes párrafos darán cuenta de como encara- ba su nueva enseñanza : «Transformar la enseñanza déla historia natural, generalmente abstracta y cosmopolita, en concreta y nacional, perfeccionar el espí- ritu de observación por el examen de los objetos, y de meditación por la composición escrita, estimular la afición por las exploraciones del territorio, a fin de descubrir nuevas riquezas naturales, aplicar el tra- bajo manual a la restauración, dibujo y molde de objetos interesantes o raros, vivificando el naciente espíritu artístico, científico o indus- trial de los jóvenes son, entre otros, los objetivos que he tenido en vista al formar este Museo. « El maestro, agregaba, no debe olvidar «pie su misión es dirigir y nunca reemplazar la observación, meditación y expresión oral y es- crita de los alumnos, cuyo perfeccionamiento depende siempre de su propio trabajo manual, artístico, científico y aun filosófico. «Finalmente, en la enseñanza déla historia natural, base esencial y fundamental de la educación contemporánea, no se perderá la oportu- nidad de despertar en los alumnos sentimientos de admiración, res- peto y sumisión hacia la naturaleza eterna en el tiempo, inmensa en el espacio, omnipotente por sus múltiples creaciones que revelan bon- dad, inteligencia, actividad, orden, progreso, unidad de plan y de eje cucion, armonía v estabilidad en todo». 236 MUSEO N iCIONAL DE BUENOS AIRES EL MUSEO DE CORRIENTES La progresista gobernación del ingeniero Valentín Virasoro llevó a Corrientes al distinguido educacionista doctor J. Alfredo Ferreira, liara ponerlo al frente del Consejo .superior de educación. Ferreira, entusiasta por las ciencias naturales, recordó a Scalabrini, a quien lo ligaba vieja y cordial amistad, y éste con su acostumbra- do desprendimiento, dono sus nuevas colecciones a la provincia. \ se trasladó a Corrientes con su familia, donde fundo un nuevo .Museo ipte se inauguró el 25 de diciembre de 1 89 1. Poco después lo visitaba en 1895, y nunca olvidaré los gratos días (pie allí pase con el viejo amigo. Por entonces, en Corrientes se desarrollaba una gran obra de pro- greso en cuestiones de educación; por todas partes se abrían escuelas con la cooperación de los vecindarios (pie rivalizaban entre si en sos- tener instituciones, al -unas de ellas de gran importancia, como las de Coya. Esquina, Loreto, Bella Vista, Curuzú-Cuatiá y .Mercedes. En la capital se fundaba una escuela de artes y oficios, la revista l,n escuela positiva, se daban continuamente conferencias didácticas por los maestros, generalmente sobre materiales de historia natural o industrias extractivas de la provincia, y la prensa local llenaba a diario sus columnas con artículos, noticias y datos sobre ese inusitado mo- vimiento educacional, que hacía ganar con creces el tiempo perdido de las luctuosas épocas pasadas: fundándose ese año veintidós nuevas escuelas rurales. El alma de todo esto eran Ferreira y Scalabrini. Ambos se comple- nient aban, los dos positivistas poseían el fuego sagrado del entusiasmo por el progreso y la educación, y cada cual dentro de su esfera de ac- ción, alimentaba la hornalla estimulándose mutuamente. El Mus pie había sido fundado con ios 5725 objetos que donara Scalabrini, seis meses después contaba 8859. En su primer informe. Scalabrini se expresaba asi: « La organización actual del establecimiento responde a su triple objeto de escuela popular. e\ posición perina tiente y auxiliar didáctico. « lili el día ya no se discute la utilidad teórica y practica de esta institución, considerada indispensable, como lo es la iglesia, el hospi- tal, la escuela, la biblioteca y el banco». Las donaciones no se hicieron esperar, y en ese breve lapso de t lem- po llegaron al Museo 2474 objetos, remitidos por particulares, cuyo AMBROSETTI : PKOF. PEDRO SCALABRINI 237 nombres aparecieron en los periódicos, estimulando así el interés por la nueva institución. Establecido en un edificio bastante amplio, Scalabrini lo lleno de objetos de toda clase: a cada cosa le asignaba un puesto, pues todo tenía un valor educativo, y de acuerdo con su organización, se hizo contribuir a todas las escuelas de la provincia que enviaron más de mil objetos elaborados por los discípulos de los misinos '. En esta iniciativa, el Museo de Corrientes se había adelantado tam- bién, por lo menos en diez años, al Museo escolar Sarmiento de nuestra capital. Al año siguiente, el Museo había aumentado más de cuatro mil ob- jetos, arrojando su inventario la cifra de 13.011 piezas, de las cuales «170 procedían de donaciones particulares. Con su actividad característica. Scalabrini comenzó una nueva serie de cartas científicas, dirigidas al presidente del Consejo de edu- cación, doctor J. Alfredo Ferreira, que se publicaron en La escuela positiva, en cuyas páginas, además, hacia propaganda en favor de la cría del gusano de seda, de la exportación del tabaco correntino, no descuidando tampoco la recopilación de vocabularios de los indios del Chaco, Vuelas, Clmnupis y Matacos, que el que esto escribe le cucar gara para el doctor Lafone Quevedo, quien por entonces se ocupaba preferentemente del estudio de estos grupos lingüísticos. Cuando Scalabrini. consecuente con su modo de ser. creyó termi- nada su misión en Corrientes, en vez de vegetar al trente del Museo provincial, al que ya había dado vida y direcciones, traslado sus acti- vidades a esta gran capital, donde contaba con muchos discípulos y amigos, y siguió la propaganda de sus museos escolares, y sobre todo déla orientación práctica que debía darse a la enseñanza déla histo- ria natural en las escuelas donde creía, y con razón, que en (días de- bía iniciarse y estimularse id amor a las cosas de la naturaleza. Su acción entre los maestros, y su participación en la reorganización del Museo escolar Sarmiento, son muy conocidas; últimamente se ocu- paba en este último de la sección museos escolares, sirviendo mi ho 1 El doctor Ferreira, al clausurar el curso de conferencias al finalizar el ano 1895, decía : « La sección didáctica del Museo de la provincia dirigido por el na- turalista don Pedro Scalabriui, está formada de centenares de objetos interesan- tes, de toda clase de materia prima, construidos por centenares de alumnos de la provincia. Las escuelas todas, urbanas y rurales, y los vecindarios que los ro- dean, son a la hora de esta, un semillero de iniciativas, que engendran un gran movimiento». (La escuela positiva, pág. 481. t. I. en nota.) 238 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES norem, habiéndose desprendido a favor del mismo, de un gran mate- rial que últimamente había reunido. Contribuyó ;i fundar la asociación de cultura popular, anexa al Musen, y dio varias conferencias interesantes; fué durante años pre- sidente «le un consejo escolar; fundador de la asociación nacional del profesorado, a la que llevo muchas iniciativas, y siempre trabajan- do j actuando activamente, vivió entre nosotros, hasta que la muerte li» sorprendió puede decirse en la brecha. I Qué queda de la actividad de este hombre tan singular .' No por cierto una voluminosa obra cienl íñca, que sus pesadas t arcas docentes, sus excursiones y su obra de propaganda, le impidieron ha- cer, sin contar con los medios donde actuó desprovistos deelcinentos bibliográficos. Quedan dos museos, grandes colecciones científicas '.y queda sobre todo una inmensa tarea educacional, que desde la escuela normal del Paraná irradió a toda la República. Tarea que tuvo por objeto formar pensadores, porque ¡a característica de su enseñanza fué principal- mente la de enseñar a pensar y pensar bien : las discusiones que susci- taba en sus clases y la invariable respuesta (pie repetía a sus discí- pulos, cada vez que era interpelado sobre alguna cuestión, y que re- petía a modo de estribillo : piense, medite, forme su juicio y después vuelva o verme, tendía a formar hombres de criterio propio indepen- diente que ]iudieran aportar a la obra común acción y pensamiento útiles. Positivista convencido jamas quiso imponer sus convicciones a na- die. De una gran tolerancia y de un altruismo sereno, practico con el ejemplo las ideas que seminaba. De carácter bondadoso, jamas le 01 una protesta ni una recrimina- ción, de vida ejemplar, vivió siempre para su familia y para los de- más, siempre pronto para prestar su ayuda desinteresada y entusias- ta en cualquier obra noble, llegando a tener actos, en el haber de su vida.de la mas alta abnegación, como cuando presto sus servicios en esta capital en la epidemia de la fiebre amarilla en LS71, y en la del colera de 1886, en el Paraná, en la (pie los que estábamos cerca de el lo acompañamos, imitando su ejemplo. Sus discípulos de todo el país no lo oh ¡darán. En el corazón de cada 1 V.n poder de la familia existe entre otras cosas una colección de más de TOO moluscos fósiles de las barrancas del Paraná, clasificados y catalogados por el pro- fesor Scalabrini. VMBROSETTI : PROF. PEDRO SCALABRIN1 239 uno de ellos quedará mientras vivan, grabado el recuerdo simpático de don /'airo, como cariñosamente le llamaban. Los hombres de ciencia, deben ver en el a uno de los más eficaces trabajadores de la primera hora, fundador de museos, propagandista de las ciencias naturales y eficaz colaborador de Ameghino, quien lo consagró como descubridor de la fauna de mamíferos terciarios del Paraná. Jijan B. Ambrosetti. Maya (1.- L916. NOTAS ACERCA HORMIGA TRACHYMYRMEX PRUINOSÜS Emery ÁNGEL GALLARDO En 1905 el notable mirmecólogo Emery describió cod el nombre Atta (Trachymyrmex) pruinosa una hormiga hallada en el Tandil por Silvestri '. El subgénero Trachymyrmex fué creado el año 1898 por el ilustre Forel - para las Attti cuyas aristas frontales divergen fuertemente ha cia atrás y alcanzan los ángulos laterales anteriores del occipucio, formando al exterior una canaleta en que se aloja parte de los esca- po». Son especies pequeñas, con obreras monomorfas, cubiertas de es- pinas multidentadas o multituberculadas o por montículos obtusos. erizados de tubérculos secundarios. En 1913 ha propuesto Emery ■'■ elevar a la categoría genérica al antiguo subgénero Acromyrmex de Mayr, que comprende las Attinas provistas de cuatro pares de espinas o tubérculos dorsales, ademas del par de espinas epinotales, separándolo del género Atta de Fabri- 1 Emery, C, Studi sulle formiche della fauna nelropica, XXVI, Formiche raccol- te dal profesore F. Silvestri nell' Argentina e nelle regioni limítrofe dell' Uruguay, del Brasile e del Chile, en : Bull. Soc. /.*»/. Italiana, tomo XXXVII. páginas 107- 194. 1905. - Forel, A., Note sur les Attini, en : Ann. Soc. I'.ni. Belgique, tomo XXXVII, páginas 586-607. 1893. :1 Emery, C, Eludes sur les Myrmieinae, V, Les genres láminas, SI figuras. L907. I rich, I'. \V., Notes on some fungu8-g7'owing ants tu Trinidad, en : Journ. Tri- nidad Club, tomo II. número 7. páginas L75-182. 1905. 1 l'"i:ii , .\ .. Biología Centrali-Americana, Hymenoptera, III, Formieidae, 169 pá- ginas, I láminas. 1899-1900. GALLARDO : HORMIGA TRACHTMYRMEX PRUINOSUS Emeri 243 Méjico y Centro América, respectivamente. Tal vez algunas de estas especies (farinosus, por ejemplo) deban clasificarse como Cyphomyr- mex por los pelos escamosos que se indican en su descripción. Desde el hallazgo de Silvestri en el Tandil no se Labia vuelto a se- ñalar Trachymyrmex pndnosus hasta principios de este año, cuando lo he hallado en mi quinta de Bella Vista (B. A. P.) en los alrededores de Buenos Aires '. En el mes de enero encontré en una calle de plátanos (Platanus orientalis L.) de mi quinta, cuatro nidos de esta hormiga, excavados en tierra dura arcillosa, los cuales presentan al exterior un orificio circular de 3 a 4 milímetros de diámetro, rodeado de un cráter bajo. de unos diez centímetros de diámetro. Este cráter está formado pol- las partículas de tierra que sacan las hormigas al excavar su nido. El 20 de febrero por la noelie cayo una débil lluvia de •"> milíme- tros. El 22 por la tarde el tiempo estaba tormentoso y los Trachymyr- mex de uno de los nidos construyeron en su boca una pequeña torre que recuerda algo la de T. turrifer, estudiado por Wheeler. Una serie de palitos, acarreados del exterior, fueron colocados tangencialmente a la circunferencia del orificio del nido y con granos de tierra muy linos construyeron una especie de embudo, con los bordes encorvados hacia afuera, que levantaba como 5 milímetros del nivel del suelo, lista construcción puede suministrar una buena defensa para impedir la. inundación del nido por el agua de lluvia. Con los días secos subsi- guientes los materiales de la pequeña torre perdieron su cohesión y se dispersaron, quedando solamente la abertura circular del orificio externo del nido. El i de marzo excavé cuidadosamente uno de estos nidos. Consiste en un conducto cilindrico vertical que conduce a una primera cáma- ra de techo abovedado y de piso más o menos plano, situada a unos 5 centímetros de profundidad bajo el nivel del suelo. Esta cámara corresponde, según "Wheeler, en los Trachymyrimex estudiados por él, a la primera cámara construida por la reina fecunda al fundar el hormiguero, ensanchada subsiguiente por las obreras. Sigue luego el tubo vertical hasta una segunda cámara, más o me- nos esférica, de unos 4 a 5 centímetros de diámetro y situada a 10 ó 12 centímetros de profundidad. Una tercera cámara también esférica y algo mayor (de 5 a 6 centí- metros de diámetro) se hallaba a 30 centímetros de profundidad. 1 Gallardo, A., Fauna mirmeeológica de Tandil ,c distancia en distancia, generalmente en las depresiones de la honguera, se observan unas gotas de líquido, primero incoloras, que luego se tiñen de color amarillo café. Tienen el misino aspecto de las gotas fecales, según J. Euber, que pueden verse en las fotografías de su trabajo sobre la fundación del hormiguero de Atta sexdens (L.) '. Estas gotas lian sido también observadas por Wheeler en la hon- guera de Atta texana Buckley. Me inclino a creer que en su origen son gotas de agua condensada como rocío en la superficie de la honguera, a juzgar por su limpi- dez incolora y por su volumen relativamente considerable (mas o menos 1 milímetro de diámetro) para hormigas tan pequeñas. El co- lor de que se tifien más tarde es el mismo de los excrementos de las hormigas, que manchan de ese color el yeso en los sitios en que se detienen. Las numerosas hormigas que pasan largas horas sóbrela honguera. encorvan de tiempo en tiempo el abdomen, aplicándolo a la honguera, lo que interpreto como defecación. El procedimiento de abonar la honguera con sus excrementos no sería pues exclusivo de las reinas aisladas «pie fundan un nuevo hormiguero, observadas por Huber, sino un método general de cultivo. Los hongos que se des- arrollan en los excre utos de orugas serian así el origen de los cul- tivos de las Attinas, cuyas formas más atrasadas toman directamente estos excrementos de orugas y los abonan con los propios, mientras las especies mas evolucionadas desmenuzan con sus mandíbulas sub>- tancias vegetales para constituir el substractum de la honguera, que abonan con sus excrementos para cultivar el hongo originariamente coprófito. Los Trachymyrmex pruinosus (pie conservo en nido artificial conti- núan alimentando su honguera con ollejos de naranja que mastican cuidadosamente antes de incorporarlos al substractum. Con este nuevo material de construcción es mas delicada y mas pa- recida ala honguera de .1. l.iiiuU. No lie observado que los excre mentos de bicho de cesto requieran masticación de parte de las hor- migas, encontrando suficiente la disgregación del material por la masticación de la oruga y pasaje al través de su tubo digestivo. Además chupan con avidez azúcar húmeda y jugo de naranja. La 1 Huber, .1.. Ueber die Koloniengriindung beiAtta sexdens, en: /;;../. Centralblat. tomo XXV. páginas 606-619 : 625-635, 26 figuras. L905. GALLARDO : HORMIGA TRACHYMYRMEX PRÜINOSUS Emi.kv 247 hormiga negra (Acromyrmex Lun&i) es también muy afecta al azúcar húmeda y al jugo de naranja. Las Attinas no se alimentan pues ex- clusivamente de los gongilidios del hongo que cultivan, como afirman los autores. El hongo les suministra normalmente un alimento azu- carado, pero no desdeñan otros dulces que se les ofrezcan y los acep- tan, por el contrario, con avidez. Rechazan el limón, tanto para chu- par su jugo como para material de construcción de la honguera. He provocado la formación de honguera colgante en el nido artifi- cial introduciendo una ramita seca de Asparagus que simulaba bas- tante bien una raíz ramificada. Pronto la cubrieron las hormigas con honguera, dándole al principio el aspecto de una planta nevada (lám. VI. fig. 2). Luego al crecer la honguera tomó la forma que muestran fotografías de Wheeler. De manera que estas hormigas construyen las honguera colgante cuando encuentran un soporte adecuado y ya- cente cuando les falta de donde suspenderla. La cría introducida en el nido artificial era muy escasa : consistía en unas pocas larvas y dos ninfas de. obreras que fueron colocadas en las depresiones de la honguera. Una obrera hizo eclosión el 1 i de marzo, era al principio de color castaño claro y fué obscureciendo poco a poco. Habiendo introducido una mosca muerta en el nido artificial, incor- poraron sus alas a la honguera. Xi al excavar el nido natural ni en el artificial he notado que estas hormigas intenten atacar cuando son molestadas. Su defensa consiste en la fuga o si son tocadas en replegar las patas y antenas, encorvar el cuerpo y fingirse muertas. Habiendo sido abandonado el nido artificial cerca de un mes sin humedecerlo, las hormigas mordieron partículas de yeso húmedo to- madas en la boca del pozo de agua y las transportaron a la honguera para humedecerla. ('liando volvió a humedecerse normalmente el nido extrajeron to- das estas partículas de yeso así como los detritus de los excrementos de bicho de cesto ya agotados por el hongo y restablecieron la hon- guera, alimentándola, según ya hemos dicho con ollejos de naranja bien masticados. Doy, para terminar, descripciones y dibujos a la cámara clara de Zeiss (sombreados artísticamente por C Villalobos) de las tres castas, de las cuales sólo se conocían las obreras por la descripción de Emery que completo con nuevos datos, tomados de mis ejemplares. Agrego una traducción al francés de las descripciones por la esca- sa difusión del idioma castellano en los círculos científicos. 248 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES TRACHYMYRMEX PRUINOSUS Emery lb05 Emery, Formiche rae dal Prof. Silvestri, etc., páginas 163-165, figura lt>. 9. llull. Soc. Knt. Italiana, tomo XXXVII. 1905. (Li'iin. VII, tig. 3) $ L. .">.r>-4 nuil. Castaño ferrugíneo obscuro, cabeza ygáster más obscuros, negruzcos. Mandíbulas, patas y extremidad del funículo rojizos. Cabeza, sin las mandíbulas, tan larga como ancha, más ancha atrás que adelante: borde occipital profundamente escotado en el medio; ángulos occipitales marcados pero redondeados; costados poco con- vexos, convergentes hacia adelante. Ojos convexos, algo adelante de la mitad de los costados de la cabeza. Mandíbulas lustrosas con siete u ocho dentículos negros. Borde anterior del clípeo ligeramente si- nuado. Área- frontal triangular, indistinta. Aristas frontales con gran des lóbulos anteriores, vagamente cuadrangulares, que recubren las inserciones antenales; divergen hacia atrás hacia los ángulos occipi- tales. Entre his aristas frontales y laterales existen profundas ranu- ras, donde se alojan parcialmente los eseapos antenales rugOSOS y tu- berculados. 101 funículo liso y pubescente. Los eseapos sobrepasan de un quinto de su largo los ángulos occipitales y llevan en su base, hacia adelante, un lóbulo tuberculado, menos marcado que en Aero- myrmex lobicomis Emery o en Trachymyrmex Iheringi (Emery). La superficie superior y anterior de la cabeza cubierta de tubércu- los y rugosidades que la hacen muy escabrosa y vagamente reticula- da por las crestas obtusas que ligan las bases de los tubérculos. Tórax, visto de arriba, unís angosto que la cabeza. El pronoto lie- xa lateralmente un par de espinas agudas, dirigidas hacia abajo, otro par lateral superior y un par medial de pequeñas tuberosidades tu berculadas. El niesonoto lleva superiormente dos pares de tubérculos obtusos. El tórax de perfil muestra una fuerte constricción niesoepinotal. La cara basal del epinoto un poco mas corta (pie la declive. El epinoto lleva un par de espinas fuertes, agudas, dirigidas hacia arriba, hacia atrás y hacia afuera. Hacia adelante de la base de las espinas epino- tales la cara basal del epinoto lleva de cada lado una cresta longi- tudinal crenulada con tubérculos. La cara dorsal del tórax escabrosa y tuberculada. El peciolo es redondeado hacia adelante y lleva superiormente ha- GALLARDO : HORMIGA TRACHYMYRMEX PRUINOSUS Emkry 249 cia atrás nu par de breves crestas, prolongadas en uno o dos dientes. El postpecíolo es de doble ancho que el pecíolo, tiene, visto de arrilia. un contorno vagamente pentagonal con los costados curvos y convexos hacia afuera; lleva una depresión dorsal mediana, bordea- da, de cada lado, de una cresta tuberculada. En los costados lleva también algunos tubérculos. El gáster presenta una ligera depresión dorsal, longitudinal, media- na y toda su cara superior lleva tubérculos vagamente dispuestos en filas longitudinales y ligados por rugosidades que hacen la superficie escabrosa y vagamente reticulada. Las patas tuberculadas hasta las tibias inclusive. Los tubérculos de la cabeza, del cuerpo y de los miembros llevan pelos ganchudos. Ademas una pilosidad crecía mas larga y más rala, abundante en el gáster y las tibias. Largas cerdas en el clípeo y las mandíbulas. Funículos ricamente pubescentes, sobre todo sus últi- mos artículos. Todo el cuerpo opaco, salvo las mandíbulas lustrosas, y cubierto de una pruinosidad que no deja ver bien la escultura tina. Numerosos ejemplares en la colección del museo, números 1 1.451' y 11.517, de Bella Vista (Buenos Aires), coleccionados por mí. (Lám. VIII, fig. 1) 9 (aun no descripta). L. 5 mm. La misma coloración de la obrera. Cabeza de frente parecida a la de la obrera: mandíbulas con diente apical muy fuerte y siete u ocho dentículos pequeños. Ojos algo mayores que en la obrera. El escapo alcanza el borde occipital. Tórax de arriba tan ancho como la cabeza. Pronoto con dos pares de cortas y gruesas espinas : un par lateral inferior y otro lateral su- perior. Escudo dorsalmente aplanado. Escudete con dos espinas y una depresión mediana posterior entre las espinas. Epinoto con dos espinas superiores fuertes y dos menores laterales. Por lo demás co- mo la obrera, con los tubérculos del tegumento menos marcados. Pilosidad parecida a la de la obrera, pero con menos pelos ganchu- dos y más pelos rectos. Alas ahumadas, amarillentas, pubescentes, con nervaduras y pte- rotigma castaño claro. Longitud del ala anterior 5,25 mm., número 11.517 de Bella Vista (Gallardo). (Lám. IX, fig. 5) cf (aun no descripto) L. 3,8-4 mm. Ferrugíneo casta- ño obscuro, mandíbulas pardo amarillento, funículos pardo amarillento claro, patas más rojizas, especialmente los tarsos ; estipas amarillas. Cabeza, sin las mandíbulas, más larga que ancha, tan ancha atrás como adelante, con los costados fuertemente convexos, de manera que el mayor ancho es a la altura de los ojos, situados poco adelante '-'.".II MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES de la mitad de los costados de la cabeza, borde occipital recto, no es entallo. Mandíbulas triangulares, con el diento apical agudo y dentículos muy pequeños. Borde anterior del clípeo escotado. Los lóbulos fron- tales pequeños no cubren completamente las inserciones antenales, las aristas frontales y laterales poco marcadas. Los ocelos colocados en una región sobreelevada. El escapo sobrepasa el borde occipital de un tercio de su largo. Tórax, visto de arriba, más ancho que la cabeza, con surcos de Mil) r y lincas parapsidales bien marcados, muy abovedado de perfil. Pronoto con un par de espinas laterales superiores, las laterales infe- riores representadas por tubérculos. Escudete muy abovedado, con dos dientes posteriores y una depresión entre ellos. Metanoto como un pequeño rodete. Epinoto con dos espinas muy pequeñas; cara basa! un poco mas corta que la declive. Pecíolo largo, sin dientes hacia arriba, postpecíolo doble ancho que el peciolo. Gáster globoso. Estipas digitiformes, amarillas, lustrosas. Volselas obscuras, mas delgadas. Opaco con las junturas brillantes, no tuberculado. Escultura muy fina punteado chagriné. Mandíbulas estriadas brillantes. Pilosidad erecta mas rala (pie en la hembra, con pocos pelos gan- chudos. Eseapos no tuberculados, con pubescencia adyacente, más abun- dante y clara en los funículos. Alas amarillentas ahumadas, con nervaduras castaño amarillento. finamente pubescentes. Longitud delala anterior: 4. Ti! mm., número 11.517 de Helia Vista (Gallardo). (Lám. VII, fig. 3) <£, 3.5-4 mm. Manon ferrugineux foncé, tete e( gaster plus oliscar, noirátres. Mandibules, pattes et extrémités du funicule rougeátres. Tete, sans les mandibules, aussi longue que large, plus Iarge en arriére qu'enavant; bord occipital profondéinent échanrré ¡m inilicii : anules occi- pitaux marqués mais arrondis; cotes peu convexes, convergente en avant. Ycux convexes. un peu en avanl «le la nioitic des cotes de la tete. Mandi- bules misantes avec 7 á 8 denticules noirs. Bord antérieur da clypéus légéremenl sinué. Aire frontalé triangulaire, indistincte. Aretes frontales avec des lobes autérieurs grands, vagnemenl quadrangulaires, recouvranl les ínsertions antennales; elles divergenl en arriére vers les angles occipitaux. Entre les aretes frontales et laterales il y a des profondes rainures, <>ii se logenl partiellement les scapes anten- GALLARDO : HORMIGA TKACHYM YRMEX PBUINOSUS Emebt 251 naux rugueux et tuberculés. Le funicule lisse et pubescent. Les scapes sur- passent d'un cinquiéme de leur longueur les angles occipitaux et portent a leur base, en avant, un lobe tuberculé, monis marqué que eelui á'Acromyr- mr.r lobieorivis Emery ou de Trachymyrmex Theringi (Emery). La surface antérieure et supérieure de la tete pourvue de tuberculés et rugosités la rendant tres raboteuse et vaguement réticulée par les crétes mousses unissant les liases des tuberculés. Thorax; vu d'en haut, moins large que la tete. Le pronotum porte laté- ralement uue paire d'épines aigués dirigées en lias, une autre paire latérale supérieure et une paire medíale de petites tubérosités tuberculées. Le me- souotum porte supérieurement deux paires de tuberculés emoussés. Le tho- rax de profll montre une forte constriction mesoépinotale. La face básale de l'épinotum un peu plus courteque la declive. L'épinotum porte une pai- re d'épines fortes aigués dirigées en liaut, en arriére et en dehors. En avant de la base des épines épinotales la face básale de l'épinotum porte de cha- qué cote uue créte longitudinale crénelée avec des tuberculés. La face dor- sale du thorax raboteuse et tuberculée. Le pétiole esl arrondi en avant et porte supérieurement en arriére une paire de petites crétes, prolongées en une ou deux dents. Le post pétiole est de largeur double de celle du pétiole, il a, vu d'en haut, un contour vaguement pentagonal, avec les coles courbes et convexes en dehors: il porte une dépression dorsale médiale, bordee, de chaqué co- te, d'uue créte tuberculée. Les cotes portent aussi quelques tuberculés. Le gaster présente une légére dépression dorsale, longitudinale. médiale et toute sa face dorsale porte des tuberculés vaguement disposés en ligues longitudinales irréguliéres, liées par des rugosités rendant la surface rabo- teuse et vaguement réticulée. Les paites tuberculées jusqu'aux tibias inclusivement. Les tuberculés de la tete, du corps et des membres portent des poils ero- dios. En plus une pilosité dressée plus longue et plus éparse, ahondante sur le gaster et les tibias. Des longs cils sur le clypéus et les mandibules. Funicules abondamment pubescents, surtout a leurs derniers articles. Tout le corps mat, sauf les mandibules luisantes, et couvert d'uue prui- nosité empéchant de bien voii la sculpture fine. De nombreux exemplaires á la collection du Muséum números 11.452 et 11.517 de Bella Vista (Prov. de Buenos Aires) collectionés par moi-méme. (Lám. VIII, flg. 4) 9 (P as encoré décrite) L. 5 mm. Méme coloration que l'ouvriére. Tete vue de face semblable á celle de l'ouvriére: mandibules avec la dent apicale tres forte et 7 á 8 dentículos petites. Yeux un peu plus grands que ceux de l'ouvriére. Le scape atteint le bord occipital. Thorax vu d'en haut aussi large que la tete. Pronotum avec deux paires de eourtes et grosses épines : une paire latérale supérieure. Mésonotum dorsalement aplati. Scutellum avec deux épines et uue dé- MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIKKS pression medíale postérieure entre les épines. Epinotum avec deux épines súpérieures fortes el deux laterales moindres. Dn reste comme l'ouvriére, avec les tubercules du tégumenl moins marqués. Pilosité semblable á celle de l'ouvriére mais avec moins de poils crochus «i jilus de poils droits. Ailesenfumées, jaun&tres, pubescentes, avec les reines e< le ptérostigme marrón clair. Longuenr de l'aile antérieme 5,25 mm. numero 11.517, Bella Vista (Gallardo). (Lám. IX. ftg. .j) métrico i ii Tribu (Mataco) Puro Mestizo Sexo 9 Cf Largo cerebral máximo 178 172 Ancho cerebral máximo 13 I 131 Ancho frontal mínimo 90 90 Distancia nasión-porión 100 96 Altura auricular 123 c. lili c. Altura, facial (nasión-prosthióh) 61 Ancho facial (bizigomático) 130 c. Apertura, nasal, altura nasión-espina . 49 Apertura nasal, aucho máximo 22 c. Órbita, altura 37 < >rbita, ancho 40 Foramen magnum, largo 35 31 Foramen magnum, anche 28 29 Curva frontal 120 122 — parietal 150 130 — occipital 112 102 Circunferencia transversal 300 Circunferencia horizontal 490 480 índice cefálico 7.">.:-i 76.2 índice facial superior 46.9 Córdoba, abril 10 v 11 de 1903. Mitas COMPLEMENTARIAS SOBRE LAS DOLICODERINAS ARGENTINAS AXGKL (iALLAKIiu Después «le publicado mi trabajo sobre las Dolicoderinas de la líe- pública Argentina ' he encontrado en las colecciones entomológicas del Museo, nacional un cierto número de himenópteros coleccionados ])or el profesor Felipe Silvestri, poco tiempo después de su retiro de este Establecimiento. Entre ellos figuran algunas hormigas recogidas (luíante su viaje a la Patagonia austral a fines de 1899 y principios de 1900, con indicación exacta de las localidades y fechas de recolec- ción. Estas colecciones fueron enviadas al Museo por el Ministerio de agricultura y no habían sido incorporadas a la colección general, ra- zón por la cual no las consulté cuando preparaba mi trabajo. Es sabido (pie las hormigas coleccionadas por Silvestri en el país, incluso muchas de este misino viaje, fueron estudiadas por Emery y publicadas en 1005 J . Las fechas y localidades de esta pequeña colección coinciden con las citadas en dicho importante trabajo de Emery. Entre las hormigas figuran algunas Dolicoderinas que no estaban representadas en la colección del Museo estudiada por mí y de las cuales paso a dar noticia para completar mi anterior trabajo. ' A. Gallardo, Las hormigas cabeza de frente. Aumento : ±20 diámetros Emery lo señala del rio Santa Cruz, L-4, 5-7 campamento (pág. 17.">). Agrego 1111 dibujo (fig. 2) a la descripción traducida en las páginas 47-48, con la «nal concuerdan perfectamente mis ejemplares. DORYMYRMEX TENER Mayr subesp. RICHTERI Forel 191] Un ejemplar 5> del no Santa Cruz, l-.'i campamento. Diciembre 1899. N° 11.705. GALLARDO : SOBRE LAS DOLICODERINAS ARGENTINAS 25H DORYMYRMEX SILVESTRII a. sp. (Fig. :: j I Un ejemplar "j y otro 9 del río Santa Cruz, 1-3 campamento, Di- ciembre 1899, N° 11.706, me parecen pertenecer a una nueva especie que dedico a su recolector, quien tanto lia contribuido al mejor cono- cimiento de la fauna mirmecológica argentina. En la clave (pie doy en las páginas '-'1 y siguientes de mi anterior trabajo, esta nueva especie pasa por los dilemas 1, li y 13, cuya se- gunda alternativa debe desdoblarse asi : 136. El surco mesoepinotal no forma canaleta. Cono epinotal agudo... 14. 13c. Cono epinotal obtuso. Largo 2,5 milímetros. Castaño amarillento rojizo, cabeza y gáster más obscuro, patas y antenas más claras. Cabeza poco mas larga que ancha, borde occipital recto. < >jos grandes, planos, situa- dos adelante (le la mitad de los costados de la cabeza. El esca- po sobrepasa el borde occipital de '/-, a '/,, de su largo... />. Silvestrii Calíanlo. I )oy la descripción y dibujos de esta nueva especie (fig. •'! y 4). Puede verse que la silueta de la obrera recuerda la de />. tener Richteri, del Fig. ■'•. — Perfil de Dorymyrmex Silvestrii 9 5 cabeza «Ir frente. Aumento : ± 20 diámetros cual difiere principalmente por la falta de ammoqnetas bajo la cabeza. $ Largo 2,5 milímetros. Castaño amarillento rojizo, cabeza y gáster más obscuro, patas y antenas mas claras. Cabeza poco mas larga que ancha, borde occipital recto visto de frente, muy escotado visto de arriba ; ángulos occipitales redondeados, costados poco convexos. Mandíbulas estriadas, con seis dientes, id apical fuerte. Clípeo con el borde anterior recto. Ojos grandes, planos, situados adelante de la mitad de los costados de la cabeza, su distan cia al borde anterior igual al diámetro mayor del ojo, la distancia al ángulo occipital mayor que dicho diámetro. El escapo sobrepasa el borde occipital de ' ', a ' '„ de su largo. 260 MUSEO NACIONAL I>K BUENOS AIRES Perfil promesonotal moderadamente convexo y formando ana curva continua. Cara basa! del epinoto mitad «le la declive, tubérculo epi notal pequeño y obtuso, el estigma epinotal muy cerca de la cara de- clive, vista L1C< >I)KUIN AS AIÍ(! ENTINAS 261 beza. Pubescencia fina amarilla, asentada, escasa en el tórax, abun- dante en la cabeza (trente), el gáster y las antenas y patas. DORYMYRMEX PYRAMICUS (Roger) Mayr 1863 (Fig. 5) Aprovecho esta oportunidad para corregir un error en el dibujo del ala anterior de la hembra, dado en la página 24 de mi trabajo prece- Fig. 5- — Ala anterior fie Dorymyrmex pyramieus Q x 20 dente. Doy el dibujo correcto en la figura 5 adjunta, con una sola celda cubital cerrada y no dos como se dice equivocadamente en la página ó8, línea 7, de arriba, de este mismo tomo. FORELIUS RUFUS Gallardo 1 <»1 ti |F¡^. 6) Acompaño el dibujo (tii;'. (i) «le esta especie fi plus de 250 exemplaires pour seulement 7 especes ont passé sous mes yeux. qu'uue monographie, méme par- tielle, du genre Hordeum ressort sans doute encoré de la botaniquede l'avenir, donl la systématique devenue experiméntale, se sera trans- formée en une réelle investigation phylogénique basée sur l'observa- tion, en culture, de la constance et de l'hérédité des caracteres. En effet, dans la plupart des espéces argentines, on observe une amplitude extraordinaire de la variabilité de certains caracteres, comme la longueur, la largeur, la pilosité, le degré de divergence des barbes, et le degré de réduction des épillets latéraux; d'innombra- bles intermédiaires existent en nutre cid re les formes extremes, el les divers caracteres eux-niémes s'y combinenl parfois de facón lies diverses. 11 en resulte qu'on est amené a reunir dans une méme es- péce des types tres disscinblables. sans qu'il soit possible pourtant d'y délimiter des varietés avec exactitude : c'est le cas par exemple de trois de nos especes, //. chálense, II. secalinum et H. pusillum. Les caracteres consideres comme spéeitiques par la généralité des auteurs. les fleurs laterales mutiques on aristées, ou l'élargissement plus ou moins considerable de certaines glumes, varient méme parfois si con- sidérablement que certains individus, ou méme certaines varietés, pourraienl indififéremment se ranger dans l'une ou l'autre des deux especes voisines, et c'est ce que nous verrons, par exemple, pour H. secalinum var. pubiflorum, forma intermedia, qui pourrait aussi bien appartenir á ff. comosum '. Pour ce qui est de la forme de variation a laquelle on peut attri- 1 Les chüfres i-iiiiiains entre parentheses renvoient & la I ist<- bibliographique qu'on fcrouvera a la tin «le ce travail. J Je n'i'ii arrive pas pourtant a l'étrange conclusión de Lorentz et Niederlein HAUMAN: HOKDEUM SPOXTANKS DE LA PLORE ARGENTINE 265 buer le polymorphisme desespeces, il semble plutót qu'on ait á taire á des mutations múltiples car dans la plupart des cas, les varietés d'une méme espéce se trouveut mélées dans les niénies régions, sans qu'on puisse done attribuer leur apparition á Leur adaptation i n< »- gressive á un milieu determiné. J'ajouterai que la couleur, tantót verte, j aune ou violette des épis, sur laquelle on a basé de nombreuses varietés et formes, nemeparait présenter aucune importance systématique, puisqu'on trouve cons- tamment mélangés au.x mémes endroits, des individus présentanl ees divers caracteres et méme des épis diversement colores sur un méme individu; la hauteur des tiges, la consistance et la pilositédes feuil- les, lapubescence méme des épillets, présentent trop d'intermédiai- res pour qu'elles puissent servir, si ce n'est tres secondairement, de caracteres différentiels ; enfln, et Trinius en était deja si convainen qu'il donnait pour la méme espéce ou la méme variété des dessins représentant les deux états, on ne peut attacher aucune importance á la présence ou á l'absence d'étamines dans les épillets latéraux, dont les dimensions varient cependant dans l'un et l'autre tas. dans des proportions capables de donner á l'épi des aspeets tres différents. Une importance plus considerable a été attribué a la présence ou á l'absence d'une arete dans la rleur latérale et a la forme de certai- nes glunies de la tríade, mais il t'aut convenir que l'on trouve, rares il est vrai, des formes intermédiaires, fort embarrassantes parfois, en- tre les íleurs laterales mutiques «le //. secalinum et celles longuement aristées de H. comosum, entre les glumes centrales subulées de //. chítense, celles lancéolées de ü. pusillum et celles membraneuses et méme dentelées de 11. pusillum var. euclaston. Bnün, le earactére annuel ou vivace de chaqué espéce me parait d'une grande impor- tance, ínaismalbeureusement d'une observation dimeile. Seules des cultures répétés pourraient montrer avec une certitude encoré relative sans doute, ce. que l'on peut considérer comme mu- tation héréditaire, ce qui n'est que fluctuation, ou peut-étre méme produit exceptionnellement intermédiaire d'une hybridation, et seu- les, de telles recherches autoriseraient a mettre en circulation ees systémes compliques de sous-espéces, varietés et formes dont il (XXIX, p. 271) qui, apres avoir constaté l'extréme variabüité de quelques i-lin- ces spontanées, écrivaient : Sacbaut corubieu varié l'orge cultivée, ou peut sup- poser que ees variationa seront plus graudes encoré, quand elle passe á l'état sauvage, et il est douc assez probable que toutes ees formes sout dérivées de l'orge, que cultivent, couime ou le sait, quelques tribus d'indiens. 2(J6 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES semille que certaine école de botanique ;i intolérablemenl abusé . Je me suis clone borne, dans ce travail préliminaire, á distinguer iles varietés et quelques formes, et ce n'esl qu'á titre d'hypothése que je proposerai dans certains cas une división plus compliquée de l'es- péce. Voici ilu reste, avec l'indication des principaux synonymes el changements operes, le groupement auquelje me suis arrété : 1. Hordeum chilense Brongn. 1.829 emend. ivar. pseudosecalinum Bauman ( //. chilense Brong. sensu stricto. II. secalinum Schreb. var. chilense (Brongnd Desvaux). ,i var. muticum (Presl) Eauman (= 11. muticum Presl var. su- peratum (Hackel), //. compressum (Iris. var. superatum). forma longearistatum Hauman. Y var. compresswm (Gris.) Bauman (= S. stenostachys Godron, H. compresswm Gris, et var. tenuispicatum Stuckert, //. muti- cum Presl var. compressum (Gris.) Thellung). turnia elongatum Hauman. 2. Hordeum comosum Presl. x typicum (incl. var. rígida Desv. et var. flavescens Desv.). ¡3 var. humillé Desv. ;;. Hordeum jubatum L. (non auct.) var. pampeanum Eauman. I. Hordeum maritimum L. subspec. gussoneanum (Parlat.) Ascherson et Graebner, var. patagonicum Bauman. .">. Hordeum murinum L. subspec. leporinum (Lint) Rich. ( //. <"»• biguum Doell, //. murinum auct. div.). »í. Hordeum puéillum Nutt. >. typicum. ¡3 var. euclaston (Steudel) Bauman (= H. subfastigiatum Doell, //. euclaston Steud., H.flexuosum Nees). 7. Hordeum secalinum Schreb. j. typicum {= H. pratense Buds.) P var. andícola (Gris.) Hauman (= 7/. andícola Gris., //. nmticitni Presl var. andícola ((Iris.) Thellung, //. secalinum Schreb. var. parviflorum Backel). Forma piinsitliini Backel. Y var. pubiflorum (Book.) Eauman, et forma intermedia Eauman (— //. pubiflorum Book. //. comosum Presl var. pubiflorum (Book.) Thellung, //. halophilum Cris.). i o,, ; , ,,„ i,,, mu, ni< : des sous-formes : Bromus unioloides (Wild.) forma cftas- mogama Hackel, sub-forma ac/iaíeitsis Hackel el Stuckert (XLVII, pág. 178). HAUMAN : HORDEÜM SPONTANÉS DE LA FLORE ARGENTINE 267 Toutes ees esperes, sauf sans doute H.murinum, me semblent pro- ceder «le Jf. secalirvum, par allongement ou raccourcissement des bar bes et élargissement n fcrouvera dans le ta- blean de la page 268 un essaide groupenient généalogique. Certaines des indications qu'on trouvera dans ce travail <>n quel- ques-unes desconclusionsauxquellesjemesirisarrété, demandent sans doute a étre vérifiées par comparaison des plantes argentines avec celles de pays parfois tres éloignés <»ü des formes analogues ont été signalées, mais les descriptions qu'on trouvera ci-dessous permettront tout au moins — et je snis chaqué jour plus convaincu que cela seul importe — de reconnaitre avec certitude, quels «pie soient les noms (pie l'avenir leur reserve, les plantes dontje me sais occupé. DIKTUIBUTION GEGGRAPHIQUE La distrihntion géographique des ffordeum en Argentiue, montre a l'évidence qu'ils sont étroitement lies a un climat temperé tant au point de vuede la ehaleur «pie de l'humidité : le climat temperé chaud mais d'une sécheresse assez marquée des proviuce.v centrales, con- vient a la plupart des espéces argentines; quelques-unes, par contre, restent conflnées dans les régions plus froides du sud et de la cor- dillére des Andes, dont les lavéis extrémement rigoureux ne leur sont pas nuisibles. bien qu'elles soient vivaces, mais dont elles ne supportent pas la séeheiesse souvent excessive, puisqu'elles sont en general earaeteristiipies des endroits humides; aucun Hordeum, en- tín. n'est adapté au climat humide et ehaud des provinces septentrio- nales. Aussi, voyons-nous qu'aucune espéce ne dépasse sensiblement vers le nord le 30° de latitude, sauf dans la cordillére oü la hauteur considerable qu'ils atteignent (4000 m. et plus) compense les ert'ets de la latitude '. En dehors des espéces antliropopliiles, comme H. murinum et. jusipi'a un certain point, H. pusillum et sa varíete, nous avons, com me élément secondaire de la prairie pampéenne, H. chilense (— com- yressum Gris.) et ses varietés et, accessoirement, H. secalinum typique, les deux espéces devenant beauconp plus rares dans le monte et en 1 Un Hordeum sp. si- trouve cité dans Niederlein (LVI. p. 74) pour Corrientes ou Misiones; cet exemplaire n'existe pus dans l'Herbier du Musée d'histoire na- turelle de Buenos Aires. 2B8 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES I -5 : Z = ~Z. E '- t. — -■ :í E .3 -^ *-- t f. Jz ñ z. i ~ 5 T ~~~" ■— • — «^ 2 "^ 5" t 1 - = s « J= ¿ E <§, 5 _^ ~ 3 'X s * §1 " /: i: C = 5 - - X^ í r £ « •^ ¿ ¡^ '- o 5 -— . r. V 2 a c3 Te * '£ »* ° e x. U v - c -^ 30 — ■ = -í I "r- ~ ^ * c S5 ~ 5 ; = "ñ « n -? ^ r. -H > i* > > ~ -^- ttj ¡u x, i ^. ~i B ? - s ü ,2 r. - = J * ¿ -i -J _/: - r. z E 5 C HAUMAN : HORDEUM SPONTANÉS DE LA FLORE ARGENTINE 26!) Patagonie; H.jubatum var. pampeanum me parait spécial aux ter- rains sablonneux (dimes) de la méme región, et n'est connu jusqu'ici avec certitud© que pour la province «le Buenos Aires. 11. comosum et les varietés andícola et pubiflorum de //. secalinum sont au con- traire nettement patagonico-andines et s'étendent de l;i TerredeFeu ;i la plaine patagonique d'oíi elles gagnent, par le chemin de la cor- dillére, l:i Bolivie (var. andícola), le Pérou et l'Amérique duISbrd (H. comosum). J'ai disposé pour ce travail d'un matériel assez considerable (plus de 250 exemplaires), provenant en grande partie «les Herbiers de di- vers instituís scientiflques d'Argentine et du Chili, ainsi que de plu- sieurs collections particuliéres ; mi les trouvera énumérées a la fin de ce travail, mais je me tais un devoir de remercier ici : M. Fuentes du Musée de Santiago (Chili), MM. J. A. Domínguez, F. Kurtz, M. Lillo, C. Spegazzini, C. M. Hicken, L. ( 'astillon et C. Giróla pour l'important matériel qu'ils ont mis a ma disposition, ainsi que ceux de mes ele- ves, MM. Parodi, Neira, Brlijman notamment, qui m'ont aimable- ment cede les Hordeum qu'ils avaient recneillis dans leurs herbori- sations. DES0R1PT1OXS DES IIORDEUM DE L'ARGENTINE ' Dans les descriptions qu'ou trouvera ci-dessous, j'ai considere la , tríade d'épillets, base de la systématiquedugenre,commeun ensemble: .Jes mots median, lateral, central, extérieur, intérieur appliqués soit iinx fleurs et a leurs aretes, soit aux glumes ou méme aux bords de celles-ci, doivent se comprendre en les rapportant á l'axedela tríade. Pour ce qui est des dimensions de Párete de la fleur céntrale, sou- vent (liüicile a déterminer exactement en raison de la forme tres at- ténuée de la glumelle qu'elle termine, je l'ai mesurée en general, a partir du sommet de la glumelle interne. Je f erai remarquer au surplus qu'une variabilité assez considerable s'observe souvent dans un méme épi et que les tríades inférieures et supérieures sont souvent anormales. 1 On trouvera á la liu de ce travail une olef de déterminatioii des espéces et varietés connues pour l'Argentine. MI SEO NACIONAL 1>K BUENOS A1KKS I HORDEUM CHILENSE Brongniarl (1829) (Planche X. figuren \ el B) Je me suis decide a adopter le iiom de //. chilense Brongniarl pour l'espéce exfcrémemenl commune en Argentine, en plusieurs formes e( varietés el qu'on y avait successivement dénommée H. compressum (iris., //. stenostachys Godron et enfln //. muticum Presl. La diagnose origínale fort breve (in Duperrey, Itin.oot., p. 54, reproduite dans Stendel, XL1V. p. 353) complétée par la deseription détaillée de II. secalinum Schreb. var. chilense (Brongn.) Desv. (VII. p. 158), met en f\ ulence le caractére principal de cette espéce : I'élargissemenl plus ou moins marqué de la glume intérieure des épillets latéraux. Or, bien que Grisebach ait négligé de le diré, ce méme caractére se re- trouve, plus accentué du reste, dans //. compressum, el Doell le men- tionne expressémenl (VIII, p. 23). La comparaison des plantes argen- tines (nombreux échantillons parmi lesquels des doublettes des ori- gina ux de Grisebach el de Hackel) avec des spécimens chiliens ' dont un exemplaire, malheureusement sans numero, recueilli a Rancagua par Bertero, doublette probable done del'un de ceux mentionnés par Desvanx (loe. cit.), m'a demontre la presque identité des deux espé- ces. Desvairx ramenait les plantes chiliennes a //. secalinum (et O. Kuntze le fait méme pour //. compressum, XXII, p. 355), ce qui se n impremí, les caracteres différentiels étant moins marqués dans les lilantes chiliennes que dans celles de 1' Argentine, que sans doute il ne connaissait i>as: je trouve plus logique de conserver l'espéce de Brongniart y réunissanl comme des varietés plus évoluées, mieux différenciées, //. compressum el les formes qu'on y a rattaché. J'ajou- fcerai que Pbilippi déterminait comme //. secalinum Schreb. var. chi- lense (XXXIV, p. 53)desexemplaires provenantde Mendoza et se rat- tachant parfaitemenl a H. compressum. Thellung cependanl (XI. IX. p. L59), conserve les deux espéces : seiilemenl dans la clet'de déter- mination qu'il a dressée, la distinction de //. chilense et de //. mu- ticum (syn. //. compressum) es1 basée uniquement sur de légéres différences dans la longueur des aretes et des glumes, plus longues en general dans l'espéce chilienne. Mais nous verrons que la variabi- litc de ce caractére est bien plus accentuc que les auteurs (Hackel, ' .Ir dois ees échantillons a l'obligeance de M. Fuentes, chef el.- la section bo- t :¡ H i< | in- il n Musée de San1 Lago (Chili). HAUMAN : HOKDEUM SPONTANÉS DE LA FLORE AKGEXTINE 271 par exemple) ue le supposaient ; du reste, les caracteres attribués par Thellung á H. ehilense ne correspondent pas á la description de Des vaux et ne s'appliqueraient qu'aux individus extremes dont cet an- tear parle en note. lí. ehilense, d'autre part, se distingue facilenient de H. secali- ii a ni dont tontes les gluuies sont sétacées on til i formes. H. pusil- I ii ni Xutt., tres semblable aussi a premiére vne, surtout dans la var. euclaston presente luí, outre son caractere annv.el, les qnatre gluines centrales nettement lancéolées. Quant á 11. maritimum Witli.. annuel anssi, mais dont le type se caracterise par la niéme glume élargie et avec lequel H. compressum a été parfois confondn, il s'en distingue par ses épis beaucoup plus courts et plus larges. Quant aux citations de Macloskie (XXX), il est évident que H. ehi- lense (p. 239) et IL pratense Iluds. var. Brongniarti Macl. dont les descriptions mentionnent la glume élargie caractéristique, sont iden- tiques, mais il m'est impossible de comprendre alors ce que cet au teur entend par ¡[.pratense var. ehilense Desv. (p. 251). Mais comme je l'ai dit, H. ehilense dans ce sens élargi et dont Taire de dispersión s'étend de la Patagonie au Pérou et au Brésil meri- dional, est une espéce tres polymorplie dont on ne pourrait établir unsystemedéflnitifqu'en présence d'un abondant matériel, provenanl de tontes les parties de son aire de dispersión ; j'y distinguerai done [trovisoirement les trois varietés suivantes : 1. var. pseudo-secálinum Hauman, correspondant a H. secalinum Schreb. var. ehilense Desv. Je ne dispose pour cette plante tres va- riable (cf. Dcsvaux, loe. cit.) que de quelques petits exemplaires; une étude plus complete permettra peut-étre de la considérer comme une sous-espéce et de la diviser en varietés '. 2. var. compressum (Gris.), caractérisée par ses glumes beaucoup plus courtes que la fleur médiane, laquelle est tantót mutique (forma typica) et tantót aristée (forma elongata m.). 3. var. muticum (Presl), á glumes plus longues et tleur céntrale tantót sub-mutique, correspondant a //. ntiitiviim l'resl var. supera- tiim Hackel, tantót á fleurs fértiles longuement aristées (forma Ion- gearistata m.). 1 C'est a cette variété qu'appartient probablement H. apertura Phil. (XXXIV liis. p. 345), si c'est la glume interne des fleurs laterales et uon l'externe qui est la plus large. Le fait de pre'seuter la fleur lertile ouverte, d'oii l'espeee tire son tmiii, paralt tout a fait accidentel (échantillon récolté au nioment de la 8oraison, et fortement comprime). 272 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Eci, comine toujours clans le genre, Les formes intermédiaires abon- dent, reliant entre «-lies, non seulenient les varietés d'une méme es- péce mais sonvent certaines varietés appartenanl á des espéces voi- siucs. Xous avons (iniii- : HORDEUM CHILENSE Brongu. (1829) sensu ampl. ' Duperrey, llin. />»/.. p. 54; Kunth. XXI, p. 156 Plante vivace á tiges ordinairenient peu nombreuses, assez rigides, de 20 á 80 centimétres de haut; feuilles étroites, souvenl enroulées, ordinairement glabres. Épi assez allongé et étroit, en general peu comprime et méme cylindrique, á tríade de 8 a 1T> millimétres de long; glnme de l'épillel median subulée, légérement applatie mais non lancéolée, de longueur tres variable, fleur tant&t presque mutique ou longuement aristée; épillets latéraux en general stériles, glumes de longuenr tres variable, l'intérieure plus large que l'extérieure. triangulaire ou lancéolée, fleur latérale mutique. Espéce polymorphe dout l'aire «le dispersión embrasse le Pérou, le Chili, l'Argentine. l'Uruguay et le Brésil meridional. HORDEUM CHILENSE Brongn. var. pseudosecalinum Ha :m Synonymes: //. chilense Brong. sensu stricto. //. secalinmn Schreb. var. chilense (Brongu.) 1 >«•- v . . VII, p. 157. //. pratense Huds. var. chilense Desv., XXX, p. 251 (.'). //. pratense Huds. var. Brongniarti Macloslrie, XXX, p. 251. Plante ne dépassanl ordinairement i>as 45 centimétres de haut, á feuilles étroites (2 mm.) atteignant LO centimétres de long, glabres ou pubescentes. Épi tantót subcylindrique, tantót nettement com- primé; tríade de 1 1 á 22 millimétres de long, tantót lisse et brillante. 1 II est probable qu'il faille écrire c un- le fait Thellung (XLIX, p. 159) : //. chilense Roem. et Schult (1817). Je n'ai pas vu la description de cette espéce que Kmitli, loe. cit., «fide Spreng», puis Steudel, donnaient comrac synonyme. de //. maritimum W'ith e1 dont Desvaus nes'est pas oceupé. II est probable pour- tant qu'il -.':iuii de la méme planto, la glume élargie étant précisément mi ca- ractfere favorisant la confusión avec //. maritimum; la chose restan! douteuse, j':ii préféré conserver //. chilense Brongn. HAUMAN: HORDEUM SPONTANÉS DE LA FLORE ARGENTINE 273 tantót légérement rugueuse, a glumes el aretes tantdt délicates, tan- tót robustes. Épillet median: glumes subulées légérement applaties, plus conrte que l'aréte mais plus longne que la fleur; glumelle lisse, ;'i nervures tres peu visibles, ovale lancéolée, atténuée en une arete de 2 á 12 millimétres. Épillets latéraux : glumes de 9 á L5 millimétres, l'intérieure plus grosse que I'extérieure, dilatées des la base, plutót triangulaires que lancéolées; fleurs stériles Iancéolées aigues, mutiques '. Distribution géographique. — Chili central, «le Puerto Montt a San- tiago, iles Juan Fernández. Je n'ai vu aueune plante argentine se íattaeliant a cette variété. II. secálinum var. chilense í'ut citée pour Mendoza par l'hilippi (XXXIY. p. 253), mais il s'agissait de II. chilense var. compressum. II. chilense a été mentionné souvent pour le pays, mais je suis con vaineu. qu'il s'agissait d'autres espéces, outout au moins d'autres va- rietés. Ainsi, II. chilense Speg. non Brongn. de la Terre de Feu (XLII1, n° 201). eitation reproduite parAlboffet Wildeman, est H. secálinum Schreb. var. pubiflorum (Hook.), ff. chilense Hicken non Brongn. du Xeuquén (XVII, n" 13) est H. comosum Presl. Je n'ai malheureuse- ment pasvules plantes auxquelles se rapportent les citations suivan tes: Fries (XII, p. 186; cordillere de Jujuy), Macloskie (XXX, p. 249 et 251, Chubut), Dusen (IX, p. 133, Teñe de Feu). Wxemplaires étudiés. — Bancagua, leg. Bertero, en 1828 (llerb. Mus. Santiago, sub II. secálinum) : < ¡oiluim (?) prés de Puerto Montt (ibid.); Juan Fernández (ibid.); Concón pies Valparaíso (llerb. F. Kurtz), sub H. secálinum, det. E. A. Philippi). HORDEUM CHILENSE Brongn. var. muticum (Presl) Hauman (Planche X figure \> Synonymes : H. muticum Presl, Reliq. Haenk. 1830 sensu stricto ? H. muticum Presl, var. mperatum (Hackel) Thellung (XLIX, p, 159). H. stenostaclnjs Godron 1S53 (Steudel XXIV, p. 153), d'apres Thel- lung. H. compressum Gris. var. superatum Hackel in Stuckert (XLVI, p. 531). ' Je renvoie le lecteurála description tres complete de Desvaux, les quelques fragmenta dont j'ai disposé neme periuettant pas de donner une deseriptiun plus complete des organes végétatifs. ANAL. MUS. NAO. — T. XXVIII (SEPTIEMBRE S, 1916) 1S L'7I MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES //. compresmm ..(iiis. ... Doell, \ III. p. 233. //. secalinum <>k. non Sohreb. pro part, XXII. p. 355. //. maritimum With. var. procerius Nees, Doell VIII, ]>. 233. Plante vivace, d'aspect rigide et robuste, d'uri veri pále, glauque, á tiges florales hautes de 25 á 85 centimétres el ordinaireinenl peu aombreuses; gaines di- l'amiée antérieure per.sistantes a la liase des touifes; gaines glabres, pubescentes parfois sur les cotes de la ligule; ligule tres courte, tronquee, membraneuse, dentelée; limb'es rigides, étroits, láncenles, atténués en pointe, presque toujours enroulés, gla- bres, a peine scabres sur les bords, atteignant -0 centimétres de long dans les feuilles inférieures des grands exemplaires, et 8 á 12 dans les petits, sur 2-3 millimetres de large a la base, beaucoup plus courts dans les feuilles caulinaires. Épi légérenient applati, de •'> 5á 1"""5 de large sur 2 a '■'< millime- tres d'épaisseur et i a (¡ centimétres de long (raremenl plus, l'extré- me fragilitédes épis presque toujours brises rend cette détermination difncile); triade d'épillets de ü a 14 millimetres de long et 2-2,5 de large (glumes paralléles), de consistance rigide, fleur latérale ramenée á la tace intérieure de la fleur médiane. Epillet median : glume subulée (non strictement sétacée, légére- ment applatie satis étre lancéolée), n'atteignant en general pas la base de Tárete (5-7 muí. environ); fleur ovale-lancéolée, robuste, de (i-!i millimetres de long sur l mm 2 de large; glumelle coriace, a nervu- res pen visibles; arete courte de L mm 5 á 2 mm 5 (rarement plus, dans des types intermedia i res se rapprochant de la forma longearistatum). Épillets lateraux : pédicelles de 1 5 de long. glume intérieure élargie des la liase, plus large que la fleur stérile, puis atténuée cu pointe. de (i-7 millimetres de Ion.", dépassant en general la liase de Tárete de la fleur fertile et deux fois plus longues au moins que la fleur stérile; glumes extérieures filiformes, souvent un peu plus lon- gues tpie les interieures; fleurs longuement pédicellées, tres petites, nuil iques. de 1.5 á .'! niilliinet res de long. Elément assez constant de la prairie pampéenne oii il prend aux endroits fert iles, un développement considerable. < í'est, en Argentine, la variété la plus c muñe. Distribution géographique. — L'aire de dispersión de cette varíete (cf. Thellung, loe. cit., p. 1 57). semble s'étendre au Pérou, au Brésil meridional el á l'TJruguay (la description de Doell. dans la Flora bra- siliensis, s'appliquant pintó) a la var. superatum qu'au type de Gri- seliacli). et á une grande partie de TArgentine; elle a iiiciue été oliser- IIAIMAX: HOBDEUM SPONTANÉS DE LA PLORE AEGEXTIXE 275 vée conime subspontanée dans le sud de la France (H. stenostachys Godron, 1853), dans les prés á laine du Port Juvénal, et méme en Allemagne. Dans le pays, d'aprés les exemplaires que j'ai sous les yeux, elle s'étend de la vallée dn Río Negro aux provinces de Mendoza. Catamar- caet Entre Ríos. Elle a été citée pour le pays par Stuckert (loe. cit.). pour la province de Córdoba (sierra et píame), la provincede Buenos Aires, le Río Negro inlérieur (Haunian, X\". n " S4, sub H. stenosta- chys) et il est probable que plusieurs citations de U. compressum se rapportent a cette varíete et non au type de Grisebach (Spegazzini, XLI, n° 348 et XLII, n° 362, Tandil et Ventana). H. comprensión Hic- kni. XVI, numero 227, cité pour Buenos Aires, est M. pusillum var. euclaston. Exemplaires étudiés. — Province de Córdoba : Capitale, leg. Galán- der, nov. 18S0 (Herb. Un. Córd.); Río Cuarto, Stuckert n' 1 15.326, sub H. compressum var. superatum : sierras de Córdoba, leg. Bodenben- der (Herb. Pac. Med., sub H. compressum). Province de Entre Ríos : Concepción del Uruguay, leg. Lorentz n" 469 (Herb. Un. Córd.). Province de Buenos Aires : Environs de la capitale fedérale, leg. Hauínan, nov. 11105; Alberdi. leg. Xeira, janvier 1916; Trenque-Lau- quen, leg. Neira, janvier 1916; General Pinto (Herbier Hicken); Cba- cabuco (Herb. Min. Agr., n° 1743); sierra de Pillahuinco et sierra de la Ventana, leg. Hauínan, décembre L905 el 1915; Vivorata, leg. Wer- nicke; Carmen de Patagones, leg. Hauínan, février 1912; La Colina, partido de Lamadrid (Herb. Min. Agr.. n" 1743). Pampa central : Anguil, leg. Kenacco, décembre 1900. Province de San Luis: Station Los Toldos (Herb. Min. Agr., n" 1380). Province de Catamarca : El Suncho, commnn dans un jardín, dé- cembre 1915, Jorgensen n° 164.S. / forma longearistatum Hauman A varietate mutico Aiffert fiosculis fertilibus longe aristatis, arista flosculum subaequante reí longiore, glumis longioríbus, praesertim late- ralibus (pl, X, fig. A). Plante souvent plus robaste encoré dans ses parties végétatives que la var. muticum : tríade de 14 a 22 millimétres de long, a barbes rigides; éj)illet median a glumes dépassant le sommet de la fleur (7 ;í 276 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES 12 nuil, j, fleur tres longuement atténuée en une arete de 1 á LO milli- métres; épillets latéraux: glumes dépassanl aettement le sommet de la fleur médiane (8 á 13 min.). Exemplaires étudiés. — Province de Mendoza : San Rafael, «rare cu terrains irrigues», Hermann, n" 35 (Herb. Pac. Med.), environsde Mendoza, leg. Carette, décembre 1905. Province de < ¡órdoba : Rufino (sub //. pampeanum Speg, det. Spe- gazzini, Herb. Pac. Agr., n" 145). Province de Buenos Aires: Rivera, déc. 1!M 1. leg.Hauman; Gene- ral Pinto, leg. Hiekeu. janv. 1905 (Herb. Fac. Med., sub ¡I. pusillum). Pampa céntrale: leg. Herrero, sans indication (reinln.it (Herb. Mus. Ilist. Xat.. sub II. maritimum : Fac. Med., det. Hicken, sub //. eompressum). HORDEUM CHILENSE Brongn. var. eompressum (Gris.) Hauman (Thellung, XLIX, p. 159; Stuokert, XLVIII, p. 302) (Planche X. figure B). Synonymes : //. eompressum (iris. (XIII, n" 759). //. eompressum Gris. var. tenuispicatum Hacls el et Stuckert (XLVI. I.. 531). //. eompressum Gris., f. tenuispicatum Stuckert non Hackel et Stuc- kert, exsiccata de- Kneuckei n° 598, note de Hackel). H. stenostaehys Godr. d'aprés Stuckert (XLVII, p. lsii. //. stenostaehys Godron var. tenuispicatum Hackel el Stuckert (XLVII, p. 181). //. muticum Pres) var. eompressum diris.i Thellung iXIJX. p. 159). lí. mutieum Presl subvar. tenuispicatum Hackel et Stuckert (Thel- lung, loe. cit.). Contrairementál'avisdeStuckerl (d'aprés Hackel ?, XI A" I. p.531), ce n'est pas //. eompressum var. superatum qui eorrespoiid au fcype de Grisebach, mais plutól ce qu'il appelait alors //. eompressum (iris. var. tenuispicatum Hackel et Stuckert, comme me l'a montré la com- paraison de H.compressum (¡ris.de l'Herbier de Córdoba (Lorentz,n° 524, doublette de l'exemplaire original) et des plantes distribuées par Stuckert, (entre autres //. eompressum, exsiccata Kneucker, n°415, et H. eompressum var. tenuispicatum exsiccata Eneucker, n 598). Outre un aspect plus délicat (on diraát d'une plante annuelle), la v&t. eom- pressum est nettemenl caractérisée parles six glumes de la tríade forl courtes et se terminanl en general au méme niveau, qui est celui ETAUMAN: HORDEUM SPOXTANÉS DE LA PLORE ARGENTINE 277 du sommet de la fleur stérile et du tiers supérieur de la fleur médiane. L'épaisseur du fleuron median varié un peu, d'oü la largeur variable de l'épi ', ce qui a donné lien, pour la forme i>lus étroite, a la créa- tion de la var. tenuispicatum, sous-variété pour Thellung, forme méme pour Ilaekei (note du n° 598 des exsiccata Kneucker), dont jenetien- drai i>as compte en raison de l'existence de types Lntermédiaires. Mais //. compressum typique est mutique et ce caractére, auquel mi semble avoir donné une importance exagérée puisqu'il se perd graduellement dans la variété precedente, n'est méme pas constant ici, car j'ai vu des individus présentant les glumes courtes signalées ci-dessuset montrant la fleur céntrale longuement aristée (forma elon- gata m.). Plante d'aspect ordinairement plus délicat que la variété preceden te, a épis tres allongé (jusque 8 cm.), peu comprimé, peu rigide, de 2 a 3,5 cent ¡meires de large; fcriade d'épillets tres courte (6-8 mm.) el tres étroite, les épillets latéraux étant appliqués contre la fleur céntrale. Épillet median : glumes atteignant á peine la moitié de la hauteur totale de la fleur, nettement applaties, de 3 mm 5 de long; fleur presque mutique, glumelle extérieure longitudinalement ]>lissee, a aervures tres marquées, dont la céntrale et les deux externes atteignent le .sommet et se continuent dans le rudiment d'aréte, les intermédiaires incomplétes; arete tres courte (1 mm. environ); glumelle intérieure nettement plus courte que l'extérieure et a carenes tres marquées; prolongement de l'axe de l'épillet tres court (1 mm.) ou méme absent. Épillets latéraux : glumes dépassant á peine celles des tleurs férti- les: fleurs atteignant l'extrémité des glumes ou á peine plus courtes, absolument mutiques, tantót obtuses, tantót lancéolées. Distribution géographique. — Cette variété remarquable u'est con- nue que pour le sud et le centre de la province de Córdoba entre les río Cuarto et río Primero. Elle n'a guere été citée jusqu'ici que par Stuckert et Thellung (loe. cit.). Exemplaires étudiés. — Province de Córdoba : Capitale, Lorentz, n" 524, octobre 1871 (Herb. Un. Córd.): Santa Eufemia, npvembre 1914: Río Cuarlo, leg. Stuckert. n" L5.285 (Herb. Pac. Med.); exsiccata Ivneucker, n " o'.is etilo (sub M. compressum et f. tenuispicatum, Herb. Pac .Med.): río Primero, leg. Bodenbender (Herb. Fac. Med.). 1 11 ni' faut pas oublier que les exemplaires trfes comprimes pendant la dessi- catipn paraissent beaucoup plus larges (exemplaire de Lorentz) que ceux qui >nit conservé leur forme naturelle (exemplaires de Stuckert). 278 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES forma elongatum Haumao A varietate compresso differt Jlosculo intermedio longe aristato. Tiges et feuilles semblables á relies de la varíete compressum quoi (|iie souvent plus robuste; tríade de L2-13 millimétres de long, fleur médiane aristée, arete de ;; a 4 millimétres; glumes toutes tres cour- tesdont seulesles extérieures dépassent parfois le sommet «lela fleur latérale(pl. X,fig. B.) Hxemplaires étudiés. — Provinee de .Mendoza (Herb. Mus. Santiago et Un. Córd., sub //. seca Un mu Schreb., det. Philippi). Proviuce de San Luis: environs de la Gapitale (Herb. Min. A.gr., ii° 9520, sub //. maritimum L.). 2. HORDEUM COMOSUM Pres] (Planche X figure I Cette espéce tres fréquemment citée par les auteurs, se distingue facilement «le tous les autres Hordeum argentins, en debors de H. murinum L., subspec. leporinwm Link., par ses fleurs laterales longue ment aristees; Lamson-Scribner ayant publié un dessin reproduisant l'Sordeum comosttm de l'herbier Tadeo Ilaenke, herbier u les endroits marécageux, et constitue l'élément caractéristique des « vegas » (gazonnements humilles, autour des sources) dans la plaine patagonique, depuis les bords de l'Atlantique jusqu'á la cordillére. On pourrait, par contre, reunir plutót la var. pubiflorum á II. como- sum comme le. fait Thellung (XLIX, p. 15*) sans donner malheureu- sement de description, mais la ressemblance entre ses tríades et cel- les de H. secalinum est telle dans ceitains cas, que cette solution m'a para moins logique encoré (voir p. 300); enfin, reunir aussi H. como- sum a H. secalinum me paraitrait exageré. H. comosum est assez variable mais il semble qu'on ait inutilement multiplié les varietés. Le dessin publié par Lamson-Seribner, d'aprés l'exemplaire origi- nal et qui représente une plante á tiges dressées depuis la base et d'un pied de haut environ, permet d'établir l'aspect du type, ce qui était impossible d'aprés les descriptions, et d'y rapporter les vur.fla- vescens et rígida de Desvaux ne conservant que la var. luí milis de cet auteur (VII, p. 401), variété infiniment mieux séparée de //. secalinum var. pubiflorum, que le type. Je dirai plus loin (p. 283) pourquoi il me parait iuutile de teñir compte des formes et varietés proposées par O. Kuntze. Nous avons done : HORDEUM COMOSUM Presl typicum (Steudel, XLI\*. p. 353; Desvaux, VII, p. 461 ; Lamson-Scribner, XXVII, tab. 54) Synonymes : H. comosum Presl var. flacexcens Desv. (loe. cit.). II. comosum Presl var. rigidwm Desv. (loe. cit.). H. jubatum Autraii, II, page 10, Hicken, XVII, u" 11. et Hook., XIX. paye 3SX (d'aprés Desvaux. loe. cit.). non L. //. jubatum L. var. comosum (Presl) OK. et form. div. (XXII, p. 355). H. andinum Trin. (d'aprés Desvaux, loe. cit.). H. ehilense Hieken non Brongn. (Hieken. XVII. n" 13). Plante vivace formant des touffes; tiges nombreuses, liantes de lmi 280 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES ;i 10 centimétres, raremenl plus, mais dépassant longuement les feurl- les inférieures, dressées ou á peine ascendantes, couvertes á la base par les gaines foliaires des années precedentes. Feuilles glabres, dont les inférieures peuvent atteindre 18 centimétres de long mais ordi- aairement beaucoup plus courtes, sur 3 millimétres de large, ligule COUrte ('/.. lililí.) tronquee, a pcilic ilentelee. Épi d'un vert jaunátre ou plus ou monis violacé, a barbes soyeu- ses, subcylindriques, de '■> á <> centimétres de long el 1,5 á 2 «le large (en raison des barbes divergentes), le plus souvent entiéremeni déga- gé, rarement enveloppé a la base par la gaine plus ou moins ventruc et spathiforme de la feuille supérieure; tríade d'épillets de 25 a 35 millimétres centimétres de long. Épillets latéraux : glumes semblables á celles de la fleur médiane; fleurs assez longuement pédicellées, d'une longueur totale de L2 a _<> millimétres, en general réduites á une glumelle tres étroite, parfois un peu plus ovales, neutles mi tres rarement masculines, présentant méme parfois un gynecée d'apparence nórmale, mais toujours pour- vues d'une arfite dépassant en general le tiers inférieur des glumes, rarement plus courtes (et cela dans les cas d'extréme réduction des lleurs). mais depasant netteiiient le soiiuuet de la fleur médiane. Plante des terrains sees. Ileiirissant en été. Distribution géographique. — Plante carácter i stique des cordilléres du Chili et de l'Argentine, oü mi la trouve dans les vallées et sur les pentes jusque vers 3000 métres au 34° de latitude sud, s'étendanl veis le nordjusqu'á Jujuy, puis au Pérou et jusqu'au sud des États- TJnis (État de Washington. Piper, XXXV, p. 14'.)). et se repandant vers le sud a travers la plaine patagonique jusqu'á l'Átlantiqué, peut-étre méme jusqu'á la Terre de Feu. Elle a été citée pour le pays, souvent sans indication de variété par les auteurs suivants : Pour les cordilléres. Kurt/.. XXIII. page 1!>7 et XXV, page 21 (Mendoza); Eosseus, XX bis, page 21 (Xalmel Huapí); Neger, XXXII. page 939 (Neuquén); Stuckert, XLVI, uuméro ■'!-'<; (Mendo- za) XLVI1 et numero .'¡70 (Jujuy); Kuntze, XXII, page •">•">•"), sub //. jubatiim var. comosum. HAÜJIAN: HORDEUM SPONTANÉS l>K LA FLORE ARGENTINE 28] Terre de Pen, Hooker, XIX, page 388, sub //. jubatum; Dusen, IX, page 233; Skottsberg, XXXV, page 9; //. comosum cité par Ivurtz in Alboff est pour moi H. secaíinum Schreb. var. pubiflorum (Hook.). Exemplaires étudiés. — Cordilléres de Mendoza : vallée du rio Men- doza et du rio Tapungato entre 2000 et 3000 métres d'altitnde : nom- breux exemplaires, leg. Brown., Burmeister (Herb. .Alus. Ilist. Nat.) et Hauman; environs de Mendoza (leg. Rimbach, Herb. Fac. Med., sub ~H. jubatum; n" 47 a, Herb. Fac. Agr.). Cordilléres du Neuquén : leg. Pastore números 64 et 104 (Herb. Hicken sub //. chilense et ZT. jubatum). Pátagonie : Chubut, región du lago San Martin, leg. Hogberg nu- mero 13 (Herb. Fac. Med., sub H. chilense) ; vallée du rio Chubut, leg. Gerling, numero ü7 (Herb. Fac. Med., sub H. jubatum, comme tous les exemplaires ."i4: Uspallata et environs de Mendoza (!), leg. Rimbach (Herb. Fac. Med., sub W.jubatum). Au Cnili sous la meme latitude (Herb. üoenitz. n" 1174. .'¡100 m.. Herb. Fac. Med.). Cordilleres du Chuluii : Laguna Blanca, leg. Koslowsky, numero 14S Herb. Mus. Hist. Nat. et Hieken). Territoire de Santa Cruz : sans indication d'endroit, leg. Cardoso, (Herb. Mus. Hist. Nat,). 3. H0RDEUM JUBATUM L. (Planche XI) Cette espéce Qord-américaine et asiatique a été tres souvenl citée pour le pays (Patagonie, Terre de Feu, eordilleres) et j'ai vu sous ce iioin dans les lierbiers de nombreux ecliantillons, originaires d'Argeu- tine, dont seule une intime minorité appartienl d'aprés moi a cette espéce. Je n'en comíais, dois-je diré, aucune description satist'aisantc. ni ancienne ni moderne quoique toutes soienl d'accord a mentionner l'extréme longueur des glumes et des aretes, .le m'appuierai dans «•elle qu'on trouvera ei-dessous sur des exemplaires d"lierbier pro\ e nant tOUS deux de lTllinois. le numero 539 de l'e\siccata de Kneu- HAU.MAN : HORDEUM SPONTANÉS DE LA PLORE ARGENTINE 283 cker (Herb. Fac. Med.), et un échantillon que je dois a l'obligeance du doeteur F. Kurtz, provenant de l'Herbier Clinton, det. M. S. Bebí). La plante a été constamment confondue avec //. comosum Presl. . 193) la cite dans sa flore des « Sand-Hill » du Nebraska, Coulter (VI, p. 549), pour « les prairies » du Texas au Minnesota et Rammel (LIV, p. L'45) pour des altitudes eomprises entre 1800 et 4(10(1 pieds pour le Nebraska et les territoires voisins. O. Kuntze (XXII, p. 35), donne pour H. jubatum auquel ¡1 réunit H. comosum, tout un systcme impossibleá accepter et dont je ne tien- drai pas compte; il me párait probable du reste que parmi les cinq varietés et formes qu'il cite pour le pays aucune ne se rapporte au vrai H. jubatum; les uns sont des 7/. comosum, les autres sans doute de H. secalinum var. pubiflorum (épillets latéraux mutiques. briéve- ment aristés). J'ai déjá dit que les distinctions systématiques basées sur la couleur des épis me paraissaient sans valeur, comme le montre du reste le fait que chacune de ees formes existent dans chacune des varietés établies par O. Kuntze. Les plantes argentines différent assez des échantillons de l'hémis- phére du nord pour que la détermiuation reste un peu incertaine, ce pourquoi je préfére établir une varíete nouvelle. Nous aurons d : : MUSEO NACIONAL DE BUENOS WKKS HORDEUM JUBATUM L. typicum iKiiuth. XXI, p. 457; Steudel, XLIV, p. 353; Coulter, VI, p. 549 Ascherson el Graebner, p. 738) Plante paraissant annuelle, á tiges robustes atteignant 50 centi- metres de haut, á feuilles planes atteignaii< 5 millimétres de large. É)>is brillant, souvenl enveloppé á la liase par la gaine de la feuille supérieure, de 8 á LO eentiniétres de long (y cornpris les barbes) el fort large (4 cm.), gráce a la divergen.ce de celles-ci (tres étroil au contraire si onl retrancke les barbes); tríade d'épillets de 1 á ti cen timétres < :i ven trou- blesome weed » (Coulter, l<>r. cii.), appréciation :i rapprocher de celle de Stuckert (XLVII, p. 181) : «excelente sustento para las haciendas». HAUMAN : HORDEÜM SPOÑTANÉS DE LA FLORE ARGENTINE septentrionale; Hicken, XVII, numero 14, cordilléres du nord «Tu Neu quén (= //. comosum) : Eosseus, XX, page 537; Kuntze, XXII, pour différents points de la Patagonie et la cordillérc de Mendoza, avec varietés et formes diverses (= M. comosum pro part. et sans aucun doute aussi H. secalinum var. pubiflorum); Rendle (LVII, p. 324, pour le lac Argentino) ; Spegazzini, XXXIX, numero 431, pour Santa Cruz ; Hooker, XIX, p. 388, pour le détroit de Magellan (= H. co- mosum d'aprés Desvaux, synonymie non acceptée par Wildeman, LI, p. 54): Dusen, IX. page 233, E.jubatum var. pilosulum Franchet, Terre de Feu, «tere ubique» (il me parait évident qu'il s'agit de //. secalinum var. pubiflorum ; le numero 5313 de Dusen, Pl. vasc. Pa- tag. oriental, reportatae, est pour moi H. comosum); Stuckert, XLVII. numero 372, du littoral de l'Atlantique, prés Mar del Plata. l>e tou- tes ees citations celle de Stuckert et celle de Ball, sont les seules qui me paraissent pouvoir se rapporter a cette espéce et plus proba- blement á la varíete suivante. HORDEUM JUBATUM L. rar. pampeanum Hauman A typo differt fiosculo intermedio longiore (6 mm. dempta arista), flosculis lateralibus breviter sed conspicue aristatis (pl. XI). Plante d'apparence armuelle '. a fcige atteignanl <¡0 centimétres, assez épaisse (2 mm. de diamétre veis le milieu) mais d'une consis- tance délicate; gaines foliaires glabres; ligules tres courtes, dente- lées ; limbes minees, planes, glabres, atteignant 12 centimétres de long et 4 millimétres ;u- Stuckert (XLVII, n" 372), pour Mar del Plata, s'y rapporte ;mssi. tlxemplaires ctudiés. — Province de Buenos Aires : Santos Luga- res, prés Buenos Aires (Herbiei Bicken, sub M. jubatum) ; Balcarce, février 1907 (Herb. Min. Agr., sans numero); Chacabuco, Villafañe, mars 1012 (Herb. Min. A.gr., n L742); Pirovano, dans les (lunes, leg. Neira, janvier 1905; Tandil ', leg. Lorentz, numero 262 (Herb. Un. Córd); bords des étangs de Banduria (prés Coronel Suárez), Paso Pa- checo (no Colorado), leg. Niederlein et Lorentz, niai 1879 Exped., Río Negro ( Herb. Un. Córd., sub ff. jubatum, det. Hieronymus) : ees exem- plaires sont mentionnés par les collecteurs, XXIX. p. 136, sans dé- termination spéeiflque. Territoire du Rio Negro : .luán de Garay, leg. 2í eirá, janvier 1916. I. HORDEUM MARITIMUM With. (lTTii) ; Ascherson el Graebner, LY, p. 736, Sowerby and Johson XLVIII, p. 117. tal). 124) (Plauche XII. figure A) Jen'aivu aucun spécimen argentin de eetteespéce dans sa forme typique. Elle ¡i été pourtant citée pour le pays par Hieronymus (XVIII. p. 507) pour la province de Buenos Aires el la Patagonie, par Macloskie (XXX, p. 250 : Patagonie) et par O. Kuntze (XXII, p. 355). Je ue sais rien des plantes étu- diées par ees derniers auteurs, raais j'ai vuá l'herbier de l'Université de Cór- doba deux exemplaires expressémenl for lé cette << combinaisou •>. J'ajouterai que le auméro 600 des exsiccata de Kneucker, distri bué comme //. Chissoneanum Parlat. var. hirtellum v»n Degen (Her bier Pac. Med.), présente les glumes caractéristiques pourvues a la base d'une large oreillette : c'est done- une forme pubescente de //. ma ritimwm With. typique. O'est á cette sous-espéce, originaire du bassin de la Méditerranée et adventice en Californie, que j'ai ramené, provisoiremenl dn moins, ivne plante inilliinetres. Épillets latéraux : pédicelle tres court; glumes toutes deux séta- cées et égaleS entre elles. de niénie longueur que les glUHieS centra HAUHAN: HORDEUM SPONTANÉS I>E I>A FLORE ARGENTINE 283 les; fleurs neutres, á peine renflées, anuncies, unifiques, de3 millimé- tres de Ion»' (y compris le pédicelle). Exemplaire étudié. — Puerto Deseado, janvier 1914, Iter Patago- nicum, numero 130 (Herbier Hieken, sub H. maritimum With.). 5. HORDEUM MURINUM L. aubspeo. LEPORINUM (Link.) Rieh. ' (Ascherson el Graebner, LV, p. 739) (Figure ii S\ •niiiiyiiic-s : //. murinum L. var. cliileusc Brongn. (in Duperr., Iltn. Iiot. (1829), p. 56, d'apres Ascherson et Graebner, LV. p. 740). //. leporinum Link. (Link, XXVII, 1843, p. 391). lí. amliguum Doell. (Doell., VIII, p. 2*33, tab. 57). //. murinum Berg (Vbia, p. 202), Hieken (XVI, n" 23o et XVII bis. n° 37) et auet. div. Fl. murinum L. var. reí u ti mi ni Speg, (XXXIX, n" 430)? //. jiilialiim Autran non L. (Autran, II, p. 8). II me faut d'abord traiter ici la quesfcion de nomenclature: Je ne dispuse malheureusement ni de la bibliographie, ni du maté- riel de comparaisoD nécessaires, pour me risquer ;i rejeter un noin accepté par Ascherson et Graebner et par Hackel, mais s'il est vrai, comme l'affirment les premiers de ees auteurs, que Brongniart avait décrit la inéme plante comme 11. murinum L. var. chilenst Brongn., en 1829, il est évident que c'est ce nom qui doit étre accepté. En effet, la loi de priorité ne s'appliquant qu'anx varietés dans une niéme espéce, aux espéces dans un méine genre, l'existence de H. chítense Eoem. et Schult. (1827), contrairement á ce que disent Ascherson et Graebner, ne s'oppose pas d'aprés les regles du Congrés de botani- que de Vienne (art. 29), á l'existence d'un H. murinum subspec. chí- tense (Brongn.), sans eompter que H. chilensel&oem. et Schult. est une espéce des plus douteuses (voir la note de la p. 272). Desveaux, mal- lieureusement. ne s'est oceupé dans la Flora de Chile, ni de l'espéce de Eoem. et Schult. ni de la variété de Brongniart. D'antre part, il parait bien inutile de distinguer ici une « sous-es- péce», entité systéinatique des plus vagues, qui semille n'avoir de 1 Pent-étre H. coleoptorum Phil. (XXXIV bis, p. 345) n'est-il qu'une form naine agrumes peu eiliées. ou ayant perdu ses eils ]>ar dessica tion, de H. muri- num L. sub-spee. leporinum (Link). ANAL. MUS. KAC. — T. XXVIII (SEPTIEMBRE 9, 1916) 1» MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES :. 1. - 'l 'II ti - Hordeum murinum I. ude K BUENOS AIEES Distribution géogrwphique. — Terre de Feu; territoires du Río Ne- gro et probablement de Santa Cruz; provinc.es «le Buenos Aires. Córdoba, .Mendoza e1 probablement les autres provinces du centre et de l'ouest du pays. Exemplaires étudiés. — Bnvirons de Buenos Aires: tres nombreux échantillons, entre autres les números 163 nK BUENOS AIRES HORDEUM PUSILLUM Xmt.. typicum (Steudel XI. XI. p. 353; Coulter, VI, p. 550; Thellung XL1. p. 158) (Planche XII Hgure B) Plante d'apparence armuelle, de lo á 40 eentimétres de baut, a tiges ordinairenient nombreuses, le plus souvent fortement géniculées a la liase, a entrenceuds tantól mis. tantót couverts par les gaines; gaine glabre, assez large, surtout celle de la feuille supérieure qui joue fréquemment le role de spathe el enveloppe la base de l'épi; ligule «le 1 millimétre environ, arrondie, entiére; limbeétroil (2-3 mm.) en general court (3-4 cm.) plus ou tnoins pubescent sur ses deux taces. Épi ne dépassant guére •"> eentimétres de long, ase/, épais (3 mm.) assez uetleiiieiil tétragone (saus les barbes), assez large (10-15 mm. rarement moins y compris les barbes) en raison de la divergence lan passanl par les deiix rangées de fleurs fértiles, mais ne présen- tant de sillón longitudinal sur aucune de ses faces: tríade d'épillets de L3 a 17 millimétres de long, d'aspect robuste, tantót glabre, tantót pubescent et á éiiillets lateraux nettement divergents (l'écartement ilu sommet des glumes extérieures peut atteindre L5 mm.). Épillet central : glume lancéolée, atténuée vers le bas, deux fois plus étroite a la base que dans sa partie la plus large mais coriace et en general non membraneuse, tres rarement dentée au sommet, se teiininant en une arete filiforme aussi longue que la partie élargie et un peu plus courte que l'aréte de la glnmelle; fleur ovale lan- céolée; glumelle inférieure longuemenl atténuée vers l'aréte, longue avec celle ci ile 1 1' á 1(> niilliinetres. Épillets lateraux divergents, glumes Lntérieures ovales-lancéolées, recouvrant toute la fleur, plus larges que les glumes centrales mais coriaces, non membraneuses surlebord, sans nervures bien marquées se terminant en une arete aussi longue que celle de la fleur cent rali'-. glumes extérieures Aliformes plus courtes que les intérieures; fleurs unifiques, assez grosses, plus ou moins apiculées, de 3 a 4 millimétres ile lollú'. 1 Ou s'étonne de voir l'Indes Kewensis donner II. pusillum Nutt. comme un synonyme de //. seealinum. HAUMAN: HORDEUM SPONTANÉS 1>E LA FLORE AKGEXTINE 297 Plante nettement printaniére, fleurit d'octobre á décembre, com- plétement défleurie des lemoisde janvier. Distribution dan* /<■ pays. — Les auteurs ayant jusqu'á présent confondu l'espéce et sa variété, il est difficile de préciser l'extension daiis le pays de ruñe et de l'autre d'aprés la bibliographie. La cita- tion de Grisebach pourl'Entre Rios, de Hieronynius (XVIII, p. 508), Bicken (XVII bis, n°38) et Ilaunian (XV, ]>. 374, n° 87) pour le Río Negro se rapportent á la variété, de méme que, en partie dti moins celles de Hicken (XVI, n° 231) pour Buenos Aires et de Stuckert (XLVI, n° 332) pour Córdoba. .le ne connais H.pusillum Xntt. avec cértitudeque pour la provin- ce de Buenos Aires, de Bahía Blanca á Buenos Aires et pour l'est du territoire de la Pampa, niais il est probable qu'il s'étend a foutes les provinces centrales du pays. Exemplaires étudiés. — Province de Buenos Aires : environ de la capitale fedérale (Herb. Hicken et Hauman, det. Hicken); Lomas (Herb. Fac. Méd. forme a glumesdentées); Sierra de Pillahuinco, déc. 1915; Puerto Militar (pies Bahía Blanca), déc. 1915, défleuri. Pampa céntrale : Anguil, leg. Renació. HORDEUM PUSILLUM Xntt. var. euclaston (Steud.) Hauman (Planche XII. figure lus étroite que dans le type. longuement atténuée en une arete dominant la tríade. Épillets latéraux en general appliqués eontre la fleur fertile, glu- tnes intérieures plus larges et i>lus menibraneuses encoré que les glu- mes centrales, parfois lancéolées mais plus souvent tronquees a l'ex- tramité ou méme échancrées et portant, comme un long unieron, leur arete tantót plus courte, tantót plus longue que celle n ne connaissait de //. pubi/lorum Eook. de la Ten-e de Fen que la description origínale (XIX, p. 388), notoirement insuffisante et qui donne les fleurs laterales pour «neutros » sans spécifier si elles sont mutiques; depuis, seuls Spegazzini et Cesati (voir p. 308) disent l'a- voir rencontrée et, sauf un exemplaire de M. Spegazzini, je n'ai trou- veee noin dans aucun herliier argentin; niais comme (Tune parí Eoo- ker (loe. cit.l. ¡mmédiatemént avant son espéce, avait mentionné (sub H.jubatum Booker non 1... cf. Desvaux) E. comosum Presl, á fleurs laterales aristées, mais avec qui on pourrait la confondre, et que, d'autre part, la plante a barbes longues et généralemenl pubescentes queje raméneá E.pubiflorum abunde en Terre de Feu oü aucun autre Eordeum comparable n'a été trouvé,j'ai cru pouvoir interpréter de la sorte la description de Eooker et taire de son espéce une varíete de E. secalinum á tiges plus basses et á barbes plus longues el plusdiver- dans la description lui attribuenl dea Seurs laterales aristées (aretes de 7 miu.t. ce qui est eii contradiction avec la planche de Trinius el tous lea exemplaires européens que j';i¡ étudiés. HAÜMAN : HORDEUM SPONTANÉS DE LA FLORE AKGENTINE 301 gentes. Milis á l'intérieur iiiéme de la variété on observe des varia- tions considerables, si bien que les types extremes, á barbes tres lon- gues semblent, j'en conviens, n'avoir plus rien de cominun avec //. svcnl i ii ii ni. mais il se rattachent, par d'insensibles transitions ¡i des individus a barbes courtes, et ceux-ci sont si semblables á des M. seca linum a fciges basses. queje ue peux doimer aueuu caractére absolu- ínent distinctif du type et de la variété (voir pl. XIII). En eft'et, en deliors du devéloppement des tiges tres sujet a présen- ter des anomalies, le caractére différentiel le plus saillant est dans l'aspect de l'épi : nettement distique, á face eomprimée, presenta nt une raie médiane longitudinale dans le type, sub-cylindrique au con- traire, et sans sillón longitudinal dans la variété, en raison des glumes beaucoup plus divergentes des épillets latéraux ; c'est exactement le «•aractere que nous avons étudié au sujet de H. pusillum et de sa variété, mais les formes intermédiaires sont ici plus noinbreuses encoré de sorte que, s'il s'agit en outre d'individus a tiges basses el a barbes courtes, les tiges tres liantes appartenant au type et les barbes tres longues á la variété, il est fort difricile de prendre une decisión! Nous avons va (p. 278) les dificultes tres grandes aussi qu'ofire la séparation de H. pubiflorurn d'avec //. comosum, et je me suis va dans lanécessité d'établir une forma intermedia, qm pourrait presque aussi bien appai'tenir a l'un qu'á l'autre. de sais que je me mets ici en désac- cord avec la plupart des auteurs qui ont confondu cequ'ici je separe, et j'ai vades exemplaires determines comme //. c<>>ih>sh»i par Hackel, Skottsberg et Kurtz, par exemple, qui en raison de leurs rleurs late- rales mutiques appartiennent pour moi á II. secalinv/m var. pubi- fiorum. Entin, II. Imlopliiliim Gris., des exemplaires originaux d aquel j'ai vu les donblettes a Córdoba, n'est qu'une forme glabre de la var. •pubiflorum dont elle est pour moi un synonyme. II s'agit dñ reste aussi d'une plante de montagne et de climat sec, dont l'habitat sale parait n'avoir été qu'accidentel. 3. Hordeum secalinum Schreb. var. andícola ((iris.) Hauman. Cette variété est facilement reconnaissable a ses barbes tres cour- tes, les tríades ne dépassant pas 10 millimétres de long, mais on ren- contre ici la méme variabilité dans les dimensions absolues et relati- ves des glumes et aretes. Alors que les formes les plus reduites (forma piixillit Hackel : tríades de 5 mm. de long, á fleur fertile mutique) n'ont ]ilus rien d'un H. ucea Un mu. les plus développées, a glumes pres- que aussi longues que I'aréte céntrale, dont Hackel fii.it son H. secali- 302 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES iiinn var. parviflorum, se rattachenl directement aux exemplaires les plus petits de la var. pubiflorum, el ce t'ut une des raisons qui m'ont decide á reunir cette derniére á //. xa-alinum (voir les fi^-. B et O de la i.l. X). Je considere done II. secalinum var. piirr¡lli,i-iini Ilackel. dont les exemplaires originaux provenaient du méme endroit que ceux de //. iiiiiliciild, eoniiuc Un synonyinc de relie deriliere. C'est, d'autre part, par erreur que Thellung rattache //. andícola á //. muticum Presl : toutes les glumes de l'espéce de Grisebach — j'en ai vu les doublettes — sont filiformes. Entin. je ne ferai qu'indiquer l'extraordiuaire ressemblance queje trouve éntrela var. las a identifier, sans matériel de comparai- son. des plantes originaires de régions aussi éloignées; ¡1 en est de ineine de H. violaceum Boissier el Huet (Asie miaeure), maisje raiiieue á la var. (indicóla les plantes distribuées sous ce noni par Bucutien (n° 55 des Planta? boliviana;). Nous avons done en Argentine: HORDEUM SECALINUM Schreb. (1771) typicum (Planche XIII, flgnre Ai Synouymes : //. nodosum L. (1762-1763) .' //. pratense Huds. (excl. var. chilense (Brongn.) Desv. e1 var. Bron- gniarti Macloskie). //. secalinum Schreb. var. puberulum et scabriusculum ( )K. (pro part !) //. maritimum Hiercm. non With. (XVIII, p. 507). //. halophihim llaiilnaii muí (tris. //. sp. (Hioken, XXVII bis, n" 39). Plante vivace a tiges rohustes. de 30 eentiinetrcs a l melle (aspect de cércale), cliaumes assez épais (2 nnn. de diam.): I'euilles variables suivant riiuiiiidile de la station et du cliniat. souvenl enrou- lées et plus rigides dans les exemplaires argentins que dans les échantillons européens, glabres ou a peine pubescentes ainsi que les Raines; ligules tres courtes, dentelées; liiube pouvant atteindre II eentiinetrcs dans les I'euilles radicales, •"> a I fois plus courtsdans les caulinaires. Épi de .'I ú <> eentiinetrcs de long et 4 á S millimetrcs de large, le plus sonvent vert ou jaiinc, raremenl violacé, tantot nettemenl com- HAUMAN : ÍIORDEUM SPOXTAXÉS DE LA FLORE AKGENTINE 303 primé, tantót subcylindrique mais montrant ordinairement la dispo- sition distique des tríades et présentant le plus souvent .sur ses taces planes, entre les deux rangées de tríades, un sillón non caché par les glumes des épillets latéraux; tríade d'épillets de 10 á 22 millimetres de long, á glumes subfasciculées (paralléles a l'axe de la tríade) ou pcii divergentes, assez rigides, tantót légérement pubescentes, tantót á peine scabres. Épillet median : glumes sétacées depuis la base, plus courtes que Párete de la glumelle, de 8 a, 18 millimetres de long; fleur ovale-lan- céolée de 6 a 9 millimetres 4 (sub //. secalinum, det. Autran, Eerb. Fac. Med.); Valle «le las Plumas, leg. Gerling, numero 136 (Herb. Fac Med. et Hicken); Eío Frío. leg. N. lllin (Herb. Mus. Eist. Nat.); entre Rawson et la Cordillére, leg. N. Illin, numero 10 (Herb. Hicken el Fac. Med.). Santa Cruz: Capitale, Burmeister, numero 1571 ¡ Puerto Deseado. avril 1914: Iter patagonicum, numero 345 (Herb. Hicken): Río Raw- son (entre Santa Cruz et le Lago Argentino), janvier l!tl4 (Herb. Hicken); leg. Cardoso, février 1903 (Herb. .Mus. Eist. Nat.). Burope: Eerbier Denaiffe, numero 199 (Herb. Fac. Agron.), De Wbllin (Poméranie), Kneucker, número 535 (Herb. Fac. Med.): Thu- ringe (det. Reichenbacli IS16, Eerb. Kurtz) ; Eisenleben, leg. RenscL (Herb. Kurtz). HORDEUM SECALINUM Schreb. v:u. andícola (Gris.) Haumau (Planche Xlll Bgnre B) Synonymes : H. andícola Gris., Symbolae uuraéro lsiii (1879). S. muticum Presl var. andícola ((iris.) Thellung (XLIX, p. 159). H. secalinum Schreb. rar. parvifloruvi Hackel (Stuekert, XLYI. p. 533). .' //. secalinum Schreb. var. brevisubulatum Trin. (L. tal).). í //. siolaceum Boissieret 1 1 u.t . 1846 (Walpers, Lllhia, p. 1052). Plante tres semblable dans son aspect general aux exemplaires débiles du type, ne dépassant guére 50 centimétres de haut. Épi pouvant atteindre 7 centimétres de long, comprimé, de 3-5 millimetres de large, vert ou plus ou moins violacé; tríade d'épillets de 5 a 10 millimetres de long, nettemenl dominé par l'aréte de la glume médiane, tantdl pubescent surtout sur les glumes, tantót á peine scabre. Épillet median : glumes filiformes, de 4 a 5 millimetres de long, 1 C'ist :i cette variéto" muís doute qu'il fanl ramener //. brachyatherum l'liil. (XXXI\' i>is. p. 346) des Cordilléres de Linares, au Chili, basé sur des exemplai- res íi Beurs laterales snus doute teratologiquemenl doubles. Anales del Museo Nacional ni¡ lin:xos Airks Tome XXVIII, Planche X |||f ||; : ^||| A. — Hordeum chilerise Brongu. var. muticum (Preal.) Hauman. La troiaiéme tría- de a droite provient du numero 15.326 de Stuekerl //. compressum 'iris. var. superatu/m Hackel) ; ]<■* quatre tríades de gauche appartiennent a la forma Ion gearistatum Hauman. MlHlli p,. — Hordeum chítense Brongu. var. compressum (Gris.) Hauman. Les trois tríades de droite appartiennent ala forma elongatwm Hauman, la troiaiéme a gauche provient du numero 524 de Lo- rentz (11. compressum Gris.). C. — Hordeum comosum Presl. La tríade de droite se rapproche de H. secalinum var. pubijlorum Añales del Museo Nacional i>e Buenos Aires Tome XXVIII, Planche XI Hordmm jubatum L. L'ípi et la tríade ¡nférieure appartiennent á la var. pampearmm Ilaunian la tríade BupérH-mv ¡ni t\)n- tumi aiiirniaiii (Km*ulrov. de Tucu- mán, Tafí 3800 m.); Grisebach, XIV (prov. de Salta, Nevada del Cas- tillo, entre 3000 et 4500 m.). Patagonie: Dusen, IX, page -33 (Santa Cruz), citation reproduite par Macloskie, XXX, page 249; Dusen, IX, page 261 (f. pusilla, Cliu- but : Puerto Madryn). Terre de Feu : Dusen, IX, page 233, citation reproduite dans Wil- deman, L1I, page 5.">. Exemplaires étudiés. — Cordilléres du nord : Nevado del Castillo (Salta), leg. Lorentz et Hieronymus, mars 1873 (sub II. andícola Gris., Herb. Un. Córd.) ; Sierra de Tucumán, Lorentz et Hieronymus, numero 603 (sub H. andícola Cris., Herí). Un. Córd.); Tafí, cerro Muñoz, alt. 3800 métres, leg. Lillo, février 1905 (ex Herí). Lillo, n° 4255, Herb. Stuckert, sub H. secalinum var. parviflorum Hackel, ANAL. MUS. NAC. — T. XXVIII (SEPTIEMBRE 11, 1916) UÜ 306 MUSEO NACIONAL RE BUENOS AIRES cloublette du type deHackel); La Ciénaga (Tucumán), Lillo5484; Cumbres cal chaquíes, Lillo, numero 11.185; Alto de Muñoz, 4000 métres, Tucumán (Herb. Castillon); La Quiaca : mars 1916, au bord (l'un ruisseau, alt. 3400 métres, leg. Bauman, mars L916; Santa Cata- lina (Jujuy, región de la Puna), leg. Claren, janvier 1907, en terrain cultivé, alt. 3650 métres: forma punilla (ex Berb. Kurtz, numero 11.413, Herb. Fac. Med., sub H. comosum, exemplaires mentionnés par Fríes, loe. cit.); Maimará, 2300 métres, leg. Budin, janvier L912 (Herb. Hicken); Sierra, de Famatina (Rioja), Eieronymus et Nieder- lein, numero 7(¡7 (Herb. LTn. Córd.). Patagonie: Chubut, Valle de las Plumas (Río Chubut), Gerling numero 2, janvier L903 (Herb. Fac. Med.); Territoire de Santa Cruz, dans la vallée au bord du fleuvedu méme nom, leg. Dusen, janvier 1905, numero 5525, distribué comme //. compressum (Herb. Fac. .Mcil.i. Cliili : Coquimbo (sub II. secalinum, Berb. Mus. Hist. 5Tat. de San- tiago, ad H. pubiflorum vergens .'). Bolivie: environs de La Paz, alt. 3750 métres, leg. Buchtien nn- méro 55, distribué comme //. violaceum Boissier et Buet (Herb. Fac. Med.). H0RDEUM SECALINUM Schreb. var. pubinorum (Hooker) Bauman (Hooker, Flora Ant.. tome 2, p. 388; Desvaux, VII, p. 46l>) [Planche XIII, ígure (') Synonymes : //. pubiflorum Hook. I. (loe. cit.). II. comosum Pres] var. inthiflnriim (Hook.) Tlirlluiig (XLIX. \>. l.'.si '. H. comosum Hackol non Presl (XLVII, n" 370, pro part. (). //. comosum Skottsberg non Presl (XXXVII. p. 8). //. comosum var. flavescens Knrtz non Presl el Desvaux (in Alboff, I, p. 220). II. jubtitvm L. var. pilosulum Franchet (XI. p. 389) .' S.jubatum Autran non L. (II, p. 13 et III. u° 36). H. ohilense Speg. non Brongniarl (XI. III. n» 291, Wildeman, LI, p. 53). Plante vivare, de 20 a 40 centimétres «le haul (raremenl plus ou moins) forman! de petites touffes á la liase desquelles s'accumulenl 1 M. Thellung, si soigneus des questions de nomenclatura, écril : //. oomogam Presl, var. pubiflorum (Hook. I'.. /■'/. ant.. I. lslii. p. MSS. jiro *]»■<.•.). Hay, /•'/. Chile, \ 1. page lili', alors que ■ Desvaus in Gaj . et non «Gaj >■. conserve l'espéce ni'- douteuse, ¡1 est vrai, el ne fait que suposer qu'U puisse a'agir soil de //. comosum, soil t\c II. Berteroniauum. HAUMAN: HOEDEUM SPOXTANÉS DE LA FLORE ABGENTINE 307 les gaines et feuilles mortes «les années antérieures, et longuement dominées parles tiges florales, núes en general dans leur moitié supé- rieure. Gaines et feuilles couvertes (Fuñe pubescence eourte, linibes iuférieurs atteignant 12 centimétres de Iong sur 1,5 á 2 millimetres de large (rarement 3), plañe ou plié, atténué en pointe et montrant une dizainedenervnres; lignles tres courtes, dentellees; feuilles cau- linaires beaucoup plus courtes (1,5 a 7 cni.). Épi presque toujours violacé de :> a 5 centimétres de long et assez large (10 a 15 mm. en nioyenne y compris les barbes), légérement applati, mais en general ne montrant pas sur ses faces planes la raie longitudinal!' séparant les deux rangées de tríades, raie recouverte plus ou moins completement par les glunies des épillets latéraux; tríade de 12 a 40 millimetres de long (le plus souvent 18 a 30), á bar- bes nettement divergentes, ordiuairenient pubescente tout au moins dans la moitié inféiieure des glumes et glumelles, rarement presque glabre. Épillet median : glumes pubescentes ou scabres de 10 a 35 milli- metres de long; glumelle inféiieure pubescente ou tout au moins a surface terne, rarement brillante et lisse; fleur ovale-lancéolée, de á 8 millimetres de long, se terminant en une arete une a quatre fois plus longue qu'elle et dépassanl les glumes. Épillets latéraux ; glumes comme dans l'épillet median; fleurs le plus souvent neutres et réduites a une glumelle étroite terminée par un rudiment d'aréte, n'atteignanl pas le sommet déla lleur fertile, parfois le dépassant un peu (forma intermedia), tres rarement mascu- lines et pourvues d'étamines normales et méme d'un ovaire. forma intermedia Haumau A varietate pubifloro (Ilook.) differt flosculis lateralibus breviter aristatis, arista flo&culum fertilem superante. Ad H. comosum Presl vergens. Forme intermédiaire entre la var. pubiflorwm el //. comosum typi- cum, dont elle difiere pourtant par l'aréte plus eourte, n'atteignant pas le tiers inférieur des glumes. Elle parait surtout fréquente en Patagonie. Plantes des terrains humilles, extrémement communes, caractéris- tiques du bord des riviéres et des «vegas» (petites prairies humilles) de la Patagonie et de la Cordillére, tleurissant de decembre a inars. 308 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Distribution géographique. — Terre de Feu, Patagonie australe el céntrale, cordilléres des Andes jusqu'á la frontiére bolivienne. La plante n'avait été citée que par Hooker (loe. cit.) et sans doute Fian chel (I H. jubatum); <> Magellanes» (Herb. Kurtz ex Herb. R. A. Philippi, sub H. pubiflorum). Patagonie: Punta. Arenas (Herb. Spegazzini. sub II. chilense, men tionné dans XL11I, n" 291); Territoire de Santa Cruz, cordillére du lac Buenos Aires, leg. Platen et G-reiner, numero 70, forma interme- dia (Herb. Pac. Med. et Hicken, sub II. chilense); lago San Martín, leg. Hogberg, numero 70 (Herb. Pac. Med.); Puerto Deseado, leg. Bunneister (Herb. Pac. Med., sub //. comosum) : lter patagonicum numero 334, forma intermedia (Herb. Hicken); numero L42 (iliirf.): numero 312, Santa Cruz (ibid.). Territoire du Chubut : abondant dans la précordillére du Chubut (Herb. Fac. Agron., n° 148 1>., sub E. jubatum L. var. lilacinum Speg., det. Spegazzini); Río Corcovado, leg. Illin (Herb. Min. Agr.): Cordil- lére du Xcuqiien. río Muminié, leg. O. Asp (Herb. Pac. Med.. sub H. jubatum et Herb. Min. Agr.. n" 8115). Cordilléres de Mendoza : vallee des rio Mendoza (Puente del Inca). rio Blanco, río Tupungato, río Plomo, jusque veis ;;ooo metres, ES VARIETÉS ARGK.N'TINES Les espéces íiit-nt iounées cutre pareutheses sont douteuses pour le pays. A. Fleurs laterales de la tríade au moius aussi développées que la fleur céntrale. I. Fleurs laterales plus grosses et de. '/, plus Longues que la fleur céntrale, et plus longuement aristée . . . H. murinum, sub-sp. leporinum, p. 289. II. Fleurs laterales á peine plus développées que la fleur céntrale (H. murinum), p. 292. B. Fleurs laterales avortées ou beauooup moius développées que la fleur céntrale. I. Toutes les glumes filiformes ou sétacées, e1 i\r méme épaisseur. o) Glumes de 1 á i> centimétres de long, arete cén- trale 6 a 10 fois plus longue que la fleur. 1. Fleur médiane ovale de 4-5 milliinetres de long, fleurs laterales réduites a un rudi- ment dépassant á ¡jeine la fleur i'ertile. . . . (H. jubatum), p. 284. 2. Fleur médiane lancéolée, ele (i-7 millime- tres de long, fleur latérale tres réduite mais brievemeut aristée H. jubatum var. pam- peanum, p. 285. I>) Glumes ne dépassant guere 3 centimétres, ante de la fleur médiane au máximum 1 fois plus lon- gue que sa gluiuelle extérieure. 1. Fleurs laterales pourvues d'uue arete dé- passant le tiers inférieur de l'aréte de la fleur médiane. 'j.. Tiges dreasées de 20 á 40 centimétres. ií. oomosum, p. 279. /?. Tiges fortement ascendautes de 10 a 20 centimétres H. comosum var. luí- milis, p. 281. 2. Fleur latérale mutique ou briévement aris- tée. 310 MUSEO NACIONAL l>K BUENOS AIRES ■/.. Tines iiis basses, fortement géniculées, épi :i peine deus bus plus long que lar- ge, b iiarli.-s iie> divergentes ei rigides. //. maritimum va.T.pa- tagonicum, p. 288. ,;. Tifies de 20 centimetres á 1 tnétre, Ópi nettelncllt ulbingc. § Tríades de 12 á 22 millimetres de long, á barbes snbfascionlées, épis étroits (5-8 mm.), comprimes, á disposition distique ordinairemenl bien visible (silbm longitudinal sur chaqué lace). Tige en general é"le- vée(aspect ib- caréale), entrenoBuds allongés H . secalinum, p. 302. $$ Tríades de 12 á 10 millimetres de long, a barbes tres divergentes, épi assez large (8-15 mm.) pen comprimé, donl lesraies séparanl les deux rangées de tríades sont ordinairemenl cachees par les glu- mes des épillets latéraux. Tiges de 20 a lo centimetres formant des fcouffes denses H. secalinum var. p«- biflorum, p. :íim> '• §§§ Tríade de 5 a 10 ruillimetres de long H. secalinum var. . 286. b) Plante vivace a épis étroits el allongés, plus de 6 fois plus lungs que large. 1. Épi de 2-4 millimetres de large. glumes tres coartes se teiininaiit toutes au niveau dn sommet des fleurs laterales //. chilense var. com- •pressum, ]>. 276 s . 2. Épi de quelques 5 millimetres de large. glumes, surtout les extérieures, dépassanl netteineiil le sominet (les llenrs laterales . . //. chilense var. Mllll- CII III. |i. 27:; 1 La f. ¡iilmiiiiliu a des fleurs laterales plus Longuement aristées que celles d\i type. J La Heñí médiane es1 mutiquo dans le type; aristée dans la f. elongata. ■ La ilciii' médiane esi sub-mutique dans le type, longuement aristée dans la l'. hnii/i urisliilil. HAÜJIAN : HOKDEUM SPONTANÉS DE LA FLORE AKGENTINE 311 III. Glumes des neurs centrales et glume intérieure des épillets latéraux nettenient lancéolées. (i) Épi subquadraugulaire, barbe des tríades tres divergentes, glumes élargies, étroitement lau- eéole'es, épaisses et non nienibraneuses H. pusillum, p, 296. b) Épi comprime, á disposition distique bien mar- quée, barbes des tríades fasciculées, glumes élargies, membraneuses au moins sur leurs bords, paríois tronquees et aristées Ti. pusillum var. eu- elaston. p. 297. II OUVRAGES CITES I. AxbOFP, X., et Kurtz, I\, Contribution a la flore de la Ten-e de Feu. Enume- rativa dea plantes du canal de Beagle. Revista del Museo de La Plata, tome VII. page 353 (1896). II. Autrax, E., Énumerution des /liantes récoltées par Miles Stuari Pennington pendant son premier voyage á la Terre de Fea. en l'JO.'i. Iievista de la Universidad de Buenos Aires, tome IV, page 287 (1905). III. Autuan, E., Florule du lac Kahuel-Huapí et de ses environs. Boletín del mi- nisterio de Agricultura. Buenos Aires, 1907. IV. Ball, .1., Contributions to the Hora of Xortlt Patagonia and the adjoining Territory. Journ. of Liu. Soe. Botany, tome XXI. pages 203 á 240 (1886). IV bis. BERG, C, Enumeración de las plantas europeas que se haüan como silrrs- tres en la provincia de Buenos Aires g en Patagonia. Anales de la Sociedad científica argentina, tome III. pages 184-206 (1877). V. Cksati, Y.. Illustrazione di alcuni piante raccoltedal signore professore Strobel snl versante orinilole delle Ande rhilnir. dal Passo del Planchón sino a Mendoza, atlrn- verso la Pampa del sud. Atti dell'Accad. delle scientse fisiche e matematiche. tome V, numero 7. Xapoli (1873). VI. Coulter, ,1. M., Botang of Western Tenis. Contributions of U. S. National Herbarium. tome II. 1891-94. VIL DESVEAUX, iu Gay, Historia de Chile, tome VI, Botánica. VIII. DOKIX, .1. C, in Marttus, Llora brasiliensis, tome II, 3, page 23. IX. DüSEN, 1'.. Wissenschaftliche ergebnisse der Seliieediselien Expedition nticli den Magellansldnder, unter leitung ron NordensTvjold, Band III : Botanik. Stockholm, 1905. X. Ekman, E. L., Beilrage :nr Gramineenflora con Misiones. Arkiv. for Botanik, Band XI, numero 4. (stockholm, 1912. XI. FRANCHET, A., l'hancrogiimie daos Mission scientiftqut un Cap Horn. Í883- 83, s-olume V, Botanique. París, 1889. XII. Fríes, R. E., Zur kenntnis der alpinen flora iu Nordlichen Argentinien. Nova Acta Regio Societatis Scientiarum Cpsaliensis, volume I, serie IV, numero 1. 1905. XIII. Grisebach, A., Plantee Lorentziance. Gottingen, 1874. XIV. Grisebach, A., Symbolos ud Floram argentinam. Gottingen, 1879. 312 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES \\. Hachan, I... Elude phytogéographique dt la región du río Vegro inféríeur. Anales ¡i,! Museo nacional de historia natural de Buenos Aires, tome XXIV, paces 289-444 (1913). XVI. Hickkn, C. M., Chloris platensis argentina. Buenoa Airea, 1910. XVII. Hickkn. (;. M., Cuulsii lliini Neuqueni. Boletín d€ l.i Sociedad Physis, tome I. numero '■'•. pagea 116-133 (1912). XVII liis. Hickkn. (.'. M., Plantos Fischerianos. Contribución al conocimiento déla llora del Rio Negro. Boletín de la Sociedad Physis, volunie II. numero :'. pages L-8 (1915). XVIII. Hieronymus, J., Planta diaphoricat floree argentinos. Boletín de la Aca- demia nacional de ciencias en Córdoba, tome IV, pages 199-598 (1881). XIX. Hooker, .1. li.. Flora antárctica, tome I. part 2. L847. XX. Hosseüs, K. K.. Algunas plantas de Cabo Raso (Chubut). Boletín de la So ciedad Physis, tome- I. numero 8, pagea 534-540 (1915). XX bis. Hosskus, La vegetación del lago Náhuel-Huapi y sus montañas, trabajos del Instituto de botánica y farmacología de. la Facultad de ciencias mc/liras de Buenos Aires, numero 33, pages 1-102 (1915). XXI. Kunth, C. S., Enumeratio plantarum, tornea I el II. L833-1835. XXII. Küntze, <>., Revisio generum plantarum, pars III. L'. 1898. XXIII. Kürtz, F., Enumeración de las plantas recogidas por G. Bodenbender en la pri •cordillera di Mendoza. Boletín de la Academia nacional de ciencias en Córdoba, tome XV. paces 502-522 (1897). XXIV. KüRTZ, !•'., Sertlim COrdobense. Observaciones sobre ¡danta* nueras, raras o dudosas de la provincia de Córdoba. Revista del Museo de La Plata, tome V, pages 281-304 (1893). XXV. Kürtz, F., Pos viajes botánicos al rio Salado superior (cordillera di Men- doza), ejecutados en los años t891-92y Í893-93. Boletín de la Academia di ciencias en Córdoba, tome XIII, pagea 171-212. XXVI. Lamson-Scribner, F., Notes »» the grasses in the Berhardi Herbarium, colleoted by T. Saenke and described by ./. S. Presl. Repori of the Missouri />'<e Graminibus unifloris el sesguifloris. Petrograd, 1824. LI bis. Walpers, Aúnales botanices systematicae, tome VI, pages 1052-51 (1861). LII. Wildema.w E. de, Resultáis dn voyagí áw S. 1". «Bélgica». Botanique. An- vers, 1905. Lili. Lamsox-Schihxkr et E. Merill, The Grasses of Alaska. Contributions of the U. S. National Herbarium, tome XIII, numero 3 (1910). LIV. Pannel, L. II., Notes on grasses of Nebraska, South Dákota and Wyoming. Proceeding of Davenporl Acadcmy of Nnt. Sciences, tome VII, page 229 (1899). LV. Ascherson, P., und Graebner, I'., Synopsis der Mitteleuropaeischen Flora. Yolume II (1902). 314 MUSEO NACIONAL I>K BUENOS AIEES LVI. Poiuet. Article unir dans Eneyelopédie de Dideroi el d'Alambert. Botaniqui par Lamark, tome IV. LVII. lii-Nini:. Mr. Hesketh Prichard's patagonian plante. Journal of Botany., vol. LX1I (1904). II! HERBIERS CONSULTES Outre mes propres collections, j'ai pu eonsulter les herbiers suivants donl je reruercie les propriétaires on directenrs. Les abbréviations entre pareiithéses sonl celles qui out été employées dans le texte pour désigner ees collections. Museo de Historia Natural de Buenos Aires (Mus. Hist. tíat.). Museo de Historia Natural de Santiago, Chili. Universidad de Córdoba (Un. Córd.). Facultad de Medicina de Buenos Aires il'ac Med.). Facultad de Agronomía y Veterinaria de Buenos Aires (Fae. Agr.). Oficina Botánica del Ministerio de Agricultura de Buenos Aires (Min. Agr.). Herbier M. Lillo (Tucumán). Herbier C. Spegazzini (La Platal. Herbier C. Hicken (« Darwinion », San Martín, pres Buenos Aires). Herbier Castillon (Tucumán). Herbier R. Sanzin (Mendoza |. Herbier Kurtz (Córdoba). Buenos Aires, juin 1916. HAUMAN: HORDEUM SPONTANÉS DE LA PLOEE ARGENTINE 315 INDEX ALPHABÉTIQUE Lea 11..H1.S imprimes en italique aonl .le* aynonymea ¡ les pages ¡ndiqueés en cliiffres graa sunt cellea de la deacriptíon de respéce U. ambignum Doell., 266, 289, 292. //. andícola Gris., 266, 302, 304, 305. H. andinum Trin., 279. H. apertura Phil., 271. H. Berteronianam Desv., 306. H. brachyatherum Phil., 304. H. chilense Brongn., 264, 267. 270. 271, 272, 273, 278, 280, 286, 300, 308. var. i-uiii]iri'ssnui (Gris.), 266, 276, 271, 310. forma elongatum Himm., 266, 271, 277, 276. var. muticum (Presl.), 266. 271, 273, 310. forma longearistatum Haum., 412, 271. 275, 310. var. pseudosecalinum Haum., 266. 271, 272. H. chítente Hicken, 279. H. chilense Roem. et Schult, 272. //. ii7. 268, 27ii. 271. 2711. 286, 288, 296, 299. 300, 301, 302. 303, 305, 310. var. andícola (Gris.), 266, 268, 301, :;ui>. 304. 310. forma pusillum Hackel, 266, 301. 305, 306. var. brevisubulatum Trin., 302, 304. var. ckilense (Brong.), 266, 270, 271. L'72. 273. var. par ritió r ii ni Hackel, 266, 26S. 302, 304, 305. var. puberulum <>K.. 300, 302. var. pubiflorum (Hook.), 263, 264, 266, 27:;. 27S. l' 7 ! > . 280, 2s:¡. 284, 285, 300, 301, 302, 306. 310. forma intermedia Haum., 266, 301, :i07, sos. var. scábriusculum OK., 300, 302. //. secalinum OK., 271 . //. stenostachys Godr., 266, 270, 273, 27:.. 27ii. //. ¡ubfastigiatum 1 11.. 266, 293, 294, 297. II. violaceum Boiss., 302, sel. 306. NOTES SYSTEMATIQUES ET ETHOLOGIQUES LES KOMIS ATUNES DE LA RÉPUBLIQÜE ARGENTINE ÁNGEL GALLARDO llgenert \tt;i e anualmente uno dei piú dijicib della infera famigUa dei Vormicidi. Queeto vale eopratutfo peí le specü piccoU • mi ant . Ouvriéres monomorpkiques, petites, avec des fosses antennales prolongées jusqu'aux anules occipitaux. Trachymyrmex Porel. — Ouvriéres polymorphiques. 6. i». Ouvriéres pas tres gratules (- lo ínin.). avec quatre paires au nioins. d'épines OU tuliercules dorsaiix. ACROMÍ l.'Ml'A Ma\ r. — Ouvriéres majeures tres grandes) 10 mm.), avec une seule paire d'épines occipitales; thorax avec trois paires d'épines on tulier- cules dorsaux. Atta Pabricius. GALLARDO : SUR LES POURMIS ATTINES DE L'ARGENTINE 319 Gen. BLEPHARIDATTA Wheeler 1915 BLEPHARIDATTA BRASILIENSIS Wheeler 1915 Wheelkr, Bull. Mus. Cornp. Zool. Banoard Coll., t. LIX, ii° 7, p. 484-187 fi<>'. 1, nov. 1915. Cette curieuse espéce d'Attine, tres simple et primitive, a été dé- crite sur des exemplaires trouvés par Beebe le 15 mai 1915 aux envi- rons de Para-, entre les feuilles morfces accumulées au pied d'uu arbre. J'avais trouvé quelques exemplaires á Alta Gracia (P. de Córdoba) au mois de septeinbre 1914. lis soiit déposés á la collection du Mu- sé mu (n° 11.150). M. Bruch a recu de moi quelques exemplaires de la méme provenance. Ou ne connait que l'ouvriére et rieu de leurs ha- bitudes. Gen. APTEROSTIGMA Mayr 1865 APTEROSTIGMA PILOSUM Mayr 1865 Mayr, Beise Novara. Zool. ,\l, l.Formicid., p. Hit. O <3»,lam. IV, p. 35. ]si¡;,. — Cerh. Zool. i;„¡. <;,s. Wien., XXXVII, p. 554, £. 1887. FOREL, liiol. Cení. Aimr. Sljmen., III, p. 37. 1Ü00. Bruch, Coi. Re». Mus. La ríalo, t. XIX, 217. 1914. Sígnale de Misiones par Bruch. Manque aux eollectioiis du Mu- séum. APTEROSTIGMA STEIGERI Santschi 1911 Santschi, Hall. Sor. Ent. France, p. 52. 191 1. ¡£. — Reí. Suisse Zool.. t. XX. p. 529. 1912. 9. Bkuch, Cat., p. 217. 1914. Supl. '„/., ,,. 529. 1915. (Buenos Aires.) Un exemplaire Q (n° 10.77.S). pris pas M. Ángel Zotta, préparateur au Musémn, a Palermo (pies «le Buenos Aires) au mois de novem- bre 1911. 322 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Premier segmeni oils couchés et les derniers une fine pu- bescence oblique jaunátre. L'aiguillon rudimentaire comme dans lesautres femelles d'Attines. Trois exemplaires désailés. L' un de Misiones, pris par M. le docteur Marelli au tmiitis de fé- vrier 1915, est celui representé par la figure 1 á gaster dilaté. I'u autre a été pris á Bella Vista au mois de février 1916, par mes enfants et le troisiéme ;i La Plata par M. Ángel Zotta au mois de mars 1 !ll l¡. L'exemplaire de Misiones était envoyé avec deux ouvriéres de Moelleñus Balzani, espece á laquelle ne peut appartenir cette femelle par ses caracteres particuliers bien différents. Emery dit, d'autre part, que la Q de M. Balzani ales yeuxplats comme l'ouvriére et les angles occipitaux arrondis et sans épine marquée. (Man. Accad. Se. Bologna, t. II, ser. f,'. p. 1 11'. lili).-.). (Fig. -!). c? L. 5,5 muí. P.run rouge tres foncé, presqne unir. Tete semblable á celle de la femelle mais plus petite et plus étroite. Les épines supérieures du pronotum fortes, un peu courbées en uniere, les interieures réduites a des tubercules peu visibles. Tres Luisant; partie antérieure de la. tete longitudinalemenl striée, pronotum el partie antérieure du scutellum ponctuée. Le reste lisse et sans sculpl me. sauf les points piligeres d'oú partent des poils fau- ves, courts et espacés. Stipes jaune-rougeátre, á extrémité tronquee rectangulairement, comme le moni re la figure 2. Ailes brun-jaunátre, sans ptérosl igma, á cellule radíale fermée, une cubitale fermée deux ibis plus longue que large «'t sans discoidale. Longueur de l'aile antérieure 5,5 mm. Ce niale. tres semblable a la femelle par sa taille et sa striicture, a GALLARDO : SUR LES POURMIS ATTINES ÜE L'ARGENTINE 323 été pris par mes enfants á Alta Gracia. (P. de Córdoba) au tnois de mai 1913. Les antean.es n'ont que onze articles comme celles de la femelle, tan- dis que les males des Attines ont treize articles. J'ai beaueoup hesité pour déterminer cette forme aberrante, dont . — Gaster mat. 5. 3. Angles occipitaux arrondis, sans dents. lobicornis Emery. — Angles occipitaux plus mi moins marqués el armes d'une órete, a\ ec OU sans dents. 4. 4. Bord extérieur des stipes prolongé en arriére en pointe mousse; l I masticatoire des mandibules plus long. Lundi Guérin. — Bord extérieur des stipes arrondi dans la partie postérieure, bord masticatoire des mandibules ]ilus court. Heyeri Forel. .">. Stipes bisinuées du cdté medial. 5. — Stipes autrement conformées. 7. 6. Couleur noire. niger F. Smith. — Couleur ferrugineux jaunátre. eoronatns F. sous-esp. svbterrwneus Forel. 7. Stipes avec une dent medíale mousse, suivie d'une écnancrure avec une lamelle transparente. ? ambiguus Emerj . — Stipes avec une denl médiale aigué, suivie d'une écbancrure sans lamelle transparente. aspersus F. Smith. CLEF POUE LA DÉTEEMINATION DES GRANDES OUVRIÉRES DES ESPÉCES WACBOMYRMEX DE LA RÉPUBLIQUE ARGENTINE I. Épine supraoculaire l>ien développée ou représentée au moins par un tubercule. Bord lateral des mandibules sinué. ACROMYRMEX s. str. 1. Scape avec un lobo a la liase. lobicornis Emerj . Avec les varietés var. ferruginea Bmery, var. pencosensis Forel. — Seape sans lnhe. .'!. ü. Tégument uon distinctemenl ponctué, mat et rugueus par la pré- sence de petits tubercules. •'!. — Tégument finement ponctué. 5. 3. Épine postoculaire bien développée. I. — Épine postoculaire faible, plus mi moins réduite ;í un tubercule aigu, couleur claire. aspersus F. Smith. 4. Couleur tres (oncee, au moins les oiivrieres majeures. niger F. Smit h. — Couleur claire. ¡aune ou jaune marrón. coronatus F. sous-esp. súbterraneus Forel. 5. Épines mediales au pronotum, quelquefois petites, mais bien mar- quées. Épines laterales E BUENOS AIRES Sous-genre \('Ki iMYRMKX Mayr 1865 ACROMYRMEX AMBIGUUS (Emery) 1887 Non) \ ulgaire ¡ Hormiga negra Alta Lundü var. ambigua. Emery, A'»//. Soc. l'.nt. Italiana, t. XIX, p. 358, $. 1887. Atta (Acromyrmex) ambigua. Emery, Mem. /.'. Áccad. Se. Bologiia, i. II (ser. 6 a ), p. 118-119, fig. 18, 9. 1905. Acromyrmex ambigua. Bruch, Cat., p. 216. 1914. La . ilétei-niiiuition des exemplaires n" 10.971, de Miramar (P. de Buenos Aires) collectionnés par M. Doello-Jurado a été confirmée par M. le Prof. Wheeler. M. Adolphe Dagobert Eolmberg a trouvé dans le bois de l'Estan- cia Ploraer, a Las Heras (P. «le Buenos Aires) un nid de cette fourmi, dont il m'a apporté des exemplaires vivantsaveeleur jardín de cham- pignons. D'aprés Holmberg le nid a une coupole d'un metre de diamétre, couverte avec des débris végétaux, chaumes et feuilles mortes. II y a plusieurs jardins de champignons d'un brun blanc, dans des cham- bres pas tro]) grandes, qu'on trouve deja a une profondeur de 30 cen- timetres. Les fourmis, plus luisantes quM.. Lundi, construisent des clieniins voútés, en túnel, parmi les feuilles mortes. ACROMYRMEX ASPERSUS (F. Smith) L858 Oecodoma aspersa. F. Smith, Cat. Hymen. />'. Mus., VI. Formioidae, p. 1S5 pl. X. fig. 17. 9- 1858 - Atta rugosa (non F. Smith). Forel, Iiev. Suisse /.oal.. t. XII. j>. 33. 1904. Atta rugosa var. Rochai. Forel, Ibidem, i>. 34. Atta (Acromyrmex) aspersa. Emery, Mem. R. Accad. Se. Bologna, i. II (ser. 6 a ), p. 116-117, fig. 14, 15, $, 9' cf- 1905. J'ai trouvé un grand nombre de ees fourmis de coloration elaire, variant du brun jaunatre a un jaune ferrugineux clair, smis de gran- des pierres á la Sierra Chica de Córdoba, pies de Alta Gracia. Ma détermination des exemplaires n° 10.861 et 10.845 a été con- firmée par M. le Prof. Wheeler, qui les a compares avec des exem- plaires de sa colleetion determines par Forel et Emery. GALLARDO : SUR LES FOÜEMIS ATTINES DE L'AEGENTINE 329 Je n'ai trouvé que des ouvriéres de cette espéce, uon encoré signa- lée de la République Argentine. Elle parait tres lucifuge parce que les ouvriéres cherchaient ;i se cacher aprés avoir soulevé la grande pierre qui couvrait le nid. ACROMYRMEX CORONATUS 1'. 30us-esp. SUBTERRANEUS (Forel) 1893 Atta subterránea. Forel, Ann. Soc. Ent. Belgique, t. XXVII, p. 593-4, Atta coronata F. sous-esp. subterránea. Forkl, Mitt. Schwete. Ent. Ges., p. 301. $. 1901. Atta (Acromyrmex) subterránea. Emery, Mem. B. Acead. Se. Bologna. t. II (ser. 6 a ), p. 116, <£, cf . 190.",. Bruch, Cat., p. 21li. 1914. Cette espéce a été signalée pour Misiones dans le catalogue de Bruch de qui j'ai recu un exemplaire inále. Un exemplaire 9 capturé par Zotta a Buenos Aires me semble ap- partenir á cette espéce quoiqu'il soitunpeu plus petit que le type(10 mni.). Cette feínelle a éte sans doute transportée par le vent du ÍTord. Le Muséum posséde encoré trois exemplaires 9 de Misiones, ac- compagnés de quelques ouvriéres, ainsi que d'autres ouvriéres du Pilcomayo. ACROMYRMEX LOBICORNIS Emery 1887 Nom vuJgaire : Hormiga negra Atta lobicornis. Emery, Bull. Soc. Ent. Italiana, t. XIX, §, j>. 358. 1887. Von Jhering, Berlina- Ent. Zeitxch.. t, XXXIX, p. 386, $. 1894. Atta (Acromyrmex) lobicornis. Emery, Mem. Acead. Se. Bologna, t. II (ser. 6 a ), p. 120, ¡g, 9' Cf ■ 1905. Acromyrmex lobicornis. Bruch, Cat., p. 216. 1914. Cette espéce, bien caractérisée par le lobe á la base du scape, a été signalée par Bruch dans son Catálogo de Córdoba, San Luis, Ca- tamarea, Misiones et Chubut. D'aprés Pexainen des nombreux exemplaires de la collection du Muséum on peut distinguer trois formes : I o Exemplaires complétement noirs, que je considere commeappar- tenant á la forme typique, de Santa Cruz, Choele-Choel, Puerto Ma- dryn (Chubut), Pampa Central, Tandil (P. de Buenos Aires) et Besis- tencia (Chaco). 330 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES 2° Exemplaires d'un ferrugineux clair, de Misiones, determines parle Prof. Wheeler comme appartenanl á la var. ferruginea Emerj (Mein. Accad. Se. Bologna, p. L20, L905) fondee sur des exemplaires de Misiones captures par Silvestri. 3 o Exemplaires d'un ferrugineux plus ou moins foncé avec Le gas- ter plus obscur, noiratre, determines par M. le Prof. Wheeler comme var. pencosensis Porel (Bull. Soc. Vaud. Se. Wat., t. L, n 184, pl. 282, L914). J'ai des exemplaires «le cette coloration de Choele-Choel, La Rioja, San Luis, Córdoba et Misiones. Sur une centaine d'exemplaires étudiés je u'ai pas réussi a recon- uaitre les caracteres sígnales par Forel de la longueur des scapes et «les épines épinotales. Les ouvriéres grandes on( des scapes proportionnellemenl plus courts que les moyennes et petites; la sculpture est plus rugueuse chez les grandes et plus ponctuée che/, les petites. Le lobe du scape est aussi variable, tres pelit OU mil che/, les miiiimes. ( >u serait ainsi conduit a déterminer comme pencosensis les ouvriéres petites et lobi- comis typiques les grandes du méme nid. Comme les différences de coloration ae sont pas raarquées et sont siius l'influence de la matante des iudividus. je He. trouve pas une séparation bien claire entre les varietés de cette espece. Onpeul diré seulement que les formes australes sont en general plus noires que les formes du centre et du linrd du pays. Les liids de cette espece sont a COUpole rovétue de petites linos de bois et de brins de paille. M. Doello-Jurado a observé a Puerto Madryn «pie tous les uids posséderit une sortie spéeiale pour extraire les residas végétaux épuisés par le champignon. J'ai trouvé a Tandil un grand nid de cette espece vigoureuse avec des cliemins tres peuplés et bien battus. La coupole avail un métre et deini de dianietre et pros d'un métre do liauteur. Cette espece est eonfondue par le publie avec la suivante. ACROMYRMEX LUNDI (Guérin) Roger L830-1863 Nora \ utgaire Hormigo negra Myrmica Lundii. Gi érix-Ménéville, Voy. Coquille, Zool., II. 2, \>. 206, 9-Cf (Brasü). Atta Lundii. Roger, Berl. Ent. Zeitsck., i. VII, p. 200-202, <£, 9-cf- 1863. Atta Lundi. Mayh. Ann. Soc. Xot. Modena, t. III, p. lili. 1868. GALLARDO : SUR LES FODRMIS ATTINES DE L'ARGENTINE 331 Atta Lundü. Berg, ./«. Soe. Cient. Arg., t, XXIX. p. 16. 1890. Atta (Acromyrmex) pubescens var. bonariensis. Emery, Mem. I!. Accad. Se. Bologna, t. II (ser. 6 a ), p. 130, fig. 20, <¡. 1905. Atta (Acromyrmex) Lundü. Emery, Ibidem, p. 111. cf ■ Atta (Acromyrmex) Lundü. Forel, l'erh. Zool. />'"/. Ges. Wien., t. LVIII, p. 349. 1908. Atta (Acromyrmex) Lundü var. bonariensis. Forel, Mém. Soe. Km. Belgi- qnc. t. XIX. p. 181. 1912. Acromyrmex Lundi. Brtjch, rm.. p. 216. 1914. Oette fourmi ahondante et nuisible, tres répandue «huís la Répu- blique Argentine et régions limitrophes, a été décrite en 1830 par Guérin-Ménéville sur des exemplaires males et femelles sans ailes, celle-ci prises á tort pour des ouvriéres, et rapportées de la cote bré- süienne par le voyage de la Coquille. Roger a bien décrit toutes les castes, ainsi que le fait remarqner Forel. L'ouvriére provenait de la región de la Plata, Mayr, Berg, Lynch Arribálzaga et tous les auteurs habitant le pays ont toujours reconnu l'espéce de Gruérin-Ménéville comme la plus ahondante á Buenos Aires et ses environs. Mais Emeiy a Lntroduit une confusión en décrivant l'ouvriére sous le nom de pu- bescens var. bonariensis tout en conservant le nom de Lundi pour les males. 11 a induit en erreur á M. le Prof. vonlliering en déterminant comme Lundi les ouvriéres di' Moellerius Heyeri envoyés de Rio Gran- de, d'oii les différences signalées par von rhering entre les moeurs de Lundi décrites par Berg et cedes qu'il observait. Je considere comme Lundi typique la forme tres foncée, noire ou presque noire, a pilosité obscure et puhescence peu ahondante, com- mune dans toute la province de Buenos Aires, d'oü provenait l'ou- vriére décrite par Roger. Les exemplaires Guérin-Ménéville étaient aussi de la régiou oriéntale de l'Amérique, des cotes du Brésil austral. La collection du Muséum posséde de tres nombreux exemplaires de plusieures localités de la province de Buenos Aires, de Cacheuta (Mendoza) et du Chaco. ETHOLOGIE Berg a bien décrit les monas et la nidification. Oette hormiga negra, dit-il, ahonde partout, elle est la plus nuisible de toutes les espéce phytophages. Elle est considérée comme un fléau de la sylvi- culture et en particulier de I'horticulture. Parsescoloniespopuleuses elle est capahle de priver de feuilles dans une seule nuit á des petits 332 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES arbres ou especies dañinas ñ la agricultura la República Argentina. Boletín Dirección Gene- ral ib- la Defensa Agrícola, p. 53-104. L910. GALLARDO : SUE LES FOÜRMIS ATTINES DE L'AKGENTINE 333 soldats íVAtta. Wlieeler baptise sous le non de Strigilateurs les myr- niécophiles qui se noumssent de la sorte. II les considere synoeketes ou hótes toleres mais j'ai observé que Attaphila Bergi est plut&t synechtrane ou lióte persécuté, vne l'hosti- lité iVA. Lundi ;í son égard. ACROMYRMEX LUNDI (Guérin) var. PUBESCENS (Emery) 1905 Atta (Acromyrmex) pubescens. Emery, Mein. 11. Accad. Se. Bologna, t. II (ser. 6 a ), p. 20, $. 1905. Cette forme foncée, avec une pubescence jaune ahondante, spécia- lement sur le thorax, a été fondee coinme espéce independa nte (pu- bescens) par Emery sur des exemplaires du Paraguay. La collection du Muséum posséde des exemplaires pubescents de l'ile de Martín García, du Carmelo et Fray Rentos (R. del'Uruguay). ACROMYRMEX LUNDI (Guérin) var. RISI. Forel 1908 Atta (Acromyrmex) Lundü (Guérin) var. Risii. Forel, Verh. Zool. Bot. Gen. Wien, t. LXIII, p. 350. 1908. Je considere coinme appartenant á cette variété les nombren \ exemplaires de la collection du Muséum, d'un rouge ferrugineux. plus ou ínoins foncé, a pilosité bruñe rougeátre ou jaunátre, prove- nant de Córdoba (Alta Gracia, Los Cocos), Rioja, Tucumán, Santiago del Estero et Jujuy. Dans le Catálogo de Brucb elle est signalée de Buenos Aires, Córdoba et Catamarca. M. Brucb m'a donné deux exemplaires de Córdoba, determines par Forel, par lesquels j'ai determiné par comparaison les exemplaires dn Muséum, la description de Forel étant tres courte. Les caracteres tires de la longueur relative des épines pro et mésonotales et des dents du premier nu'iul du pétiole n'ont été pour moi d'aucune utilite dans cette espéce si variable. On peut remarquer que les varietés ferrugineuses Bisi et ferrugi- nea (VA. Litnfli et lobicomis respectivement se trouvent dans les ré- gions centrales du pays, ce qui fait penser á des iníluences climaté- riques. Lundi typique et ses varietés ont une sculpture ñnement ponctuée et les épines mediales du pronotum tres petites ou nuiles. ;:i MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Les males de Lundi typique ont le <^:ist «'i- plus luisant que ceus de la varíete Risi. Les stipes onl la forme dessinée par Eniery (loe. cit., p. 111. fig. 3). ACROMYRMEX NIGER (F. Smith) L858 Oecodoma nigra. i-'. Smith, ''«/. Bym. Brit. I/».-... i. VI, p. 186, 9- 1858. Atta hystrix. Forel, Bull. Soc. Faud. Se. Vaí., t. XX (ser. 2 a ), p. 358, (part.). $. Atta octospinosa. Forfx, Aun. Soc. i'.ni. Belgique, i. XXXVII. p. 590-592, $ 9cf- 1893. Atta (Acromyrmex) nigra. Emery, Mera. I!, decad. Se. Bologna, i. II (ser. 6 a ), p. 116, d*. (fig- 13)' 1905. Acromyrmex nigra. Bruch, Caí., p. 216. 1914. Je considere comme appartenant a cette espéce si disentée des aombreuses ouvriéres déla collectiondu Muséum provenant du Pilco- mayo, Villa Ñongues (Tucumán), La Rioja el Misiones. Blles coinci- dent bien avec la description donnée par Forel pour Atta octospinosa, laquelle serail Atta nigra d'aprés Emery, fcandisque la vraie octospino- sa Reichenbach aurait été décrite par Porel sous le nom de GHintheri. Sous-genre MOELLERIUS (Forel) Emery 1893-1905 ACROMYRMEX (MOELLERIUS) BALZANI Emery 1890 Atta (Acromyrmex) Balzani. Emery, Ánn. Soc. Ent. France, t. X (ser. 6 a ), p. 67, ?. 1890. Atta (Moellerius) Balzani. Emery, Mem. /.'. Aecad. Se. Bologna, t. II (ser. 6 a ); p. 112. 1905. J'ai de Misiones cinq exemplaires de cette curieuse espéce a yeux plats et de coloration claire, qu'on u'avait pas encoré signalée á la Etépublique A.rgen1 ine. M. Lynch Arribálzaga, qui m'a envoyé trois des exemplaires de la collection du Muséum, dil (loe. cit.. p. 6) avoir fcrouvé prés de Posa- das (.Misiones) cette t'ounni rouge pále presque ¡aune, dans des coló nies peu aombreuses, attaquant seulemeul des graminées sans pro- duire des dégáts appréciables. GALLARDO : SUR LES FOUBMIS ATTINES DE L'ARGENTINE 335 ACROMYRMEX (MOELLERIUS) BRUCHI (Forel) 1912 Atta (Moellerius) Silvestrü Emery sous-esp. Bruchi. Forel, Mém. Soc. Ent. Belgique, t. XIX, \>. 180, $. 1912. Bruch, Cat., p. 217. 1914. Atta (Moellerius) Silvestrü Emery var, Bruchi. Forel, Bull. Soc. Vaud. Se. Nat., t. XLIX. u° 181, p. 236. 1913. Bruch, Supl. Cat., p. .529. 1915. Cette forme est ]>Ius différente de Silvestrü et de striatus que cel- les-ci entre elles, á cause de la présence d'épines mediales au prono- tum. Je erois qu'elle mérite de constituer une espéce séparée, á meil- leur droit que Silvestrü. Je posséde trois exemplaires de Buenos Aires, cotypes de Forel. dont Bruch m'a fait cadeau et trois exemplaires de Corrientes un peu plus grands. ACROMYRMEX (MOELLERIUS) FRACTICORNIS Forel var. JOERGENSENI Forel 1913 Forel, Bull. Soc. Vaud. Se. Nat., t. XLIX, n" 181, p. 34, $, Q. 1913. Bruch, Su¡>I. Cat., p. 529. 1915. Je posséde deux exemplaires § de la province «le Córdoba de cette curíense espéce a scape lobé, appartenanl a la var. Joergenseni fondee par Forel sur des exemplaires provenant de Mendoza, a en juger parles fortes rugositás I. Cent. ámer. Hymen., III, p. 31, $. 1890. Atta hystrix. Berg, ./». Soc. Cient. árg., t. XXIX. p. 15-16. 1890. Atta Lundi. Emery, Bull. Soc. Ent. Italiana, t. XIX, p. 358. 1890. Atta (Acromyrmex) Lundi. von Ihehixg. Berlín. Ent. Zeitsch, t. XXXIX, p. 387. 1894. Atta (Moellerius) heyeri. Emery. Mem. /.'. Áccad. So. Bologna, t. II (ser. 6 a ), p. 111. 1905. Atta (Moellerius) Heyeri. Foiíel, Mém. Soc. Ent. Belgique, t. XIX, p. 179. 1912. Acromyrmex (Moellerius) Heyeri. Bruch, '«/., p. 217. 1914. ¡36 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Bruch sígnale cette espéce de Buenos Aires, San Luis et Santa Pe. Au Musénm nous avons de nombreux exemplaires du Chaco, Martin García, Montevideo, Carmelo et Fray Bentos (K. de l'Uru- guay). Von Ihering l'a trouvé á Rio Grande do Sul (Brésil) ei Bmery en la déterminant comme Lundi a introduif une confusión qui ne faisail pas concorder les observations éthologiques de von ihering, faites en réalité sur Heyeri, avec celles de Berg sur Lundi. espéce a laquelle von Ihering voulait les rapporter. Pour sa part Berg considérait comme hystrix a Heyeri, comme j'ai pu vérifier par l'étude des exemplaires rotules de la main «le Berg, conserves á la collection du Laboratoire de zoologie de l'Université de Buenos Aires. Le mále de Heyeri ressemble extérieurement a celui de Lundi mais la forme de l'armature génitale est différente comme on peut voirpar la figure 4 d'Bmery (loe. cit., p. 7). ÉTHOLOGIE D'aprés Berg ce formicide épineux et tuberculé ahonde partout el construit des nids tres bas, souterrains et de grande profondeur. Ule considere comme nuisible mais moins que Lundi. D'aprés une lettre d<' Lynch Arribálzaga cette fourmi a un nid en coupole de terre meuble, couvert de paules et de chaumes, sans au- cune chambre au-dessous du sol ; toutes les chambres a champignons sont dans la coupole au-dessus ii fon a fait les observations. Pour nía part. je ne coima i s pas le nid de cette fourmi qui n"est pas trcoiiente aux envirolis de Únenos Aires. GALLARDO : SUR LES FOÜEMIS ATTINES DE L'ARGEXTINE 337 ACROMYRMEX (MOELLERIUS) MESOPOTAMICUS n. sp. (Fig. 3). Nono vulgaire : Hormiga colorada 5 L. (¡-7 niin. Testacé rougeátre, mandibules plus claires. Tete, sans les mandibules, un peu plus largeque longue; lalargeur máxima au niveau des lobes occipitaux. Bord occipital profondément échancré, lobes occipitaux arrondis avec une petite épine occipitale et une autre moindre tuberculée, plus en avant. Cótés de la tete convexes, faiblements convergente en avant. Mandibules largesá 7-!) denticules peu marqués. Bord antérieur du clypéus dioit. Lobes fron- taux trapezoides, les aretes frontales visibles entre les stries jus- qu'á proximité des lobes occipitaux. Yeux convexes sitúes au tiers Fig. '•'■ — á-cromyrmex (Moelleriuí) mesopotwmícut Q X 10 antérieur de la tete. Une épine sous la tete au niveau de L'ceil. Les scapes surpassent peu (deleur épaisseur) les lobes occipitaux. Pronotuin avec des épines mediales petites, les laterales supérieu- res aigués et courtes, les laterales inférieures dirigées obliquement en avant. Les épines antérieures du mésonotuin épaisses et courtes, plus courtes que les pronotales supérieures, les postérieures du mé- sonotum encoré plus courtes. Pace básale de l'épinotum aussi longue que la declive. Les épines épinotales fortes, plutót courtes et presque paralléles. Pétiole avec deux crétes supérieures, avec des dents antérieures et postérieures, ees derniéres plus grandes et dirigées obliquement en arriére. Postpétiole avec deux tubercules latéraux et des crétes peu élevées en haut. Luisante. Tete (vue de face) avec des rides séparées et interrom- pues, a peu pres comme M. Bruchi el .1/. striatus Silvestriij avec les ANAL. MUS. NAC. — T. XXVIII (SEPTIEMBRE 13, 191(5) 22 338 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES intervalles curre les rides finemenl chagrines. Mandibules striées. Scapes pouctucs. Thorax, pétiole et postpétiole rugueux raboteux, avec des rides anastomosées, rendant les picures réticulées. Gaster nmi tuberculé, avec le premier segment en grande partie finemenl stvie en long, le reste tres ünement cliagriné. Pilosité dressée jaunatre, assez ahondante sur la tete, le corps et les membres, les scapes inclus. Sans pubescence, les funicules exceptes. Cinq exemplaires (n" 11.296) de San Carlos, prés de Concordia (En- tre Ríos) récoltés par M. Carlos Lloverás qui m'informe que cette four- mi construit un nid en coupole basse dans les térrains sablonneux. Elle attaque les orangers et les mandariniers cultives. ACROMYRMEX (MOELLERIUS) STRIATUS (Roger) 1863 Non) rulgaire ¡ Hormiga colorada Atta striata. Roger, Berlín, lint. ZeiUeh., t. VII, p. 202-203, $. 9 • cf ■ 1863. Bekg. .1». Soc. Cient. árg., I. XXIX. i>. 17. 1890. Atta (Acromyrmex) striata. Vi >x Ihering, Berlín. Ent. ZeiUck., t. XXXIX. p. 3KS. 1894. Emery, Mem. I!. Accad. Se. Bologna, t. II (ser. 6 a ). 1>- 110, 1905. Acromyrmex (Moellerius) striata. Bruch, Cal., p. L'l". 1914. Cinq exemplaires de San Isidro (Buenos Aires) tout a t'ait d'accord avec la description de Koger, avec le gaster luisant et les stries de la tete serrées. sans des rides intercáleos. Berg décrit les nids comme, petits, en partie eleves sur le sol et construits avec des residas végétaux. Le nid de San Isidro n'avait pas de coupole, la bouche entourée d'unc space de terrain denudé. Elle parait attaquer surtoul des gra- minées et des herbes. ACROMYRMEX (MOELLERIUS) STRIATUS (Roger) Sous-esp. SILVESTRII (Emery) 1905 Noto rulgaire : Hormiga colorada Atta (Moellerius) silvestrii. Emery, Mem. i:. Aeead. Se. Bologna, t. II (ser. 6»), p. un. ';'. i!»n:.. Atta (Moellerius) Silvestri. sw ix-iii. Be». Sittssi Zool., t. XX. p. 530, 9- C? • 1912. Acromyrmex (Moellerius) Silvestrii. Bruch, Gal., p. 267. 1914. Atta (Mollerius) Silvestrii. Bruch, Supl. Cal., p. 526. L915. GALLARDO : SUR LES FOURMIS ATTINES DE L' ARGENTINE 33!l Cette forme est tres afine á striatus, córame le fait remarquer Sant- schi, á tel point queje ne crois pas possible de conserver le rang spé- citique proposé par Emery. C'est tout au plus une sous-espéce et peut- étre méme une varíete de striatus, caraeterisée par les stries plus espacées et par des rides interrompues et quelquefois anastomosées entre les stries. Le gaster est quelquefois luisaut, avec peu de stries á la base, d'autre fois mat, avec le premier segnient complétement strié. Les épines épinotales sont ordinairement longues, á double courbure et divergentes, mais cbez quelques exemplaires ees épines sont droites et presque paralléles. C'est la forme la plus ahondante dans la République Argentine, aprés A. Lundi et lobicomis. La collection du Muséum possede deux centaines d'exemplaires provenant de Pile de Martín García, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Tucumáu, Buenos Aires, Pampa Central et R. de l'Uruguay. Les exemplaires féminins, toas desalíes, ont quelquefois tres mar- quées les taches jaunes a bord noir du gaster; d'autres du litoral <>nt ees taches tres évanouies. Berg avait déjá fait remarquer que les remelles de striatus de la sierra de Córdoba ont la tete un peu mmns large et monis striée, en partie rugúense, et les taches jaune soyeux du gaster de forme allon- gée. Ces femelles correspondent á celles de la s. sp. Silvestrii. Gen. ATTA Fabricius 1804 D'aprés Emery ' dans le genre Atta, sensu stricto, reservé pour les grandes espéces polymorphes, á trois paires d'épines thoraciques dorsales, il n'y aurait á considérer que trois espéces : eephalotes L., insidarix Guérin et sexdens L. Cette, derniére est l'espéce sud-américaine depuis le nord de la Ré- publique Argentine jusqu'aux Guyanes. Emery divise cette espéce ainsi : sexdens sexdens L. var. Msphaerica Forel. var. rubropilosa Forel. 1 Emery, Eludes sur le Myrmicinae. VI, Leu espéces d'Alta Fubríce, Aun. Suc. Ent. Belgique, t. LVII. p. 255-61. 1013. 340 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES sexdens laevigata F. Smith. sexdens vollenweideri Forel. Dans sa communication préliminaire Emery nc donne pas des rai- sons suffisantes pour rejeter la división usuelle en plusieurs espéces, avec des moBurs différentes el méme avec des noms valgaires pro pres. .Je suivnii done plutót la división de Forel, avec quelques altera- tions queje orois pouvoir déduire de ses derniers travaux. CLEP POUE LA DÉTERMINATION DES GRANDES OUVRIÉEES (10 MM. ET PL1 s DES ESPÉCES Dü GENKE ATTA DE LA RÉPUBLIQUE ARGENTINE 1. Tete mate, avec des poils rougeátres. sexdens (L.) var. rubropilosa Forel. — Tete plus oh moins Luisante, sans poils sur le devant. ü. -. Lobes occipitaux plus ou moins luisants, avec degros pointset des points fins intercales. Vollenweideri Forel. — Lobes occipitaux tres luisants, sans points tins, les .uros tres effacés. :>. 3. Rouge cerise. Vollenweideri Ford var. saltensis (Forel). — Brun noirátre ou uoir. Vollenweideri Forel var. obscurata n. var. ATTA SEXDENS (L.) var. RUBROPILOSA Forel 1908 Xnuí rulgaire : Hormiga minera Fórmica sexdens. Linneus, Syst. Xni. 10 me édit. p. 581. 1758. Fórmica sexdentata. Latreilue, Bist. Xni. Fourmis, p. 228, <£, 9- 1802. Atta sexdens. Fabricius, Syst. Piez., p. 122. 1804. Oecodoma sexdentata. Fred. Smith, i'ni. Eymen. /;. Mus., i. VI, |i. 183, $. 1858. Oecodoma abdominalis Fred. Smith, Ibidem, p. 184, 9- 1858. Oecodoma sexdens. M.wn, Verh. K. H. Zool. Bot. Ges. lian. t. Mil. p. 385. isi¡;¡. , Atta sexdens. Berg, -I». Soc. Cient. drg., l. XXIX, p. lii. L890. Atta sexdens var. rubropilosa. Forel, Verh. K. K. /uní. Bot. Ges. Wien, t- 348, v, 9-Cf- 1908. Atta sexdens. Brtjch, Cat., p. lmií. 191 i. Noinbrcux exemplaires provenant de Misiones. GALLARDO : SUR LES FOURMIS ATTINES DE L'ARGEXTIXE 341 M. le Prof. Wheeler a determiné les números 10.932 et 585S. lis coincident tres bien avec la description de Forel. C'est la fourmi nuisible de Misiones. ETHOLOGIE M. E. Lyneh Arribálzaga dit dans son Informe, etc. : « Elle vit dans les « terres rouges » argilo-sablonneuses tres ferrugi- neuses de Misiones et de Corrientes, surtout sur les rives du fleuve Uruguay. On ne la trouve pas dans les bois de Misiones. « Elle construit des nids enormes, dont la surface atteint jusqu'á une hectare et la profondeur jusqu'á dix métres. II y a plusieurs cham- bres unies par des galeries. Les entrées dépassent quelquefois le nom- bre de 250 et sont niimies d'un cratére de terre meuble ». La destruetion de ees fourmis est un probléme économique de gran- de importance, en vue des dégáts qu'elles causent á l'agriculture. < >n ;< essayé l'anhydride sulfureux, l'anhydride arsénieux, le sulfure de carbone, les vapeurs de naphtaline brídée avec de la sciure de bois. Tous ees gaz sont soufflés dans le souterrain au moyen des appa- reils pourvus de ventilateurs rotatifs jusqu'á ce que la turnee sort piu- les entrées lointaiues. ATTA VOLLENWEIDERI Forel 1893-1912 Nmiii vulgaire : Hormiga isatü Atta sexdens L. sous-esp. Vollenweideri. F<>i:ki,, Ann. Soc. Ent. Belgique, t. XXXIII, p. 588, $. 9' Cf- 1893. Atta Vollenweideri. Forel, Mein. Soc. Ent. Belgique. t. XIX, p, 179. 1912. Forel, Bull. .Sor. Vaud. Se. Nat., t. L, n" 185, p. 358. 1915. Brüch, Supl. Cal., p. 529. 1915. Atta levigata Smitli sous-esp. Vollenweideri. Forel, Buü. Soc. Vaud. Se. Nat., t. XLIX, ir 181, p. 237. 1913. Bruch, Cat., p. 216. 1914. Signalée par Bruch, de Santa Fe. .Santiago del Estero et Salta. Xombreux exemplaires dans la collection du Muséum provenant de Santiago del Estero, Catamarca, Chaco. Les números 5751 et 10.905 ont été determines par Wheeler et compares avec des cotypes de Forel. 342 MUSEO N ICIONAL I>K BUENOS AIRES l. I BOLOG1E M. E. Lynch Arribálzaga dii dans son Informe que cette fourmi de Santa Fe, Corrientes et Paraguay construil des nids surmontés d'une coupole basse avec «le nombreuses entrées munies d'un cratére. Des galeries nombreuses anissent les chambres a chanipignons. ( 'es cham- bres ont de 10 a lü centimétres de diamétre. Les coupoles onl ordinaireinent 3 á 5 métres de diamétre et .">o a 60 centimétres de hauteur, mais on a \ \\ des coupoles de plus de 20 métres de diamétre et de 2,30 métres de hauteur, surmontant un nin les piíssi- au sirop et on les mange comme des dragées». Au Brésil on mange encoré anjonrd'hni le gaster des femelles, nommées tanajúra, «les Atta sexdens L. dont les ouvriéres sonl vulgai- rement connues sous le mun indisréne «le saúvas mi sáhubas '. ATTA VOLLENWEIDERI Forel var. SALTENSIS (Forel) 1913 Atta levigata Smith var. saltensis. Forel, /•'«//. Soc. Vaud. Se. Nat., t. XLIX. n" L81, p. 237. 1913. M. Brucli m'a fait cadeau de trois exemplaires cotypes lus foncée, brun noirátre ' Ciencias Naturales. CAPITULO I INTRODUCCIÓN Las grandes mangas de la saltona común que en el estado adulto constituye nuestra langosta voladora y cuyo nombre científico es Schistocerca paranensis (Burm.) Brun. suelen ser acompañadas pin «illas saltonas que se diferencian bastante de ellas. Este hecho elemental de la posible convivencia de otras especies del mismo género o de otros géneros de ortópteros, y del cual en la literatura zoológica se hallan menciones por Bruner, Lynch Arribál- zaga y por Cousandier, las de este para las mangas de la langosta de Europa donde con las agrupaciones invasoras en Italia por ejemplo, en las provincias centrales, se ha notado un seis o siete por ciento de Pachytilus nigrofasciatus, el Delticus albifronsj JSjphippigera Zelleri mezclarse y andar confundidas con el Gáloptenus italicus, no siendo conocida hasta entonces la razón y los efectos de esta mezcla parcial de las diferentes especies de langostas. Por otra parte, el mismo Cousandier refiere que nunca se ha obser vado hasta aquella fecha en las grandes agrupaciones de los insectos que invaden nuestro territorio, que se hayan agregado individuos AXAL. Mis. NAC. — T. XXVIII (SEPTIEMBRE 29, 1916) 23 346 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIKES pertenecientes o representantes mejor dicho de otras especies, sólo en una paite infinitesimal se La visto una que otra langosta diferente (•(uno ser Locusta r¡ ridissima confundirse aislada en las grandes mangas. Con estos antecedentes sobre la presencia de larvas distintas de la común y dada sn importancia con respecto a la biología de la langos- ta, de la que tanto desconocemos, resolvimos en la Sección de Zoología a la que pertenezco, visitar algún punto adonde abundasen las salto- nas y observar las diferencias une presentan ; disponiendo de la revi- cion de algunas mangas en Marcos Taz. Ferrocarril oeste, partido al cual nos liemos trasladado, a la chacra <• Maeachincs » del señor Emi- lio B. Morales; donde utilizando las barreras que protegían su propie- dad, se podía en un espacio de terreno de un metro y medio de ancho por 500 de fondo reunirías a centenares de miles, desde los maizales próximos y recoger aquellos ejemplares que por su aspecto no se parecían con los de la saltona de. la voladora común. ^Nuestras mangas son acompañadas también por especies que no pertenecen al género Schistocerca, como refiere Cousandier para la langosta de Europa que no son del género dominante sino de otros: hemos hallado saltonas de Topidacris cristata (Linn.) o langosta negra la que como es saludo es ana buena voladora y se agrega a las man gas de Schistocerca paranensis Kurni.. muchos ejemplares jóvenes de ambos sexos de Elaeochlora viridicata Serv. que también suelen acom- pañar a s. paranensis, apartede otros ortópteros que ocasionalmente se encuentran en los campos por donde cruzan las saltonas y quedan incluidas a sus mangas. < 'orno nuestro objeto era especialmente el de observar las larvas de Schistocerca pude asi tener un cierto numero de individuos de cada forma y ocurría que después de ver a un ejemplar de distinto color y de haber querido cautivarlo era impo- sible volverlo hallar, con rapidez desaparecía y se hacia invisible entre las demás saltonas de la especie mas común. Dadas estas con- diciones mimeticas era difícil verlas sobre el césped o entre el maíz. el color verde con todas las matizaciones más o menos fuertes ipie caracteriza a algunas formas y los tintes de color terreo o canela de ot ras. se perdía entre las hojas mas o menos comidas y ent re los terro- nes del suelo cultivado, pero diferían sensiblemente de la saltona de .V. paranensis y eran, casi todas, dentro de la variedad a (pie pertene- cían de un color uniforme. Guiándome, pues, por estas diferencias de color separé \ arias series que he repartido del siguiente i lo: saltonas verdes ; saltonas de color mas o menos amarillo o amarillento con color verdoso, de las cua- MAKELLI : LAS DIFLUENTES LARVAS DE LANGOSTAS 347 les he visto un número muy reducido y después de éstos los ejempla- res de color de canela val fin una forma que tenía todos los carac teres exteriores de la 8. paranensis, con la diferencia esencial de que las partes amarillas de esta eran en aquella de color verdoso y el negro en vez de ser tan intenso como en ella era maso menos pardo. Bruner refiere que la saltona de la langosta común en completo desarrollo se halla bien caracterizada, comparada con sus parientes cercanos. La cara y el protórax es de un color negro completo y la distinguen al momento tanto de la peregrina como de la americana que tienen en vez de ese color las caras con tintes mas claros y úni- camente un poco de negro en los costados del tórax. Se puede dife- renciar asimismo de la americana por su cabeza mucho más grande. También se distinguiría la americana de la peregrina, en primer lu- gar por el tamaño pequeño de la cabeza de esta última, comparada con la de aquélla y en segundo lugar por sus colores respectivos. En la americana, toda la cara o en realidad toda la cabeza, es de color anaranjado con excepción de la corona y de una línea debajo de cada ojo, mientras que en la peregrina es amarilla la parte de la cara que se halla arriba del labio superior siendo lo demás de la cabeza de iui color pardo obscuro. Tratándose de un punto en el cual se le da importancia al color y a su distribución, era necesario realizar un examen sobre un mate- rial mas abundante para controlar las afinidades que existen entre las distintas formas de saltona y los adultos con relación a las espe- cies descriptas y conocidas en el país : S. paranensis, S. pallens, 8. flavofasciata, 8. cancellata y S. americana, ademas de las otras es quistocercas : 8. exsul, 8. damnifica, etc. Se comprende que dada la variabilidad de los individuos en el es- lado de larva como se verá ampliamente en las descripciones, no se ha de extrañar de las dificultades que surgen en la clasificación de los adultos; y los errores cometidos por entomólogos muy preparados sobre las distintas especies de langostas, que resultaron pertenecer a una misma especie & paranensis Burm., y variedades fundadas en el color que eran debidas únicamente a la influencia de la estación. Como lo dice el mismo Bruner, se encuentran variaciones en el tó- rax, piernas y cuerpo que las separan desde luego al estado de salto- nas y ipie aparte de estas diferencias en la coloración, existen otras de estructura, las cuales serían más fáciles de reconocer para un en- tomólogo. J>e este modo una vez reunidos los ejemplares separé a los individuos según su sexo, luego anote la longitud délos mismos y tomé nota de los caracteres de la cara y cabeza, del protórax, meso 348 MUSEO NACIONAL DE Bl ENOS AIRES y metatórax y «le las alas, del abdomen y de los tres pares de patas. Las medidas absolutas que juzgué mas importantes son las siguien- tes : longitud desde el vértice hasta el final del abdomen; Longitud del protórax medido superiormente; ancho máximo transversal del cuerpo a la altura del segundo par de patas: longitud de las alas: an- chura de las mismas; longitud del abdomen por debajo desde su pri- mer anillo abdominal basta la extremidad ; alto del mismo en la parte de su mayor tamaño; longitud del pecho y ancho mínimo. A continuación de estas medidas tomamos la longitud de la cabeza, su altura y anchura, la longitud délas antenas, altura del protórax por delante, ancho inferior del mismo y alto posterior. Longitud del primero, segundo y tercer par de patas, longitud del fémur del tercer par de patas, ancho del mismo y longitud de la tilda. Algunos autores como ser Lynch Arribálzaga llaman la atención sobre la importancia de estas últimas medidas para diferenciar algu- nas especies de esquistocercas. Por Último, en lo referente a los caracteres de las diferentes varie- dades que acompañan a las grandes mangas de saltonas de S. para nensis irán en las siguientes páginas y le acompañan cuadritos res- pectivos de medidas que establecen diferencias generales como de detalle. Todos los autores reconocen que al estado de larva existen dife- rencias muy señaladas entre las distintas especies de langostas adultas, que en esta edad son más difíciles de caracterizar por los cambios que sufren en el color durante la estación; Bruner dice «pie algunas pocas saltonas, mas <> menos una en diez mil, tienen en vez del color común un fondo general verdoso y las manchas obscuras muy apagadas si bien visibles; por eso llaman la atención estas lar- vas cuando se encuentran entre las demás y agrega : difieren, sin embargo, de un modo muy notable de las saltonas verdes de 8. can- cellata, la cual se distingue al momento por la falta de manchas obs- curas, salvo algunos diminutos puntos negros y blancos. A. Stuart Pennington refiere que los autores describen diversas variedades di' langostas según el color dominante de la imago, no diciendo nada so- bre qué autores. El doctor Berg describe dos formas : una amarillenta y la otra rojiza o rosada, pero se trata de los adultos y según el esta forma amarillenta se ha encontrado cu Argel, Egipto, Nubia y Corfú y la forma rosada en Méjico, Senegal, Siria. India. Inglaterra y Es- paña, agregando que las mismas variedades se pueden ver en la Re- pública Argentina y que hemos vuelto a hallar nosotros. Conil, por otro lado, ocupándose de este punto distingue tres variedades que MAUELLI : LAS DIFERENTES LARVAS DE LANGOSTAS 349 bautiza con nombres diferentes y que responden a las variedades amarillentas y rojizas de Berg y otra a una variedad gris que es la encontrada por Conil siempre en otoño. Stnart Pennington lia tenido ocasión de verificar gran parte de estas observaciones y nosotros mismos hemos recibido muchos envíos de la variedad amarillenta, y como a Stnart Pennington, nos lia sucedido que los huevos de esta langosta desarrollándose, originaron langostas voladoras que llenaron a sn estado perfecto con el color dominante gris, probando que de los amarillentos pueden salir formas grises; esas mismas langostas con- servadas durante todo el invierno cambiaron de color, tomando uno de color vinoso o rosado, de lo que se concluye que no hay más que una forma de esta especie y que el color es debido a la estación y a la comida y que cambia en los mismos individuos. Estos liechos singulares en los adultos tienen sus precedentes en las larvas, vías diferentes variedades que se notan en éstas serán de- bidos tal vez a las mismas causas que las diferencias anotadas en los adultos, es lo que deseamos tratar estudiando detenidamente a los materiales reunidos. Stuart Pennington dice ademas : no dejan de ofrecer interés los ejemplares de langosta que a nuestro modo de ver corresponden a los casos de albinismo en los animales de más alto grado. Entre las nin- fas salidas del misino nido hemos tenido dos o tres que durante lodo este estado, han presentado el color dominante verde claro y que al echar las alas, han conservado el mismo color de fondo. Mas explícito es Primer quien distingue, tratándose de la voladora común, a los ejemplares con alas nuevas, cuyo color general de fondo de la parte de arriba del cuerpo y de las piernas es colorado ladrillo y provistos de rayas y puntos claros y olíscalos; las alas anteriores son pardo-blanquecinas salpicadas de manchas color marrón, las poste- riores son transparentes y poseen nervios con ramificaciones que son blancos cerca de la base y en el borde de atrás : los que se hallan a la largo del margen del frente y van hacia la extremidad, son obscu- ros. El mismo autor separa los ejemplares de invierno de los de pri- mavera, en los primeros cixando se acerca el tiempo del frío el insecto adquiere un tinte rojizo todo entero, las listas marrones de la parte de arriba, en los costados del protórax y en la cara, casi se borran y las bandas en el medio de los costados y en el borde inferior del pro- noto desaparecen completamente. Las alas posteriores toman un her- moso color rosa, que es más obscuro en la mitad más cercana de la base. Según Brnner cuanto más frío y largo es el invierno tanto mas rojizo parece volverse el tinte de los insectos. Los de primavera pier- 350 MUSEO NACIONAL I>K BUENOS AIEES den gradualmente el color rojizo haciendo lugar a on color mas claro al alimentarse de la Tierna vegetación, el color rosa de las alas se desvanece hasta perderse del todo, encana la época del desove los insectos adquieren un tinte verde oliva amarillento » -i i los sitios don- de eran colorados en invierno, y las alas en vez de ser rosadas son ahora de un amarillo claro y transparente. Mientras las alas son transparentes los nervios básales y sus ra- mificaciones son blancos, cuando cambian su color por el de rosa, los nervios adquieren este misino t inte y en el momento que pierden el último color para transformarse en amarillos transparentes, los ner- vios se tornan amarillentos. Variaciones similares se han observado en la 8. peregrina del viejo mundo, exhibiendo la S. paranensü tres colores distintos durante su vida como voladora: ocurriendo lo mismo aunque no tan marcados con las langostas de invierno de Norte America, tornándose las lan- gostas pardo o pardo amarillentas en mas o menos rojizas, después de haber estado expuestas a las heladas por repetidas veces. Es forzoso entonces conocer las variaciones en los colores de estos insectos sobre ejemplares vivos, desde que ningún ensayo de esplica- ción se ha tratado de darle ya sea al estado adulto como al estado de larva, y esto es lo que haremos en los capítulos siguientes, llegando al final a algunos resultados comparativos que aclararán a nuestro entender un poco mas este asunto acerca del conocimiento de la bio- logía general de estos ortópteros. No terminare esta breve introducción sin expresar mi agradecí miento a los distinguidos colegas de los museos de Historia natural de Buenos Aires y de La Plata, cuyo fino discernimiento juzgara de la importancia de toda investigación tendiente a conocer mas a tan vo- raz acridio : y quienes me proporcionaron informaciones y libros con todo desprendimiento : como también a la Inspección general de la defensa agrícola del ministerio de Agricultura, que no ha cesado de enviar cajas conteniendo langostas y desoves de todas partes del país, a la Sección de zoología de la Dirección general de ganadería del mismo ministerio. MARELL1 : LAS DIFERENTES LARVAS I>E LANGOSTAS 351 CAPÍTULO II 4 I CAEACTEEES DESCRIPTIVOS DE LOS EJEMPLARES I>E COLOR VERDE Y DIFERENCIAS QUE PRESENTAN N° 1, Q, Longitud 29 milímetros, la cara es completamente verde con imperceptibles puntitos negros y sus lados son del misino matiz ; debajo de los ojos se ve una banda que termina en punta de color verde más obscuro limitada anteriormente y posteriormente por dos tajas menores amarillas, eada ojo tiene cinco llandas cíalas y cinco pardo claras longitudinales ; so- bre la cabeza se nota una línea más clara que atraviesa toda la nuca y a sus lados manchas y puntos que se distribuyen como en las larvas de S. pa- ranensis y que a simple vista se confunden en el color verde general. Las antenas tienen '_'+ divisiones de las cuales 12 son verdes y otras 12 amari- llas y se van obscureciendo al llegar a su extremidad : el protórax es lige- ramente curvo hacia afuera corriendo sobre él tres surcos de los que dos llegan hasta el borde inferior, y adelante de ellos se ve a otro surco que¡no alcanza el borde superior, su color es verde, con puntos blancos distribuidos en toda su superficie y pequeños puntos pardos imperceptibles : una línea de puntos blancos bordea irregularmente todo el escudo protorácico. Sobre el protórax es verde con puntos pardos pequeñísimos : mesotórax verde con tres puntos blancos y pequeñísimos punios paulo claros, metatórax también verde con puntos Illancos y pardos, menos perceptibles los Illancos al final : membrana timpánica de color Illanco sucio ; las alas verdes con 10 líneas aparentes, vista con lente, las alas posteriores más rudimentarias \ también verdes : el abdomen por arriba es completamente verde, y de un verde mas obscuro sobre el dorso, cada segmento abdominal termina encuna línea más clara y una linca vertical de puntos negros eD número de cinco y puntos me- nores distribuidos sobre la superficie que comprende cada segmento : una faja blanca a cada lado del abdomen termina el borde lateral del misino dirigién- dose de adelante hasta la extremidad posterior. El primer y segundo par di' patas verdes ce '1 color del cuerpo con tres líneas de puntos negro claro a los lados, en el segundo par trocánter y tibia con una pequeña banda exter- na blanca amarillenta : tercer par de patas verdes con cinco lineas de puntos negros y una faja blanca desde el principio del fémur hasta la extremidad del mismo, la articulación del fémur con la tibia es verde obscura, por de- bajo verde con pequeños puntos imperceptibles, una banda amarilla ántero- posterior nace en el centro del pecho y se continúa bien definida hasta el séptimo segmento del abdomen perdiéndose a los lados con el verde claro de todo el abdomen inferior. 352 MI SEO NACIONAL DE BUENOS AIRES \ 'J. J, Longitud H milímetros, el color general es verde con blanque- cino j amarillo, la cara completamente verde con líneas de puntos negros a lo largo de las carenas salientes, los Lulos de la cara verde, debajo de los ojos se ve una banda negra que termina en punta, limitada detrás y adelan- te por dos fajas amarillas, los ojos con seis listas longitudinales de color chocolate, el verde de la cara se continúa por la nuca sin manchas en un ancho de 1 a 1 ' , milímetros Limitado a los lados por puntos negros : las antenas tienen 26 divisiones de las cuales la mitad es de color paulo obscu- ro y la olía mitad verde amarillento : el protórax no es curvo hacia afuera y tiene tres divisiones, su color general es verde con puntos blancos y en todo lo restante del protórax desde los últimos cinco milímetros, la super- ficie triangular comprendida posteriormente es de color verde obscuro que cambia al pardo ; sobre el protóras el color es como en los costados y donde si' encuentra la banda negra de la saltona de S. paranenais, se \ en solamente puntos negros : alas verdes, en la liase más claras, se ven 1-1 nervaduras con líneas de puntos y otras tantas menores comprendidas, la parte superior de las alas es verde amarillento. El abdomen visto por arriba es verde, siendo cada anillo interrumpido posteriormente por 8 ó 9 grandes puntos negros \ numerosos puntitos menores especialmente sobre una extensión de 2 milí- metros, a lo Largo del abdomen : visto de lado el abdomen es verde y en los lie- primeros segmentos verde claro blanquecino, es más obscuro en los ultimo.- con seis puntos negros en cada borde, limitado interiormente por una lianda blanca. El primer \ segundo par de patas como los del anterior ejemplar sin la banda externa blanca amarillenta, tercer par de patas tam- bién verde con una laja amarilla longitudinal a los lados \ cinco lineas de puntos uegros, en la articulación del fémur es verde más obscuro pasando al pardo claro, tilda toda verde sin puntos. Por debajo todo verde claro, sin manchas ni puntos y mucho mas claro en la faja cent ral ántero-posterior. X" 3, c?, longitud 22 milímetros, la cara es verde obscura con puntos ne- gros, los lados de la cara verde amarillento, nna banda negra debajo de cada ojo limitada por dos fajas amarillas, ojos con seis fajas de color chocolate. Sobre la cabeza se ven dos manchas obscuras pentagonales y es atravesada por ana línea amarilla y a los lados manchas y puntos dispuestos en abani- co como en N. paranensis : las antenas con 1 ít divisiones de las cuales las siete primeras verdes y las restantes negras. El protórax a los lados es ne- gro Ham con una faja verdea su alrededor y dos triángulos verdes de 1 mi- límetro en sn comienzo ,\ dos milímetros en su liase : tiene distribuidos por su superficie puntos blancos \ lina linea de puntos del mismo color ; se notan los tres surcos (pie alcanzan hasta el dorso, en id cent ro de cada mancha ne- gra se nota un poco de verde, cuatro punios negros al final de cada borde de la mamila triangular verde; sobre el protórax negro claro con puntos negros sobre su superficie, a los lados verde con puntos blancos ; alas ver- de- con las nervaduras presentando lineas de plintos negros, la base de las alas negras; el abdomen visto por arriba tiene lina banda obscura de 1 mi- MARELLJ : LAS DIFERENTES LARVAS DE LANGOSTAS 353 línietro, con tres puntos verdes al Anal de cada segmento y dos fajas verdes laterales de la mitad de su espesor la limitan : el primero y segundo par de patas verde con una banda amarilla que corre hasta cerca de la segunda ar- ticulación y cinco lineas de puntos negros, las dos manchas negras de los fémures visibles y negras también en la articulación, tibias verdes con tres líneas de puntos, por debajo verde claro con pantos negros y taja amarilla a lo largo del abdomen con las áreas rectangulares laterales verdes y puntos sobre su superficie. X' f, 9- longitud 4:; milímetros. La cara es toda verde hasta la nuca \ sin puntos, los lados de ella verde con dos manchas amarillas blanqueci- nas adelante y detrás del lugar que ocupa la mancha aguda debajo de cada ojo cuyo color en este ejemplar es verde, ojos amarillos con seis tajas lon- gitudinales chocolate : sobre la cabeza totalmente verde franco sin líneas. manchas, ni punios ; las antenas tienen 26 artículos de los cuales los siete primeros son verdes y los chunas se van obscureciendo tomando un color tie- rra hacia su extremidad. El protórax es todo verde con numerosos puntos blancos irregnlarmente distribuidos y una linea de los mismos a los lados del borde protorácico. El protórax no forma como el primero un ángulo muy obtuso, con los tus surcos característicos y el posterior más acusa- do : sobre él, el color es verde con puntos blancos ; alas verdes, nervadu- ras con las líneas de puntos de los demás ejemplares apenas perceptibles, base de las alas verde franco con pocos puntos blancos ; el abdomen es ver- de con puntos pequeños distribuidos en su superficie, limitando cada seg- mento abdominal una banda netamente verde precedida por puntos negros de los cuales se pueden contar hasta 10, visto de lado es de igual color no- tándose j [9p pu^iSaoi i- 71 — TI ce 71 OÍ CM oí --H ce ce — < 71 71 71 OÍ 71 ?1 71 OÍ x y. Si:(l!ll 9p .Ilíll .t.o.nj [9p (iniiíino'j 17 OÍ ce o ce i" O ao 1- -* iH rH CO íH f- i" i" ifi uo -■* ce OÍ OÍ -t- -* optmSee p»p piuiSao^j CO --i O OÍ O Oí OÍ i-i 1-H CM OÍ ^H ^H OÍ OÍ OÍ OÍ OÍ OÍ OÍ s tr- oo si:o;il 9p .ved i. huí. ni [>i» pujiSno'i CC 33 OÍ 00 t- OS C5 O Oj Cj H r-t 71 --( I-I X ^ o 17 ■— \irn.i'»nl [9p "O O c 00 es O ~. O O O o o .7 tr- 00 MMiilülll [3p .l<»U.»|lll BJtltlOUY :■-. i " Ifi i". 1" i" i - , i", i" i". U7 iO ce — -r \i:n-|"lil [•']> V.UL1[ V »-. X / t- t^ x i- x t- b- X I- 3" >- CO sKU.ijín: si¡[ 9p |ni4iI>DO'X X T* s OÍ r-t ce OÍ — 71 71 Ol OÍ CO rH OÍ iv/.Kjb'.i B| 9p V.inj[Y t- O c O Oí o o; o o o - - co X X i:z.itp:.i v.{ 9p |Miji"ini-] :7 — in »-. 1.7 j" i", i7 >o l.O LO JO ce -* -* Bzequo t:| 9p os.i->As,iii:.ij ii.ií.miu:1(X -t* CO CO CO co co X CO co CO co co ■<* CO 1.7 «inmjm lumpiuy ■* ce - íft i.e 'O i". lO co co »7 i". « \i:.[ui |.ip pn^iSnoi L- >— 1 - r. c -t o — ih o o o co oc oo ii.nimpi L i: [9p iMiiriy i- CO CO 10 «- ce - ce CO co •-7 "O ce LO 1C iiniiiipnb' [9p puiíSno^ ■H 71 ce Ti — - 71 71 71 t-- 17 CO CO -t" 71 OÍ OÍ CM OÍ oí ce 71 71 ce X rH -H (M si![i: SB] 'p BJTUpmy TI CO CO i ". » " co co co co co co co OÍ LO lO sM.iuu.nhls s'i![t: srj[ op pnpTíiioT; -* CO CM 71 71 -i* ce -# -* ce Cl -* ce CC i-l U<1. 1.111.» [.»p i:iii[\i:iii i!.iiu[,in\' CO i-i as 00 00 t-i OS 05 O 05 Cl o ÍO t- l- XlMOJO.nl pip pniilínoi c- - - = - ,H O t- ^ O o ^ c- X X pn^tSacj 71 -í- ce ce ce co ce i— i~ i" — — -f -* -# O i7 OÍ OÍ CO o ce ce 0X9g Ch-O^CH-0+CH-C>C>C>CH-Ch-(>(> T b í b r b m >mu^ rH OÍ ce <* «5 CO t- 00 ffi o iH CM - 7i :-. 358 MUSEO NACIÓN VL DE B\ I N"^ AIRES tu en tos abdominales un poco de amarillo \ una banda no bien deñnida pin- dó clara precede a la grande blanco amarillenta que limita el borde lateral del abdomen ; el primerj segundo par de patas del color general del cuerpo, en la base un poco de amarillo, notándose sobre las tildas, lineas de puntos iii i ■ > poco acusados, los tarsos más obscuros, el tercer par de patas en su mitad superior es de color verde con dos limas de puntos sobre los bordes, la línea superior es menos perceptible \ debajo se ve otra linca imperceptible casi de puntos mucho más pequeños, a esto le sigue una faja longitudinal ántero-posterior amarillo verdosa muy (dará que corre hasta un poco más allá de la mitad del fémur y S'. paranensis con cinco puntos pardos sobre el amarillo de forma trian- gular y en el borde amarillo posterior I res puntos negros como en la lar- xa. mencionada ; sobre el protórax el color café claro interrumpe el bor- de anterior y posterior teniendo sobre su superficie numerosos puntos ne- gros, a los lados del cuerpo la base de inserción de las extremidades son del color amarillo ladrillo de los lados de la cara, superiormente detrás del protórax y adelante de las alas amarillo como en el protórax con pequeños punios pardos y dos pequeñas bandas pardas que arrancan de la inserción de las alas superiores ; éstas son de color amarillo con doce nervaduras for- madas por lineas de puntos color chocolate, equidistantes, las nervaduras concurren a una base amarilla que precede a la mancha pardo clara lateral \ se notan ya divisiones y así células marginales y nervaduras secundarias: el abdomen superiormente es pardo claro distinguiéndose cuatro puntos : dos mayores a los costados de cada segmento y dos menores en su centro : esta faja es seguida por dos longitudinales amarillas y debajo de éstas a los lados manchas V puntos negros y bandas ondeantes de color pardo sobre un fondo amarillo general y una, banda blanca limitante el borde inferior del abdomen: cada segmento tiene cuatro puntos negros separados por amarillo claro, el primer y segundo par de patas del color general de. la cara o sea amarillo ladrillo con puntos pardos, se obscurece hacia la extremidad, el tercer par de patas presenta en los fémures la mitad superior de color ama- rillo ladrillo claro limitada por dos líneas superiores de puntos y la línea central casi imperceptible, debajo le sigue una faja amarilla y un borde de [mntos y finalmente el cuarto inferior es del mismo color que la mitad su- perior: en el medio del fémur y a un tercio de distancia del mismo se ven dos manchas negro claras como en la larva de S. paranensis; la articulación con la tibia es de color café claro con puntos negros, las tibias son del color de las extremidades anteriores con dos lineas de espinas blancas terminadas en punta negra, los tarsos más obscuros, sobre las tibias se ven líneas de 364 MUSEO NACIONAL I>K BUENOS AIRES punios pardo claros: por debajo amarillo rojizo claro con puntos pardos 3 una pequeña mancha amai-illa en <'l centro de donde parte la faja amarilla que corre por el abdomen hasta el último segmento limitando esta línea las zonas laterales rectangulares amarillo obscuro con puntos paulo claros \ dos grandes tajas a los lados de color Manco que corren ántero-posteriormente. X" 7, 9 • longitud 4(1 milímetros, toda la caía de frente es de color pardo clavo con numerosos puntos negros grandes, coloración que se extiende has- ta sobre la nuca y la boca, los lados de las mandíbulas son de color verdoso con algunos puntos negros, los lados de la caía vista de frente amarilla, liase de las antenas laminen amarillas, lado inferior de la boca amarilla, los ojos son de coloi castaño con imperceptibles fajas longitudinales del mismo color, debajo de los ojos la mancha angular es castaño obscuro casi negra limitada adelante y detrás por dos manchas amarillas, lados de la cara de color amarillo ladrillo claro con manchas pardas muy claras que bordean todo lo posterior del ojo: sobre la nuca se vela linea amarilla basta la fren- te teniendo como el anterior ejemplar dos series de manchas pardo claras alargadas a cada lado seguidas por dos líneas de 1 tos negros 3 otras dos series de manchas a los lados de la cara, todas ellas dispuestas en abanico: entre los ojos dos mam lias pentagonales pardo claras atravesadas por la lí- nea amarilla aulero-poslei im : las antenas con 26 divisiones de las cuales las seis primeras son mas claras: todo el protoiax es como el anterior, los puntos en lunar de ser pardos son negros, a los lados se ven numerosos pun- tos negros, el color pardo es más obscuro que en el anterior espécimen 3 se nota bien a la mancha cuadrangular lateral : por arriba la mitad anterior protorácica es más negra (pie la posterior y a los lados es bordeada [por una línea de puntos negros limitados por una laja amarilla : las alas superiores son semejantes con las del anterior siendo mas obscuros los puntos 3 las manchas, a los costados es del color amarillo general del protórax con una banda parda que continúa a la mancha del mismo color de la inserción de las alas y puntos pardos mayores y menores distribuidos sobre Sil superficie, a los costados inferiores del cuerpo es amarillo ladrillo (dato: el abdomen superiormente es de COlO] pardo obscuro casi negro COD tres puntos (daros al final de cada segmento y a los lados desde arriba se ven i res punios ne- gros comprendidos entre otras tantas manchas amarillas (pie se continúan con el amarillo lateral de los lados del cuerpo: la extremidad superior del abdomen amarilla, a los costados una faja ánlero-posleí ior «lid mismo color con pequeñísimos puntos pardos \ debajo de ésta puntos negros mayores \ manchas paulas ondeantes, limitando cada segmento cuatro puntos negros entre amai ¡lio y una banda al final parda y negra que corre por id abdomen sobre la gran faj i lateral blanca, el amarillo es más abundante y más claro en los cuatro primeros segmentos abdominales laterales : las patas y la base de inserción de las mismas del color general de los lados de la cara con lí- neas de puntos negros y pardos hacia las extremidades, los tarsos son más obscuros, el tercer par de palas es como el ejemplar anterior; por debajo el AIAKKLLI : LAS DIFERENTES LARVAS DE LANGOSTAS 365 color dominante es amarillo con puntos pai'dos más pequeños y grandes so- bre el tórax y con puntos aegros y chocolate a los Indos de la faja longitu dinal amarilla que corre por el centro del abdomen, el último segmento ab- dominal illas amarillo que los anteriores, junto con el amarillo general de la liase del abdomen se nota una matización amarillo ladrillo y a ambos la- dos dos fajas blancas limitantes de los bordes interiores del abdomen. X" 8, Q , longitud 41 milímetros, toda la cara es de color negro con un [ioeo de amarillo y amarillo alrededor de la inserción de las antenas, sobre la frente corre una banda nenia hasta más arriba de las antenas y los lados de la «ara vista de frente es todo amarillo; los ojos son de color castaño cla- ro con la lianda ayuda inferior castaño obscuro y adelante y detrás amari- llo vivo con algunos puntos, el amarillo se continua por todo el costado posterior de la cara presentando sobre su superficie manchas amarillo obs- curo y arriba una linea de puntos; sobre la nuca una linea central amarilla con manchas pardo obscuras a cada lado y puntos con las dos series latera les de manchas amarillo obscuras, todo ello sobre un fondo amarillo vivo con las dos manchas pentagonales entre los ojos: las amenas tienen 26 ar- tículos, por fuera con una linea amarilla y todo lo demás castaño obscuro: el amarillo sobre el protórax >e distribuye igualmente que en las saltonas de 8. paranensis y las manchas longitudinales y cuadrangulares son de un negro menos marcado, la mancha cuadrangular inferior presenta entre el negro raros puntos negros y una man chita rectangular amarilla entre el ter- cer y cuarto surco longitudinal, puntos negros adelante y detrás y cerca del borde amarillo tres puntos; sobre el protoras la banda longitudinal es la mitad negra y la mitad pardo claro con manchas y puntos negros: sobre el abdomen se nota la gran banda superior negra como en - s '. paranensis limi- tada por ambos lados por otras dos longitudinales amarillas con puntitos negros y lateralmente puntos negros, manchas negras y pardas y manchas ondeantes pardas con cinco puntos negros al fin de cada segmento abdomi- nal, todo esto sobre un. fondo amarillo más claro adelante ; alas de color amarillo con nervaduras en lineas de puntos negros, la inserción es parda seguida de amarillo y el pardo se estira a los lados en punta y lo demás por esta parte amarillo con puntos pardos; el color general del primer y segun- do par de patas es el de la cara con líneas de puntos longitudinales y son más obscuras las articulaciones, los tarsos café claro, el tercer par de patas presenta la mitad superior amarilla obscura y la inferior más clara con seis lineas de puntos y dos manchas negras sobre los fémures y la articulación con la tibia unís obscura, tibias amarillas: por debajo es semejante con el anterior. 366 MUSEO NACIONAL 1>E BUENOS AIRES Biqp B| -i|i lMii;-mr[ ti Ti Ti M Ti TI 2222 -iniiiij i-'|i Bjnqooy — — -t — — r i" — — r — — .mil M.i.i.ij [gp -iitni-'f [.i[i piiiiMiii. [ O tH ti ti ti — OÍ OÍ TI TI TI Ti r. r — — -— Ol Ol Ol l.i.H,i| l-.p pUJi^Uu'J OS I- OS TI CC i-H -t — ? — ir. <-, i - ■c C X X — 1- — — sit|i:i[ gp ,n:«| opongas pp pmiSnoi O O O f-4 o o TI TI Ol 01 Ol OÍ O — ' Ol os — TI Ti — -i.'hii.iiI [,»| ( pnjiSao^ 35 X X — X OS 00 O OS t- MM«.li),ll[ |,i|| 101 i i|*nil ir.inj[\- OS X o ~> — O X O OS OS SBJtO^Old [.i|i .l'M.i.ijín i:.iiii[)ii\' — — i" é" — i- — i" — r — \ immjm.hí |.ip i!.iiij[y IO t- CO l- t* t- X .- I- - si:il.>jin: su[ .\]t cc oí oi ec oí ce Ol CC Ti Ol Bzaquo Bi ..p iuuíiy O os o <-» o o 0> O O OS i:/."ji.:.) B[ 9p nK.l.t.\srjru¿ n[(.niiir[(l — — x x r ^ co X "-T "C i~ l!/.t«[i:.i BJ .i|i |iiui~uo'i » " i ". 1 1 1 1 i ■ i ■ t". i- i" i- riinuiMi i:mii|.pu\ to to i: -.r -^ -c -* X i" i" \IMO| [ap i M ) J ( T: | O Oí ~4 rH r-( O 05 O O O aeraopqu [Op bju?iy -^ o x — -c --c i*. X X ifS l|.lll|n]i.|l! |.»|» |>n |lñll..'| Ol OS Ol — — TI 01 iH Ol TI TI TI x ti — x i-H |n.[il J.ip l»li JI"ii.i-j X) os o i-c os> *h x o c r. f •! 1 J I ~ u, ,■ | oxag t- o — i". oooooo ^booo MAEELLI : LAS DIFKKKXTES LA KVAS DE LANGOSTAS 367 § III CARACTERES DESCRIPTIVOS DE LAS SALTONAS VERDE OLIVA AMARILLENTAS N° 1, 9' longitud 4r)¡ milímetros, la rara es toda negra y alrededor de la inserción délas antenas de color verde, un poco de verde sobre el nenio de la boca, lados de la cara verde amarillento con algunos puntos negros ; vis- ta de frente el color negro se va haciendo más claro hacia la nuca ; los ojos son de color castaño claro y debajo de ellos se ve una gran mancha aguda negra que llega hasta el borde lateral inferior, teniendo adelante y detrás, dos fajas amarillas y detrás de ésta, amarillo obscuro debido a las grandes manchas pardo claras que cubren la superficie de la cara lateralmente : sobre la nuca una línea de puntos y al final otra línea de manchas obscuras : so- bre la cabeza una línea amarilla ántero-posterior y entre los ojos dos man- chas pentagonales ; a ambos lados de la nuca, dos bandas de manchas ne- gras seguidas por dos líneas de puntos y grandes manchas verde obscuras (pie se extienden en abanico : las antenas tienen 26 artículos de los cuales los cinco primeros son verdosos, a los lados sobre las antenas una línea amarilla llega hasta su mitad, lo restante es negro o pardo obscuro : el pro- torax es de color verde claro donde en la saltona de S. paranensis es ama- rillo con la gran mancha cuadrangnlar lateral inferior en parte negra y lo restante café claro con manchas negras, se notan tres surcos que corren lon- gitudinalmente y entre el tercer y cuarto surco sobre la mancha cuadrangn- lar una manchita rectangular verdosa : todo el borde del protórax es de color verde y verde amarillento detrás de la cabeza adonde se ve una línea de de siete puntos negros, la gran mancha verde triangulares terminada en su borde posterior por tres puutitos negros : por arriba la mitad anterior del protórax es negra y la posterior cate claro con numerosos pantos negros en su superficie y no interrumpe el borde verde del mismo ; las alas superiores son de color verde y se notan 14 nervaduras con líneas de puntos paulo obscuros y en la mitad superior divisiones de las nervaduras que forman otras secundarias y células marginales ; la base adonde convergen las nerva- duras es de color verde seguido por una mancha parda, a los lados del cuer- po se nota también el verde general con puntos negros y longitudinalmente sólo sobre el tercer par de (patas una pequeña banda pardo claro con imntos : en el abdomen superiormente se nota la gran Vianda longitudinal ántero- posterior de color negro como en la saltona de .V. paranensis con tres puu- titos verdes al fin de cada segmento y a los costados dos fajas de color ver- de claro con el final amarillento : lateralmente el abdomen ofrece los mismos caracteres generales que la ninfa de S. paranensis, tenemos así tres glandes puntos negros en el término de los segmentos y puntos y manchas ondean- tes del misino color lo atraviesan, debajo una banda negra intensa precede 168 MUSEO N w [ONAL DE BUENOS AIRES ;i la faja Manca lateral inferior abd mal, notándose mas amarillo y un poco de blanco en los lies primeros segmentos : el primer y segundo pares de palas del color general ilc los lados ilc la cara con linca- ilc puntos ne- gros longitudinales, las articulaciones son más obscuras como los tarsos ; en el teicer par de patas la mitad superior es verde clara con ilos manchas negras lina en el medio del fémur y la otra a mi tercio que no alcanzan a los lados sino hasta la mitad del misino y lineas de punios negros, dos de estas muy pequeñas corren por el fémur en su parte central, debajo una laja ama- rillenta con una linea de puntos nenios y al final otra banda verde con una línea termina! de puntos negros; la articulación con la tilda negra clara, tibias verdes con cuatro líneas de puntos pardos y dos líneas de espinas ver- des amarillentas terminadas por negro, tarsos más obscuros y las extremi- dades pardas ; por debajo verde con una zona superior en id toras de inul- tos negros, a los costados y más abajo amarillo punteado de negro castaño, todo lo inferior del abdomen con puntos del mismo color y una faja central amarilla ántero-posterior, el último segmento abdominal no tiene sino ver- de y a los lados las dos lajas blancas. X" 2. Q, longitud -11 milímetros, la cara es verde obscura con puntos ne- nio- sobre la frente, más claro en la inserción de las antenas, lados de la cara de frente verde amarillenta, cerca de la boca verde claro, los ojos con seis lajas de color chocolate y otras seis mas claras, debajo de los ojos una mancha angular terminada en punta verde muy obscura limitada por dos listas amarillas, la posterior bordea el ojo y lo demás por el eoslado es ama- rillo ladrillo claro con manchas verdosas detrás de los ojos y una pequeña linea de puntos sobre los misinos, sobre la cabeza coincide con el anterior ejemplar diferenciándose en el color más claro general y en el verdoso de las manchas entre los ojos, las antenas con 26 artículos de los míales los seis de la base son mas claros y los de las extremidades van tomando un tinte pardo claro : sobre el protórax coincide con el precedente y la gran man- cha cuadrángula!' lateral es parda muy clara, por arriba es más clara su mi- tad anterior : las alas coinciden con id precedente y se notan solamente tres nervaduras con puntos, la base de la inserción de las alas es verde, no hay nenio ni pardo a los lados sino todo verde obscuro con pequeños puntos : en el abdomen la banda longitudinal es de color pardo claro con un poco de amarillo y negro al tin de cada segmento, a los costados las dos fajas amarillas verdosas y punios negros, en la superficie de los segmentos se ven manchas y bandas ondeantes pardas con una faja longitudinal del mismo color sobre la blanca ántero-posterior, cada segmento termina por cinco puntos negros, en general lia\ más amarillo al principio del abdomen y unís verde al final : las palas tienen un poco de amarillo solí re el segundo par: el tercer par semejante con el precedente siendo mas reducidas las manchas nenias, tibias ídem y son más claras las manchas que en el anterior; por de- bajo coincide en todo con los caracteres del anterior y en la matizaeiiín ge- neral del abdomen. MARELLI : LAS DIFERENTES LARVAS 1>V. LANGOSTAS 369 X" 3, Q, 40 milímetros, toda la cava coincide con el precedente y los puntos negros se estienden hasta sobre la boca, la cabeza ídem ron los an- teriores v donde os negro o pardo obscuro os reemplazado por verde, so no- tan bien las dos lincas de puntos a los lados de la nuca : las antenas con 26 divisiones, las siete primeras son de color verde y las restantes castaño cla- ro : el protórax tiene todos los caracteres de los anteriores y sobre la man- cha cuadrangnlar lateral numerosos puntos negros, lo superior igual al pro cedente, las alas superiores de colov verde con I o nervaduras con líneas de puntos : en el abdomen los puntos negros redondos en número de cinco al tina] de cada segmento son bien aparentes, las patas equivalen por sus ca- racteres con el anterico-, alcanzando a tonel un color café los tarsos : pin debajo coinciden con los anteriores. X" 4, Q, longitud 42 milímetros, el color de la cara igual a los anterio- res, los ojos son de color castaño, apenas se notan dos fajas longitudinales, la mancha debajo de los ojos es de color castaño, en lo restante y sobre la cabeza lo mismo que el precedente' : las antenas con 26 artículos, los cinco primeros más claros y los restantes amarillo y pardo claros, el protórax ídem con los anteriores, sobre él la mitad anterior es un poquito más obscura que en los precedentes : las alas superiores con 12 nervaduras y lineas de pun- to, de color chocolate, la inserción de las alas es pardo clara y los lados son de la mal ización general de la cara, el abdomen y las patas coinciden con los anteriores y por debajo lo mismo solamente se diferencia en que es inuclio más obscuro, siendo bien aparente la línea mediana longitudinal. X o 5, Q, 38 milímetros, la cata es de color verde obscuro con puntos ne- gro, mayores que los que presentan los anteriores ejemplares y dos man- chas negras a los lados que llegan hasta la altura de las mandíbulas, el co- lor verde se extiende hasta la boca y corre por sobre la frente hasta la nuca aclarándose cerca de las antenas, los lados de la cara tienen dos bandas ama- rillas con puntos, los ojos son de color castaño y la faja angular inferior es de color negro llegando hasta el borde inferior de la cara, adelante y de- trás de ésta tiene dos manchas amarillas, la parte posterior menos fuerte bordea por detrás el ojo y sobre éste una linea de puntos y atrás grandes manchas verdosas cubren todo lo posterior, adelante en la cara se percibe el verde obscuro con manchas negras y puntos negros, las mandíbulas late- ralmente son de color verde : sobre la cabeza- se notan entre los ojos dos manchas pentagonales de color pardo obscuro y dos líneas de puntos negros corren ántero-posterioruiente limitando a los lados una zona de manchas par- do (darás con una línea amarilla en el centro y afuera de esta puntos : las manchas verdosas so distribuyen por uno y otro lado de la cara : las ante- nas aunque rotas tienen los caracteres de los precedentes : el protórax con la configuración y matización de los anteriores y se tiene así. que la zona triangular que es amarilla en la larva de S. paranensis es aquí verde con algunos puntos negros en el tercio anterior y tres puntitos negros en el bor- de posterior : arriba se nota la banda común limitada de lado por el borde 370 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES superior del protórax que es de color café pálido con numerosos puntitos negros en su mitad posterior y puntos mayores en ^u mitad anterior, iufe- riormente a los lados se observan las dos grandes manchas cuadrangulares de color pardo y claro con numerosos puntos negros sobre >n superficie \ en el centro una mancha negra entre el tercer y cuarto surco longitudinal \ rodeada por el negro precedente una manchita verde rectangular, todo el borde de adelante \ debajo de ésta mancha es amarillo, el borde adelante presenta una hilera de siete puntos negros: sobre el protórax una banda ca- li- claro con la mitad delantera de la parte posterior más obscura \ poste- riormente cubierta por numerosos puntitos negros ; las alas superiores son de color verde con 12 nervaduras, la región adonde convergen es de color negro \ la base de inserción café : los lados del cuerpo son verdes con pun- tos pardos v debajo de la mancha parda anterior se continúa una faja de co- lor pardo muy claro ; en el abdomen se nota superiormente una banda lon- gitudinal de color negro claro teniendo al fin de cada segmento tres puntos negros que se pierden con el negro (pie los rodea y entre ellos dos manchi- tas amarillas, a los lados de esta banda se tienen dos de color verde amari- llento con el borde posterior de cada segmento verde, a estos lateralmente le siguen dos grandes zonas, una para cada lado formadas por grandes pun- tos negros y manchas pardas claras ondeantes : al ti n de los segmentos se tienen cinco punios negros, verticales, separados por espacios verde amari- llentos que adelante son más bien blanquecinos; debajo una taja irregular de color café claro que se extiende hasta el sexto segmento abdominal, la extremidad del abdomen es mas l,ien verde y todo limitado interiormente por la taja blanca lateral, se observa mas amarillo cu los tres primeros seg- mentos y más verde en los restantes ; en las extremidades la coloración es como a los lados de la cara : amarillo verdoso y amarillo claro con puntos en la tibia, las articulaciones son más obscuras J los tarsos, alcanzan a tener un color cate claro, se ñola un poco de amarillo en la liase del segundo par, la mitad superior del tercer par es verde y el primer cuarto que le sigue es amarillo y en lo restante verde como en los anteriores y presenta lineas de puntos negros y dos manchas pardo claras en los fémures que no se acentúan como en las larvas de 8. paranensis, la articulación con la tilda es mas olis- cura, éstas son de color verde con cuatro líneas de puntos imperceptibles j dos series de espinas del misino color pero mas claras terminadas en punía negra, la articulación con los tarsos es más obscura \ estos en lo restante al- canzan a temí un color verde obscuro; por debajo verde con la parle supe- rior del tórax presentando numerosos puntos pardos, a los lados puntos par- dos, en el centro amarillo y la laja que allí se presenta continúase por el abdomen limitando por ambas parles zonas rectangulares verdes con puntos pardos claros j a los lados la banda blanca Longitudinal del abdomen. N° (i, Q . longitud 4."> milímetros, la cara coincide con el anterior y a los «•oslados los ojos son formados por seis bandas longitudinales de color cho- colate, el amarillo posterior de los ojos es menos acusado : las antenas cons- MAHKLLI : LAS DIFERENTES LARVAS DE LANGOSTAS 37Í tan d<' 2t! artículos de los cuales los cinco primeros son de color verde claro volviéndose pardas las extremidades, el protórax coincide con el anterior y sobre el se nota una banda ántero-posterior de color café claro un poro unís obscura adelante con puntos negros en sn superficie, en las alas, abdomen, patas y por debajo como el precedente. X" 7, 9- longitud 4(1 milímetros, la cara es toda de color verde obscuro, la mitad superior (pie encierra la frente es un poco más clara con sedo algu- nos puntos negros ; los ojos tienen tajas como el anterior de color café, el color verde de la cara se distribuye también sobre los lados alcanzando a tener un color verde obscuro, la mancha angular aguda es precedida y se- guida de amarillo : se distingue la línea mediana amarilla con dos mam lias pentagonales verde obscuro y entre ellas dos lineas de puntos que se extien- den sobre la cabeza en abanico, el verde de la nuca se continúa con el ver- de de la frente ; las antenas están rotas : en el protórax la mancha triangu- lar de los lados es de color verde y se notan algunos puntos pardo claros en el espacio dejado por los surcos y adelante próximo al borde que es de color verde se notan siete puntos pardos, a los costados inferiores las manchas cuadrangulares son mucho más claras y presentan en el centro una manchi- ta rectangular amarilla, superiormente se ve una banda pardo clara, y no hay puntos ; las alas son de color verde, las nervaduras no tienen líneas de puntos, la inserción es toda verde, los lados del cuerpo son déla coloración general indicada con un poco de obscuro sobre el fondo predominante de color verde y puntos pardos : en el abdomen la banda longitudinal superior es verde obscuro con tendencia al pardo y dos manchas veriles pequeñas al final de cada segmento, a los lados, la mitad superior hacia adelante es de color verde y la mitad posterior más obscura con los característicos puntos al final de cada segmento limitados después por una faja longitudinal verde; el primer y segundo par de patas de la coloración general de la caía de fren- fe, con líneas de puntos verdosos que se pierden en el verde obscuro general, las articulaciones son mucho más obscuras, el tercer par de patas tiene los caracteres generales indicados para el número uno. por debajo coincide con el precedente siendo el verde mucho más acentuado. Estos ejemplares de co- lor verde claro amarillento con todos los caracteres de la saltona de 8. pa- ranensis se diferencian solamente de ésta en que donde es amarilla aquélla es verde y donde es negra es pardo clara, o café claro, y el amarillo ladrillo vivo es reemplazado por amarillo muy claro, solamente be podido observa] hembras : en cuanto a sus medidas absolutas van en id siguiente cuadro a continuación. 372 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Biqií «l ■'!' pni!™ti[> IMlll|.HI \ - — -r — - — — — o : l 71 O 71 O Ti TI 7~i r i 1.>U.I| [,}p j.ii|i"il.''i r A i- - — O — 1- X opnnSas \>\> pn?tSnoi ?i = " TI TI -M TI TI 7-1 TI TI o TI X -.K|i:i[ .•(. .mi i .nii.ni |.'p pnjiSnoq - r. O 71 C5 — i TI TI TI 2 ■■ ,i: ni [Oíd |.'|l - r. o r. :r. c r; - X \i:.MM"l'l | >|> 1 1 . • 1 > ; T 1 1 i:.lin|.ui y I- -7 — — \i:.n>li..l«l [>|i K-liil[\" [_ o i, t— [~ |~ i- L— CD si:n muí: aV] op puiir.iiu'i Bzoqeo B] 9p imuj[v OOOCO DOC ~ i:/.n|iM B] i|> iis.i-tAsuiu [ u.i|.mii;i(i jg ¡^ ._. .- ¡g ._- ,- -- -^ i!/..i|i:.i B{ ■>(' |"i |!"lii>'i j - i ~ i - i ". i ". ' ~ i " i "- ' " «ll'l!.|.l|l I0d MM..J |.1)> innmiiii i:.ini( ni \ I- 1- J" I- I" i". '" '". '*- Xir.K'i [.>[) |ilui-|H)'i OOWOOOOt-(C3 il.mnHmi: |i)i iMiillV * '-T "-T X - — — — — QQlUOpq'B ].'1> |'II1I.mUu'[ BBp3 >|T[ gp lUlti|.my r :*. ti x <-h ti ti :*. ~\ 71 71 71 71 71 71 71 71 71 X >~. — i" i" — »~ — '" ■ i [01 i ■< I ns Ki:|ir BU] ■»[> ini)!ríii.i'[ otIi.ni> (■»]» BOIIXVtU i: Mii|.>iiy ?i :-. :o 71 70 :c VZ 7C 7 1 7T. X ~ 33 A T. 35 7T- X :■! [tí [8p |I1UI"|IM | — - o o o o o — - O CC 71 17 X 71 i". — 53 __„_._-.;.- — _ — :■- oxos o+oooooo+oo .- ^o l~ x MAEELLI : LAS I) I FKKKNTL'S LA KVAS Dli LANGOSTAS 373 « IV CARACTERES DESCRIPTIVOS DE I. AS SALTONAS DE COLOE AMARILLO CANELA N° 1, cf , longitud 35 milímetros, la cara es amarillo naranja con puntos negros mayores y menores sobre toda su superficie, este color se extiende hasta la nuca percibiéndose entre las antenas dos líneas de puntos negros; los lados de la cara del mismo color, la faja aguda inferior a los ojos es de color café limitada adelante y detrás por otras dos amarillas de las cuales la posterior es menos viva; ojos con seis listas amarillas y otras seis canelas sobre la cabeza amarillo naranja vivo con una linea amarilla y manchas ne- gruzcas dispuestas en abanico; las antenas con 26 divisiones más claras en los nueve primeros artículos y de color canela los restantes; el protórax es de color amarillo con puntos blancos distribuidos sobre su superficie, todo el borde del protórax es amarillo con una línea de puntos blancos, los tres surcos bien acusados hasta sobre la quilla, los lados inferiores del protórax de color pardo claro y este color ocupa lodo el espacio de la mancha negra cuadrangular lateral de los ejemplares de S. paranensis, sobre su superficie se halla también amarillo, arriba del protórax el color pardo claro se dis- tribuye en una banda ántero-posterior café claro con puntos blancos y ne- gros siendo mas numerosos estos últimos, las alas superiores de color ama- rillo canela con doce nervaduras y sobre ellas líneas de puntos color cho- colate que converger) a una región canela y el punto de inserción de las alas es del mismo color : los lados son del color del protórax con puntos blaní ■ > y chocolate pequeños, el color naranja se vuelve a acentuar en los tres pa- res de ]ialas; en el abdomen predomina el amarillo con puntos negros me- nores y lineas ondeantes parduzcas apenas perceptibles, una línea mayor parduzca debajo precede a la banda blanquecina que limita el abdomen a los lados, al final de cada segmento se notan cinco puntos negros grandes muy acusados que se destacan sobre un fondo amarillo y amarillo canela: las patas son del color general de la cara y frente, primer \ segundo pai con líneas de puntos, los tarsos son de color más obscuro, el tercer par de patas un poco mas claras, una banda amarilla sobre los fémures y las dos características manchas negras con las cinco líneas de puntos negros, las ar- ticulaciones son huís obscuras, la tibia es del color del primer y segundo par de patas y las espinas son blancas con la punta negra : por debajo el tórax presenta alternativas de color amarillo con anaranjado y color canela con puntos, una banda amarilla en el centro inferior y una banda a lo largo del abdomen. N° 2, cf, longitud 40 milímetros, la cara es más clara que el anterior \ en lo restante es análoga, los lados de la misma son amarillo obscuro con tendencia al rojizo, la faja inferior a los ojos es cate obscuro y sobre la ca- 374 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES beza casi rojizo obscuro , las antenas con 26 divisiones j las siete últimas son de color obscuro : el protórax amarillo claro con puntos blancos, todo i I borde es amarillo pálido con una línea de puntos blancos, los tres surcos bien acusados y el último divide a la superficie protorácica en dos paites: los lados inferiores son de colín pardo claro, la mancha cuadrangular es de este color con dos manchas amarillas en el centro, el amarillo del protórax se nota más en las superficies triangulares laterales que corresponden al amarillo vivo de los ejemplares de S. paranensis ; sobre el protóras una ban- da de color paulo claro con punios amarillos rodeados de negro J puntos negros, esta banda interrumpe el amarillo de los bordes anterior j poste- rior; las alas superiores de color amarillo sucio con las nervaduras aparen- tes y líneas de puntos color chocolate y dos de las superiores terminan en pequeñas líneas, la parle superior de los costados es de color amarillo con puntos y la interior de donde arranca el segundo \ tener par de patas es más bien amarillo obscuro con tendencia al color cale claro y con puntos amarillos maso menos distribuidos ; base de las alas, café ; en el abdomen predomina el amarillo en los cuatro segmentos anteriores con puntos chocolate y lí- neas ondeantes pardiizcas, una banda parduzca precede a la blanca del bor- de interior, en los segmentos posteriores predomina el color canela val final de cada segmento se notan cinco puntos negros que se destacan antes de una banda amarilla obscura terminal, sobre la superficie puntos menores distribuidos, las patas del color general de la cara y de los lados del cuerpo con ¡ninfos no dispuestos en línea sino irregularmente, las extremidades son de color cafe claro, un poco de amarillo en la base del segundo par de patas. el tercer par es de color canela en su mitad superior y en el cuarto inferior lon- gitudinalmente, el otro (alarlo es amarillo limitándose estas zonas de dife- rente color con cinco lineas de puntos negros, la del centro es menor \ me- nos acusada, sobre los fémures se notan dos manchas más obscuras no tan extendidas como las manchas negras de S. paranensis, la articulación esca- fé claro, tibias cafe con espinas amarillas terminadas en punta negra, lineas casi imperceptibles de puntos sobre las tibias: por debajo alterna el ama- rillo \ canela con puntos pardos o chocolate y la linea longitudinal amari- lla, limitando los lados de las áreas rectangulares de color más obscuro con puntos regularmente distribuidos del color indicado. \" 3, (f , longitud 36 milímetros, la cara es de color cale claro con cañe la que se extiende basta sobre la nuca y con puntos pequeños color canela, a los lados de la cara amarillo naranja con puntuaciones como debajo de la frente; debajo del ojo la mancha aguda chocolate limitada por dos bandas amarillas; el ojo tiene seis fajas o lineas chocolate; costados con puntos \ manchas más obscuras sobre el fondo casi rojizo anaranjado ; sobre la cabe- za rojizo, lima mediana amarilla con manchas en abanico, dos manchas paulo claras pentagonales entre las antenas, estas tienen 25 artículos cuya mitad es mas clara y la otra más obscura : el protóras es un poco mas obs- curo cpie los anteriores: alas de color amarillo sucio con 12 nervaduras con MARELLI : LAS DIFERENTES LARVAS I>E LANGOSTAS 375 puntos equidistantes de color chocolate, 1¡i segunda y tercera se ramifican originando nervaduras secundarias y células marginales, la liase de las alas del color general del cuerpo; amarillo uniformemente distribuido en la in- serción del segundo y tercer par de patas \ ademas con puntos pardos y amarillos sobre el protórax, el abdomen por arriba es de color pardo claro con puntos pequeños, al final de cada segmento se notan puntos grandes de color chocolate, a los costados predomina el amarillo con grandes puntos \ bandas ondeantes pardas, hay más amarillo en los cuatro primeros segmen- tos y más canela en los restantes : las patas son del color general de la cata. con puntos pardo claro y chocolate sobre su superficie, tibias amarillas con dos líneas de espinas amarillas terminadas en punta obscura, por debajo ídem como el anterior. N° 4, cf , longitud :ili milímetros, coincide en el color de la cata con el anterior, los lados de la cara más bien amarillo ladrillo, sobre la cabeza del mismo color que la trente y en la cara la linea mediana es poco acusada, las manchas se distribuyen como en los demás ejemplares, los puntos son más imperceptibles; el protórax amarillo claro con pantos blancos, todo el bor- de interior y posterior de un color amarillo claro, también se observan en el protórax puntos pardos muy pequeños, de los tres surcos es muy acusado el posterior llegando junto con los dos siguientes hasta el borde superior de la quilla, los costados inferiores del protórax de color pardo muy claro, co- lín que ocupa todo el espacio de la mancha negra lateral inferior de la sal- tona de N. paranensiSj en el centro de ésta se ven manchas amarillas irre- gulares, el amarillo del protórax se sitúa en una superficie triangular que es el amarillo vivo lateral de la paranensis con mayor cantidad de puntos par- dos: sobre el protórax una banda pardo más obscura con pocos puntos blan- cos grandes y más de color chocolate, este color interrumpe el borde ai i lio del protórax posterior ; las alas de color blanco amarillentas muy claro con cuatro nervaduras superiores de líneas de puntos, base de las alas del mismo matiz, costados del cuerpo de la coloración general del protórax, la mitad delantera donde se inserta el segundo par de patas es del color di 1 los lados inferióles del protórax con puntos blancos y otros menores pardos, y la mitad posterior donde se inserta el tercer par de patas tiene una faja ama- rillenta y en lo restante es igual a, la región precedente : sobre el abdomen se ve una faja obscura parda con puntos muy pequeños interrumpida poco antes de las lineas interseginentales por glandes puntos poco perceptibles de color pardo claro entre el amarillo, los puntos que se notan en las alas son del misino color y las nervaduras más aparentes, a los costados del ab- domen es mas claro y mas amarillo en los cuatro primeros segmentos, ha- llándose su superficie cubierta por manchas y puntos ondeantes ; primer y segundo par de patas del color general de la cara y cabeza con puntos im- perceptibles y la base del segundo par es amarilla, los tarsos son de color pardo más obscuro con las tiñuelas negras, tercer par de patas del color ge- neral del abdomen, la mitad superior con 1 tes líneas de puntos de color cho- 376 MUSEO NACIONAL 1>K BUENOS AIRES colate, 1 1 1 > : i central y dos superiores, debajo de éste una faja amarilla ocnpa mi cuarto de la superficie longitudinal j lo inferior como lo de arriba : en el medio superior del fémur un poco de obscuro comió el tercio inferior, más obscura la articulación con la tibia, ésta es de color canela o tierra con dos líneas de espinas amarillas terminadas en punta negra : por debajo ídem con el conjunto de caracteres de los anteriores. « Y CARACTERES DESCRIPTIVOS DE LOS EJEMPLARES DE COLOR ' Wl LA X" 1. 9. longitud 42 milímetros, la cara es de color canela con la faja central rosada hasta la nuca y ésta con dos Líneas de pantos a sus lados, la boca de frente es del mismo color, los lados de la cara son solamente de co- lor canela, debajo de los ojos dos manchas chocolates qne se resuelven en puntos, un poquito de ama vi lio adelante \ del ras de esta mancha, los ojos tie- nen seis tajas longitudinales de color café, sobre la cabeza no se observa la línea central, las manchas del centro de la nuca y las de la linea compren- dida entre los ojos ile color chocolate con puntos pardos en I re id las : las an- tenas de color amarillo : sobre el protórax los tres surcos lo atraviesan, su color es canela y a sus costados chocolate claro con numerosos punios Illan- cos \ una línea de puntos sobre sus bordes, con numerosos puntos chocola- te claro non pequeños en toda su superficie, las partes más claras \ mas obscuras de la coloración si- manifiestan como en los ejemplares de N. /iti- mnensis, notándose dos zonas triangulares que equivalen a las amarillas de e-la \ dos placas cuadrangulares de color más obscuro ; visto desde arriba tiene una faja de color obscuro a ambos lados que no interrumpe el borde posterior de color canela claro, los costados del cuerpo con los misinos ca- racteres del protórax : la longitud de las alas es de 13 milímetros, el ancho o ' \ se ven 1 8 nervaduras bien perceptibles por líneas de puntos color cho- colate, en la liase con un poco de amarillo pálido, entre las nervaduras se ten oirás menores sin puntos, la disposición y división de estas nervaduras es semejante con las de la larva de 8. paranewis : el abdomen superiormente es (le color chocolate obscuro con lineas de puntos negros al final de cada segmento y con puntos negros menores distribuidos por la superficie que lo , prende : visto de lado tiene el mismo color con algo de rosado \ un poco de amarillo en los lies primeros segmentos, cada uno de estos termina en una linea de seis puntos ni-rn- \ en los cual ro primeros la 1 11 alíñenle se ven manchas ondeantes como cu la 8. paranensis y la gran laja blanca limita el borde inferior del abdomen : los pares de palas de la coloración general ( |el tronco \ con punios, el tercer par tiene cuatro lineas de punios negros \ do- lincas comprendidas mucho menores de punios apenas perceptibles. MAEELLI : LAS DIFERENTES LARVAS DE LANGOSTAS :!?; es más obscura la articulación del fémur con la tibia ; por debajo su colora- ción es más clara con algo de blanco y amarillo pálido en su medio y una faja de este color que partiendo de él lo atraviesa en toda su extensión basta el sexto segmento del abdomen : las zonas rectangulares tienen puntos cho- colate claro en su superficie. N° 2, Q, longitud 45 milímetros, la cara toda canela con líneas de pun- tos imperceptibles y es así hasta sobre la nuca, los lados de color corcho con manchas más obscuras, debajo de los ojos una mancha aguda negruzca limitada por dos amarillas longitudinales, los ojos con seis fajas longitudi- nales chocolate y un segmento del mismo color, transversal, de donde par- ten las fajas; sobre la cabeza una línea amarilla con manchas a su alrededor, el color de esta parte es más bien rojizo, las antenas con 25 divisiones ama- rillas en su mitad inferior y de color corcho su mitad superior ; protórax de color canela amarillento con tres surcos amarillos que lo atraviesan, el primero es menor y tiene puntos blancos mayores con numerosos puntos de color chocolate muy pequeños, el color indicado es uniforme siendo el bor- de anterior y posterior amarillo ; visto desde arriba tiene un faja longitudi- nal con puntos chocolate ; alas de color canela claro en su liarte superior y amarillo pálido en todo lo inferior, tres de las nervaduras que presenta tienen líneas de puntos chocolate, se ven en todo 18 nervaduras y las pri- meras ya dan origen a células marginales y nervaduras secundarias, los cos- tados del color general del protórax con los puntos blancos y chocolate me- nores : abdomen de color canela con los primeros segmentos más abundantes en amarillo y manchas ondeantes parduzcas, con líneas de puntos verticales en número de seis, negros, al final de cada segmento abdominal y con pun- tos menores en toda su superficie : visto por arriba es más obscuro predo- minando en general los colores anotados y una faja canela separa cada uno de los segmentos con 10 puntos negros transversales : el primer y segundo pares de' patas canela con un poco de amarillo en línea sobre el segundo par de patas, y en el tercero un faja amarillo corre longitudinalmente hasta la mitad del fémur, cinco lineas de puntos se notan sobre el fémur, tibia del mismo color con cuatro lineas de puntos claros: por debajo es mucho más pálido con puntuaciones y la faja que corre por el abdomen es amarilla blanquecina. N° 3, Q, longitud 4-i milímetros, la cara es toda color canela con lincas de puntos imperceptibles, en la parte inferior y a sus lados un poco más obscura con una luna de puntos pardos arriba de los ojos ; sobre la cabeza se ve la común línea amarilla y manchas dispuestas a su alrededor obscuras. su matiz general es más bien rojizo : las antenas con 26 artículos, los seis primeros más claros y los restantes más obscuros tomando un lindo color canela : el protórax igual con el anterior y tiene sobre él una faja con pun- tos chocolate de 2 ' ■'., a 3 milímetros de ancho : las alas son de color canela en el tercio superior y amarillentas en su parte inferior, arriba se ven algu- nas nervaduras con líneas de puntos, debajo solamente se distinguen los de ANAL. Ml's. SAC. — T. XXVIII (OCTUBRE 27, l'.UC) 25 378 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES color amarillo, a los costados del cuerpo del mismo color <| m- el protórax con punto- blancos y chocolate sobre bu superficie, el color cauda es más fuerte en la inserción dé los tres pares de patas : el abdomen coincide con el anterior y los puntos que limitan a los segmentos nni.\ perceptibles y a cada lado se ve una faja menos abundante en puntos amarillo canela y de- bajo otra del mismo color de más acentuada matización; las patas del color del cuerpo con líneas de puntos chocolate y un poco de amarillo adelante del segundo par, cinco líneas de puntos en él fémur y una faja amarilla co- rre a su largo con puntitos chocolate en la tibia, la articulación con la tibia es mas obscura, ésta tiene cuatro líneas de puntos, los tarsos casi rojizo obscuro, por debajo es solamente aparente la taja amarilla blanquecina. N° i. Q, longitud -10 milímetros, igual con el precedente en la coloración general de la cara y de sus lados, sobre la cabeza es más bien caíala rojizo, las antenas tienen 27 artículos, el protórax es en general más amarillento, las alas son de color canela con 12 nervaduras formadas por líneas de pun- tos chocolate y con ramificaciones terminales, id abdomen, las patas y por debajo coincide con los anteriores. X o 5, 9 ? longitud 45 milímetros, toda la cara color canela con puntos muy imperceptibles, a los lados canela con un poco de rosado, debajo de los ojos dos manilla- cate > dos fajas amarillas adelante y detrás, y bisojos con seis fajas color café, el color de la cara se extiende sobre la nuca sien- do un poco más obscura, con tendencia a un matiz canela rojizo y una línea central amarilla, dos líneas de puntos pardos a los lados y grandes manchas (pie se resuelven en la coloración indicada: las antenas tienen 25 divisiones de las cuales la mitad inferior es amarilla y la superior mas obscura; el pro- tórax todo canela amarillento, la mitad posterior algo más obscuro con nu- merosos puntos blancos y una línea de puntos del mismo color un poco mas obscuro a los costados, interiormente con una mancha en el centro amarilla. \isto desde arriba dos listas imperceptibles un poquito más obscuras que no interrumpen id borde posterior del protórax : las alas son de color amarillo iiiii\ pálido, se distinguen tres líneas de puntos chocolate en la parte supe- rior, la inserción de las alas es del mismo color como asimismo los huios del Cuerpo con los puntos indicados para el protórax : el abdomen con todos los caracteres del precedente y los cuatro segmentos posteriores más obscuros, las patas son did mismo color general de los costados del cuerpo y protórax y en lo restante ídem con el número 3. X" tí, Q, longitud 45 milímetros, la cara es de color canela obscuro con puntitos muy imperceptibles y distinguiéndose de frente dos fajas de color claro a los costados de la cara, los lados interiores de ésta son de color ver- de, los ojos con cinco fajas amarillas y cinco de color cale claro, lo- rn-l.i ilo> de la cara caíala con mucho rosado, las dos grandes manchas debajo de los ojos con dos líneas amarillas menores, en la mitad inferior de las man- díbulas es amarillo, Sobre la cabeza como id anterior y entre los ojos dos manchas pardas pentag des. las antenas con 25 divisiones y la mitad su- MARELLI : LAS DIFERENTES LARVAS DE LANGOSTAS 379 perior del mismo color «le la cara : el protórax coincide con el número uno \ tiene además un poco de amarillo en el centro de las manchas cuadi an- gulares más obscuras de los lados, sobre el protórax como el número uno ; el largo de las alas|es 13 milímetros, el alto 6 con 14- nervaduras aparentes de líneas de puntos pardos, su color general es amarillo sucio, la base de las alas del mismo color de los lados del protórax y los costados del cuerpo de la matización general del protórax con puntos amarillos y pardos y una pequeña lista amarilla en la liase sobre el tercer par de patas : el abdomen es como el del número 1, siendo de lado uniformemente del misino color que arriba, las líneas de plintos son más bien pardo obscuras seguidas al final de cada segmento por fajas amarillas, las patas son como las del nu- mero 1 y el fémur tiene la lista amarilla longitudinal : algo más obscuro en la articulación con la tibia que tiene espinas amarillas terminadas en pun- tas pardo obscuras ; por debajo ídem con el número 1, la faja amarilla llega basta el séptimo segmento. N° 7, Q, longitud 4o milímetros, la cara canela y amarillo anaranjado en los bordes prominentes con puntos y líneas de puntos, a los lados de la cara de frente anaranjado, una línea de puntos negros sobre la base de la boca, parte inferior de la cara y lado inferior del color del pecho, ojos con seis fajas longitudinales café y seis más claras, lados de la cara anaranjado casi rosa pálido, debajo del ojo una mancha aguda café y adelante y detrás dos listas amarillas, a los lados superiores de los ojos una línea de puntos par- dos y otra adelante de la cara lateralmente, sobre la nuca y lo de adelante de los ojos del color de la cara, entre los ojos dos manchas pentagonales de pardo claro, una línea a lo largo de la nuca y a ambos lados manchas par- das seguidas por puntos negros y por otras manchas de color pardo ; las antenas tienen 25 artículos y más clara es la mitad inferior ; el protórax es idéntico con el del número 1 notándose que los puntos blancos son mayores y más numerosos en la parte póstero-inferior, el borde amarillo del protó- rax es más acusado, la línea de puntos blancos adelante Lien completa, la zona triangular amarillo pálido que corresponde al amarillo vivo de la nin- fa de S. paranensis bien limitada y terminando como en éstas por tres pun- tos negros, las manchas cuadrangulares de los lados bien perceptibles : so- bre el protórax una gran banda pardo claro con numerosos puntos negros y algunos blancos : alas de 13 milímetros de longitud y 6 de ancho, canela obs- curo, su inserciones café claro adonde convergen las nervaduras en número de 12, que tienen líneas de puntos equidistantes chocolate y otras tantas ner- vaduras comprendidas e imperceptibles y algunas con divisiones secundarias : los costados soiV de la matización general del protórax y la base longitudi- nal del tercer par de patas de color amarillento ; abdomen como el número 1 siendo más obscuro superiormente, en los segmentos anteriores son más acusados los puntos negros con dos fajas a los costados más claras seguidas por dos zonas de manchas y fajas ondeantes pardo claras con puntos peque- ños y cinco glandes puntos negros separados por amarillo, al final de. cada 380 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES segmento abunda más el amarillo, en Los tres primeros segmentos y debajo ana banda blanca longitudinal, pares de patas del color «Ir la cara y cos- tados del cuerpo con líneas de puntos negros perceptibles, un poco de ama- rillo en el segundo par, los tarsos más obscuros, en el tercer pai de patas la mitad superior es canela con dos líneas de puntos negros arriba \ do- meñóles debajo, a esta la sigue una laja amarilla longitudinal terminada en punta y limitada por una línea, de puntos negros, debajo de ésta se ve otra faja canela, las manchas negruzcas en el fémur, la articulación con la libia mas oliscara, tibia de color canela ion líneas de puntos imperceptibles y es- pinas amarillas terminadas en punía negra, por debajo como los ejemplares anteriores. N° 8, Q. longitud 15 milímetros, la cara es de color canela obscuro \ se c\i iende hasta sobre la nuca donde se acentúa más con puntos negros 3 par- dos, un [ioco de amarillo ladrillo en la boca, los lados de la caía amarillo ladrillo claro con una línea de puntos negros adelante y sobre el ojo, deba- jo de los ojos una mancha nenia, adelante y detrás amarillo, en el ojo se distinguen seis listas amarillas y otras tantas chocolate : lado ínfero-posterior de la cara amarillenta 3 sobre la boca a los costados verde claro: sobre la cabeza la línea amarilla llega hasta la frente, entre los ojos dos manchas pardo claras y dos series de manchas grandes del mismo color, los huios li- mitado- por dos líneas de punto- negros y seguidos por dos series (le man- chas «pie rodean a los ojos destacándose entre el amarillo lateral : las ante- nas son rotas : id protórax todo uniformemente de color cate claro y amari- llento con numerosos punios amarillo pálidos y punios negros 3 pardo claro ; son visibles los tres surcos longitudinales que llegan hasta el borde superior: alrededor el protórax es de color amarillo claro \ tiene líneas de puntos en su proximidad, la zona triangular amarilla, presenta puntos blancos y tres pun- titos negros en la base del triángulo que forma: la superficie que ocupan las manchas cuadrangulares laterales negras en la S. paranensis son en esta café muy claro, entre el segundo y tercer surco y en el centro de esta mancha se notan otras rectangulares amarillas, por arriba se ven numerosos punto- muy negros y aparentes ¡ la longitud de las alas es de 13 milímetros, amari- llentas, con 12 nervaduras formadas por líneas de puntos chocolate unís nu- merosos en las tres primeras; inserción de las alas amarilla ; lados del cuer- po del mismo color general del protórax, se ve una faja amarilla indefinida arriba de la inserción del segundo y tercer par de patas ; el abdomen muí semejante con el número 7. los puntos negros al final de cada segmento muy visibles, más amarillos son los costados de los tres primeros segmentos, a los lados manchas ondeantes pardo clara-, los tres últimos segmentos más obscuros, notándose en conjunt alizaciones amarillas -obre un fondo ge- neral canela obscuro pardo o chocolate 3 amarillento rojizo con [muios pe- queños negros y pardos; al final de cada segmento ha\ una faja amarilla vertical que limita a los puntos : primer 3 segundo par de patas del mismo color de la cara y nina con los puntos característicos 3 los tarsos uui- ob-i 11 MAEELLI : LAS DIFERENTES LARVAS DE LANGOSTAS 381 «iqr; v\ ap pn^iSuoi OÍ 71 o OÍ o OÍ TI OÍ OÍ OÍ OÍ o OÍ o OÍ iH OÍ o OÍ o OÍ X X X I-H T-i JTUH9J J9p i!.iui[.inY ^# LO -+ ^ LO ~* u0 ■<* tjí -* -* ** -^ -* -^ -+ ied I90I9J j-ip ,11UIMJ [9p pllll-Mllo'j ce OÍ OÍ o OÍ OÍ OÍ OÍ co 7i o OÍ 71 : i OÍ OÍ OÍ OÍ o 71 X 1-H os os T-H T-i swjüd .ip ,n:d J93J9) pp pmiSnoq co LO -* o OS o LO o OÍ LO CO o »o o LO LO tr- CO iO LO — T -^ suiud ap .mil opunSas pp pit)i~iK.'| 71 OÍ OÍ o OÍ OÍ OÍ Ot 71 71 71 OÍ .— 1 OÍ 71 71 c- OÍ os O X OÍ i-H sb'(i;il ip urd -i.Miu.Td pp pTiq.[Snoq 03 00 00 00 CS OS © OÍ os OS os CD X X 00 t~ XIUMlU.ld [9p •iouajeod u.iuiiy O - os ~ o o o OS - os o t- X X L-- X xii.toio.id [9p ii>[,i,>iui «xaipay lO 1ÍS liO 1ÍS LO lO LO »o 1ÍS -# LO ■* -H -t- — , ^ xB-iojuad iop tuimy X X t- t- t- t- 00 x X t- 00 LO tr- co » •- pmiSnoi * OÍ Ol Ol OI 01 CO A CO 01 CO 71 i- 71 3 3 BZOq'BO C[ 3p TI.Illl[\' o o o D - 2 o 3 3 o o os os os os os uzaq^a uj gp OfiJQ ASnC-H 0.1} i ) 1 1 1 1 ! | ( | S CO 5 CO CO CO CO CO -o CO CO CO CO LO o lO IO ÍO uzaq-co iq &p pn^tSnoi -3 io 1C LO »o LO LO LO lO ÍO Ift liO ^ IC "# -+ ■<* XH.IOJ [9p umiuim Binqauy co CO CO -T LO' CO LO «5 CO z CO "# 1Í3 -* -JH -ÍH ofeqep .iod xiuui [»p pnj[Snoi 3 - - o - - c o c - - X» - X os os aotaopq'B pp «xa^jy CO CO CO CO CO CO CO o co CO CO lO LO lO LO 10 naraopqu [sp pn^tSnoi ce OÍ OÍ M CO OÍ lO OÍ CO OÍ OÍ OÍ OÍ OÍ OÍ OÍ CO OÍ o OÍ OÍ CO OÍ OÍ 81ípJ SU] 9p ü.Iuq.iriY CC CO LO CO CO CO CO co CO co CO "* LO 1ÍS i¡0 10 S9JOU9Cfa8 si:|i: siq 9p pn^tSao'x CO CO CO OÍ CO OÍ CO — CO OÍ co - OÍ - OÍ OÍ ocLiono [9p i¡niixi:iu l Bjmp>ny ac r = 00 o o o o CS o os t- X t- l- X XC.TOJO.ld [9p pilJlííttOl 3 - - c - o - - o o o 00 s X os os pujiSuoi eq lo *** -* -* o LO 1ÍS lO o o LO lO CO o CO CO CO O CO -=# 0X9g CHO+C>C>C>C>C>OOCH-CH- > b > t) > b > b ) b oi.nim^ rH TI CO -* lO CO t- 00 o ~ - - Oí CO "* lO 382 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES vos de color chocolate, la mitad superior «leí tercer par de patas color cane- la O amarillo muy pálido, tres líneas de puntos negros lo limitan, debajo de estos una faja longitudinal amarilla y el cuarto inferior es de la misma ma- tización que la mitad superior, inferiorraente de todo una linca de puntos, dos manchas más obscuras sobre el fémur y en la articulación con la tibia todo obscuro; tibias más pálidas con puntos pequeñosen hilera j dos líneas de espinas amarillas terminadas en puntas negras : por debajo es paulo muy claro con numerosos puntitos y del centro del pecho amarillo arranca una faja longitudinal mediana del mismo color que llega al últi segmento li- mitando a los costados áreas rectangulares obscuras con abundantes puntos. CAPITULO 111 RESUMEN DE LOS CARACTERES Y CONCLUSIONES GENERALES Es sabido que por la brevedad de las antenas las especies de esquis- fcocercas: S. peregrina (Oliv.), paranensis (Burm) Brun., exsul Scudd., pallens (Thunb.) Brun. y Redd., cancellata (Serv.) Boliv., americana (Drury) Brun., damnifico (Sauss.) Scudd. y peruviana Lynch Arribál- zaga, se aproximan entre sí y es lo que se deduce K BUENOS \IUES • ■ñámente hacia adelante por sobre el einstenio metatorácico, divi- diéndola en dos partes una obscura o anterior y otra clara o posterior y que caracteriza a 8. americana y se halla presente en 8. peruviana, se acusa mas o menos análogamente en cada una de las series de lar- vas separadas, con excepción de aquellas de color canela donde dicha arruga es un poco más perceptible sobre el color uniforme de los cos- tados. Por lo que respecta al espesor relativo de los muslos posteriores y que diferencian también específicamente 8. paranensis de las especies & americana, 8. peruviana y S. cancellata como veremos mas adelan- te al examinar los adultos: hallo en las larvas las siguientes variacio- nes que contrastan con las de los adultos para la longitud del fémur con relación a la anchura : en los ejemplares de color verde que pro- porcionan N. canccUata dan por término medio una longitud de 21,25 milímetros y una anchura de 4.40. de modo (pie el ancho en los feme- ninos es 4,81" de la longitud; en las larvas masculinas la longitud es 16,00 y el ancho :¡ milímetros, siendo 5,33 de la longitud hallada. En los ejemplares de color canela que dan como adultos formas que tanto se aproximan de 8. americana, la longitud del fémur en las hem- bras es termino medio 21,27 y el ancho 4.54, siendo 4,68 de la longi- tud; en los machos hallase respectivamente 1.9,60 y 4,00, siendo el ancho del fémur 4,90 de la longitud. Los de color verde claro amarillento dan 20.1 1 para la longitud y 4 para el ancho con una proporción de 5,27 para id ancho con relación al largo en nueve individuos del sexo femenino. Las saltonas comunes de N. paranensis tienen en los masculinos 18,13 para la longitud, '■'<:.',.', para el ancho con 5,44 del ancho con rela- ción al largo; y en los femeninos 20,00 para la longitud y 4 para el ancho, siendo éste un (punto de su longitud. En los amarillos 21,50, 4,33 y 4,96 es el ancho del muslo con res- pecto del largo en seis ejemplares femeninos. Reunimos en el siguiente cnadrito las medidas que hemos conside- rado anteriormente : MAKELLI : LAS DIFHRENTES LAEVAS 1>K LANGOSTAS 385 Longitud • ti \ Macho 18.13 .Saltonas comunes ] Hembra 20.00 i .Machó 16.00 — verdes ) Hembra 21.25 , l Macho 19.60 — canela I Hembra 21.27 \ Macho. ... » ) Hembra.. . 20.11 Verde oliva amarillentas \, Macho Amarillas ' / Hembra 21.50 Ancho nrltura con relación ¡ti largo 3 . 33 5.44 1.00 5.00 3 . 00 r. . : ; : ; 4.40 4 . 82 4.00 4 . 'JO 4.54 1 .68 » » 4 . 00 5.27 » » 4 . 33 4.96 Procediendo en los ejemplares hembras al examen comparado de los cuadros de medidas, hallamos las siguientes diferencias entre las distintas larvas: las mayores longitudes corresponden a la saltona común y a las verdes siguiéndoles los de color canela, amarillos y amarillo verdosos: la longitud del protórax en todas estas series con relación a la saltona de paranensis es un poco más elevada : el ancho máximo del cuerpo es mayor en las larvas verdes; la longitud del ab- domen es equivalente en las saltonas comunes y verdes como asimis- mo en las de color canela, siendo menor en algunos milímetros sola- mente en las demás; la longitud del tórax es mayor que en las salto- nas de 8. paranensis en lasque son de color verde, verde oliva y canela y en todas sen equivalentes las dimensiones mínimas del tórax. La longitud ántero-posterior de la cabeza déla saltona de 8. paranen- sis es un poco mayor que en las restantes, la altura oscila entre igua- les límites en las series de 8. paranensis y en las de color canela; y en todas las diferentes formas la longitud de las antenas tiene por límite máximo 13 milímetros y 14 milímetros en las larvas verdes. La altu- ra del protórax es casi igual en las saltonas comunes y verdes pre- sentándose un poco menor en las demás, las anchuras inferiores del protórax lo mismo que su altura posterior oscila en todas las series entre iguales límites. La longitud del primer par de patas es más elevada en 8. paranen- sis y en el segundo par prevalecen los ejemplares verdes a los que si- gnen por orden decreciente las saltonas comunes, las canelas y luego las amarillas y en la longitud del tercer par resulta evidentemente mayor para las de color verde, canela y amarillo verdoso y menores en las saltonas de 8. paranensis, verde oliva amarillentos y amarillos. La longitud del fémur del tercer par de patas es mayor en las formas verdes y canela y menor por dos milímetros en la de 8. paranensis; la 386 MUSEO NACIONAL DK BUENOS AIRES longitud de la til>ia es mayor en las de color verde y canela y el diá- metro transverso de la cabeza es mas elevado en la saltona común. Observando ahora los ejemplares del sexo masculino, los de color canela tienen una longitud mayor del mismo modo que en robustez: es mas alta la cabeza en la saltona común, la longitud de las antenas es un milímetro mayor en los ejemplares de color rancla y en los de- mas son iguales, las alturas del protórax son equivalentes en las for-l mas canela y en las comunes; el primer par de patas en la saltona co- man es de mayor longitud que en las verde, amarillo y canela, en el segundo par se equilibran y es 4 milímetros menor en los individuos verdes; el tercer par es un poco mayor para las canelas, siguiéndole las saltonas de 8. paranensis y las verdes. La longitud del fémur del tercer par de patas es decididamente más elevada en las canela y en las anchuras los máximos de las distintas variedades se equilibran; es más larga la tibia de los ejemplares de color canela y en el diáme- tro transverso de la cabeza los resultados son mas o menos iguales. Terminadas las mudas de estos insectos pude obtener dos lotes de formas con alas, unas que provenían de las larvas verdes y las otras de las de color canela; de las cuales las diferencias métricas que tie- nen las damos en seguida con una serie de medidas homogéneas ¡unto cotilas de Otra serie de adultas pertenecientes a N. jin rain -iisls. que liemos criado nosotros desde el mes de diciembre próximo pasado en que nacieron, conservándolas vivas hasta el mes de junio y sucum- biendo a los fríos intensos (medidas en milímetros). Ateniéndonos a las cifras del cuadrito siguiente, el largo total des- de el vértice hasta las extremidades de las alas y abdomen es mas elevado en las langostas nacidas de larvas verdes y canelas, que en las originadas por larvas de la langosta común con excepción hecha de los machos de esta última, cuyas longitudes pueden ser mayores que las de los anteriores. ( >t ro tanto pasa con el largo de la cabeza y pro- tórax siguiendo la linea mediana dorsal y casi no existen diferencias para el diámetro horizontal mínimo del protórax. K) diámetro hori- zontal mínimo de la cabeza debajo de los ojos es mayor en las hembras de langostas procedentes de larvas verdes y canela, y con los machos de & paranensis las dimensiones son iguales; las antenas resultan ser más largas solo en las hembras de las langostas nacidas de larvas verdes, lo mismo que la longitud del ala primera es mas alta en estos ejemplares; los tres pares de patas son decididamente mayores para las originadas por saltonas verdes y canela con relación a las comu- nes y en el ancho máximo del fémur del tercer par de patas no se ven diferencias. MAKELLI : LAS DIFERENTES LARVAS DE LANGOSTAS 387 = I X .- 1 | - s " re XI co t- ^3* -T 1 ti TI ." CO CD CC i 1 I". iO in O i~ .- \ - uuim rrc o c TI * 1~ lO :■-. — 00 O 71 t— 7-1 ■^ * j 1C líí m i- (i \ ocupe •K Cl 5 12 * CO t- O ■71 71 70 71 ti. 7-1 CO ** CD ^j* ** w o ce t- £ 5 1 5 £t ■_ f. í OMIIXVK 3S CS "O r-t CO »-i iT7 71 71 ic lo io -* -- 1 5 "-" I V O —i t- 71 l- (.- X i- O -ti- i" J 10 <0 w ' IV ce -T IT5 O 3 co CO cc lo o 7-1 71 71 z. C-l »0 i" 1-. — 1 onnxv'K X % -T 2 »r. CO CC 5 71 CC CC cc 71 ir. -t ' on 7i ti. cc en rí -? X O ' .- - 3 'ti h o a ^ « = s = ct _ -r X y. 'ti ^ 3 g 5 d p. 5 — e3 ti-, .ti - O t- O . H K 3r-lO&irtívoti _ -ti >■ >- - - -£ 2 7 -_r" -,r ti - .. .. — - — s: n - g z. - - * o I § I 'g g> ¡ « J 3 S ri «Mili < « 388 MUSEO NACIONAL l>K BUENOS AIRES Con estas últimas medidas podemos deducir las proporciones que existen entre la longitud del fémur del tercer par de patas con el an- cho del mismo en las distintas series, utilizando solamente las medi- das máximas y confirmando nuestras anteriores observaciones, de qui- las proporciones resultan evidentemente elevadas en los femeninos de las langostas originadas por individuos verdes o canela sobre los que toman origen de la saltona común: siendo el ancho una quinta parte de la longitud en las verdes o sea 8. cancellata y ' , ,, parte del largo en las demás, todas ellas formas adultas muy atines de S. ame- ricana, lo que por otra parte no es de extrañar desde que Scudder considera a N. cancellata como una raza de S. americana ; siendo im- posible creer como se ha afirmado de que estas larvas serian indivi- duos albinos de S. paranensis, lo que quedaría por lo demás probado con la afinidad que hacia aquella especie señalaron las medidas que hemos tomado, pues todas ellas c o por sus caracteres descriptivos nos conducen a una diferente forma especifica: y por último en S. pa- ranensis la anchura del fémur del tercer par de patas es ' ,,, de su longitud. Los adultos obtenidos de los ejemplares color canela a que aludía- mos en el parágrafo anterior, son en general de un color mucho mas claro que los nacidos de larvas veriles: sus dimensiones están dadas en el cuadro precedente. La prozona del protórax no es estrangulada y la metazona coincide con la que tiene 8. pallens. Las manchas panterinas de los tégmenes no difieren de las obteni- das en los demás ejemplares, siend ás obscuros en la mitad ante- rior y mas pálidos en su mitad distal. viéndose ocho manchas olísca- las y 1(¡ mas claras, de un lado lo mismo que del otro; el área costal es inmaculada y amarillenta. Eu ellos también es posible observar el carácter de S. pallen* extensivo a la mitad distal de los tégmenes, es decir, las manchas de esta parte compuestas por rayas longitudinales de una infuscación mas o menos acentuada, interrumpida de las venas longitudinales y vigorizada poruña parcial infuscación de las adya- centes corona de venas. En el protórax la banda central es bien amarilla hasta la nuca, to- do lo superior de los tégmenes amarillo blanquecino hasta la punta y verdoso, en la prozona las dos bandas pardas laterales se interrum- pen al llegar a la metazona. la cual es de color amarillo con una lima de puntos uegros en su borde: la cara es amarilla, las carenas no son de color pardo ni salientes, con lineas de puntos chocolate, color que es análogo al de una raya que desciende del ojo y los lados de la cara amarillo y pardo claro a los costados superiores laterales déla misma: MARELLI : LAS DIFERENTES LARVAS DE LANGOSTAS 389 el amarillo claro de lo superior de la metazona desciende por ambos lados; la mancha cuadrangular de los costados inferiores de la prozo- na es del color de las manchas panterinas de la mitad anterior de los tégmenes y dividida por una banda amarilla y el borde inferior del protora x es amarillo. La inserción de los tégmenes es del color pardo indicado, la carena dorsal del protórax es poco acentuada y los surcos transversales son visibles, siendo los élitros más largos que el abdomen. Los caracteres que da Serville para los élitros y las alas de S. can- cellata pueden referirse a los ejemplares que observo : las patas pos- teriores son blancas interiormente y las carenas punteadas de negro : entre las dos líneas de espinas amarillas blanquecinas terminadas en punta negra, se nota una coloración violeta a lo largo de la extensión de la tibia. Sin entrar en mayores detalles, se deduce que todos los caracteres que se observan en los adultos obtenidos de criara las diferentes lar- vas que hemos descripto, parecen converger hacia algunas formas es- pecíficas cuyo estudio no deseo realizar actualmente dada la imposi- bilidad de seguir los cambios de color que experimentan estas lan- gostas durante todo el año; y cuya observación comparada daría una base científica para una buena separación específica. Xos limitamos a estas comparaciones finales, coincidiendo los ejemplares nacidos de larvas verdes con la mayoría de los caracteres que ha ofrecido 8. can (■ríhita a los autores, como lo hemos puesto de relieve en muchos pun- tos de este artículo y por sus afinidades con S. fiavofasciata y S. pallens. Si bien es cierto que la mayor estrechez de la prozona (pie parece ser más ajustada al tórax, resultando más angosta que la cabeza y que contrasta con la parte mas ensanchada del pronoto o metazona separa S. peregrina, 8. paranensis y 8. exsul del otro grupo de especies que reúnen N. pallens, 8. cancellata, A. americana y S. damnifica, exis- te por otra parte un conjunto de caracteres que permite hacer dudosa la permanencia de algunas de estas últimas especies como tales, pues coinciden como hemos visto en los caracteres de las alas y en los gene- rales del protórax y abdomen ; y además la mayor estrechez de la pro- zona a que se refieren los autores no se pone tan de manifiesto en las medidas que hemos tomado sobre los adultos para separar entre si a las diferentes especies. La mayoría de los ejemplares carecían de manchas obscuras en el área costal de las alas superiores que es lo que sucede con 8. pa- ¡leus y 8. cancellata; no ofreciendo algunos adultos los tégmenes 390 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES cu su mitad distal las manchas fenestradas y panterinas, sino única mente pequeñas rayas a I<> largo de las nervaduras longitudinales y otros bien marcada la mancha obscura subcuadrada de los (laucos del pronoto, con una serie de tuberculillos negruzcos en lodo el contorno del borde posterior o sin ellos y llevándolos a veces también «V. para- nensis; infiriéndose asi nuevamente la duda en que nos dejan las des- cripciones de las diferentes especies de langostas que lian sido des- cubiertas en el país del género Schistocerca y que hemos podido poner a la vista con el presente conjunto de observaciones. ALGUNAS MEMORIAS FUNDAMENTALES CONSULTADAS P. A. Comí.. Étudee sur l'Acridium paranense Burm. ; ses varietés et plusieurs in- sectos qui le détruisent. Periódico Zoológico, páginas 177-257, tomo III. Córdoba, mayo 1880. Pedro de Cousandier, La langosta. Tratado teórico-práctico ilustrado adaptado al conocimiento particular de este insecto en la República Argentina. Buenos Aires, 1893. A. Stuart Pkwim. iov. l.a langosta argentina (Acridium peregriwam), observa- ciones sobre su vida, desarrollo y migraciones basadas en investigaciones personales. Buenos Aires, 1897. Lawrence Bruner, Primer informe del Comercio de Buenos Aires para la inves- tigación de la langosta. Buenos Aires, marzo 1898. Samuel H. Scudder, The orthopteran amas Schistocerca. Proceedings of tl de julio de 1916. EL ARCO ÜE LAS ANTILLAS AUSTRALES Y SUS RELACIONES l'KAXZ Kl'HX En los meses de enero a marzo de 1915, pude realizar un viaje a las islas Oreadas del Sur y Sud Georgia, a bordo de la corbeta Uru- íiuau, gracias a una autorización especial debida a la amabilidad del señor ministro de marina, contraalmirante Sáenz Valiente. La Uru- guay, conocida en el mundo geográfico por la expedición auxiliar rea- lizada en busca de Nordenskjold, después de la pérdida del Antarctic en el año 1!(03, ba efectuado ya una serie de viajes hacia esas islas remotas, a objeto de reemplazar el personal del observatorio meteoro- lógico-magnético, que el gobierno argentino tiene establecido en la isla Laurie, en las Oreadas, desde el año 1904, cuando Bruce, el jefe de la expedición antartica escocesa, propuso a dicho gobierno la con- tinuación de los trabajos iniciados por él, en aquel lugar. Desde ese año mantiene el estado este observatorio en Laurie, el punto de obser- vaciones continuas más avanzado del hemisferio austral. En sentido morfológico, las islas oceánicas, situadas entre Sud Amé- rica y la Antartiea occidental, revisten un interés especial para la historia de las masas continentales australes, presentándose un pro- blema genético importante referente a las relaciones que existen o se suponen entre esas islas y las extremidades continentales, entre las que se hallan situadas : Tierra de Graham y Tierra del Fuego; o en otras palabras : se trata de averiguar si la cordillera patagónica en- cuentra su continuación, mediante las islas mencionadas, en los Antar- la mies, los Andes que atraviesan la Antartica. 392 MUSEO NACIONAL l>K BUENOS A.1KES Esta cuestión, tocada primeramente por Reiter ' y Arctowski . discutida también por Suess en e] capítulo que liara del segundo avance de la estructura andina desde laregión pacíñca a la atlántica . adquirió de nuevo mayor interés cuando se tuvo conocimiento de los resultados científicos de la expedición antartica sueca bajo el mando de Nbrdenskjold, referente a la geología de la Tierra de G-raham, que permitieron declarara este explorador, que dicha península presenta en su forma, configuración del suelo y estructura una correspondencia notable con la extremidad meridional de Sud América '. demodoquc no caite dudar que esas dos regiones hayan tenido un desarrollo genét ico análogo. Considerando ahora la dilección hacia el este, presentada por las dos extremidades continentales opuestas, no resulta idea absurda, sino al contrario, hipótesis sumamente seductora, considerar aquellas islas: Sud Georgia, Sandwich del Sur. Oreadas del Sur, Shetland del Sur. que representan en su disposición un arco prominente hacia el este entre la Isla de los listados y Tierra de Graham, como los pilares restantes de un puente continental anterior, actualmente destruido en su mayor parle. — una paralela al arco de las Antillas de la Ame- rica Central . Pero nuestro conocimiento sobre la geología y estructura de aque- llas islas remotas es todavía muy imperfecto; refiriéndose al supuesto arco de reunión. Nbrdenskjóld, el más competente observador de aquella región, no llega a un resultado bien definido, pues en un caso opina que ningún hecho geológico podría justificarla reconstrucción de esa continuación en forma de curva de la cordillera ". mienl ras que en otra oportunidad juzga muy probable la hipótesis del arco de las Antillas australes como resto de una comunicación continental entre ' Hii Südpolarfrage. Sabilitationsschrift. Weimar, 1886. J Qtielques remarques swr l'intérét qit'offj'c }><>¡n la géologit Vcxploration des régions antarctiques. (Bull. Soc. Belge de Géol., i. I.\. pág. 175 :i 177. 1895.) Das Aiitlil: der Erde, tomo III. 2 a paite, página 552 a 559. Wien mnl Leipzig, 1909. Compárese también: Aia.ui. l)i< Entwickelung der Kontinente und ihrer Lebewelt, página 169. Leipzig, 1907. 1 W'n.cKi'.xs, y.nr Geologie der Polarlander (Centralblatt f. ilin., n° ti. pág. 17t;. 1906); Nordenskjold, AntárTctis (Handbucli der regionalen Geologie, i. VIII, n" ti, pág. 8). Compárese también: Baschix, Die geographischt Tatigkeit der Schwedischen Südpolar-Expedition (Zeitschr. Ges. I-.'nll,.. a" 8, pág, til! 1 ;i 626. Berlín, 1912). Delachaux, Antártida (Bol. Inst. Geogr. árgent., i. XXII, pág. 153). " PetrographÍ8Che Untersuehungen '. debemos distinguir los dos tipos morfológicos diferentes a que pertenecen aquellas islas: las vol- cánicas Sandwich del Sur, constituidas por basaltos y que tienen probablemente en la isla de Zawadowski, un volcan activo : . y las islas tectónicas Sud Georgia y Oreadas del Sur. Las rocas sedimen- tarias violentamente dislocadas que se encuentran en ellas, inducen a pensar que representan los restos de masas más extensas, actual- mente hundidas. Los hallazgos de fósiles, por escasos y aislados que sean, permiten determinar aproximadamente la edad de las formacio- nes sedimentarias, y sobre la base de ésta podemos llegar a ciertas conclusiones respecto a los procedimientos orogénicos. La costa septentrional de la isla Sud Georgia fué varias veces ob- jeto de exploraciones geológicas '. Sabemos que se halla allá en primer t ri mino, esquistos fllíticos metamórficos, de vez en cuando alternantes con tobas: además existen en la isla rocas eruptivas básicas y proba- blemente también rocas de profundidad (punta del SE.). Los sedimen- tos son de edad diferente, y áefaciex marina, como queda constatado por los tres descubrimientos de fósiles hasta ahora hechos \ que com- prenden las épocas geológicas del paleozoico y mesozoico, entre el si- lúrico (?) y cretáceo. Los esquistos y tobas lian sufrido dislocaciones muy violentas, que se hacen visibles en un plegamiento y arrugamien- to muy fuertes, lo que pude observar muy bien desde a bordo, ya desde cuando entro la Uruguay a la Bahía de Cumberland. También pude obtener con facilidad muestras de tamaño regular consistentes en un plegamiento completo del anticlinal y sinclinal (por ejemplo en la loca lidad Two Hummocks de la misma bahía). Resulta entonces, que Sud Georgia es resto de una cordillera plegada, en cuyo último movimiento 1 Antarktis, /<»'■. cit., páginas !• y Id (Relaciones geológicas entre Shetland y Oreadas no si- pueden constatar). II, ni, ni, página 1">. Compárese: l>u Deutsche Exjaedition der internationalen Polarforschung, tomo II, 1882-83. Geogn. Beschreibung der Insel Südgeorgien (Tnürach); Schwedische Süd- ■polarexpedition, ffinterexpedition der «Aniarctie» nach Südgeorgien (1902); véase el ¡nfon !>• Andersson en Peterm. Mitt., página 202, 1902; Deutsche antarktische Expedition mil: véase Hi.im: Geolog. Beohachtungen über Südgeorgien (Ztschr. Ges. Erdk, n" i¡. pág. 451 a 456. Berlín, 1912). Nordknskjom>, Antarktis, loe. cit., página 1"'. y Naohtrag, página 26. 1 Un bivalvo aemejante :i Posidonomya (Andersson), un fragmento de una Amo- nita, tul vez Aeanthoceras (Konig) fósiles mal conservados, probablemente paleo- zoicos y tal vez silúricos (Ferguson). KÜHN : EL ARCO DE LAS ANTILLAS AUSTRALES 397 participaron sedimentos malinos mesozoicos. Lecho importante para nuestra investigación. El rumbo de este sistema parece que coincide con el eje longitudinal de la isla, es decir, que tiene la dirección nor- oeste sudeste; los pliegues se hallan yacientes hacia el norte ; los yaci- mientos no plegados presentan, por lo general, inclinación meridional '. De las dos islas principales del grupo de las Oreadas del sur, Co- ronation y Laurie, sólo la última fué hasta ahora explorada geológi- camente por Pirie, miembro de la expedición escocesa (buque Scotia). Esta isla está compuesta principalmente de una grauvacka de grano lino muy dura, en parte estratificada, pero por lo general de aspecto compacto, semejante a cuarcita muy maciza. Además existen transi- ciones a conglomerado y frecuentemente yacimientos intercalados de pizarra negra filítica. Estos últimos se hallan en su mayor desarrollo cerca del Cabo Dundas (punta oriental de la isla), en cuya proximidad está situado el pequeño islote, donde Pirie descubrió los únicos fósiles hasta ahora conocidos : un Graptolithes de la especie Pleurograptus y dos fragmentos de un crustáceo de la familia de los Phillocaricles se- mejante a Discinocaris, todos provenientes de aquellas pizarras ne- gras '. Se trata, pues, aquí de sedimentos del silúrico inferior. El rumbo de las capas es en general noroeste-sudeste, vale decir que no coincide con el eje mayor de la isla, sino con las penínsulas largas y estrechas, que se desprenden en el lado norte y sur del cuerpo de la isla. Las capas donde pueden ser observadas, presentan una inclina- ción muy fuerte ; un solo plegaiiiiento pude observar en la isla Murray, sobre la costa meridional de Laurie, cuya culminación en forma de torre está formada por la mitad de una bóveda. Resulta, pues, que también en las Oreadas aparecen restos de una cordillera plegada destruida, a la cual, de acuerdo con los datos hasta ahora existentes, 1 Heim, loe. e/7., página 454. - Compárese : Note on the Geology of the South Orkneya (Svott. Geogr. Magaz. t. XX, pág. 130, 1904); On the Graptolite-bearing roeks of the South Orkneys (Pro- eeedings Boyal Soc, pág. 463 a 470, Edinburgh, 1905) ; Ihe Voyage of the Scotia, Edinburgh y London, 1906 ; Nohi>kxskjoli>, Antarktis, loe. cit., página 5 ; Pe- term. Mitt., página 79. 1904 ; Geogr. Zeitschr., página 412, 1905 ; Zeitschr. Ges. Erdk., número 7, página 564, Berlín, 1905; Anales OJieina Meteorológieit argentina, tomo XVI, págiua 8, 1905. La definición que hace Valette, Viaje a las islas Onadas Australes (Anales Min. Agrie.., Sección Zootécnica, t. III, n° 2, pág. 15) : « roca esquistosa granítica de efectos plutónicos » (sic!) menciono sólo por curio- sidad. Las muestras que he traído de Laurie, y que provienen de los alrededores del observatorio, son (según determinación de Schiller) : grauvacka arcillosa- cuarzosa con muskovita y pizarra gris-obscura bituminosa con pirita. No he teni- do la suerte de hallar fósiles. 398 MUSEO NACIONAL I>K BUENOS AIRES debemos acordar una edad mucho mayor que la que tiene La cordille- ra patagónica y los Antaríandes. Es entonces evidente, que los hecho- geológicos no indican aquí relaciones con Sud América, ni con la an- tartica, y el rumbo de los estratos de Laurie tampoco apoya la idea de la existencia del arco hipotético como linea tectónica directriz, pues debería presentarse, en tal caso, un rumbo en dirección aproxi- mada al eje longitudinal de las dos islas, es decir, este-oeste. Entre este fragmento paleozoico aislado y Sud Georgia, debe correr aquella linca, según hipótesis, sobre las islas Sandwich del sur. Pero su origen volcánico reciente y el hecho de que emergen de grandes profundidades, excluye la posibilidad de que ellas sirvan de eslabón dentro de la cadena supuesta. Al resumir ahora lo que se ha podido constatar con seguridad, po- demos afirmar, que ni el relieve del fondo del mar. ni la constitución geológica, estructura o edad de las islas en cuestión, requieren la construcción de una linea directriz tectónica de plegamiento terciario del tipo andino, desde Tierra del Fuego hasta Tierra de Graham en la forma de la curva en que se hallan situados los grupos de islas según la impresión (pie da el mapa. Pero en otro sentido parece muy poco probable «pie las dos regiones, relativamente vecinas, la extremidad meridional de Sud América y la septentrional de Antartica occidental. con su homogeneidad morfológica, se hayan formado separadamente como dos individuos independientes de la litosfera austral, en los que hubiesen tenido lugar idénticos y sincrónicos procedimientos oroge- néticos y morfológicos por simple casualidad '. Las rocas granitóidas, (v. gr., Dioritas y Granodioritas) de la cordillera de las islas fue- guinas y de la cadena central de los Aiitartandes, presentan, según Xoi'denskjóld « una homogeneidad petrográfica y química en tal grado, (pie solo sobre esta base se podría ya suponer un:', génesis análoga a estas dos cordilleras vecinas, aun sin tener en cuenta que otras razo- nes hablan también en favor del sincronismo de los procedimientos geológicos 2 ». Con esto queda establecida la intima relación morfológi- ca entre la cordillera patagónica y la de Tierra de (Irahani. hoy sepa- radas por un mar profundo, y nuestra tarea consistir;! en precisar en lo posible la posición en que se hallan los fragmentos de estructura ajena, que presentan las islas mencionadas en relación a la unidad del tipo pacífico, prescindiendo completamente de la hipótesis del arco de conjunto. ' Compárese Wii.ckkns, Zut Geologie der Südpolarlander, loe. cit., página 180. J Antarkiit, /»<■. <•;'.. página 10. KIIIX : EL ARCO DK LAS ANTILLAS AUSTRALES 399 III LAS ESTRUCTURAS Y SUS RELACIONES 1. Sud Georgia La Isla de Sud Georgia contiene en parte, indudablemente, sedi- mentos marinos mesozoicos ', es decir, elementos característicos de la estructura andina. Pero existe también, por otra parte, el indicio de una estructura más antigua en los sedimentos paleozoicos plegados -. Se trata, pues, de un conjunto, que recuerda de un estado semejante de las provincias de San Juan y Mendoza, donde el geosinclinal an- dino toca a la estructura pérmica de las precordilleras '. Como se trata allá de una zona marginal de una antigua masa continental, de Bra- silia, de edad precámbrica, podemos considerar también la parte pa- leozoica de Sud Georgia como el resto de una zona agregada a una masa continental mas antigua. Si con respecto a la cordillera patagó- nica podemos hablar aquí de la aparición de un elemento ajeno, debe- mos también tener presente, que el rumbo noroeste de los pliegues de Sud Georgia no indica en modo alguno una dirección hacia la extre- midad de la cordillera patagónica, terminando con rumbo oriental en la Isla de los Estados, respectivamente en el banco de Burdwood \ La línea tectónica de plegamiento terciario, que Nordeuskjóld ha trazado en su mapa geológico de la Antartica '" entre la Isla de los Estados y la punta norte de Sud Georgia, siguiendo aproximadamente el paralelo de 55°, no puede considerarse como existente en realidad: los rumbos son muy diferentes, y el de Sud Georgia, sureste-noroeste (rumbo característico para las estructuras antiguas en la Argentina), 1 Mesozoico inferior (?) con Posidonomya, cretáceo con Aeanthoceras. Véase arriba. - Siluriano (?) según Ferguson, paleozoico superior (?) con Posidonomya. Véase arriba. :l Compárese Keidel, Die neucren Ergebnisse der staatlichen geologischen VJnter- suchungen in Argentinien (Compte rendn XI Congr. Intern. Géol., pág. HL'7 n 1141, Stockholm, 1910); Ídem, Uber das Alter und die l'erbn ¡timg der verschiedenen tektonischen Strakturen in dem G-ébirgszügen Argentiniens (Compte rendn XII Congr. lntern. Géol., pág- 671 a 687, Toronto, 1913) ; Ídem, La geología de las sierras de Ja provincia de Buenos Aires y sus relaciones con las montañas de Sud África y los Andes (Anales Mi». Agrie, sección Geol., t. XI, n° 3, pág. 52, 1916). * Suess, loe. cit., página 554. 5 Antarktis, loe. cit., figura 1, página 2. '¡/-v/w? 1 Hallo 1. *Bl) 55 2 >\ -i : . 55 as? 7 3^^^\ Georgia del S u. d 2. 500. 000 ■ ; • ' X 1 Te s I l e i O n i t € S ( /A C O 11 1 K OC clmu^y á s \> as') Í? EL SUPUEiTi ARCC DE LAS ANTILLAS AUlJTt Construido y di ,jj ai según las fuentes eje. por el DR. FRANZ ÍÜ Escala 1 : 14.0000C }0 l f) '"- MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES nos conduciría mas bien hacia el shelf en el lado norte de las Malvi- nas, que hacia la Isla de los listados. Sabemos que la zona de los sedimentos mesozoicos del geosinclinal andino, entre los 36° y los 10° latitud sur. más o menos, pasa com- pletamente hacia la vertiente oriental de la cordillera, y que dichos sedimentos tienen una expansión considerable en dirección hacia el sureste '. Debemos suponer la existencia de depósitos marinos jurási- cos 3 ( retaceos igualmente en el subsuelo de las mesetas patagónicas, de lo qué hay indicios indirectos, como, por ejemplo, afloramientos del jurásico superior y del cretáceo en el Cerro Lotena - y cerca de El Cuy, al naciente del río Limay \ amonitas del Lías al sureste de Tec- ca (territorio del Chubut) ', amonitas (?) déla isla Quintana al sur .leí cabo de Dos Bahías, en la costa patagónica \ También hay que supo- ner su presencia en el subsuelo de Challacó y Comodoro Rivadavia, como yacimiento primario del petróleo ". Pero en la Patagonia nos ha- llamos fuera de las dislocaciones, sólo existen ondulaciones suaves de anticlinales y sinclinales muy anchas y con inclinaciones de sólo uno o unos pocos grados (en el vértice de tal bóveda del subsuelo se hallan, v. gr., las perforaciones de Comodoro Rivadavia) ". La existencia de de- pósitos marinos sincrónicos en Sud Georgia debe ser considerada co- mo indicio de una transgresión vasta epicontinental sobre la tierra de G-ondvana, llamándose asi la masa antigua austral hoy despedazada. En Sud Georgia vemos entonces una soldadura de dos diferentes trozos originada por movimientos posteriores orogénicos, de un modo análogo al que se ve en la estructura pérmica de la precordillera agregada al geosinclinal andino, sin que se pueda derivar de la exis- tencia de procedimientos análogos, una unidad tectónica más con- 1 Kcidi'.i.. Informe geológico sobre el yacimiento petrolífero de Challacó (tei-ritorio del Neuquen), página I. figura 1, Buenos Aires, lulo. - \\ ujdhausen, Contribución ni conocimiento geológico de los territorios del Rio Negro y Neuquen (Anales Min. Agrie., s ¡ion Geol., t. X. n" 1, pl. s, 1914); el mismo trabajo cu alemán : Einige Ergébnisse eweier Ueisen i» den Ten-. Rio Negro muí Neuquen (Neues Jahrb. f. Min., II. I!. XXXVIII, pág. 325 a 362, 1914). ' Keidkl, loe. cit., página 30. 1 Koth, Neues Jahrb. f. Min.. 1!. B. XXVI. ■ Ameghino, Les formations eédimentaires du crétacé mpérieur et du tertiairt. de Patagonie (Anales Mus. Nao. di Buenos Aires, serie III. t. VIII, pág. 31, 1906): « On y a trouvé des Ammonites gigantesques, malheureusemeni perdus ¡unir la science. » " Keidei,, loe. cit., página 32. ; Schiller, Ciohtgir und ErdüJriirktimmi ii von Comodoro Rivadavia (Ztsch. Deutsch. H'iss. (>)•., n" 1. ]i¡if;., 197. Buenos Aires, 1915). KÜHN : EL ARCO DE LAS ANTILLAS AUSTRALES 103 siderable. Los movimientos que produjeron el plegamiento de los sedimentos mesozoicos y su reunión con la estructura más antigua tal vez estén en relación con la destrucción y hundimiento de la masa con- tinental de Gkmdvana en aquella región, cuando se formó la honda de- presión del marde Weddell y empezó a abrirse desde el sur la gran hen- deduradel océano Atlántico, que separa hoy Sud África de la Argenti- na, en lasque se han descubierto un gran número de rasgos esenciales geológicos comunes y particulares para el desarrollo continental del hemisferio austral, así estratigráfleos, como paleontológicos y dinámi- cos. Las sierras del sur déla provincia de Buenos Aires y muy proba- blemente las Malvinas, representan pilares todavía en pie del gran edi- ficio destruido '. 2. Las Oreadas australes El hecho de que la extremidad sur de Sud América y la norte de la Antartica occidental tengan un rumbo visiblemente dirigido hacia el este, indica, seguramente, dentro de la extensa linea de movimientos terciarios que bordea al océano Pacífico, un avance hacia el lado atlántico y por la situación de las Oreadas en aquella región, hacíala que convergen más o menos los rumbos, nace en seguida el problema de la relación existente entre las islas y el avance de los movimientos pacíficos. Es aquí de sentir, que únicamente sobre la isla Laurie exis- tan datos geológicos, faltando investigaciones en cuanto a la isla mayor, Coronation. Pero aun en el caso de que una investigación futura no pudiera constatar allá la presencia de formaciones del tipo pacífico, ello no sería razón para rechazar del todo alguna relación, pues debemos contar con la eventualidad muy probable, de que tales formaciones pueden haberse hundido, a causa de las grandes profundidades que rodean a este grupo. Sobre todo en el norte y noroeste existe una depresión marcada en forma de fosa, que se diri- ge hacia el estrecho de Drake, y el perfil desde las islas hacia es- ta profundidad de más de 4000 metros es relativamente muy brus- co: a 15 millas de la costa la sonda alcanzó ya mas de 3000 metros y en 59° 23' latitud sur 4000 a 4200 metros - de modo que pue- 1 Para mayores detalles hay que leer lo que dice Keidel en su trabajo citado, Sobre la geología de las sierras de la provincia de Buenos Aires, etc., capítulo IV, nú- mero 2 : «La edad de la estructura tectónica interna de las sierras y sus relacio- nes con los Andes », página 52. 3 Sondeos de la Seotia (Bruce). ioi MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES den suponerse allá hundimientos considerables de la corteza solida. Es sabido que ya Suess ' llamo la atención sobre el hecho de que la extremidad meridional de Sud América no termina, probablemente, con un rumbo simple, por la vuelta característica hacia el este, cuyo término es la isla de los listados, sino que la zona exterior de las dioritas andinas, cuya extensión en el sur abarca, desde la península de Brecknock, una línea trazada sobre las islas Stewart y Londonder- ry, las penínsulas Eous y Ilardy de la gran isla Hoste, y la isla Her- tnite hasta la del cabo de Hornos J . parecería que indica otro rumbo sudeste. Buscando entonces una comunicación entre Sud América y Tierra de G-raham, hay que tener también en cuenta esta dirección de la línea tectónica, particularmente a causa del papel impor- tante que tienen las granodioritas dentro de la zona plegada de los Antartandes. Con esta consideración se comprende aún menos. por qué la línea directriz hipotética de dislocaciones terciarias debe correr únicamente sobre la isla de los Estados en dirección hacia el este . Vamos a ver que noticias tenemos sobre esta segunda punta extre- ma del continente sudamericano. Pizarras arcillosas (con inocera- nius '!) ' y otras antibélicas atraviesan el estrecho de Le Maire hacia la isla mencionada, donde domina un rumbo oriental ligeramente des- viado hacia el norte . Mas afuera sigue el banco de Ibtrdwood, que continúa la dirección al este, pero con una desviación final muy acen- tuada hacia el sudeste, y sobre el cual hasta ahora se ha comprobado sólo la existencia de formaciones volcánicas". Este hecho, como tam- bién el área considerable y la situación marginal de dicho banco res- pecto a la isla de los Estados (pues no forma su continuación directa en el rumbo de esa isla, sino que se halla removido algo hacia el norte) permiten considerarlo como una formación análoga a la que presentan las mesetas basálticas muy extendidas, que se hallan en la Patagonia al margen de la cordillera, lista idea de establecer un paralelismo entre el banco de Burdwood y las mesetas basálticas de la Patagonia, esta corroborada por la muy probable división estricta entre región 1 Antlitz de I'.rrír, luí', rii., página 551, - Compárese el mapa de Quensel, Geol. petrogr. Studien in der patagonischen Cordillere (Bull. Geol. Inst. Upsala, i. XI), ; Antarktis, loe. rii.. página 2. ' Steinmann en Centralblatt für Mineralogie, páginas 193-94, 1908. SrKs^. loe. eit., página 550. KÜHN : EL ARCO I>E LAS ANTILLAS AUSTRALES 40.". Fig. 1. — Bahía Uruguay, isla Laurie, Oreadas Australes. Vista tomada desde e] istmo del ob- servatorio hacia el noroeste. Eu el primer plan la playa de rodados con algunos trozos de hielo. Se ve el lado occidental de la bahía con el monte Rarasay y bu gran ventisquero. (Fot. Külin.) Fig. 2. — Bahía Uruguay, isla Laurie, Oreadas Australes. Vista tomada desde el ventisquero al este del observatorio hacia el norte. La morrena del primer plan consiste en grauvaeka y pi- zarra negra. Si- ve el lado oriental de la bahía y en i j 1 tundo la Isla Saddle. (Fot. Kiilm.) 106 MUSEO NACIONAL DE BUENOS IIRES de la cordillera y los depósitos terciarios patagónicos hasta el misino cabo San Diego '. Ahora, representando el banco de Burdwood una formación corres- pondiente a la de las mesetas basálticas patagónicas, actualmente sumergida (pero con un paraje «le solo 4."> metros «le agua), podríamos licuar a conclusiones teniendo en cuenta su forma y situación, sobre la continuación verdadera del rumbo de la cordillera que termina vi- siblemente, pero no orgánicamente, en la isla de los Estallos, puesto que el banco debería acompañar al pie de la cordillera, La dirección del lado meridional del shelf de Burdwood — se encuentra todavía en ofi° latitud sudy 53°4.V longitud oeste la profundidad «le U00 metros solamente — o, en otros términos, la dirección del margen de la cordi- llera sumergida, que forma la continuación más allá de la isla de los Estados nos conduce, cuando la prolongamos, casi exactamente a las Oreadas Australes. Si buscamos también la continuación del eje. gra- nodiorítico de la cordillera en la dirección sobre el cabo de Hornos, resulta que esta prolongación se dirige igualmente hacia las Oreadas, hacia las cuales también parece dirigírsela extremidad de la Tierra «h- Graham con su vuelta hacia el noreste, junto con el archipiélago de las islas Shetland del Sur. En la región de las Oreadas lindemos ima- ginar entonces la reunión de los Antartamles y de la cordillera pata- gónica : es allá, donde termina el avance de las formaciones del tipo pacífico hacia la región atlántica, es decir, hacia el dominio del Gond- vana, avance cuneiforme entre las Malvinas, las Oreadas y una masa continental más austral, en cuyo lugar tenemos el gran hundimiento del mar de Weddell J . pero de la cual probablemente se han conser- vado restos en la Tierra de Coats y la Tierra Príncipe regente Lui- poldo . Tal vez existió en esa región una antigua linea morfológica, que ha ejercido su influencia en los procedimientos del plegamiento moderno como límite de una masa rígida, que a consecuencia de esos movimientos, origen de una presión desde el oeste, y del hundimiento del Mar «le Weddell, causa de una tensión hacia el sudeste, fué tea- tro de efectos tectónicos muy intensos, productores del destrozo de sus restos. Esta hipótesis la lando en el estallo muy dislocado de los ' Compárese Geol. Mapofthe Magellan Temtoñes&n NordenskjOld, fFissensch. Ergebnisse der Schwed. Exped. naoh. den Magellanslandern, 1895-97. Stockholm, 1907; y Suess, loe. eit., página 549. 8 Se conocen de su fondo rodados de gneis (Antarktis, loe. vil., pág. :>1). :1 Allí tlenn encontró Arcóse conglomerática sin fósiles, tal vez perteneciente a la serie de gondvana (comunicado por NordenskjOld, Antarktis, pág. 21). KÜHN : EL AKCO DE LAS ANTILLAS AUSTRALES 407 sedimentos en la isla Laurie y el relieve accidentado del fondo del mar en su naciente, donde, según los sondeos del buque Deutsehland, existen entre 60° y 02° latitud sur y 30° y 38° longitud oeste varios cordones submarinos '. Además podría explicarse el estrecho de Letli- waite, que separa las islas de Powell y Dibden de Coronation, y el de Washington, que separa la última de Laurie, como originados por fracturas, que corren más o menos en el rumbo de las montañas de Laurie. Agregando a esto el hecho de que Coronation alcanza casi doble altura que Laurie, y que más al naciente de ésta se hallan cor- dones sumergidos, llegamos a la conclusión de que acá ha tenido lugar la formación de un sistema de fracturas con descensos tanto más profundos, cuanto más orientales, lo que coincide exactamente con la suposición de una tensión desde la región del Mar de Weddell. En la misma isla de Laurie se observa una separación en dos trozos ; ella se compone evidentemente de dos partes, una mayor en el este, y olía menor, que consta sólo de las penínsulas de Mackenzie y Mossmau (véase el croquis). Esta paite oriental esta separada casi totalmente del resto de la isla por dos golfos opuestos, Bar a Uruguay en el norte y Bahía Scotia en el sur, que se acercan uno a otro hasta la distancia de 300 metros. El angosto istmo que los separa, no está formado por rocas que afloran, sino por un terreno bajo formado por rodados, que se halla a un promedio de sólo 4 o 5 metros sobre el nivel medio del mar. Se trata aquí de un aluvión posterior de rodados marinos y ma- terial de morrenas, que cerró el punto mas angosto del brazo de mar anterior. El descenso brusco que sufre el fondo en dirección al estre- cho de Drake, ya fué mencionado mas arriba (véase fig. 1 y 1'). Sería aventurado pretender que las precedentes deducciones re- presentan una solución del problema que nos ocupa. En este estudio sólo se trata de un ensayo cuyo objeto es establecer relaciones en aquella región tan destrozada del hemisferio austral, prescindiendo de la hipótesis del «arco de las Antillas Australes», cuya existencia como línea tectónica, aunque mareada al parecer por la disposición topográfica de las islas, en mi opinión no puede comprobarse. Los conocimientos actuales sobre esta región remota y difícil de visitar son en verdad demasiado escasos todavía para permitir interpretacio- nes de alguna seguridad. 1 Véase más arriba página 394 y los mapas en Annaleii der Hydrographie, plan- cha 3, 1913, y Zeitschr. fíes. Erdk., número 1, plancha 1. Berlín, 1913. - Compárese Wilckens, loe. cit., página 180 ; NordbnskjSld, Antarktis, pá- gina 16. NUEVAS HACHAS PARA CEREMONIAS PROCEDENTES DE PATAGONIA R. LEHMANN-NITSCHE En un trabajo que se lia publicado hace siete años ', he reunido todo el material, conocido en aquella época, que puede considerarse como flor déla, pobre cultura patagona. Son hachas y placas, la mayo- ría con grabados geométricos, que por su material y tipo quebradizos y por los adornos que en algunos se observan, no han de haber ser- vido parauso práctico, hecha excepción de tres piezas, porque eu tal caso no se hubieran conservado tantos ejemplares enteros y el ñlo se hubiera gastado. Oreo que sólo puede tratarse de utensilios usados tal cual o que, como las hachas, tal vez revestidas en forma alguna, eran destinadas para ceremonias. Clasificando las 24 hachas, he podido distinguir los tipos si- guientes : I. Tipos más o menos cuneiformes con los costados rectos : núme- ros 1-2. II. Tipos más o menos rectangulares con los costados cóncavos : números 3-5. III. Tipos más o menos trapezoidales con los costados cóncavos. Clase A : la cabeza no está especialmente tallada : números (5-7. Clase P> : la cabeza está especialmente tallada : números 8-9. ' Lehmanx-Nitsciik, Hachas y placas para ceremonias procedentes (Ir Patagonia. Revista del Museo de La Plata, XVI (= 2, III), página L'04-240. 1909. ANAL. MUS. NAC. — T. XXVIII (OCTUBRE 27, 1916) 27 Ilu MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES IV. Tipos parecidos a un manubrio aplastado de gimnasia o a un número ocho : uúmeros LO-18. V. Tipos parecidos a un yunque o a una letra T, cuya pierna se ensancha. Clase A : formas chatas macizas : número 19. Clase B : formas chatas : números 20-22. VI. Tipos parecidos a un triángulo agudo de costados algo cónca- vos : número 23. Apéndice. Tipo aberrante : número 24. El nuevo material que presento en las líneas siguientes '. aumeii 1 " (V a tam. lint.) ta el número de los ejemplares, no el número de los tipos. Sin eni bargo, complementa oportunamente los representantes de cada gru- po; «reo, pues, justificada una publicación especial. Pertenecen tres piezas en cuestión al liaron Schrenck-líotzing, residente en Leipzig, quien como medico de a bordo de la linea nacional (pie navega en la cos- ta patagónica, las había adquirido en Madrvn, territorio del Chubut; fueron encontradas en los medaños de las cercanías. Agradezco a mi distinguido amigo, quien me remitió datos y fotografías, el permiso de publicar material tan interesante en la forma que creyera conveniente. 1 E) fragmento de un hacha ceremonial, con grabados (escalones y línea zig- zag), procedente de San Blas y al parecer perteneciente a nuestra clase 111 o IV, fué publicado por W. II. Holmes en el Bulletin .">:' del Burean of American 'h'llmo- logy, página 111. figura 38, 1!)12. LKIIMAXX-XITKCI'K : \l'i:v.\s II \('II AS !>!■: I'ATACOXIA 411 Otra pieza es propiedad del doctor .Torne Echayde, de Buenos Ai res, quien la recibió como donación de un amigo; procede del Limar, territorio del Neuquen. Otra fué encontrada por mí personalmente, el 18 de marzo de 11)15. en la vereda de una de las pocas calles del pueblo de General Conesa, situado a orillas del mismo Río Negro, por donde pasé a vuelta de un viaje encomendado por el Museo de La Plata. Averi- 1 b (' , trun, nat.) «uando en las casas vecinas al sitio del inesperado hallazgo, resulto que aquella hacha de piedra era propiedad de una señora que la había conseguido en Quetrequile, territorio «le Río Negro, y llevado a casa como muñeca inquebrable para sus chicos! El hacha ya estaba rota cuando fué hallada en Quetrequile. El resto de las piezas descriptas en esta monografía, se hallan en poder de coleccionistas resilientes en Carmen de Patagones, donde he tenido oportunidad de estudiarlas y fotografiarlas en enero de 1916. I'n solo ejemplar he podido adquirir para el Museo de La Plata. Otro ejemplar fué donado al Museo por el profesor de botánica don Augusto César Scala. U2 MUSEO NACIONAL I>K BUENOS AIRES Conservándola clasificación adoptada en nuestro primer trabajo, los nuevos objetos ocupan los números siguientes : HACHAS I. — Tipos más o menos cuneiformes con los costados rectos N° lrt. Ejemplar sencillo que tiene ki forma «le una cuña, con el filo especialmente preparado: a todo parecer, estuvo engastado en un mango • hoja •• por un leve surco transversal, cubierto de un grabado longitudinal que consiste en lineas rectas, quebradas y zig-zag. Medidas : Largo máximo 19 cm 2, ancho máximo (cabeza) 8 cm 2, ancho má- ximo (filo) 10°™2, ancho máximo 7""7, espesor máximo (cabeza) t om 4. LEHMANN-NITSCHE : NUEVAS HACHAS DE PATAfiOXIA 415 Material : Basalto bastante condeasado, de color negruzco. Procedencia : ('ampo de Claypole, a 500 metros al norte de Río Negro y 12 leguas al oeste del Carinen de Patagones. Lugar donde se conserva : Propiedad delseñor Juan P. Martini, estancie- ro, Carinen de Patagones. ^ a ('/, taiu. nat.) N° ib. Ejemplar completo, hecho de una placa de piedra arenisca que contiene en parte restos de conchillas fósiles. Ambas caras lias tante planas, una con grabados : el tan conocido sistema de escalones concéntricos. El grabado es muy poco visible y además bastante gas tado por la intemperie. El borde inferior, bien afilado. Medulas : Largo máximo 23'' m 2, ancho máximo (arriba) 9 om 6, ancho má- ximo (filo) 13 cm l, ancho mínimo 7'' m 5. espesor máximo 2""S. Material : Arenisca amarillenta gris, con pequeñísimas partículas negras. Procedencia : Bahía de San Blas. Lugar donde se conserva : Propiedad del señor Joaquín Otero, farmacéu- tico, Carmen de Patagones. U6 MUSKO NACIONAL I)K Bl'KXOS AIRES III. — Tipos más o menos trapezoidales con los costados cóncavos *'la*< A : La cabeza n<> es especialmente talluda N° Cxi. Esta pieza se intercala entre los números (i y 7 de nuestro trabajo anterior. Su contorno es un trapecio regular, con los costados largos bien cóncavos y ambas caras algo convexas. Una de las extre- 8 a C ■ fc&m. uat.) midades que consideramos la interior, esta adelgazada en su espe- sor, habiéndose hecho un filo como lo presenta, aunque no tan bien marcado, el número 7. Creo que se lia querido afilar esta extremi- dad del hacha y no adelgazarla con el fin de engarzarla en un mango de madera. Material : Tal vez basalto negruzco. Medidas : Largo máximo 21 om 9, ancho máximo (arriba) H (an 2, ancho má- ximo ahajo (filo) ll cm 2, ancho mínimo S""0. LEHMAXX XITSCIIE : NUEVAS HACHAS DE l'ATAGONIA 417 Procedencia : De un cementerio indígena de los médanos «le Madryn, Chubut . Lugar donde se conserva : Colección particular «leí barón de Schrenck- Notzing, Leipzig. N° 7 a. Hermosa pieza de forma más o menos rectangular, repre- sentando un tipo intermedio entre los grupos II (rectangular) y III (trapezoidal). Los costados largos son bien cóncavos y ambas caías relativamente plauas. El filo bien marcado como tal y separado del cuerpo. Ambas caras presentan el mismo grabado : arriba, cuatro líneas escalonadas; abajo, dos; lateralmente, a cada lado, una. El dibujo va separado por un surco del borde con que empieza el filo. Ambos cos- tados cóncavos como también el superior, separados por un surco -lis MUSEO NACIONAL I>K BUENOS AIRES longitudinal profundo, caso único en la gran serio de objetos < 1 < - esta clase estudiados por nosotros. Material : Basalto aegruzco. Medida .• Largo máximo 20 cm 0, ancho máximo (arriba) 10 cm 3, ancho máxi- mo abajo (Alo) 12 cm 9, ancho mínimo 7" ;, i¡, espesor máximo 3 cm 3. %■ S t |'/ : tam. uat.) procedencia : I 'el Limay, probablemente hallazgo aislado. Lugar donde se conserva : Colección particular del doctor Jorge Echayde, Buenos Aires. Clase ll : ¡y(í cabeza es especialmente tallada X" *as circunstancias en las cuales yo personal LEHMAXX-XITSCIIE : NUEVAS HACHAS DE PATAGONIA 410 mente hallé la curiosa pieza, ya fueron narradas en la introducción. Ambas caras completamente planas: el borde mal tallado y mal pu- lido. En un costado, restos de una ornamentación : una linca trans- versal separa el cuerpo de la pieza del tilo; le sigue una línea dente- llada y después un sistema escalonado, desgraciadamente incompleto por haberse roto el hacha justamente en esta parte. Si . ' • fM I 11 a (':, l;un. uat.) Al parecer, la pieza completa debe haberse asemejado mucho al número, descripto por nosotros en el citado trabajo anterior. Material : Piedra arenisca de color gris blanquizco. Medidas: Ancho máximo (arriba) 10' 11, 5, cuello 6 cm 3, espesor máximo 2 om 7. Procedencia : Quetreqnile, territorio de Río Negro. Lugar donde se conserva : Museo de La Piala. N 86. Pieza rota en dos pedazos; el actual propietario la encontró personalmente en su campo al ir a caballo; notó que el animal había pisado sobre una piedra, se bajo y se encontró con la presente pieza. recién rota por pisar encima el caballo. El trabajo no es muy esme- 120 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AjRES rado; hay rayas longitudinales; el filo bien preparado. En ambas ca- ras, indicios que una vez lia sido pintado de ocre. No hay grabados. Medidas : Largo máximo '-."_'".">. ancho máximo (cabeza) 10 om ancho má- ximo (filo) 1 1 "•">. ancho mínimo 5 C ™6, espesor máximo 2 cm 7. '--. -;-^- -5*^-^0^ 13 a (' . tiiin. nal Material : Piedra arenisca, de color amarillento gris, con pequeñas par- tículas negras. Procedencia : Campo Los Duraznos, del señor Juan P. Martini. paraje El Alna, dos leguas y media al norte del Río Negro y doce leguas al oeste de Carmen de Patagones. Lugar donde se conserva : Propiedad del señor Juan P. Martini, estan- ciero. Carmen de Patagones. LEHMANX-NITSCHE : NUEVAS HACHAS DE PATAGONIA 121 X" Se. Hermoso ejemplar completo, de forma típica. La superficie de la cabeza áspera, mientras que la de la « hoja » es bieu lisa, hasta tal punto, que el sistema de grabados que había en la cara pintada uV ocre rojo, se ha borrado del todo. Medidas : Largo máximo 20 ,m 7, ancho máximo (cabeza) 10 cm 0, ancho má- ximo (filo) 13 ,m 3, ancho mínimo (cuello) 6 cn, 0, espesor máximo (cabeza) 3' m 6. 24 (fragmento inferior) de nuestra publicación 1 1 33 (/ I 1 . (muí. nal. I anterior. Por los grabados, puede decirse que inician la serie de ha- chas ornamentadas, representadas en grado insuperable por el her- moso ejemplar número 11. Es grabado solo el mango : dos surcos trans- versales lo separan de las extremidades, limitando así un campo rec- tangular que es llenado con dos lineas longitudinales en zig-zag y dos triángulos, cuyas bases son, al mismo tiempo, aquellos surcos trans- versales (véase el clisé). Puedo afirmar que la cara opuesta no ofrece grabado alguno. Material : Probablemente basalto. Medidas : Largo máximo 35 cm 0, ancho máximo (arriba) 20 cm 0, ancho má- ximo (abajo) 26™0, ancho mínimo 7 ,m 0. Procedencia : De un cementerio indígena de los médanos de Madryn, Chubut. Lit. ancho máximo 9™0, ancho mínimo 6 om 8, espesor máximo '-' 0. Material : Piedra arenisca, de color grisáceo amarillento. Procedencia : Bahía de San Jila». Lugar donde se conserva : Propiedad del señor Federico Schlamp, ('ar- men de Patagones. N" :',:><■. I'oc inoño fragmento con grabados del tipo de escaleras con- céntricas. Medidas : Largo máximo 4'"'0. Material : Arenisca lina, de color rojo. Procedencia : Alrededores de Viedma. Lugar donde se conserva : Propiedad del doctor Carlos M. Hildemann, Viedma . II. — Piezas enteras 2í° 38a. Rodado chato, muy largo y tino; una cara (la « inferior ») deteriorada, deshojada; la «superior», un poco convexa, cubierta de un lino grabado: líneas rectas, transversales, alternando con ídem en zigzag. Medidas : Largo máximo ll cm 0, ancho máximo 2 ,:m 9, espesor 0""4. Material : Piedra calcárea, gris rojizo. Procedencia : Había de San lilas. Lugar (luíale se conserva : Propiedad del señor Federico Schlamp, Cal- men de Patagones. LAS MARIPOSAS ARGENTINAS (LEP.) FAMILIA PIERIDAE PEDEü JOKGENSEN De las numerosas familias de mariposas diurnas, la Pieridae es una de las más características, con una gran cantidad de especies, distribuidas en todas las regiones del orbe, desde la mas fría polar (por ejemplo, Groenlandia y Boothia Félix, en el hemisferio norte y Tierra del Fuego, en el extremo sur del continente americano) hasta las zonas tropicales. Unas especies se encuentran exclusivamente en las llanuras o valles hondos, mientras otras, por ejemplo las especies de los géneros americanos Phulia y Andina, viven solamente en las cumbres mas altas del continente sudamericano (lllimani, Acouquija), donde reina casi siempre un frío intenso, y donde sopla, con juicos intervalos, un viento huracanado, mientras la vegetación que debe servir de alimento a las orugas, escasea mucho, si no falta por com- pleto. De los cinco continentes, la América es muy rica en géneros, de los cuales se conoce actualmente en todo 40. De estos cuarenta géneros 29 son exclusivamente americanos, es decir, que no tienen represen- tantes en otras regiones faunísticas, mientras de los 23 géneros pa- leárticos sólo se puede decir esto de 12, de los 1-1 géneros indoaus- tralianos sólo de 4 y de los 13 géneros africanos también sólo de 4. De esto se comprende que la fauna americana de Pieridae tiene un carácter especial, tanto más que muchos de los géneros americanos son muy ricos en especies y una gran parte de estas especies son numerosísimas en individuos, encontrándose en verdaderas bandadas 128 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES que cuentan con millares y millares de mariposas. liste es, por ejem- plo, el caso c-on nuestra conocida Isoca o Pirpinta de la Alfalfa (<'<>■ lias lesbia F.) que vuela en varias generaciones durante el año sobre los a llalla res. a menudo en verdaderas mangas. De li>s 28 géneros americanos solo uno (Neophasia) está limitado a Norte América, mientras los restantes 27 se encuentran en la Ame- rica del Sur. Dos géneros (Sphaenogona y Erantia) viven en islas y uno ( Tatochila) principalmente en la parte meridional del continente, aparentemente con su centro de distribución en las provincias andi- nas argentinas. Norte América es relativamente pobre en Pieridae, teniendo sólo unas 50 especies, mientras que la región paleártica tiene casi tres veces más. El color principal en las Pieridae es el blanco (por eso se llaman en alemán Weisslinge) y el amarillo, en todos sus diferentes matices, con dibujos o diseños obscuros (en lineas, manchas, puntos o espol- voreadme). Pero hay también muchas especies con los colores más vivos y magníficos. La mayoría de las Pieridae es de tamaño mediano; pero hay geni- ros (Gatopsilia y Gonepteryx, por ejemplo) con especies muy grandes. Otros, como el género Phulia, representan los enanos entre sus pa- rientes. La América tropical y subtropical presentan muchas especies mi mélicas pertenecientes a varios géneros, como JXsmorphia, Pereute y Aehonias. Dimorfismo sexual presentan los géneros Pieris, Tatochila, Respe- rocharis, Appias, Teñas, Gatopsilia, Dismorphia y otros. Las antenas de las Pieridae son de diferente longitud : en Leptidia coilas, mientras muy largas en Leptophobia ; la clava, en que termi- nan, esta por lo común bien desarrollada, por lo menos siempre visi- ble. La mediana y la submediana del ala superior no están unidas por una vena transversal, la costal del ala posterior no bifurcada en la base (como en la vecina familia de las Papilionidae) , con dos venas libres (submediana y anal): los palpos sobresalen a la cabeza, la trompa está bien desarrollada, mientras las uñas son rajadas: las pa- tas anteriores son normales. Las mariposas chupan el néctar de las flores o el agua de tierra húmeda. Se ven a menudo en grandes bandadas posadas a orillas de charcos, lagunas o nos. dispuestas en largas lilas como un verdadero ejército, según especies. Cuando uno se acerca, se levantan como una nube multicolor y brillante cu los rayos de un sol tropical. JORfiENSEN : LAS MARIPOSAS ARGENTINAS 129 Caracteres sexuales secundarios masculinos («órganos de olor») se hallan en especies de varios géneros, como Colias (cupuliformes, formados de escamas en las alas posteriores), Catopsilia (como anchas áreas cubiertas espesamente de escamas), Appias (comí» pincel bajóla extremidad del abdomen) y Disnwrphia (como grandes manchas esca- mosas cretáceas en las caras inferiores del ala superior que, raspadas por la parte anterior muy dilatada del ala posterior, produce el olor). Los huevos de las Pieridae son alargados y se colocan en la cara inferior (por lo común) de las hojas de las plantas, por separado o amontonados en número variable; su color es diferente. Las orugas son cilindricas o fusiformes, por lo común verdes o ver- dosas, con líneas longitudinales claras y con pelitos cortos. Son poco apetecidas por los pájaros. Parece que varias producen un veneno o por lo menos una substancia que las hace repugnantes a las aves. Viven sobre plantas bajas o sobre arbustos de diferentes familias. como Leguminosas, Papilionáceas y Cruciferas. Varias especies son muy nocivas en este estado larval, a las plantas cultivadas. En Norte América, por ejemplo, Neophasia menapia Feld. (en los montes de Coniferos) y I'ieris rapae L. que fué introducido (de Europa) alrede- dor de 1860 y que se ha mostrado aun más perjudicial allá (a las Cruciferas cultivadas) que en el viejo mundo. Aquí en la Argentina tenemos varias orugas nocivas ; la de Colias lesbia F. (sobre el al- falfa) y las de Pieris monuste automate Burm. y de Tatochila autodice Hb. (sobre repollo y otras Cruciferas). La mayoría de las orugas de Pieridae viven dispersas sobre las plantas que les sirven de alimento; pero hay otras que viven juntas en grandes sociedades o colonias, por ejemplo, las larvas de la espe- cie mejicana Euelteira socialis "VVestw. (pie viven amontonadas en un tejido común en forma de bolsa, pegado a un ramo: de noche salen también juntas en grandes procesiones para comer. En Misiones encontré en la primavera de 1910 unas 150 crisálidas y unas 50 orugas de Percute sirainsoni Grey amontonadas sobre el tron- co de un gran Laurel o Canela negra (Ocotea spectabilis (Meins.) Mey.), a un metro sobre el suelo. Las crisálidas estaban colocadas en varias fi- las, una al lado o abajo de la otra y tocando a- sus vecinas y en la forma común de la crisálida de las Ehopalocera : con la cabeza arriba, con un hilo fino de seda en rededor del cuerpo (para sujetarla al tronco) y con la extremidad también pegada a la corteza. Las orugas esta- ban agrupadas en un montón como un pequeño enjambre de abejas. Cuando sentían hambre, se marchaban todas juntas por un camino lustroso como hecho por un caracol o una babosa. Esta senda estaba 430 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES cubierta de hilos finos, producidos por l;is orugas. Comían liqúenes. Las crisálidas de las Pieridae son por lo común bastante uni- formes : son más o menos angulosas y se colocan con la extremi- dad del abdomen pegada y suspendida por un hilo en rededor del cuerpo, con la cabeza arriba o colgante. Las crisálidas de Anthocharis, Mathania y de Teriocoli as tienen laformade un botín y la crisálida de Pereute swainsoni Gray es muy distinta, de las demás, porque es muy espinosa. Por lo común sale la mariposa de la crisálida después de dos o tres semanas. Unas especies tienen sólo una generación al año, pero mu- chas tienen dos o mas. Las Pieridae pueden invernar en todos sus estados : como huevo, oruga, crisálida o imago. Parece que un trio bastante intenso no mo- lesta a las mariposas en lo más mínimo : después de días o noches con varios grados bajo cero se ven volando alegremente cuando otra vez vuelven a aparecer el sol y el calor. Las espeeies argentinas que lie encontrado durante el invierno y las cuales invenían o pueden in- vernar (en años calurosos) en estado de mariposa son las siguientes ; 1. Tatochila (Uitoiliee I Ib. — Se encuentra siempre alguno que otro ejemplar durante la estación fría, pero es más común (pie esta especie inverné como crisálida u oruga. '2. Tatochila stigmadice Stg. — La hembra es común hasta fin de mayo en El Suncho altitud 1535 metros, (dep. de Andalgahi. prov. de Catamarca), en junio en el monte de Arcadia. Rodeo de la Vaca y mas abajo, altitud 1200 metros (prov. de Tucumán) y a mediados de julio en San Lorenzo (prov. de Salta) altitud 1400 metros. Tatochila stigmadice immaculata Roeb. — El macho de esta forma no es muy común a íin de mayo en El Suncho y Esquina Grande, al- titud 1500 metros (dep. de Andalgahi. prov. de Catamarca). en junio en los cerros de Las Pavas, altitud 2000 metros (dep. de Arcadia. prov. de Tucumán) y en julio en Salta, altitud 1100 metros. Tatochila stigmadice (orina punctata n. f. o*. — Muy común con la forma anterior en las mismas localidades. .'!. Tatochila orthodice Weym. — He cazado los dos sexos a media- dos de mayo en El Suncho y a mediados de julio en San Lorenzo (Salta!. 4. Pieris monuste L. forma marmorata n. f. — En Tucumán a fin de mayo. 5. Mathania loranthi n. sp. — En junio en las Criollas. 1200 m. (?) (prov. de Tucumán). ti. Tcrias dvra Doubl. — A principio de julio en Andalgahi. altitud 1070 metros (prov. de Catamarca). JORGENSEN : LAS MARIPOSAS ARGENTINAS 431 7. Terias albulo, Cr. turma sinoe Godt. a mediados de junio en Ar- cadia (prov. de Tucumán). 8. Meganostoma helena Ileak. f. citrina n. f. — El macho muy co- mún cu el mes de junio en la provincia de Tucumán (San Pablo, Arca- dia, Las Criollas) y en julio-agosto en la de Salta (Chicoana, alt. 140(1 metros, Oran. alt. 340 m.). S. Pseudopieris nehemia Bsd. — En la provincia de Tucumán (San Pablo) en mayo, en la de Salta (Oran) en julio agosto y en el territo- rio de Misiones durante todo el año. 10. Cotias lesbia F. — También de esta especie se puede encontrar ejemplares durante el invierno. Ninguna mariposa de las otras familias de Rhopalocera sube tan alto en los cerros como las Pieridae y ninguna se acerca más a los polos como ésta. Pero a pesar de esto se puede decir que la mayoría ama el sol y el calor. Una gran parte son regulares voladoras, pero hay unas que vuelan rápidamente, como por ejemplo Appias; otras .se pueden cazar con la mano, como las Leucidia. Unas especies, principalmente de los géneros Pieris, Terias y Catopsilia, hacen unidas en mangas enormes, viajes largos, también encima del mar. Su paso puede durar horas enteras. Estos pa- seos o excursiones tienen relación con la copulación : son viajes de boda. El presente trabajo forma una continuación natural de Las Mari- ¡xisan Argentinas de C. Schrottky, publicado en los Anales de la So- ciedad científica argentina, tomo LXVII, páginas 249 y siguientes. Pero mientras Schrottky en su trabajo no solo describe las especies genuinamente argentinas, es decir, las especies encontradas dentro de las fronteras políticas de la República Argentina (de la familia 1'apilioHÍdae), sino también las especies de la citada familia encon- tradas en los países vecinos : Paraguay, Uruguay, Chile y el sur de Bolivia y Brasil, el autor del presente se limitará a describir las es pecies y formas de la familia Pieridae que hasta la fecha han sido encontradas en la Argentina. Una excepción he hecho con el género Tatochila Butl., porque es tan interesante que merece una atención y mención especiales y después porque una comparación de todas sus especies es muy útil, por no decir necesario, para distinguir las formas argentinas. Casi todas las especies y formas descriptas en las páginas siguientes han sido cazadas por el autor y se hallan en sus colecciones. Es muy probable que tengamos más especies todavía que las mencionadas aquí. Parece que las regiones más ricas en especies son las provincias andinas argentinas. En Jujuy, Salta, Tucumán, Ca- 132 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES tamaira y Mendoza, lie encontrado la mayoría y también las especies nías raías \ mas interesantes. El territorio de Misiones que es tan rico en mariposas de otras fa- milias, es relativamente muy pobre en Pieridae. Tero casi todas las espeeies que se encuentran alia, son muy comunes, hallándose en gran cantidad en lugares húmedos. Hasta ahora los géneros siguientes están representados en la Re- pública Argentina : 1. Tatochila Butl. 2. Pieris Schr. •'!. Leptophobia lint 1 . 1. Pereute Herr.-Sch. 5. AppiasWo. <>. Mathania Obertb. 7. Hesperocharis Herr.- Sch. 8. 'ferian Swains. !». Gatopsilia lili. K). Gonepterysolie&ch. 11. Te- riocolias Roeb. 11'. folias V. 13. Meganostoma Reak. 14. Phulia Herr., Seh. 1."). Pseudopieris (<. y S. 1(>. Dismorphia 111). En total l(i géneros con unos 50 diferentes especies y formas. De estas hay 5 especies y ti formas nuevas que voy a describir aquí por primera, vez. Las especies nuevas son : Tatochila distincta, Leptopho- bia diaguita, Mathania loranthi, ('alias blameyi y Phulia aconquijae. Las formas nuevas son : Tatochila stigmadice punctata, Pieris momiste marmorata, Hesperocharis marchalii quichua, Teriocolias atinas meri- dionalis y shiptoni, Meganostoma helena citrina. De las demás especies y formas, las siguientes han sido encontrados por míen la Argentina por primera vez : Tatochila macrodice, Tatochila orthodice, Pieris mo- nuste suasa, Pieris itaticai/ae. Percute sa-ainsoni. Teriocolias atinas. Me- ganostoma helena. De manera que he enriquecido la fauna lepidopte- rológica argentina con casi 20 especies y formas de Pieridae. De Ta- tochila orthodice he encontrado la hembra que era antes desconocida. Todas las especies y formas de Pieridae mencionadas aquí, menos las nuevas que voy a describir, se hallan descriptas y casi todas tam- bién pintadas en la gran obra moderna de Seitz Die Qross-Schmetterlin- geder Urde, vol. II, Fauna americana, páginas 53-111. El texto (de F. Roeber) es muy corto, pero por lo común suficiente para caracterizar la especie, mientras las figuras, especialmente de las formas del difícil género Tatochila, no son siempre exactas. Muchos de los datos anota- dos en el presente trabajo los he sacado de Seitz, pero muchas de las observaciones son originales y hechas por el autor. En cuanto a la terminología he seguido a Sehrottky en su excelente obra ya citada. Allí el lector encontrará también los datos referentes a la morfología que no le sean familiares. JORGENSEN : LAS MARIPOSAS ARGENTINAS 433 CLAVE PARA LA DETERMINACIÓN DE LOS GÉNEROS ARGENTINOS DE PIERIDAE 1«. La subcostalis de las alas superiores con 4 ramos. 2 16. La subcostalis de las alas superiores con 3 ó 5 ramos. 13 2a. Los dos primeros ramos de la subcostalis salen antes o del ápice mismo de la célula. 3 2 6. Sólo el primer ramo de la subcostalis sale antes del ápice de la célula, lü 3a. Las alas posteriores con precostalis. 4 36. Las alas posteriores sin precostalis. 8 la. La precostalis es corta y de forma de botón. 9. Genus Catopsilia Ib. La precostalis es bien desarrollada y nunca ensanchada en forma de botón. 5 5 a. La precostalis sale en ángulo recto de la costalis y no o sólo su punta doblada hacia fuera. 6 56. La precostalis doblada hacia afuera o hacia adentro en toda su extensión. 7 6a. La precostalis es recta en toda su extensión. 1. Gemís Tatoehila (¡6. La punta de la precostalis doblada hacia afuera. 2. Genus Pieris la. La precostalis está doblada hacia adentro. 3. Genus LeptophoMa Ib. La precostalis está doblada hacia afuera. .">. Genus Appias 8a. La primera rama de la subcostalis sale antes y la segunda del ápice mismo de la célula. 13. Genus Meganostoma 86. Las dos primeras ramas de la subcostalis salen antes del ápice de la célula. !) 9a. Especies gigantescas. 10. Genus Gonepteryw 96. Especies pequeñas o de tamaño mediano. S. Genus Terias 10a. El ala superior con tres discocelulares, la precostalis doblada hacia adentro. 11 10 6. El ala superior con dos discocelulares, la precostalis (del ala posterior) falta. lü 11 a. El ala posterior abajo con figuras, angulosas, negras. 7. Genus Hesperoeharis. 116. El ala posterior abajo sin figuras angulosas negras. 6. Genus Mathania 12 a. En el ala superior falta la discocelularis superior. 12. Genus Coilas i::i MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES 1l'/>. En el ala superior falta la discocelularis posterior, l i . (¡ni as TeriocoMas 13a. La subcostalis del ala superior con tres ramas. 14 l'.U). La subcostalis del ala superior con cinco ramas. L5 14«. Sólo el primer ramo de la subcostalis sale antes del ápice . 1 Después de haber concluido el presente trabajo recibo del Tring Museum las siguientes especies : /'. microdice, xaathodice \ demodice, la última determinada como theodice. Por este gran servicio doy también aquí mis gracias ni señor doc- tor Jordán. JORGENSEX : LAS MARIPOSAS ARGENTINAS 143 2 b. Los ojos sin borde anaranjado. !">. 3 a. El ala posterior abajo con pequeña mancha negra entre la costa- lis y la subcostalis. 1. Autodice. 3 6. El ala posterior abajo sin mancha elíptica negra entre la costa- lis y la subcostalis. 4. 4 a. El ala posterior ahajo blanca o amarilla muy pálida. 2. Volxemi. 4 b. Las alas posteriores abajo citrinas y algo verdosas. .'5. Macrodice. 5 a. Las alas posteriores abajo con una mancha elíptica negra, con Illanco adentro, entre la costalis y la subcostalis y unida con esta última por un pedúnculo. 6. Theodice. 5 6. Las alas posteriores abajo sin mancha elíptica entre la costalis y la subcostalis. 6. 6 a. Los anillos Illancos de las antenas un poco más anchos que los negros. 4. Microdice. 6 b. Los anillos blancos de las antenas solo la mitad del ancho de los negros. 5. Mercedis. 7 a. Los ojos bordados de anaranjado. 8. 7 b. Los ojos no bordados de anaranjado. 10. 8 a. Los palpos también lateralmente anaranjados. 7. Ortfiodice. 8b. Los palpos afuera no anaranjados. !». 9 a. El borde anaranjado de los ojos muy ancho. 8. Pyrrhomma. 9 b. El borde anaranjado de los ojos no muy ancho. 9. Xanthodice. 10 a. El ala posterior abajo con manchas amarillas en forma de gotas. 14. Argyrodice. 10 b. El ala posterior abajo sin manchas amarillas en forma de gotas. 11. 11 a. Las alas posteriores abajo con las venas plateadas, metálicas. 12. Distincta. 11 b. Las venas de las alas posteriores abajo no metálicas. 1 2. 12 a. Las alas posteriores abajo sin manchas submarginales bien mal- eadas, lo. Stigmadice. 12 b. Las alas posteriores abajo con manchas submarginales muy mar- cadas, sagitales. 1 '■'>. 13 a. Las venas del ápice de las alas superiores abajo son blancas y bordadas de negro. 10. Demodice. 13 b. Las venas del ápice de las alas superiores abajo son negras y bordadas de negro. 11. Sagittata. III MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES 1. (1) Tatochila autodice Hb. (Seitz 18 b.) (= demodice si gr.) Esta especie, la más común de la región meridional de] continente americano y «'1 tipo del género Tatochila Batí., se distingue bien de sus congéneres por el borde anaranjado vivo de Los ojos, por la pe- queña mancha elíptica nema, por lo común con blanco adentro, entre la costalis y la subcostalis en la cara inferior de las alas posteriores y que raras veces es unida con la subcostalis por un pedúnculo dere- cho y negro. Los anillos blancos délas antenas son muy delgados, incompletos y en parte difusos. La mancha discoidal negra délas alas superiores esta encorvada hacia adentro, ensanchada bástala margen anterior y abajo marcada por las tres venas discoidales blancas. Mucho. — Las dos alas son arriba blancas puras, con los dibujos negros muy reducidos. En el ala superior hay una gran mancha uegra sobre la discocelularis y ensanchada nacía la margen anterior que es también finamente negra; hay cinco (o seis, raras veces) manchitas o nubéculas negras submarginales, colocadas en linea transversal y ter- minando entre los ramos de la mediana; de estas, la quinta (y sexta, si hay) esta acercada más a la base del ala y un poco adentro de la línea que forman las cuatro primeras. Las venas del ápice y de la margen exterior están cubiertas de seis o siete manchas triangulares negras, «lelas cuales las del ápice son largas y delgadas, mientras las déla margen exterior disminuyen de tamaño hacia el ángulo anal, donde terminan sobre el primer (o segundo) ramo de h sdiana como una linea, paralela a la margen misma. En el ala posterior traslucen los dibujos obscuros de abajo; ademas tiene, unas veces, manchitas negras lineares sobre la margen exterior. pero divididas cu el medio por las venas blancas. La base de ambas alas con un poco de espolvoreadnra negruzca. Las pestañas son blan- cas, afuera de las manchas marginales del ala superior más o menos uegruzcas. El ala posterior, como el ápice de las alas superiores, es abajo blanco verdoso, con un tinte sulfúreo; las alas posteriores tienen todas sus venas anchamente blanquizcas, bordadas de negro; este borde sobre la margen exterior muy dilatado, Cha linea de seis man- chas submarginales sagitales uegras que corresponden a las que se ve en la hembra arriba. La margen anterior, dos |)untos a la base, una linea encima de la línea longitudinal, bordada de negro, de la JORGENSEN : LAS MARIPOSAS ARGENTINAS 145 célula y otra línea abajo de la mediana de un amarillo de azafrán. La línea longitudinal de la célula es ensanchada hacia afuera, algo trian- gular; termina en la gran mancha blanca sobre la discocelularis pos- terior; hacia airilia tiene una prolongación negra que la une con el borde negro de la liase de las radiales. La pequeña mancha oblonga negra, con el centro blanco, entre la costalis y la subcostalis, esta raras veces unida a la subcostalis por un pedúnculo derecho y negro ; es muy raro que falte. Además, hay una linca o pliegue longitudinal entre la mediana y la submediana y (pie no llega a la base del ala; es del color del fondo, bordada de negro. El ala superior es abajo blanca afuera del ápice que tiene las venas blancas bordadas de negro; este borde muy reducido hacia abajo; la mancha negra discocelular esta dividida por las venas blancas; las manchas submarginales como las de arriba. La margen anterior, como la margen posterior de las alas posteriores, finamente negras. El cuerpo es negro, revestido de largos pelos blancos sedosos, espe- cialmente encima del tórax y la base del abdomen que es blanco abajo. La cabeza tiene arriba pelos blancos y uegros, las antenas son negras, con anillos muy finos blancos, a menudo difusos, la extremi- dad dista! de la clava es cardenilla; los palpos son muy ascendentes y apuntados, negros arriba, los lados son blancos y abajo tienen lar- .gos pelos negros y blancos. Las patas son negras, revestidas de pelos y escamas blancas. Expansión alar 45 milímetros, antena l.'¡. el cuerpo 20. Hembra. — Se parece mucho al macho, pero los dibujos negros son mucho mas maleados y extendidos. Las alas posteriores, como el ápice de las superiores, son arriba un poco amarillentas. La mancha negra discal de las superiores es mu- cho más gruesa y arqueada y un poco prolongada a lo largo de la sub- costalis. Además hay seis manchas submarginales, de las cuales la quinta es algo cordiforme y la sexta anchamente sagital, siete man- chas marginales triangulares, todas mas grandes que en el macho; las manchas marginales son tan anchas que se unen entre sí sobre la margen misma; en las alas posteriores se ve. por lo común, tres a cinco manchas submarginales negras (apenas indicadas en el macho), pero mucho más pequeñas que en el ala superior; además las man chas marginales negras son triangulares como en el ala superior, pero más pequeñas; no están divididas por las venas blancas como en el macho. Las caras inferiores de las alas son como en el macho, pero con los dibujos negros más pronunciados como el anaranjado de las posteriores. En los demás puntos como en el otro sexo, pero la punta Ili; MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES de las antenas es blanca. Expansión alar 40 milímetros, antena 12, cuerpo 20. La oruga de T. autodice ha sido descripta varias veces, entre otros por el doctor Berg. A pesar de esto, dice Roeber eD Seitz que pare ce que ella fuera desconocida. Esta es verde amarillenta, con una ancha faja dorsal gris azulada, una taja igual subdorsal del mismo color. Entre y abajo de estas lajas hay grandes manen as anaranjadas. Entre las fajas dorsal y subdorsal hay en cada segmento dos peque- ños tubérculos y abajo de la taja subdorsal también dos. estos últi- mos colocados oblicuamente. En todas partes puntitos negros que en paite están puestos en lineas transversales y que quedan mas peque- ños hacia las patas. La cabeza con numerosas lineas negras. Pinos pelos blancos se ven en todo el cuerpo. En la oruga joven las manchas amarillas forman una ancha taja subdorsal y otra ínfrastigmal. Mide .'!() milímetros de longitud. La crisálida es amarillenta, con muchas manchas y puntos obscu ros, los estigmas aparecen como manchas más grandes, iguales hay en el dorso; las vainas alares son blancas, con una gran mancha obs- cura en el ápice de la célula del ala superior y con numerosos puntos obscuros en todas partes, además la margen exterior con manchas más grandes; las vainas de las patas, de los palpos, los ojos y el tórax son negruzcos. La oruga vive especialmente sobre Cruciferas, como las coles (Bras- sien olerácea L.), Alysson maritimum L. y otras especies cultivadas: puede causar mucho daño; también la alfalfa (Medicago sativaL.) y la hediondilla (Gestrum Parqui L'Her.) figuran entre las plantas (pie come. La mariposa vuela durante todo el año, por lo menos en las provin- cias septentrionales argentinas, pero es mucho mas numerosa en la primavera y el otoño (pie en los meses más fríos del invierno y en los mas calurosos del verano. Visita una infinidad de Mores, como Idppia lycioides Stend., Medicago sátira L.. Gestrum I'ii L'Her., Vcaeia cavenia, Myotís, etc. lis abundante en toda la Argentina, tanto en la llanura como en los Andes, donde sube hasta una altura de .". hasta 4000 metros. Se halla también en el Brasil meridional. Paraguay. Uruguay, Chile y Bolivia. Inverna por lo común en estado de crisálida y ésta se puedea menudo encontrar pegada a las paredes de las casas. Puede también invernar como oruga o como mariposa. Ejemplares frescos, recién nacidos, según el tiempo y la región, desde agosto. JORGENSEN : LAS MARIPOSAS ARGENTINAS 117 2. (2) Tatochila volxemi Capr. (Seitz 18 a) (— achamantis líerg) Los dos sexos de esta especie son muy diferentes por los dibujos en la cara superior de las alas. Mientras el macho la tiene casi sin dibujos, la hembra tiene muchos y gruesos dibujos negruzcos. Macho. — Las dos alas son arriba de un blanco puro, las posterio- res completamente sin dibujos, mientras las superiores tienen una mancha negra triangular discal, por lo común más grande que en autodice; los dibujos negros del ápice y déla margen exterior son muy débiles y reducidos a líneas negruzcas que bordan las venas, en unos ejemplares a inanchitas negras a cada lado de la punta de las venas; todos estos dibujos pueden faltar. Entonces no queda en la cara superior del ala anterior mas que la mancha discal; raras veces se ve una indicación débil de una línea submarginal que llega hasta el primer ramo de la mediana. Las caras inferiores de las alas son blancas, pero las posteriores y el ápice de las superiores tienen siem- pre un tinte amarillo pálido; además las posteriores tienen la margen anteriorydos manchas enlabase amarillas de azafrán; sus venas son todas blancas, bordadas de gris o negruzco, visible en todas partes o sólo sobre la margen exterior. En el último caso la cara inferior del ala posterior queda casi sin dibujos, y la mancha blanca sobre la dis- cocelularis posterior no se distingue del fondo blanco '. En los ejem- plares más marcados, la célula de las alas posteriores está dividida por el pliegue longitudinal blanco, bordado de gris negruzco (pie ter- mina en la mancha blanca discocelular, adonde es anchamente trun- cada: bajo la mediana se ve el otro pliegue blanco, bordado también de gris negruzco, (pie no llega a la base del ala. Las alas superiores tieneD abajo la mancha triangular negra en el ápice déla célula; ade- más las venas blancas del ápice son bordadas de gris negruzco, a menudo esta muy reducido este borde; raras veces existen tres o cuatro manchas submarginales negruzcas, pero muy borradas, que forman juntos un arco semicircular. Los ojos están bordados de aua- 1 Dice Giacomelli (loa. cit., p;íg. 407) de los ejemplares claros de volxemi : « Los que son muy claros, se parecen eu algo a orthodiee, aunque mucho más grandes por lo común, y en la página anterior presentan una evidente analogía con esta ultima. » No veo en ninguna parte estas afinidades y este parecido. Orthodiee r$ se parece muellísimo a stigmadice immaculata q<. pero en nada a volxemi (^ ; ade- más no es más pequeña que ésta. lis MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES ranjado como en autodice, pero no tan vivo. En los demás puntos como >'ii esta especie. Expansión alar 47 milímetros, antena 13, cuer- po 22. Hembra. — (Jomo en las demás especies, es mucho más marcada y por eso mas obscura que el macho. Las caras superiores de ambas alas son nn poco amarillentas y lus- trosas (color crema sucia), la mancha negra discal en las superiores es muy grande, casi rectangular y prolongada a lo largo del tercer ramo de la mediana hasta la ancha laja y completa submarginal nenia, donde toca la quinta mancha, que es más acercada a la base que las demás. La laja submarginal consiste en manchas subtriangu- lares confluentes y es mas ancha en el medio. Todas las venas del ápice y de la margen exterior son cubiertas de grandes manchas triangulares negruzcas que hacia adentro, con su punto, tocan la taja submarginal, salvo las últimas (en el ángulo anal): unas veces están en jiarte divididas por las venas blancas. Toda la base del ala y a lo largo de la submediana esta sombreada de puntitos o átomos negruz- cos. Un el ala posterior arriba traslucen bien los dibujos de abajo: las venas blancas, bordadas de negruzco, y este borde ensanchado y mas obscuro sobre la margen exterior: la taja submarginal es mucho mas delgada que en el ala superior, sus manchas son mas triangula- res y la cuarta es mas acercada a la base del ala. El pliegue de la célula es triangular y gris negruzco como el borde del pliegue abajo de la mediana. Las pestañas son blancas en ambas alas como en el macho. La cara inferior de las alas posteriores es amarilla pálida, el borde negro de las venas blancas es ancho; la faja submarginal de arriba se distingue solo como una sombra, raras veces es bien mar- cada; enlos (lemas puntos como en el macho. Las alas superiores tie- nen abajo el ápice amarillo pálido, con las venas blancas, bordadas de negruzco; la mancha discal. como la laja submarginal, mucho me- nos pronunciadas que en el lado superior. Expansión alar -10 milíme- tros, antena 1U, cuerpo 19. Esta especie se encuentra principalmente en las provincias andi- nas argentinas : La Iíioja (Giacomelli), Mendoza (el autor), San Luis, Pampa Central y Buenos Aires al sur y al oeste (Berg). En Chacras de Coria, provincia de .Mendoza, altitud '••■"'7 metros, la cace común mente desde principio de octubre hasta mediados de mayo. Como sabemos, todas las especies de Tatockila son muy variables en el colorido y los dibujos, especialmente en la cara superior de las alas: pero T. volxemi lo es también en la cara interior, mas que nin- guna otra especie que conozco. JORGENSEX : LAS MARIPOSAS ARGENTINAS 449 3. (S)Tatochila macrodice Stgr. (Seitz 18 c-d) Esta especie se considera, por lo común, como una variedad de la especie siguiente, microdice Blandí.; pero hay varios motivos (pie me hacen creer que es buena especie. Unos de éstos (y los principales) son: microdice es (según Berg) una especie muy pequeña, macrodice de tamaño medio, microdice tiene los anillos blancos de las antenas mas anchos que los negros, macrodice los tiene muy tinos y solo de un tercio a un cuarto del ancho de los negros, macrodice tiene los ojos bordados de a naranjado, microdice no. macrodice tiene los palpos lateralmente sulfúreos citrinos vivos, mientras microdice los tiene Illancos. De todas maneras, si las dos no son especies distintas, es conveniente, por motivos prácticos, de tratarlas como tales. T. macrodice tiene como autodice y volxemi los ojos bordados de anaranjado; pero mientras las dos primeras tienen los palpos lateral- mente blancos, macrodice los tiene sulfúreos o citrinos vivos, un poco verdosos; de autodice se distingue, además, en no tener la mancha negra entre la costalis y la subcostalis en la cara inferior del ala pos- terior, y de volxemi en estar mucho más marcada, especialmente en el macho: ademas el color del fondo de las alas posteriores abajo es en macrodice un sulfúreo o citrino muy fuerte y algo verdoso que no existe ni en volxemi ni en autodice. Macho. — El lado superior de las alas es blanco, pero las posterio- res, como el ápice de las superiores, con un ligero tinte amarillo. La mancha discocelular de la superior es negra y bastante derecha, con una prolongación hasta la margen anterior que es anchamente negra de este punto hasta el ápice, mientras por dentro, hasta la base, .^s finamente negra. Todas las venas afuera de la célula son maso menos negras y además en el ápice y sobre la margen exterior cubiertas de grandes usuras triangulares negras, que son más anchas sobre la margen misma, mientras su cúspide se halla en la faja negra submar- ginal; esta faja, formada de seis manchas casi cuadradas, es de dife- rente anchura, pero de un negro muy profundo como los demás dibu- jos negros en esta especie ; la quinta y sexta mancha están dentro de la línea que forman las demás, la sexta es a menudo libre y no unida con las otras. En la cara superior del ala posterior trasluce el borde gris negruzco de las venas y de los dos pliegues del lado infe- rior. Además se ven restos débiles y difusos de manchitas negras sub- marginales y marginales en la parte anterior del ala : las marginales están divididas por las venas blancas. En ambas alas las pestañas 150 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES son blancas. La base de las alas, especialmente de las posteriores, con espolvoreadura gris. La cara inferior délas alas posteriores es de un citrino muy fuerte y algo verdoso ; todas las venas son blancas. bordadas anchamente de gris negruzco; el pliegue de la célula es triangular y bordado también de .mis negruzco; termiua anchamente en la pequeña mancha blanca discocelular. El pliegue abajo de la me- diana bordado como las venas. Seis manchas sagitales submarginales negras forman juntas una fina linca transversal angulosa. La margen anterior como dos manchas en la base son anaranjadas: la margen pos- terior es un poco negruzca. El lado inferior del ala superior es blanco, salvo el ápice que es citrino, con las venas blancas, bordadas de ae- gruzco; la mancha uegra discal es mas pequeña que la de arriba y no prolongada hasta la margen anterior que es gris; también las man- chas submarginales son mas pequeñas que en el lado superior y no unidas en faja. El cuerpo es como en autodice, [tero el pedaje del tórax ahajo como délos fémures es citrino: el mismo color tienen los palpos lateral- mente. Los anillos blancos de las antenas son tinos, pero bien marca- dos, la extremidad de la clava es blanquizca. Expansión alai' .">.V47 milímetros, antena 10-13, cuerpo 17-21. Hembra. — Es muy variable en la coloración de las alas arriba. El fondo de la cara superior de las alas puede ser como en el macho, pero a menudo es este fondo mucho más obscuro: amarillento sucio, hasta . aec. Luc.) Bajo la descripción de la especie precedente he apuntado lo prin- cipal que me ha inducido a creer que macrodiee y microdice son bue- nas especies y no diferentes formas de una sola. Pero para que pueda el lector mejor juzgar la cuestión, daré una descripción detallada de la última (según Berg). Esta especie, la más pequeña del género Tatochila por la totalidad de ejemplares que poseo, tiene los anillos blancos de las antenas un poco mas anchos que los negros y estos últimos también en parte cubiertos de esca- mas blancas ; las venas de las alas superiores son pardu zeas arriba, aliaje blanquizcas hacia la margen exterior, en las posteriores más o menos blan- cas (raras veces parduzcas arriba) y ahajo bordadas de un bruno claro vio- láceo. Entre la costalis y la subcostalis no hay mancha, y la línea bruna de la célula no llega a la vena discoidal inferior, sobie la cual se ve una pe- queña mancha oval blanca y transparente. El macho tiene las alas arriba de un blanco amarillento, las posteriores 1 Escribe Giacomelli (loo. ríl., pág. 409), comparando xanthodice ron macrodiee, que « no es difícil que, con mayor estudio de ejemplares, estas dos especies se fusionen en una sola ». Esta fusión nunca va a ocurrir, porque las dos son bue- nas y bien distintas especies. 452 MUSEO NACIONAL I>K BUENOS AIRES sin manchas, pero con el borde negro de las venas de abajo visibles por transparencia, ,\ las anteriores con cinco o seis manchas marginales trian- gulares pard uzeas bastante pequeñas, cinco submarginales mas obscuras subsagitales, una fascie discoidal casi derecha, bruna, y la margen anterior como las venas parduzca; abajo las anteriores tienen el ápice amarillento, las venas blanquizcas hacia la margen exterior y las manchas muj reduci- das; las posteriores son de un amarillo citrino pálido, con las venas blancas y bastante anchamente bordadas de un pardo claro o violáceo, entremezcla- das con escamas blanquizcas. La hembra tiene las alas arriba de uw blanco amarillento pálido: lasante- ñores con las mamilas marginales y submarginales muy pronunciadas 3 extendidas más o menos hasta el ángulo anal y la margen posterior, la fas- cie discoidal más ancha y la margen anterior mas obscurecida : las posterio- res con las venas blanquizcas (raras veces parduzens). las manchas margina- les triangulares divididas por las venas blancas 3 con cinco o seis manchas submarginales indistintamente sagitales : ahajo las superiores t ienen el ápice amarillo, las venas blanquizcas hacia la margen exterior 3 bordadas de un bruno claro y las manchas submarginales poco marcadas ; las posteriores ahajo son amarillas, con las venas blancas y anchamente bordadas de un bruno claro o violáceo, mezclada con escamas blanquizcas y con cinco o seis mancha- submarginales pardas, brevemente sagitales : la margen anterior generalmente de color azafrán, y el pliegue déla célula pardo y bastante ancho, teniendo en su extremidad la pequeña mancha blanca 3 transparente. Cuerpo, palpo- y patas más o menos como en las otras especies, el borde posterior de los ojos no es anaranjado. Expansión alar : 34-36 muí. Patagonia meridional, Tierra del Friego; ('hile. il»i Tatochila microdice forma sterodice Stgr. « De macrodioe se destingue en no tener dibujos y coloración amarilla en la cara interior de las alas, también es la superior en el macho, blanca 3 casi sin dibujos, pero con la mitad basal muy lustrosa. La hembra no tiene ninguna coloración amarilla en las alas arriba, mientras los dibujos son co- mo en la hembra de macrodice» (Roeber). Eli el este de la Tierra del Fuego. 1 1 '". Tatochila microdice forma arctodice Stgr. Esta forma es muy dibujada de negro, especialmente en la hembra; la cara superior de las alas de esta es negruzca, con manchas amarillas (Roeber). ( oioinhia v Ecuador. JORGEN8EN : LAS MARIPOSAS ARGENTINAS 153 Si tengo razón en mi creencia de que microdice y macrodice son es pecies diferentes, la aretodice debe ser considerada como una forma de macrodice y no de microdiee. (->>. Tatochila mercedis Esch. (Seitz. L8 ¡».) (= polydice Bl., audodice Kiiljy, autodice Ehv ) Esta especie, en su lado superior, es muy parecida a autodice, mien- tras que la cara inferior de las alas, con sus dibujos débiles y difusos. recuerda mucho mas de volxemi; de la primera se separa fácilmente porque los ojos no son bordados de anaranjado y porque las alas pos- teriores abajo un tienen la pequeña mancha negra entre la costalis y la subcostalis. Además los anillos blancos de las antenas tienen solo la mitad del ancho de los negros, la mancha o faja discal es del- gada, casi como una S alargada y con una prolongación aguda hacia la margen exterior. El macho como algo característico por esta espe- cié, en vez de manchas triangulares marginales, presenta pequeñas líneas formadas por átomos negros y situados a cada lado de la ex- tremidad de las venas sobre la margen exterior, principalmente en la mitad apical del ala superior; ademas el borde negro déla subcostalis en la cara inferior del ala posterior, se prolonga hacia la costalis, for- mando dos hemiciclos, una rama simple o doble, una prolongación irregular y poco marcada, etc. Berg describe la especie en la forma siguiente : El macho tiene las alas arriba de un blanco puro, las posteriores sin di- bujos, las superiores con pequeñas líneas negras marginales, situadas a cada lado de la punta de las venas del ápice, seis manchas submargina- les triangulares o confusamente sagitales, de las cuales las cuatro superio- res son muy acercadas cutre ellas, la quinta la más grande y la más alejada de la margen exterior, una mancha discoidal encorvada, delgada, casi de la forma de una S alargada y teniendo una prolongación más o menos mareada y dirigida hacia la margen exterior: esta mancha es separada de la margen anterior delgadamente negra. Abajo las alas anteriores tienen el ápice de un amarillo de azufre, como los dibujos marginales más marcados y las man- íalas submarginales más sagitales, aunque menos negras y la discoidal poco marcada, con su centro blanquizco; las posteriores son de un amarillo de azufre, con la margen anterior y unos puntos básales . oec. Blandí ) Roeber dice enSeitz que no ha tenido esta especiey que la descrip- ción origina] de Blandían! no es suticicente para reconocerla. Pero lo peor es que tampoco lia conocido la monografía de Berg que da una descripción tan detallada de la especie que permite en seguida reconocerla como tal. No puede confundirse con ninguna de sus con- géneres. La sagittata Roeb. es, como ya lie dicho, bien distinta. Lo que más caracteriza a demodice son sin duda las manchas sub- marginales sagitales negras (pie hay enanillos sexos y en ambas alas, tanto arriba como abajo. En las alas posteriores abajo estas figuras muy delgadas, muy alargadas y muy apuntadas están hacia adentro. en sus concavidades, rellenadas de citrino o amarillo y hacia afuera, en su cúspide, tocan la cúspide de otras figuras triangulares citrinas de azafrán o azafranadas «pie vienen del margen exterior mismo. Macho. — Las alas son arriba blancas puras o un poco amarillentas, con los dibujos negros bastante linos. Las venas son negras, negruz- cas o (en unos ejemplares) casi blancas. Las superiores tienen una mancha discoidal por lo común muy delgada, en unos ejemplares, cu forma de coma, con la curvatura hacia adentro; hay siete n ocho manchas subniarginales cortas y sagitales, por lo común unidos entre sí por la venas negras: la segunda es muy pequeña, la sexta, la más grande, la séptima con una prolongación dentiforme abajo o a cada lado, la quinta y la séptima son más acercadas a la base del ala. Las venas se cubren sobre el margen exterior de triángulos negros lar- gos y delgados que no llegan siempre hasta las manchas submargi- uales; son unidas entre si por una linca negra transversal marginal. El margen anterior es negro en parte. Las posteriores tienen cinco manchas subniarginales negras sagitales, apuntadas y casi siempre separadas (las dos primeras aproximadamente en forma de gan JORGENSEN : LAS MARIPOSAS ARGENTINAS 463 cho), de los cuales la tercera es mas acercada al margen exterior y fuera de la línea que forman las otras cuatro; las manchas margi- nales negras triangúlales son muy pequeñas, continuadas sobre las venas negras; la base del ala, como del ahí superior, con mucha es- polvoreadla negruzca sobre las venas y sus bordes. Las pestañas de ambas alas son blancas. Abajo las venas son más o menos blancas, especialmente en la mitad externa y bordados de negro o negruzco: este borde mas grueso en la mitad basal y sobre el margen exterior, en las posteriores; en las superiores este borde sólo visible sobre el margen exterior, donde se unen entre sí por una línea transversal negra, su ápice es amarillento, las manchas submarginales son menos negras, pero mas sagitifonues y en las posteriores, donde hay seis, más alargadas y más apuntadas que las de arriba; la mancha discoidal de las superiores es como arriba. Las posteriores tienen líneas citrinas o color de azafrán longitudinales, no bien limitadas y a menudo ditusas : entre todas las venas, siempre bien visibles abajo de la mediana, so- bre el margen anterior, en la concavidad de las manchas sagitales y sobre el margen exterior donde tienen forma de triángulo, teniendo la punta dirigida hacia la extremidad de la mancha sagital que tocan. El pliegue de la célula es negro, sencillo o bifurcado y termina en la discocelularis posterior que no tiene ninguna mancha blanca. El otro pliegue abajo de la mediana, es también negro, hacia adentro se une con la submediana. El cuerpo es negro, ralamente revestido de pelos blanquizcos se- dosos. Los palpos son poco ascendentes, coloreados como en la ma- yoría de las especies, el borde de los ojos es blanquizco o amarillo muy pálido, los anillos blancos de las antenas son de un tercio del ancho de los negros. Las patas son negras, cubiertas de escamas y pelos blancos o amarillentos. Expansión alar 45 milímetros, cuer- po 22. Hembra. — Las alas son arriba de un ocráceo claro, de color de miel o un bayo obscuro, sembradas de escamas negruzcas, especial- mente en la mitad basal y sobre el margen posterior de las superio- res. Como las venas son negras y tienen un borde más o menos ancho del mismo color, en unos ejemplares el color del fondo se reduce a numerosas manchas; las manchas marginales negras son bastante anchas, tocándose en ambas alas sobre el margen exterior; se conti- núan sobre las venas negras, las submarginales son mucho mas pro- nunciadas y mas unidas que en el macho y en las posteriores más alargadas y más apuntadas; las líneas longitudinales color azafrán de abajo se ven en unos ejemplares también arriba, pero débilmente. La 4IU MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES mancha negra discoidal de las superiores es en unos ejemplares muy ancha y casi cuadrada; se prolonga hasta el margen anterior negro. Abajo, las alas son como en el macho, pero todos los dibujos son mu- cho más marcados y las manchas submarginales mucho más sagitales y las líneas longitudinales entre las venas son de color azafrán. El abdomen es Illanco abajo. En los demás puntos como en el macho. Expansión alar, 43 milímetros; antena, 12; cuerpo, 20. Según Berg hay machos que tienen la forma y extensión de los di- bujos de las alas como también el color de azafrán de las lineas lon- gitudinales como en las hembras, pero que han conservado su colora- ción blanca de arriba. Patagonia meridional. Tierra del Fuego, Chile. (11). Tatochila sagittata Roeb. (Seitz 18 e) De esta especie nueva que Roeber recién ha descripto en Seitz, se conoce sólo el macho. Como Roeber no ha reconocido a demodice, esta en duda si la presente especie es o no una forma de aquélla. Como se ve de su descripción como de la figura que da de sagittata, esta es una especie bien distinta. Macho. — Las alas son blancas arriba, con las venas negras en las superiores, la mancha discoidal negra de esta es delgada y unida al margen anterior anchamente negro; todas las venas del margen ex- terior cubiertas de manchas triangulares negras bastante anchas que se unen entre sí por una línea transversal también negra; una fila de cinco o seis manchas submarginales negras sagitales y apuntadas se unen por lo común entre sí sobre las venas negras. Las alas posteriores tienen también arriba manchas triangulares negras marginales, pero no son tan grandes como en las superiores; como en éstas se unen por una linea marginal y transversal negra. Además tienen cuatro o cinco manchas submarginales negras sagitit'orines muy alargadas y muy apuntadas (mas grandes que en demodice rj 1 ) que no se unen. La base de ambas alas con espolvoreadla;! negruzca. Las alas superiores abajo son blancas, las venas negras, algo ensanchadas hacia la margen ex- terior, el ápice es amarillo claro; hay cuatro manchas submarginales sagitales negras, la discocelularis no ensanchada con un borde negro. Las alas posteriores, abajo, son amarillas pálidas, las venas son delga- das, claras y bordadas casi como en nrthodice de negruzca : en las ce- lulas hay una línea igual; sobre la discocelularis posterior ninguna mancha blanca; entre todas las venas hay líneas de color de azafrán ; JORGENSEN : LAS MARIPOSAS ARGENTINAS 165 cerca, de el margen exterior hay cuatro manchas negruzcas sagitales muy apuntadas. Perú (Huancabamba, alt. :><>7 milímetros. antena 11. cuerpo 18. Tierra del Fuego meridional (Ushuaia). Género :'. PIERIS Schrk. Este género, el más típico representante de la familia, esta distri- buido en todas partes del orbe. La subcostalis de las alas superiores tiene cuatro ramos: dos antes del ápice de la célula, el tercero es muy corto y desemboca en el mar- gen anterior un poco antes del ápice del ala. el cuarto desemboca en el ápice mismo; la célula es grande, pero no muy ancha, se cierra por dos discocelulares : la superior taba, porque la primera radialis esta unida con la subcostalis un trecho; la precostalis ele las alas poste- riores se bifurca de la costalis casi en ángulo recto, esta doblado hacia afuera en la punta ', las antenas tienen por lo común una clava bien desarrollada, son de tamaño mediano, en ttnas especies muy lar- gas, los palpos sobresalen casi siempre a la cabeza y tienen en su lado anterior numerosos pelos duros, el artejo terminal es tan largo o más ([lie el mediano, delgado y adelgazado, el artejo mediano es un poco mas corto que el artejo basal un poco arqueado. Las orugas son cilindricas, con lineas claras longitudinales: tienen pelos cortos. Las crisálidas son bastante delgadas, con la punta de la cabeza redondeada y con varios tubérculos en el dorso. Probablemente todas las especies tienen, por lo menos, dos genera- ciones al ano. 1 Como ya he observado, éste is siempre el caso, por eso es un mal carác- ter genérico. Mientras, por ejemplo, Pieria monuste tiene la precostalis doblada hacia afnera desde su base. Pieria menacte la tiene recta, como en Tatochila, cu toda -n extensión. JORGENSEN : LAS MARIPOSAS ARGENTINAS 171 12 (1). Pieris monuste L. (= hippomonuste Hli , feronia Stph., phileta V. albusta Sepp.) Una mariposa bastante grande que se encuentra en muchas formas desde los estados meridionales de los Estados Unidos de Norte Amé- rica y las Antillas Grandes hasta la República Argentina, también en los Andes. La cara superior de las alas es blanca en el macho y amarillenta en la hembra, por lo común con un borde negro o pardo del ápice de las superiores y también, en unas formas, del margen exterior en una o ambas alas. Aquí en la Argentina tenemos las tres formas siguientes : (1 a). Pieris monuste forma automate líurra. Macho. — La cara superior de las alas es blanco puro, el ápice de las superiores es delgadamente bordado de pardo o negruzco, las caras inferiores son blancas verdosas, sin ningún diseño obscuro. El tórax es negro y vestido de largos pelos blancos como la cabeza, el abdomen es pardo, cubierto de escamas blancas como el tórax abajo y las patas, las antenas son pardas, con escasas escamas blancas, toda la clava, salvo la base, es cardenilla, los palpos sobresalen a la cabeza como la longitud de ésta, son blancos y negros arriba. Expan- sión alar ."il milímetros, antena 13,5, cuerpo 2-í. Semina. — Es por lo común mas pequeña que el macho y es muy parecida a éste, pero el borde del ápice de las alas superiores es mas ancho y más obscuro; abajo las alas posteriores y el ápice délas supe- riores son de color de crema ; la extremidad de la clava es blanquizca. Como en el macho los ojos son bordados de amarillo. Expansión alar 44 milímetros, antena 11, cuerpo 1!». Esta forma es común en casi todas nuestras provincias andinas y vuela durante todo el verano, visitando muchas flores; sube en los cerros hasta mas de 3000 metros (La, Ollada). 1 '>>. Pieris monuste forma suasa Bois. (fig. 14) La hembra de esta forma tiene arriba las alas amarillentas, mas fuerte en las posteriores, con el ápice y el margen exterior de las superiores bordadas de negro: este margen exterior es hacia adentro 472 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES muy aserrado; el margen exterior de las alas posteriores tiene tam- bién manchas nemas, de diferente tamaño, sobre la extremidad de las venas, Un ejemplar tiene, en las alas superiores, la discocelularis posterior negra en el medio. E] margen anterior de las alas superio- res es también un poco negruzca. Abajo las alas son más amarillen- tas sucias y muy sombreadas de negruzco que forma dos manchones nebulosas afuera de la célula en el ala posterior. En los demás pun- tos como en automate. P. monuste suasa es común en la provincia de Mendoza, por ejem- plo en Chacras de Coria, altura 937 metros, al pie de la cordillera; vuela junto con automate. Argentina, Chile, Bolivia, Perú. (l c). Pieris monuste turma marmorata nova forma Las alas son arriba como en automate: blancas puras, con el ápice delgadamente bordado de negruzco; abajo las alas son como enmasa, es decir, las posteriores; las superiores son blancas, con el ápice ama rillento (color crema), sin dibujos obscuros, las pestañas son blancas, y negruzcas en el ápice de las alas superiores. El abdomen es negro, blanco abajo; el tórax tiene abajo de las alas posteriores una mancha anaranjada que, por lo común, también se ve en las otras formas: los ojos están bordados de amarillo como en automate j suasa ; los palpos abajo con pelos negros y blancos. Expansión alai' 52 milímetros, an- tena 14, cuerpo 22. Esta forma nueva es común en las afueras de la ciudad de Tucu- mán, a donde la cacé sobre flores de rabanitos en el mes de mayo. La oruga de Pieris monuste es verde, con puntitos negros y lineas longitudinales amarillas : una línea dorsal delgada, una faja subdor sal más ancha y una línea lateral ; dos tuberculitos negros en cada segmento, separados por la linea dorsal; entre la faja subdorsal y ¡a línea lateral el fondo es gris azulado. La cabeza está, como todo el cuerpo, llena de puntos negros y pelos blancos. Longitud, 35 milí- metros. La crisálida es amarillenta pálida, con puntitos negruzcos; sobre el medio del dorso una pequeña prominencia. La oruga vive sobre coles y otras Cruciferas, y es en unas partes, por ejemplo Mendoza, aun mas numerosa y perjudicial a las plantas cultivadas que la de Tatochila automate. JORUENSEN : LAS MARIPOSAS ARGENTINAS 473 13 (2). Pieris ¡taticayae Foett. (Seitz 19 d) Esta especie es más pequeña que el anterior. Las alas son arriba blancas, con el ápice y el margen exterior de las superiores bordados de negruzco; el margen exterior del ala pos- terior también con un borde negruzco muy delgado, pero ensanchado cu la punta de cada vena, el margen anterior de ambas alas es delga- damente del mismo color; entre las venas líneas longitudinales ama- rillas; la base de ambas alas es algo sombreada de gris. Abajo las alas posteriores son amarillas, con las venas bordadas delgadamente de negruzco; las alas superiores son abajo blancas, con los márgenes auterior y exterior amarillo pálido. Expansión alar 50 milímetros, antena 12, cuerpo 13. Un ejemplar de esta especie lo cacé en el territorio de Misiones, probablemente en Santa Ana, pero sin poder recordar la fecha. Argentina, Brasil. 14 (3). Pieris menacte Bsd. (Sritz 19 6) Macho. — Las alas son arriba blancas, con o sin un borde delgado negruzco del ápice en las superiores ; las alas son abajo como en la hembra. Hembra. — Las alas son un poco amarillentas arriba, con mucho más pardo negruzco en el ápice y sobre la margen exterior de las superiores, en las alas posteriores traslucen más o menos fuertemente el borde pardo de las venas de la cara interior. Bspolvoreadura par duzca en la base de ambas alas como a lo largo de casi todas las venas del ala superior. Abajo, las alas posteriores y el ápice de las superiores son amarillo pálido sin o con un borde ancho, pero difuso, pardo, de las venas, mas pronunciado en las posteriores y el ápice de las superiores. El cuerpo es negro, el tórax arriba, y la base del abdomen con largos pelos panluzeos; el abdómenes abajo blanco; el tórax abajo y las liatas con pelos amarillentos. La cabeza arriba con pelos parduzcos, los ojos están bordados de amarillo, las antenas son negras, con esca- sas escamas blancas, la punta de la clava es clara, los palpos son lar- gos, arriba negros, lateralmente blancos o amarillentos, abajo con largos pelos negros y blancos. Expansión alar 40 milímetros, antena 10, cuerpo 18. Misiones, Corrientes; Paraguay; Brasil meridional. ANAL. MUS. NAC. — T. XXVIII (NOVIEMBRE 4, 1916) 31 171 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES 15 (4). Pieris mándela Feld. (Seitz 20o) Esta especie, más conocida bajo el nombre de locusta Feld., se en- cuentra en muchas variedades, especialmente de la hembra, en todos los países sudamericanos: la más pequeñade esta licúa hasta el norte de nuestro territorio: es la forma siguiente : i l a). Pieris mándela forma molione Fruhst. Esta forma no es solamente la mas pequeña y mas meridional, sino también la menos dibujada. El macho es blanco, con todo el ápice délas alas superiores negro ; el margen exterior délas alas posteriores delgadamente negruzco: en la hembra no solo el ápice de las alas superiores, sino también el margen exterior de ambas alas son negruzcos anchamente, este mar- gen en las posteriores se disuelve hacia adentro en escamas linas gris azuladas. La base de ambas alas es mucho mas sombreada de negruzco en la hembra que en el macho; la cara inferior de las alas posteriores es gris clara, con lineas linas amarillas entre las venas y con manchas coloradas en la base, las alas superiores son blancas abajo, con todo el ápice negro. Expansión alar 55 milímetros, antena I I. cuerpo 24. Esta forma es muy común en Misiones, especialmente el macho, la hembra mucho mas rara. Vuela en el monte durante todo el verano y visita flores, por ejemplo. Manettia bianthiflor (Eubiáceas). También la cacé en Oran, provincia de Salta, en los meses de julio-agosto. Paraguay ; Misiones. Género ::. LEPTOPHOBIA Butl. Las antenas son muy largas, llegando hasta tres cuartos del margen anterior del ala superior; esta tiene cuatro ramos en la subcostalis, con los dos primeros saliendo antes del ápice de la cédula, y con la pri- mera radialis casi hasta su mitad unida con la subcostalis: por eso falta la discocelnlaris superior. En las alas posteriores la precostalis está doblada hacia adentro, su discocelnlaris intermediana es muy coila y alcanza apenas una enalta parte de la longitud de la discoce lularis posterior que es casi recta. JOKOKN'SKX ; LAS MAlíIl'OSAS ARGENTINAS 16 (1). Leptophobia diaguita nova specie tf Q (fig. 8) Esta especie nueva tiene las alas de la misma forma que L. eleone l>.-H.. que en varias formas habita Colombia, Venezuela. Ecuador y Bolivia, y L. smithi Kirby, que vive en Perú y Bolivia en una altura de 3000 metros. En el colorido y los dibujos es intermediaria entre las dos, uniendo caracteres de ambas; es posible que estas tres sean sólo variedades de una sola especie. Macho. — El ápice de las alas superiores es aguzado, mientras el ángulo anal de las posteriores es algo prominente. La cara superior de las alas es citrina, con todo el ápice y el mar- gen anterior de las superiores delgadamente negros; este margen negro tiene Lacia adentro un diente obtuso sobresaliente entre los últimos dos ramos de la mediana; la base del ala y el margen anterior hasta el primer ramo de la subcostalis son sombreados de negruzco como en smithi, y esta espolvoreadme negruzca se une sobre el mar- gen anterior, finamente negra en el medio, con el ápice negro; las alas posteriores sólo en el medio de la base tienen un poco de espolvo- readura negra, y puntos negros en la extremidad de las venas sobre el margen exterior, su ápice es finamente bordado de negro. La cara inferior de las alas posteriores y el ápice de las superiores son blan- cos verdosos, con un brillo fuerte de nácar, el margen exterior de las posteriores tiene puntos o manchitas negras en las puntas de las venas; la discocelularis posterior es bastante doblada hacia adentro, sus dos extremidades, como casi toda la discocelularis intermediana, son negruzcas. Las alas superiores son abajo amarillas muy pálidas. con el margen anterior unamente negra. La cabeza, el tórax y el abdomen son arriba negruzcos, con largos pelos del mismo color (el abdomen solo en la base): abajo son blancos. Los palpos son muy largos y dirigidos oblicuamente hacia arriba, donde llegan arriba de la cabeza; son negros arriba, blancos lateralmente y con largos pelos negros y blancos abajo; las antenas son largas y finas, negras, con escamas blancas en manchas, la extremidad déla clava con un anillo claro. Expansión alar 35 milímetros, antena 11, cuerpo 16. Hembra. — Es como el macho. Común en el monte déla Esquina Grande, altura 1(540 metros (dep. de Andalgalá, provincia de Catamarca), en abril-mayo y noviembre- diciembre, visitando Oxalis y otras flores de plantas bajas. 176 MUSEO NACIONAL 1>K BUENOS AIRES Género i. PEREUTE Herr.-Sch. Las especies de este género son exclusivamente sudamericanas. Cdii las especies de Archonias forman un grupo aparte que no tiene nada común con las demás Pieridae en su apariencia; en el estilo de los dibujos recuerdan a algunas Heliconidae, pero la forma de las alas es muy diferente. La subcostalis «le las alas superiores tiene sólo tres vamos, con el primero saliendo antes del ápice de la célula y con los otros dos for- mando juntos una horquilla bastante Larga. Falta la discocelularis superior, porque la primera radialis está unida ala subcostalis un trecho; la discocelularis intermediana es casi igual a la última en longitud. La precostalis de las alas posteriores está doblada hacia adentro. 17 (D- Pereute swainsoni Gray (Seitz 21 a) Macho. — Las alas son negras, las superiores tienen arriba una faja oblicua de manchas grises claras, un poco rosadas, desde el me- dio del margen anterior hasta el margen exterior arriba del ángulo anal; el margen posterior de las superiores y toda la mitad basal (o más) de las alas posteriores cubiertas de espolvoreadme gris ; las pes- tañas son negras; sobre el margen anterior de las posteriores hay una mancha oblonga citrina, que en la cara inferior es mas amarilla. Las alas posteriores tien